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Tema: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

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  1. #1
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    Creo que es de interés y tiene relación con el hilo el excelente discurso parlamentario de Blas Piñar en febrero de 1981 (con motivo de la investidura de Calvo-Sotelo). Denuncia genial y a la vez sucinta del caos reinante. También, como curiosidad, notése la lamentable "réplica" de Calvo-Sotelo así como el visible desinterés total de muchos diputados ahí presentes. Se ve que la cosa no iba con ellos.

    Última edición por raolbo; 26/02/2016 a las 18:13
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  2. #2
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    Premonitoria carta de Ignacio Escobar, marqués de Valdeiglesias, a Blas Piñar con motivo de un homenaje de Fuerza Nueva al recién asesinado Almirante Carrero Blanco, que suscitó polémica en la ya aperturista prensa de la época:

    "Madrid, 10 de junio de 1974.

    "Querido Blas:

    "Mientras aplaudía entusiasmado tu magnífica pieza oratoria con motivo del homenaje a Carrero Blanco, no dejaba de preguntarme con divertida curiosidad hasta dónde llegaría la segura reacción de esos elementos a los que nada podía resultar más desagradable que el intento de sacar del olvido, donde están pretendiendo sepultar, la gloriosa figura del Almirante.

    "¿Se centraría esa reacción exclusivamente contra ti, o se aprovecharía la oportunidad para dirigir de una vez directamente los dardos al propio blanco que de un modo u otro es el que se trata, en definitiva, de alcanzar?

    "Se ha optado por esta segunda alternativa porque, naturalmente, haría falta mucha ingenuidad para aceptar buenamente, como un simple error, como un involuntario malentendido, la creencia de que era original tuya la frase, harto conocida, del asesinado presidente del Gobierno. Su propia desfiguración, con objeto de montar sobre ella la tesis de un supuesto ataque tuyo global a la prensa, ha dejado demasiado en evidencia el artificio de las alharacas producidas como en obediencia a una consigna.

    "Sentiría herir tu amor propio; pero pese a tu relevante personalidad no eres pieza bastante importante para que su cobro justifique la impresionante movilización que hemos presenciado estos días. Cabe presumir que cuando se estime que la opinión está ya suficientemente "calentada', se caerá de repente en la cuenta de que el culpable de todo no eres tú, sino el Almirante. El fue, pues, el extremista, el ultraderechista, el reaccionario, el peligroso perturbador de la paz pública, el empeñado en vivir agarrado al recuerdo de la guerra, y todo lo demás que se ha estado diciendo de ti con motivo de tu discurso.

    "Como contrapunto se exaltarán las virtudes de la moderación, del centrismo, del equilibrio, de la templanza, del olvido del pasado y de la concordia entre los españoles, de todo lo cual, como es sabido, su más caracterizado propugnador es Santiago Carrillo, al que recientemente sólo se le pedía en uno de nuestros diarios más firmes en esa línea -con el deseo, a prueba de desaires, de poderse unir al fin con los comunistas en un estrecho abrazo democrático- que diesen una pequeña prueba de la sinceridad de sus propósitos, como si no fueran, al fin y al cabo, suficientes todas las que han venido dando ya sin interrupción desde su triunfo en Rusia en 1917.

    "Yo no sé, realmente, de que léxico hubiera echado mano hoy el Almirante para calificar las campañas de prensa que estamos presenciando. Puede que fueran más duras que las de entonces. Por eso mismo, quizás, se considera inoportuno el propósito de rememorar su figura que tan marcados contrastes ofrece con la de Santiago Carrillo, cuya generosidad llega al extremo de estar dispuesto a perdonar a los que combatimos en la guerra del lado nacional. Así lo ha manifestado expresamente.

    "Todo resuelto, pues. No mires más al pasado sino al futuro. Bajo la paterna benevolencia de Santiago Carrillo y sus muchachos, España entrará alegremente por la vía de la paz, del progreso y de la democracia, retornando a la feliz trayectoria de nuestras dos gloriosas Repúblicas y olvidando, como un mal sueño, la etapa de opresión, miseria, inmovilismo para el avance aunque no para Carrero Blanco y nosotros el retroceso, desastres y sufrimientos de todas clases, vividos bajo la ominosa dictadura de Franco.

    "Me temo, y de veras lo siento, querido Blas, que tú y yo no alcancemos a presenciar tanta felicidad, porque hasta para incluirnos también a nosotros en la misericordiosa amnistía ofrecida no creo que puedan llegar las cosas. Desde el otro mundo lamentaremos nuestras obcecaciones.

    "Un cordial abrazo. Ignacio Escobar."



    Extraído de "Escrito para la Historia" (Blas Piñar); el subrayado es mío.






    Última edición por ALACRAN; 13/01/2017 a las 10:05
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    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  3. #3
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    He aquí una muestra, de las muchas diarias, que el Marqués de Valdeiglesias barruntaba en 1974, y ante semejante muestrario de canalla decadencia absoluta, se quedo corto, muy corto. Pero hoy, tanto él, como el Almirante, o Don Blas Piñar, pueden mirar con condescendencia hasta qué extremos entre todos hemos dejado abiertas las tapas de las alcantarillas.



    "De nuevo el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, tonto entre los más tontos, ha vuelto a hacer de las suyas. Ahora ha lanzado un tuit haciendo burla y mofa del asesinato inducido por la CIA de Carrero Blanco, a manos de ETA. Si cada vez más españoles, pese a la demoledora campaña en su contra, vuelven sus ojos con nostalgia hacia el régimen franquista es justamente por haber representado lo contrario, en la forma y el fondo, de lo que esta gentuza progresista representa. Y también por haberlos mantenido a salvo de ideologías tan siniestras, criminales y fracasadas como las que todavía defienden políticos tan rastreros, repugnantes y cobardes como Garzón. Soros tendría que buscar tontos útiles menos ridículos y más convincentes.

    “Sin parar de subir”

    La cuenta de Twitter de Izquierda Unida Distrito Centro ha lanzado un polémico tuit acerca de la muerte Carrero Blanco, asesinado por la banda terrorista ETA en la llamada «Operación Ogro», según cuenta ABC.

    El mensaje, lanzado a la red el 10 de enero, hace referencia en tono de mofa sobre la forma en que murió el almirante y presidente del Gobierno en la última etapa franquista, al ser volado el coche oficial en el que viajaba por la bomba detonada a su paso por la calle Claudio Coello. En el atentado, además del almirante, también murieron un inspector de Policía y el conductor del vehículo.

    En este sentido, cabe recordar que un fiscal pidió ayer dos años y medio de prisión y tres años de libertad vigilada para una tuitera de Sevilla que cursa estudios en Murcia, a la que acusa de un delito de humillación a las víctimas del terrorismo por sus comentarios en esta red social sobre el asesinato del propio Carrero Blanco.

    La noticia fue dada a conocer por la acusada, que firma sus envíos como «Cassandra», que señala que el pasado día 4 compareció en el Juzgado de Murcia que tramita la causa, al que había sido citada para notificarle el escrito de acusación de la fiscalía.

