Re: Fin de juego: lo que perdimos en la Segunda Guerra Mundial
Para ir directamente al tema y en referencia directa al "Nazismo", SS Pío XI redactó y publicó en alemán la Encíclica "Mit brennender Sorge", de 1937, en la que se condena sin excepción o paliativo alguno la doctrina del nacionalsocialismo. Así, y en referencia a esta encíclica, SS PÍO XII en 1939 afirmó lo siguiente:
"Nadie podría acusar a la Iglesia de no haber denunciado y señalado a su tiempo el verdadero carácter del movimiento nacionalsocialista y el peligro en que él ponía a la civilización cristiana."
Para mi no hay ni la más mínima duda al respecto. Si alguien (dicho en sentido totalmente general y no referido a nadie) quiere identificar la Tradición Católica, con todo lo que eso supone, con el nacionalsocialismo, ya sabe qué se ha de decir, además de la posibilidad de llamar "bastardo ignorante" en público a ese alguien.
Saludos en Xto.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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