Estimado Francisco, me parece que los dos últimos comentarios de Ordóñez no deberían herir ni molestar a nadie, ya que con frecuencia también la gente inteligente, al calor de la molestia de recibir mensajes sórdidos y difamatorios, termina cayendo en la trampa de reproducirlos. Sin embargo, sí me gustaría pedirle al caballero Ordóñez que así lo reconociera, pero no con su silencio sino con una sincera aclaración.
Saludos
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