    Indicó así mismo que con sus mensajes no quería causar humillación alguna a las víctimas del terrorismo, ya que «se trata de comentarios de humor negro que hago sin maldad y para mis seguidores en las redes». «Cassandra» señaló, por otro lado, que jamás pensó que «esas muestras de humor negro» pudieran acarrearle estas consecuencias."


    Alberto Garzón, un tonto muy chistoso, aunque sin ninguna gracia: se burla en un tuit del asesinato de Carrero Blanco – Alerta Digital


    "Entre mis recuerdos de la granja, uno de mis favoritos era el de los patos en su charca con sus movimientos cadenciosos y ondulantes, y el que recuerdo que más detestaba, por su asquerosa peste, era la cochiquera donde mi abuela tenía los cerdos, a uno de ellos, por su jeta, me dio por llamarlo Lenin y deseaba que alcanzase pronto el peso adecuado antes de la festividad de San Martín."

    Sr. ALacrán, agradecería mucho su opinión acerca de este párrafo con el que he comenzado una novela ambientada en la España de nuestros días. Y "hablando de Henry", perdón de "Cassandra" me pregunto quién será, ¡oh musa de la inspiración sublime! para tener tantos "seguidores" en la cochiquera "TUITER", y es que "algo debe de estar haciendo mal o no sería ten famosa", especialmente en esa "ratonera sucial" donde pensar es peligroso y tener razón todavía más.
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    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  4. #4
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    Pues lo que es a mí, esos movimientos cadenciosos me intrigan; y un cerdo llamado "Lenin", o por ejemplo "Trotsky" es siempre adecuado.....

    ¿Se publicará la novela?

  5. #5
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    Cita Iniciado por DOBLE AGUILA Ver mensaje
    Pues lo que es a mí, esos movimientos cadenciosos me intrigan;
    En ello sólo recuerdo su forma de andar, no hay segundas...


    y un cerdo llamado "Lenin", o por ejemplo "Trotsky" es siempre adecuado...
    Es el centenario de la "Chuminada de Octubre del 17", y los nostálgicos "cien mil hijastros de Robespierre" seguro que lo celebran, para ellos en sus cubiles, pero seguro que nos lo querrán hacer tragar. Así que estaría muy bien que los que saben como se hace, empiecen a elaborar "memes" alusivos a "cerdolandia" y sus habitantes.

    ¿Se publicará la novela?
    Es policíaca , con fondo político, pues trata del asesinato de España, con muchos sospechosos al estilo Diez Cerditos, pero la pregunta correcta sería ¿habrá editor?
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    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  6. #6
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    La crítica de D. Jesús Fueyo al borrador constitucional

    Jesús Fueyo (1922-1993) fue catedrático de Derecho político y miembro del Consejo de Estado de España, ejerció de director del Instituto de Estudios Políticos, delegado nacional de prensa y radio del Movimiento y de procurador en las Cortes de Franco. Fue miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. En 1947 ganó la oposición a Letrado del Consejo de Estado. En 1955 accedió a la Cátedra de Derecho Político de Santiago de Compostela, y en 1969 a la de Teoría de la Política en la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales de Madrid.
    (De filiación... “falangista”)


    Resumo de esta página:https://www.ahistcon.org/PDF/numeros/ayer81.pdf procurando ignorar o matizar las frases de tono despectivo del imparcial y constitucionalista autor del artículo.
    (Numeración, comillas, cursivas, subrayados, y colores son míos).


    “El guardián de la ortodoxia. Jesús Fueyo, intelectual franquista frente a la Constitución”. (Análisis de la serie de artículos de crítica al borrador constitucional que publicó en El Alcázar entre diciembre de 1977 y febrero de 1978):

    “…A finales de noviembre de 1977 fue filtrada a la revista Cuadernos para el Diálogo una primera versión del hasta entonces secreto anteproyecto de Constitución, algunos de cuyos fragmentos fueron reproducidos por las principales cabeceras en los días siguientes.
    A pesar de ser un mero borrador, no tardaron en aparecer valoraciones de todo signo.
    Es en este contexto en el que hizo su reaparición pública Jesús Fueyo, quien, desde las páginas del periódico El Alcázar, y a lo largo de los tres meses siguientes, dedicaría un importante ciclo de artículos a comentar el texto del anteproyecto, "en lo que posiblemente constituyó la crítica al proceso constituyente y a la propia Carta Magna más articulada y operativa formulada desde las filas de la extrema derecha”(sic).

    Lejos de aparecer como uno más de quienes basaban su argumentación en el recuerdo de la guerra civil, los artículos de Fueyo descendían a la concreta interpretación del anteproyecto, …y, ante todo, dejaban entrever la posibilidad de una alternativa doctrinal …"cuya ausencia ha sido señalada como una de las principales carencias en la estrategia de los nostálgicos del Régimen". (sic)

    Consciente de que una reforma en sentido democrático era ya muy difícil de revertir, Fueyo no rechazaba la elaboración de una Constitución, sino el contenido del primer borrador constitucional salido a la luz —que no dudaba en calificar de «atentado contra el ser mismo de España».
    No obstante, en la práctica el autor falangista identificaba las ambigüedades e imprecisiones técnicas del texto con la naturaleza misma del sistema democrático, y no perdía oportunidad para cuestionar la legitimidad de origen del propio proceso constituyente.


    I - De esta forma, Fueyo deslizaba frecuentes alusiones al hecho de que la Ley para la Reforma Política no mencionara explícitamente que su aprobación implicaba la apertura de un periodo constituyente y que, en consecuencia, al no haber sido oficialmente convocadas con dicho propósito, las Cortes elegidas en junio de 1977 no podían en puridad revestir tal carácter:
    «Fuimos convocados a una ley de Reforma de las Leyes Fundamentales, que no es lo mismo que unas Cortes Constituyentes [...] para levantar un Estado de nueva planta [...] si hoy se le hubiera planteado, inequívocamente, al país una cuestión opcional: el cambio absoluto a una democracia constituyente; no sé lo que hubiera pasado ni si habría habido un Gobierno con condiciones de fuerza suficiente para plantear esa opción».

    En su opinión, en realidad se estaba llevando a cabo un proceso revolucionario a posteriori, pues:
    «la Revolución decide siempre sobre la Constitución; lo nuevo, lo insólito, el asombro del mundo [...] es que la Constitución decida la Revolución» , circunstancia que le llevaba a exigir que, «antes de que se vote el suicidio constitucional», se clarificase exactamente el articulado del borrador, ya que la intención de la clase política parecía ser que «otra vez, la soberanía popular se pronuncie sin saber que lo hace ni lo que hace».

    II - … los textos de aquel borrador combinaban para Fueyo el uso de conceptos político-jurídicos demoliberales «desnaturalizados», señalando con cierta ironía:
    «borroso borrador»… "«¡Carta Magna»! ¿no es posible curarse de pedantería...?"

    III- … la cuestión del ordenamiento territorial, y concretamente la utilización del término «nacionalidades» era el eje central de su crítica al anteproyecto. En numerosas ocasiones se ha señalado que «de todas las categorías empleadas en la Constitución, fueron las “nacionalidades” las que dieron origen a los más enconados debates en el Congreso, el Senado y los medios de comunicación.
    Fueyo no dudaba en afirmar que «
    hasta que se legalice el aborto..., nuestro tópico no podrá ser otro que el autonómico».


