Respuesta: ¿Apoyarías un proyecto similar a PxC en tu pueblo o ciudad?

Iniciado por
Anorgi
Reconozco mi error.
Siempre he considerado que esa forma de designar a mi patria era tan deleznable como la de llamarle Estado Español. Llevado por el amor que profeso a España me resulta insoportable la idea de hablar de ella en plural.
Es algo así como si se hablara de la madre en plural, madre no hay nada más que una, la que nos parió. Patria solamente hay una, la que nos ha visto nacer y en la que deseamos morir: “Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos” (DRAE).
Quizá pueda deberse a la fobia que siento por los nacionalismos periféricos, de los que el PNV es su adalid.
Insisto en que reconozco estar equivocado.
Los carlistas, ya desde antes de 1833, siempre hemos usado esa expresión para referirnos a nuestra Patria. No obstante, hay que reconocer que a muchos españoles les choca, pero la expresión España en singular, procede del centralismo estatal. Hoy en día, por ejemplo, se ha podido escuchar hasta "esa entelequia" de "patriotismo constitucional"
Ha sido muy frecuente el uso y abuso de la identificación entre Estado-Nación y Patria.
Saludos.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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