    IV- En sintonía con la concepción schmittiana de que el orden jurídico se fundamenta en una decisión y no en una norma, Fueyo situaba la resolución del debate territorial como una necesidad previa a la propia redacción de la Constitución:
    «La aporía autonómica es una cuestión de previo y especial pronunciamiento, una decisión que, por su misma naturaleza, se erige en el “a priori” de la Constitución y bajo este imperativo todo lo demás, incluida la forma de Estado o de Gobierno, no es que sea secundario; es que queda decidido».

    V- El término de la discordia ("nacionalidades") era definido por Fueyo como «la postulación de principio de la voluntad de constituirse en Nación», una interpretación contraria a la invocada por los ponentes constitucionales —particularmente por los representantes de Unión de Centro Democrático (UCD)—, que se basaban en la existencia de «naciones políticas» y nacionalidades o «naciones culturales», teóricamente carentes de vocación soberana, tal y como fuera enunciado por Meinecke a comienzos del siglo pasado.

    Fueyo impugnaba esta diferenciación, y sostenía que el reconocimiento de las nacionalidades supondría un refuerzo tal a su identidad histórica que terminaría por conducir de forma inexorable a su secesión, por muchas restricciones técnicas que pudieran incluirse igualmente en el articulado:
    «Toda nacionalidad así afirmada es una promesa de nación y no puede ser fiel a sí misma, si no promueve de modo tenaz y constante la fundación de su propio Estado nacional».

    En estas condiciones, Fueyo consideraba muy grave el uso del término, tanto en el ámbito interno, pues implicaba la liquidación del «más antiguo Estado-nación de la vieja Europa moderna», como en materia de política exterior, dada la entelequia de un «derecho público y privado de las “internacionalidades”».

    VI- Su alternativa pasaba por una mera descentralización administrativa, enmarcada en una estructura política fuertemente unitaria. En este sentido, su llamada quedaba reducida a referencias a Ortega y a su idea de nación como producto de la historia y encarnación de un «sugestivo proyecto de vida en común»:
    «La constitucionalización del Estado tiene que comenzar por la afirmación categórica de la Nación y de su unidad [...] si nos queda la más leve pulsación de ánimo histórico, si todavía queremos hacer algo digno en común, lo que es obligado establecer como premisa es la unidad de España y luego las autonomías en el marco de poderes y competencias del Estado absolutamente unitario en la soberanía»

    VII - Fueyo vinculaba la reclamación autonomista con la estrategia del recién legalizado Partido Comunista, resucitando el fantasma de la doble amenaza marxista-separatista identificada con el periodo republicano. Así, de la misma forma que en los años treinta el problema radicaba en la debilidad del sistema liberal frente al peligro bolchevique, en esta ocasión la constitucionalización de las «nacionalidades» representaba una concesión democrática a los nacionalismos que buscaba su integración en las instituciones, pero que en realidad suponía una «retirada elástica frente a la ofensiva creciente y cada día más agresiva del radicalismo autonómico» destinado a facilitar una revolución de signo filocomunista y abrir el camino a la implantación en España de una democracia popular según la táctica expuesta por Stalin en su célebre escrito El marxismo y la cuestión nacional:
    «Es muy difícil desvincular al PCE de la directa promoción de las nacionalidades, en connivencia con la estrategia de la Unión Soviética».

    VIII- Ante semejante panorama, de nuevo con la intención de proyectar una alternativa política realista, Fueyo abogaba por una discusión frontal en torno a la adopción de un modelo federal o unitario de Estado que quedara dirimida en referéndum («El federalismo tapado», El Alcázar, 12 de diciembre de 1977).

    IX - La sombra de Carl Schmitt, junto a las numerosas alusiones a Ortega, planeaba igualmente sobre la totalidad de los artículos, al menos en un doble sentido.
    En primer lugar el rechazo a la utilización en plural de«pueblos» y la consideración de que el «virus autonómico» convertiría a la nación española en un actor internacional insignificante en un escenario dominado por lo que llamaba «naciones-continentes»…
    En segundo lugar, Fueyo parecía atribuirse un papel crítico similar al ejercido por Schmitt sobre el ordenamiento de la República de Weimar y la doctrina jurídica de la Escuela de Viena, tanto más cuanto que en el Anteproyecto se facilitaba a los miembros progresistas de la ponencia una vía indirecta para tender puentes con la Constitución Republicana de 1931.
    De este modo, Fueyo aplicaba al borrador las acusaciones lanzadas por Schmitt contra el modelo kelseniano, desde que «
    constitucionaliza la lucha de clases» hasta que su excesivo formalismo provocaba una desconexión entre la verdadera situación del país y la esperada nueva norma, «digna de Dysneylandia, que no tiene nada que ver con la realidad».


    X- En buena lógica con las tesis del jurista germano, ello derivaba finalmente en una apología de las circunstancias excepcionales como auténticas configuradoras del orden político: «Se está a la espera de que el caos engendre, por su dialéctica negativa, una autoridad. O una democracia autoritaria». (A la que los intelectuales constitucionalistas posteriores achacarán resonancias golpistas).

    XI- Desde una perspectiva análoga, planteaba el análisis de la novedosa definición de la forma política del Estado como «Monarquía parlamentaria», que Fueyo calificaba de «regresiva»; argumento del intelectualismo falangista posterior a la Segunda Guerra Mundial, a saber, que el fracaso de los sistemas parlamentaristas era un hecho reconocido por la totalidad del espectro ideológico a la altura del periodo de entreguerras, algo que tan sólo la propaganda bélica aliada había logrado enmascarar pero que se encontraba plenamente asumido por la clase dirigente occidental a tenor de su praxis política.

    XII- En su lugar, "imbuido de los principios del caudillaje franquista” (sic), Fueyo apostaba por la consagración de un sistema presidencialista bajo forma monárquica mediante una mayor concentración de resortes del poder en la jefatura del Estado…
    Con ello apelaba al que había sido designado por Franco como sucesor para que ejerciera su papel como guardián del ordenamiento heredado, una función ahora en entredicho ante el posible reconocimiento de las nacionalidades
    —«¿Es esto lo que se exige a la monarquía que garantice?»—, pero a la que se reservaba una posibilidad de redención muy schmittiana: «la última decisión, la “ultima ratio” [...] es cosa de hombres, y no de partidos».

    (Como señalaba L. Apostua, comentarista político y diputado ucedista en las constituyentes, «los artículos del profesor Fueyo Álvarez contra el borrador de la Constitución [...] tienen un solo destinatario: el Rey. Y quizá como derivada, las Fuerzas Armadas»)

    XIII- Los aspectos económico-sociales permitían a Fueyo vincular de forma directa la dura crisis que atravesaba el país con la recién estrenada democracia y su clase política, a la que acusaba de sacrificar el desarrollo y el bienestar conseguidos por el régimen anterior en aras de una incierta homologación con el resto del continente ( Fueyo, J.: «El mercado de España», El Alcázar, 2 de enero de 1978, «El prefijo “euro” se ha travestido en marca de calidad [...] resuelve todo —incluido el comunismo—».)

    Una Europa además que ni siquiera era «de las patrias», tal y como fuera reclamada por De Gaulle, sino aquella cuyo eje era el «Mercado Común fenicio», que exigía el sacrificio del tejido productivo español para aceptar su integración.
    En un contexto internacional marcado por el declive de la soberanía estatal frente a las grandes corporaciones transnacionales semejante cesión abocaba irremediablemente a la España constituyente a la «colonización económica», pues a todo ello había que sumar la fragmentación autonómica, lo que en palabras de Fueyo suponía:
    «brindar a las titánicas empresas multinacionales con vocación de mercado mundial espacios de penetración [...] desmantelar las últimas defensas de la soberanía económica nacional».

    XIV- Se daban pues la mano nacionalismo, antieuropeísmo —al menos en su vertiente democrática— y anticapitalismo, una tríada conceptual cuya construcción "conectaba directamente con la doctrina del primer falangismo" (sic).
    En este sentido,en ocasiones los textos parecían apoyarse en las clásicas formulaciones acuñadas por Giménez Caballero, aún presentes en el imaginario colectivo de la población. Así, 1978 era calificado como
    «Año magno en el que puede acontecer el 98 de nuestro siglo», en alusión al listado de los humillantes 98’s sufridos por España.

    De la misma forma, la apelación a «volver a la cultura general» y olvidar las «cuestiones técnicas» a la hora de enjuiciar el borrador suponía un claro trasunto de la llamada a retornar a los textos básicos, retomada ahora porque «este no es un problema sofisticado de Derecho constitucional. Es un problema de ser o no ser».

    - En todo caso, a través de un paralelismo entre el periodo de la Segunda República y los años de la transición, Fueyo se mostraba en último término confiado: «España está constituida en otro plano más profundo del ser, de tal modo que se reconstituye —antes o después— hasta cuando la arruina un Estado constitucionalmente mal conformado…».

    Última edición por ALACRAN; 15/02/2018 a las 21:11
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    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
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  7. #7
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    (...continuación...)
    Jesús Fueyo y el Golpe de Estado del 23-F (1981). Su amistad con Fernández de la Mora

    https://www.ahistcon.org/PDF/numeros/ayer81.pdf


    "...En otro orden de cosas, donde los textos de Fueyo debieron gozar de amplia recepción fue sin duda entre los sectores militares que contemplaban la posibilidad de forzar una rectificación autoritaria del “proceso democratizador”. De hecho, su discurso vino a proporcionar una parte de la cobertura jurídica y doctrinal invocada con posterioridad al menos en la vertiente que propugnaba la «solución Armada».

    A este respecto, no sólo la predicción de Fueyo acerca de la «
    desintegración nuclear de la democracia» era citada en El Alcázar como lógico desenlace a la situación política en los días previos a la asonada militar (Medina,I.: «Los ronquidos de un sistema que agoniza», El Alcázar, 1 de febrero de 1981. La cita estaba tomada de Fueyo, J.: La vuelta de los budas, Madrid, Sala Editorial, 1973, p. 424.) sino que los artículos aparecidos en ese mismo diario bajo la enigmática rúbrica de «Almendros», unánimemente señalados como preludio del 23-F, retomaban en buena medida sus argumentos.


    Así, los supuestos previstos por Fueyo para la activación de los mecanismos de defensa constitucional parecían guiar el artículo titulado «La hora de las otras instituciones», pues se justificaba en la parálisis política —provocada por el aislamiento de Suárez y la dificultad del desarrollo autonómico— y la falta de seguridad y orden públicos —fruto del terrorismo de ETA y la crisis económica—la llamada a la intervención del monarca y las Fuerzas Armadas.

    Por su parte, en «La decisión del mando supremo» se denunciaba la reducción de los poderes que el jefe del Estado heredara de las Leyes Fundamentales de Franco, al tiempo que se consideraba que, ante «unas circunstancias tan excepcionales como las que vivimos», y dada la libertad de acción que le proporcionaba su«autoridad moral», se abría en cualquier caso la puerta a «la decisión del Rey» de imponer «una solución correctora del reciente proceso político» mediante el nombramiento de un gobierno de regeneración nacional que diseñara una reformaconstitucional, tal y como realizara en 1958 en Francia el general De Gaulle, un «paralelismo que en nuestro caso no resulta forzado» («Análisis político del momento militar», El Alcázar, 17 de diciembre de 1980; «La hora de las otras instituciones», El Alcázar, 22 de enero de 1981, y «La decisión del Mando Supremo», El Alcázar, 1 de febrero de 1981).

    A la vista de tales equivalencias, no es de extrañar que el nombre de Jesús Fueyo fuera incluido en numerosas ocasiones entre los integrantes de una supuesta «trama civil del golpe», más allá de que su participación nunca pudiera demostrarse.

    El rechazo frontal al anteproyecto de Constitución, propició el reagrupamiento y sintonía establecida a partir de ese momento entre Fueyo y Gonzalo Fernández de la Mora (hasta entonces considerados rivales) "aunque tras haber sido desalojados de sus plataformas de poder y haber visto defraudadas sus expectativas de protagonismo" (sic).

    En palabras de otro conocido personaje político de la época, «estos ideólogos no son, ni mucho menos, intelectuales vulgares, sino personas muy inteligentes [...] que creen factible una posibilidad política de perspectivas cada vez más reducidas y consiguen mantener, si no la credibilidad de sus teorías, sí al menos el respeto por sus actitudes y razonamientos».

    …Jesús Fueyo fue quedando progresivamente aislado del escenario público, situación agudizada por el fracaso de un intento de golpe de Estado al que tanto sus artículos como los de Fernández de la Mora habían servido en buena medida de sustrato doctrinal. Desde ese momento, ambos compartirían como principal centro de sociabilidad el último reducto de visibilidad institucional de la elite intelectual franquista, la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

    Última edición por ALACRAN; 15/02/2018 a las 21:12
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  8. #8
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    V- El término de la discordia ("nacionalidades") era definido por Fueyo como «la postulación de principio de la voluntad de constituirse en Nación», una interpretación contraria a la invocada por los ponentes constitucionales —particularmente por los representantes de Unión de Centro Democrático (UCD)—, que se basaban en la existencia de «naciones políticas» y nacionalidades o «naciones culturales», teóricamente carentes de vocación soberana, tal y como fuera enunciado por Meinecke a comienzos del siglo pasado.
    Estos son los engaños y trampantojos típicos de nuestros políticos-sofistas. Así que se referían sólo a "naciones culturales" sin vocación de soberanía como el tal Mainecke ¿eh?; bueno, pues ya tenemos rebeliones, sediciones, proclamaciones de repúblicas, "President" en el exilio y gobiernos autonómicos con voluntad de reflejar en sus Estatutos de Autonomía el "derecho de autodeterminación". Profético don Jesus Fueyo, ¿Qué pensará su crítico comentador, si es que aún vive?.

    En un contexto internacional marcado por el declive de la soberanía estatal frente a las grandes corporaciones transnacionales semejante cesión abocaba irremediablemente a la España constituyente a la «colonización económica», pues a todo ello había que sumar la fragmentación autonómica, lo que en palabras de Fueyo suponía:
    «brindar a las titánicas empresas multinacionales con vocación de mercado mundial espacios de penetración [...] desmantelar las últimas defensas de la soberanía económica nacional».
    Algún día, si se produce la quiebra definitiva de España, los investigadores tendrán que rendirse ante la visión del futuro que tuvieron los olvidados franquistas críticos con la Transición.
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  9. #9
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    Cita Iniciado por DOBLE AGUILA Ver mensaje
    Estos son los engaños y trampantojos típicos de nuestros políticos-sofistas. Así que se referían sólo a "naciones culturales" sin vocación de soberanía como el tal Mainecke ¿eh?; bueno, pues ya tenemos rebeliones, sediciones, proclamaciones de repúblicas, "President" en el exilio y gobiernos autonómicos con voluntad de reflejar en sus Estatutos de Autonomía el "derecho de autodeterminación". Profético don Jesus Fueyo, ¿Qué pensará su crítico comentador, si es que aún vive?.





    Algún día, si se produce la quiebra definitiva de España, los investigadores tendrán que rendirse ante la visión del futuro que tuvieron los olvidados franquistas críticos con la Transición.
    Bueno, la crítica del comentador de D. Jesús Fueyo parece ser muy tardía, la publicación del artículo data del año 2011. Podría ser perfectamente, por edad, ya hasta nieto de D. Jesús Fueyo. Y como tal, moldeado en los valores de la intoxicación político correcta habitual de lo que llevamos de siglo.
    De D. Jesús Fueyo me encanta y me quedo con esa frase profética que define maravillosamente lo que sucedería desde 1978:
    En su opinión, en realidad se estaba llevando a cabo un proceso revolucionario a posteriori, pues:
    «la Revolución decide siempre sobre la Constitución; lo nuevo, lo insólito, el asombro del mundo [...] es que la Constitución decida la Revolución»
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    Otro texto interesante de 1978, dogmático y taxativo, cuestionable en algún aspecto:

    "REFORMA POLITICA ESPAÑOLA (1976-1977)
    Proceso jurídico político autoritario conducido desde el poder, que sustituyó la antigua legitimidad basada en la victoria militar y en el carisma de los jefes de Estado por un nueva legitimidad de tipo legal, sentada en el sufragio y voto popular.
    Se trata de un cambio de fórmula política y un cambio de régimen: el régimen autoritario instituido por Franco fue eliminado y sustituido por una partitocracia. La Corona parece detentar un cierto poder arbitral, pero su posición solo gana significación si cuenta con el apoyo del Ejército.

    Para muchos, la reforma política española no fue sino un golpe de Estado palaciego al estilo del siglo XVIII, cuyo éxito está estrechamente ligado a la falta de estructuras ideológicas y burocráticas del Estado franquista. Sin partido único, sin aparato burocrático y policíaco autónomo al servicio de una ideología, el Estado estaba completamente abierto a un nuevo captor y disponible para las transformaciones autoritarias, es decir, para una práctica informada por la doctrina del despotismo ilustrado.

    Por otra parte, como el nuevo jefe de Estado sumaba a esa calidad la de ser rey, no tuvo dificultades en concentrar en sus manos la doble legitimidad para instrumentar la transición(legitimidad franquista por elección del mismo Franco y legitimidad carismática, personal, que derivaba de su calidad de rey)."

    Tomado de ‘Diccionario Político para Occidente’. 1978. Los autores consideran irrelevante, incluso en vida de Franco, la estructura política y burocrática del llamado ‘Movimiento’, dado que el presidente Suárez, sin ninguna resistencia, lo pudo fulminar en abril de 1977, paralelamente a legalizar al Partido Comunista.

    Visto en perspectiva, lo cierto es que aquella España que dejó Franco, civilizada, sumisa y en orden, era un bomboncito para cualquier advenedizo sin escrúpulos que se pusiera al frente, que fue lo que sucedió.
    Última edición por ALACRAN; 24/02/2018 a las 14:25
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    Informe de Blas Piñar en las Cortes: ponencia mixta sobre el Estatuto Vasco (1979)

    (Con fecha 3 noviembre 1979, y en su número 669, Fuerza Nueva publicaba el informe que Blas Piñar, diputado de Unión Nacional por Madrid, defendía ante la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados acerca del Estatuto de Autonomía para el País Vasco. Su desacuerdo fue total, votando NO a todos y cada uno de los artículos de dicho Estatuto y defendiendo igualmente en el Pleno ese mismo NO a la totalidad.
    Estos años, cuando hemos conocido la catastrófica deriva separatista en Cataluña, País Vasco, y hasta ya en Navarra, Baleares… cobra mayor interés el texto que en su día presentó el fundador de Fuerza Nueva.)

    “El problema básico que nos plantea el Proyecto de Estatuto que va a debatirse nace de las contradicciones del texto constitucional, fruto del arbitraje y del consenso.

    Una de las contradicciones más llamativas se produce por la conciliación imposible entre la soberanía popular y la unidad de la nación española. En efecto, si se consagra el principio de la soberanía popular (art. 1.°) no puede afirmarse que la unidad de la nación española sea indisoluble e indivisible (art. 2.°), porque una de dos:
    - o esta unidad, por ser indivisible e indisoluble, no quedaría sometida a la soberanía popular, como Unión Nacional y Fuerza Nueva lo entienden, en cuyo caso se trataría de un a priori a la Constitución, y entonces el principio de la soberanía popular tendría excepciones,
    - o dicha unidad quedaría sometida a las decisiones de la soberanía popular, y entonces no podría afirmarse que fuera indisoluble e indivisible, quedando justificada la tesis de la autodeterminación abiertamente patrocinada por algunos movimientos políticos.

    La acuñación del término objetivado de “nacionalidad” plantea problemas insolubles, y quiero subrayar que esta acuñación, forzada por el consenso, es equívoca e inútil.
    Es equívoca porque, si en principio, y conforme a la terminología de la Constitución, cabe distinguir entre nación, nacionalidad y región, sólo sabemos, por el art. 2.°, que "la nación española es (la) Patria común de todos los españoles, pero la Constitución no nos define ni la nacionalidad ni la región, y por ello:
    1) No nos dice cuándo estamos en presencia de una nacionalidad y cuándo estamos en presencia de una región.
    2) No nos dice tampoco cuál es la carga específica que se requiere para ser nacionalidad y no región.
    3) No nos indica, aun cuando lo sugiera, si siendo nacionalidad algo más que región, el tratamiento estatutario de una y otra hubiera de ser diferente.
    4) Por último tampoco señala la Constitución quién o quiénes y por qué procedimiento se define si estamos en presencia de una "nacionalidad" o de una región.

    Yo creo que, mientras las Cortes Generales no dictaminen cuáles son las "nacionalidades" y cuáles son las regiones, no procede entrar en el debate sobre los Estatutos. Piénsese, por ejemplo, en el caso de Andalucía. Estimo que siempre se ha considerado a Andalucía como una región. Pues bien, en las últimas intervenciones de los representantes del PSA se ha calificado a Andalucía de nacionalidad.

    Por otro lado, el Estatuto de Cataluña, concordado y promulgado por la Segunda República, decía en su art. 1.°: "Cataluña se constituye en región autónoma (no en nacionalidad) dentro del Estado español.”
    La acuñación del término objetivado de "nacionalidad" no sólo es equívoco, sino que es, como añadíamos, inútil, porque entre nación y región no existe, como tertium genus, la nacionalidad.
    Y no existe, porque nacionalidad y nación son una misma cosa; y lo que es más grave, porque siendo una misma cosa, y siendo el Estado el sello político de la nacionalidad, la nacionalidad tiende a conseguir un Estado que la defienda, la fortalezca y la configure, realzando su propia identidad. Si la nacionalidad aspira a tener un Estado, es nación, y si no aspira a tenerlo, es región.

    Podría decirse de contrario, que la nacionalidad que prevé la Constitución no aspiraría oficialmente a configurar su propio Estado, y que, siendo la nacionalidad una nación, se trataría tan solo de una “nación interior”.
    Pues bien, en ese caso, el Estado español sería un Estado multinacional; pero no lo es, ya que,según el art. 2.° de la Constitución, no hay más nación que la española.

    Entonces, ¿qué solución cabría? Tan sólo una: que España tiene un solo Estado y es una "nación de naciones". Pero aún cuando la tesis sea correcta para Roca Junyent, no lo es ni doctrinal ni prácticamente, porque una "nación de naciones" es una contradictio in terminis.

    La verdad es que si España está integrada por nacionalidades-naciones y si todos los pueblos de España pueden por sí y ante sí- o por quienes asumen su representación- entender que son nacionalidades-naciones, yo me pregunto: - ¿Dónde está España?; ¿A qué comunidad nacional sirve el Estado, si no tiene nación a qué servir?



    Por otra parte, no basta leer los textos legales. Hay que conocer: su gestación, para interpretarlos; el pensamiento de quienes han alentado las autonomías; la doctrina que encierra el vocablo "nacionalidad", según el criterio de quienes han dado vida o han militado en los movimientos políticos que hoy defienden el término que la Constitución emplea.
    En esta línea, a un tiempo de observación y reflexión, se advierte que el término objetivante"nacionalidad" no ha sido fruto de una improvisación. La nomenclatura tiene una importancia política trascendente.

    Rovira Virgili, el autor de El nacionalismo catalán,escribió:
    "Estamos en presencia... de la reencarnación de un alma nacional. Cataluña vuelve a ser una nación; (y) es por la futura nación catalana por la que trabajamos y luchamos", añadiendo que "el principio de las nacionalidades presenta dos aspectos: su fórmula política: toda nacionalidad tiene derecho a constituir un Estado independiente, (y) su fórmula espiritual: toda nacionalidad ha de conservar y desarrollar su propio genio".

    Pedro Muntanyola y Prat de la Riba, en su Compendio de doctrina catalanista, premiado en el certamen celebrado en Sabadell en 1893, decían:
    "¿Cuál es la Patria de los catalanes? Cataluña. ¿No es España, pues, la Patria de los catalanes? España no es más que el Estado o la agrupación política a que pertenecemos. ¿Y qué diferencia hay entre Estado y Patria? Que el Estado es una entidad política, artificial, voluntaria, y la Patria, una comunidad histórica, natural, necesaria".

    El mismo Prat, autor de La nacionalidad catalana, escribía:
    "Patria y nación (son) una misma cosa, y Cataluña (es) nuestra nación, igual que nuestra Patria. (Por ello) existe una nacionalidad catalana (y) cada nacionalidad ha de tener su Estado".

    ¿Qué diferencia hay entre ese lenguaje y el que hoy se emplea?
    Heribert Barrera dijo en el Congreso: "Para nosotros, nuestra única Patria es Cataluña, mi única bandera es la de las cuatro barras y mi único himno Els Segadors.

    Por si fuera poco, con toda la representatividad de su cargo, el honorable Tarradellas, presidente de la Generalidad, ha asegurado con énfasis y reto: "Cataluña es una nación, tanto si les gusta como si no" (Avui,29-1-78); agregando: "Cataluña es más que una nación. Es un Estado dentro de un Estado" (TV, 14-II-78).

    Traer a colación cuanto dijo sobre el tema Sabino Arana sería interminable. Su odio a España fue obsesivo; más grande que su amor al pueblo vasco, como dijo Unamuno. Basta recordar su júbilo ante la posibilidad de que España desapareciese como resultado de una guerra internacional o interna.

    Pero el pensamiento de Arana se resume en el ‘Ami Vasco’ del capuchino Evangelista de Ibero, auténtico catecismo del Partido Nacionalista Vasco. En ese catecismo podemos leer: "¿Qué es el nacionalismo vasco? El sistema político que defiende el derecho de la raza vasca a vivir con independencia de otra raza. ¿Infiérese de lo dicho que el vasco no es genéticamente español? Sí, señor. Afirmar que el vasco sea español es incurrir en un triple desatino étnico, geográfico y político. ¿Qué es Euskadi? Euskadi, históricamente, suena lo mismo que raza vasca, pueblo vasco, nación vasca. ¿Con qué derecho se les privó de su independencia? Con el derecho de la fuerza".

    El señor Letamendía, fuera de la ortodoxia del PNV, afirma desde un partido legalizado: "Yo abogo por la independencia de la nación vasca. Euskadi no es una región, ni una nacionalidad, es una nación dividida".

    Pero también el PNV, por medio de su portavoz más caracterizado, el señor Garaicoechea, presidente, además, del Consejo General Vasco, expone con diáfana claridad su criterio, en el instante solemne de jurar su cargo, no hace mucho, ante el histórico árbol de Guernica: "Nadie va a ganarme en convicción y firmeza a la hora de defender los derechos de la nación vasca"; añadiendo que"por encima de organizaciones políticas contingentes, existe una comunidad natural, una nación vasca, que componen los cuatro territorios históricos de Euskadi Sur y los de Ipar-Euskalherría", por lo que, concluye, "alimento esperanza inquebrantable de que todos los vascos lograremos reunificarnos pronto para vivir la libertad y la solidaridad con los restantes pueblos".

    Me parece que no puede manifestarse con mayor franqueza el propósito de constituirse en nación independiente. El hecho de que se anuncie que tal propósito -el de abandonar la organización política contingente del Estado español- trate de lograrse por "vías estrictamente políticas y pacíficas", no excluye la anticonstitucionalidad de ese propósito y del proyecto de Estatuto que lo recoge.

    Por eso, sin duda, el proyecto de Estatuto Vasco no se refiere ni una sola vez ni a España ni al Estado español. Trata de eludir toda alusión a España, a lo español y a los españoles, y lo consigue casi plenamente. Da la impresión de que esos vocablos, y lo que conceptual e históricamente encierran, repelen a sus autores.

    Si al menos se dijera en el art. 1.° del Proyecto que: "El pueblo vasco, como nacionalidad integrante de la nación española, indivisible e indisoluble, se constituye en comunidad autónoma", se mantendría el respeto a la letra de la Constitución. Pero decir, simplemente, como lo hace el Proyecto, que la Comunidad autónoma se constituye "de acuerdo con la Constitución”, es muy poco, cuando lo que se cuestiona (está en el ambiente y se exige con amenazas y dinamita) es la ruptura de la unidad de la nación española, y cuando en las manifestaciones públicas convocadas o respaldadas por lo que se viene llamando fuerzas políticas vascas, se exhibe o se ultraja la bandera de la nación española.

    No se olvide que el propio Proyecto comienza afirmando la "realidad nacional" del pueblo vasco, y termina admitiendo, en su Disposición Adicional, que el régimen autonómico es una cota alcanzada, una conquista menor, que "no implica renuncia a los derechos que le puedan corresponder en virtud de su Historia y de su voluntad de autogobierno".

    Ahora bien, lo que importa que sepamos, y a nadie costará trabajo entenderlo, es que tales derechos han de exceder a los ya supuestamente logrados de Comunidad Autónoma, y es evidente que, más allá de la Comunidad Autónoma, en el marco de la Constitución, no hay otra cosa que la independencia; y la independencia explícitamente anhelada, desde el marco de la Constitución, sería anticonstitucional y una tentativa legalizada de delito.

    La trayectoria exige, por la llamada vía política, los siguientes pasos: por la autonomía al autogobierno; por el autogobierno, a la autodeterminación; por la autodeterminación, a la independencia; por la independencia, a la anexión de Navarra, si no ingresa voluntariamente en la Comunidad autónoma; del Condado deTreviño; de parte de Burgos, Santander y la Rioja logroñesa; y de algunos departamentos franceses.

    Téngase presente que, contra el principio proclamado por los arts. 1.° y 2.° de la Constitución:"La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado", el Proyecto de Estatuto, en una réplica anticonstitucional, responde, también en su art. 1.°, párr. 2.°: "Los poderes del País Vasco emanan del pueblo", refiriéndose no al pueblo español, único depositario de la soberanía, sino al pueblo vasco, que es el que, partiendo de su realidad nacional, accede al autogobierno, conforme al párr. 1.° del mencionado artículo.

    El diputado que hace uso de la palabra (Blas Piñar) se opone a la totalidad del Proyecto de Estatuto.
    En el mejor de los casos, ese nuevo entendimiento de la unidad que hoy se pregona, nos presenta un Estado sin verdadera nación a la que servir y unas “naciones” que pugnarán por el logro de su personalidad política plena.

    España sería, a lo sumo, según la doctrina expuesta, filtrada en la Constitución, el Estado; es decir, lo artificial; y las naciones, es decir, las patrias, calificadas legalmente de nacionalidades, serían lo natural.

    Transferir, pues, facultades legislativas, ejecutivas y judiciales a quienes hablan de nación, refiriéndose a su Comunidad autónoma, de autodeterminación y de independencia, es decir, a quienes por ser leales a sí mismos utilizarán los resortes del poder para lograr esos fines, sería a la vez un error colosal, una ruptura histórica y un crimen de lesa patria.

    España no puede entregar a sus adversarios las armas que esgrimirán contra ella. El Gobierno o la Cámara que lo hicieren asumen la triple responsabilidad de ese error, de esa ruptura y de ese crimen."
    Última edición por ALACRAN; 08/03/2018 a las 09:44
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    Re: Constitución de 1978: España se hunde en el abismo (Testimonios desde el bunker)

    En septiembre del 1974 la revista «FUERZA NUEVA» publicó el artículo «Señor Presidente» de D. Blas Piñar sobre la política del Gobierno Arias Navarro.

    El artículo «Señor Presidente» escrito por D. Blas Piñar en la revista «FUERZA NUEVA» era el mayor ataque escrito contra un jefe de gobierno por una publicación española desde la Cruzada de Liberación Nacional. He aquí reproducido el artículo:
    --------------------------------------------
    Blas Piñar
    Señor Presidente

    Bien sabe Dios que nos duele el alma al tomar la pluma para escribir lo que sigue. La tentación que se escurre zalamera, invitando al silencio y a la comodidad de la murmuración irresponsable, ha tratado de amordazar la pluma – que tiene su lenguaje escrito – y dejarla inoperante sobre la mesa. Pero hay que vencer la tentación de las omisiones. Es preciso alejarse, cuando llega la hora difícil, de los carnes mudos y de la música frívola y alquilaba que pretende desorientar y aturdir, para que no se oigan ni la voz amenazante del enemigo despiadado que avanza con dinamita, haciendo correr la sangre, ni el grito de dolor de cientos de miles de españoles sacrificados por una causa nobilísima que ahora se vilipendia y escarnece. No podemos callar, por dura que sea la medida que contra nosotros pueda arbitrarse.

    Señor presidente: usted nos ha aludido sin nombrarnos, unas veces en exclusiva, y otras, quizá, englobándonos en un abanico más abierto de acusaciones generales, en sus declaraciones a la Agencia EFE, publicadas el pasado día 11. Nosotros, que estamos acostumbrados a recibir golpes y a encajarlos, nos damos públicamente por aludidos.

    Señor presidente: desde el 12 de febrero, desde su discurso ante el pleno de las Cortes, discurso que nosotros no aplaudimos, viene usted aireando una política de democratización del país, apelando a la mayoría de edad, propugnando el asociacionismo como cauce de participación política, haciendo profesión de fe y de lealtad al futuro y equiparando a los maximalismo de uno y otro signo.

    Señor presidente: nosotros creíamos, de acuerdo con las Leyes Fundamentales del Estado – de las que por razón de su alta magistratura debe ser usted un servidor ejemplar – que España, según tantas veces ha dicho y recordado Francisco Franco, artífice del Régimen, era una democracia orgánica, por lo que, siendo democracia, el proyecto de democratización que usted propugna no puede ser otro que su transformación en una democracia inorgánica y liberal, que nosotros rechazamos.

    Señor presidente: nosotros creíamos que el pueblo español había alcanzado su mayoría de edad hace muchísimo tiempo, cuando los Reyes Católicos crearon la nación y pusieron un Estado a su servicio; y que esa mayoría de edad, el pueblo español – del que tanto se habla y al que tan poco se respeta – la ha confirmado, ratificado y revalidado en numerosas ocasiones, y últimamente optando por la lucha armada y por un derroche de heroísmo, al fin de mantener su unidad, su grandeza y su libertad, durante los años de la Cruzada, de la que fue conductor Francisco Franco.

    Señor presidente: nosotros creíamos que la unidad no era la uniformidad, pero también creemos que la diversidad no es dispersión, y menos aún el enfrentamiento, y que, por lo mismo, ni la solución política del partido único ni la solución política de la multiplicidad de partidos eran la nuestra, porque la nuestra, conforme a las doctrinas del Tradicionalismo y de la Falange – que nació como antipartido – está en el Movimiento, haz de Principios Fundamentales y organización, que tal manera que aquellos sin ésta se volatilizan, y ésta sin aquellos se reduce a burocracia y nómina. Por eso, señor presidente, nosotros, que hemos oído en tantas ocasiones decir al Jefe del Estado y del propio Movimiento que en éste son indispensables las ideas, la estructura, la disciplina y el Jefe, no acertamos a comprender la posibilidad de asociaciones políticas identificadas – salvo en el nombre – con los partidos políticos, ni entendemos cómo las mismas, tal y como usted las define pueden coordinarse con el Movimiento definido por Francisco Franco.

    Señor presidente: nosotros creíamos que el futuro o es una consecuencia del pasado o es una ruptura con el mismo. Pero no entendemos, o quizá nos sorprenden entender, lo que usted ha querido decir con esa proclamación repetitiva, por utilizar una de sus palabras, de lealtad al futuro, que por sí solo es el vacío, y que, de no serlo, usted no califica como la perfección y el normal y homogéneo desarrollo de un sistema político cuyo nacimiento, viabilidad y vitalidad arranca de los ideales y las banderas que los signan del 18 de Julio.

    Señor presidente: nosotros creíamos que el maximalismo de cierto signo, al que usted, sin duda, nos atribuye, no era malo ni antiexcluyente. Me gustaría que usted señalase un solo párrafo de nuestros discursos, conferencia o artículos en el que nos hayamos colocando en la heterodoxia doctrinal del Régimen, en que hayamos atacado alguna de las Leyes Fundamentales y en especial los Principios del Movimiento, en que hayamos exaltado a alguno de sus enemigos o minimizado o despreciado a los que nos dieron la doctrina y el ejemplo. Por eso, no entendemos y rechazamos, que usted, tomando palabras ajenas, nos ponga en el mismo lugar y nos equipare con la ETA y con el Partido Comunista.

    Señor presidente: nosotros creíamos y seguimos creyendo que usted actúa de buena fe, que trata de servir a España en esta hora incierta, y que, por tanto, no actúa movido por ‘ambiciones personales que, como es lógico, siempre tenderían a revestirse de coartas ideológicas’. ¿Por qué públicamente – y como contraste – nos echa en cara ambiciones personales a los que no comulgamos ni con sus ideas ni con su programa? ¿Es así como entiende usted el pluralismo político, la democratización y la mayoría de edad del pueblo español? ¿Por qué nos ofende desde su puesto de gobernante? Admito que usted nos crea equivocados. Pero que nos dejemos llevar de ambiciones personales los que venimos escuchando insultos, calumnias, difamaciones, prohibiciones y amenazas por mantener unas ideas que consideramos consustanciales con España, es inadmisible. Usted ha hecho esa declaración que nos duele; pero el estilo no es suyo; debe ser un amanuense distinguido y retórico que cuela lo que más le acomoda.

    Señor presidente: usted, sin duda, se refiere a nosotros cuando habla de la ‘incomprensión y reticencia de algunos sectores proclives a anclarse en la nostalgia’ y nos imputa un ‘intento monopolizador’. Es una pena que su amanuense no haya encontrado frases más originales y distanciadas de las que acostumbra a usar en escritos no oficializados. Son las frases de los que nos increpan a diario. Pero usted sabe que, si hay nostalgia entre nosotros – que, por otra parte, no deja de ser un sentimiento respetable – es por la paz que estamos perdiendo; por el orden moral que hoy se quebrantaba; por la tranquilidad de los españoles, que se ha transformado en zozobra; por las vidas no sólo de los que velan por la seguridad de los ciudadanos, sino de los ciudadanos que caen sin otras lamentaciones que las puramente verbales y el consabido eslogan publicitario de serenidad y democracia; por el honor del país quebrantado en tantas latitudes y de tantas maneras, sin una reacción gallarda que nos alcance le respeto que la nación y el pueblo, tan mayor de edad, merecen y exigen.

    Señor presidente: usted, al aludir a las ‘fórmulas apriorísticas de incorporación de la juventud a la tarea nacionales’, al referirse a ‘equivocas atribuciones de representatividad’ por parte de ‘un sector más o menos controlado y dirigido’ ha dado un golpe rudo y exterminador a una de las obras, no por deteriora menos querida, del Movimiento: la Organización Juvenil. Usted la ha descalificado, abrogado con lenguaje oficial, discriminado ante la opinión pública. Si usted ha sido capaz de comportarse así con algo tan querido de Franco, tan metido en la entraña del Sistema, tan vinculado a la Secretaría General y a un ministro de su Gobierno, ¿cómo puede extrañarnos los piropos que nos dirige en sus declaraciones a la Agencia EFE?

    Señor presidente: tengo la seguridad de que nosotros no tenemos ningún propósito monopolizador, y que, desde luego, no monopolizamos la verdad. La verdad es demasiado grande para que nosotros la poseamos y monopolicemos. Lo hemos dicho muchas veces: es la verdad – la que nos hace libres y por tanto, dignos – la que nos posee a nosotros, y a la que nosotros, llenos de imperfecciones, modestamente pero ardorosamente servimos. En cualquier caso, aunque sería un mayúsculo e inalcanzable propósito el de monopolizar la verdad, sería más disculpable que monopolizar de hecho el error, acumular errores tras errores, corromper el alma del país, dejarlo a la intemperie, y obligarle o a rehacer su historia combatiendo o a sumirse en la esclavitud y la barbarie sin esperanza.

    Señor presidente: no le preocupe demasiado si nuestra posición y nuestra manera de pensar son ‘legítimos en el ancho espectro del deseable pluralismo político’ porque, como usted dice acertadamente, tal posición y tal manera de pensar son incompatibles con la responsabilidades públicas asumidas por el Gobierno’. Estamos convencidos. Pero fíjese bien: es usted y no nosotros, el que nos arroja a la cara la incompatibilidad, el que nos excluye, el que niega que podamos ser escuchados y atendidos si tuviéramos razón. Si nuestra actitud ‘no interfiere ni puede interferir la acción de Gobierno’, es usted el que nos elimina; el que, después de llamarnos maximalistas y ponernos en el mismo lugar que a los asesinos de Carrero Blanco, de taxistas, policías, guardias civiles y ciudadanos de toda clase y condición, nos rechaza olímpicamente, públicamente, oficialmente y con desprecio.

    Señor presidente: muchas gracias, porque la claridad ilumina y hace que las decisiones se tomen sin dudas ni inquietud. No autoexcluimos de su política. No podemos, después de lo que ha dicho, colaborar con usted, ni siquiera en la oposición. No renunciamos a combatir por España, pero hemos comprendido que nuestro puesto no está en una trinchera dentro de la cual se dispara contra nosotros y se airean y enarbolan estandartes adversarios.

    Señor presidente: en un diario catalán, que no se destaca precisamente por su adhesión al Régimen, se decía: ‘Arias ha mojado su dedo índice, lo ha levantado y ha dicho ‘Por ahí’. Pues bien, nosotros no queremos ni obedecerle, ni acompañarle. Pero fíjese bien en quienes le acompañan y adónde le acompañan. Piense si le dirigen o le empujan. Y no se lamente al final si contempla cómo ese tipo de democratización que tanto urge se levanta sobre una legión de cadáveres, de los que son anuncio y adelanto, cuando esa democratización se inicia, los que se sacaron de los escombros, el 13 de septiembre, del corazón mismo de la capital de España.

    Blas Piñar.
    ALACRAN, DOBLE AGUILA, raolbo y 2 otros dieron el Víctor.

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