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Honores1Víctor

Tema: Cid Campeador

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  1. #1
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    Re: Cid Campeador

    Cita Iniciado por Val Ver mensaje
    lo tienen por un villano, lo tildan de loco y asesino (cosa que no va mal encaminada)¿No pasa un fenómeno parecido en Argentina?
    A que figura te refieres?? Son muchas las que son denigradas. Pero es normal que esto pase con todo aquello que esté bajo el signo de la cruz, yo solamente quería saber de si existía esta "normalidad" con el Cid, que me da pena que suceda y por eso me va a venir bien el libro que me recomendó Juan de Águila.
    El noble es aquel:
    que tiene alma para sí y para otros.
    Son los nacidos para mandar.
    Son los capaces de castigarse y castigar.
    Son los que en su conducta han puesto estilo.
    Son los que no piden libertad sino jerarquía.
    Son los que sienten el honor como la vida.
    Son los capaces de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de cosas que nadie prohíbe. Son los...

    ("El nuevo gobierno de Sancho" Leonardo Castellani)

  2. #2
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    Re: Cid Campeador


    Me refería estimado Facon a una figura histórica argentina en concreto, que recordaras, que hubiera pasado, en relativamente poco tiempo, de héroe a “rufián”. Bueno, no hace falta que me aclares ya nada, en tu último mensaje me contestas.

    Saludo cordiales.

  3. #3
    Avatar de Visigodo
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    Re: Cid Campeador

    Bueno tienes entonces razón Facon se habrá dejado influenciar, pero ya le vale, siendo todo un profesor y además católico caer con tanta simpleza en una falsificación histórica tan soez.

    El asunto de llamarle mercenario al Cid como casi todas esas mentiras, se basan en interpretaciones interesadas y sesgadas que se manifiestan como medias verdades, siendo estas muchas veces peor que las mentiras.
    La principal base que fundamentan para decir esa tontería es el servicio de armas, que le presto en el destierro, al reyezuelo de la taifa de Zaragoza, Al-Mutamin, se aduce como prueba que cobraba por su servicio de armas en el reino musulmán de Zaragoza, vamos a ver sostener esto es una verdadera tontería porque el Cid evidentemente era un profesional de las armas, un guerrero que comandaba una mesnada, que en realidad era el mejor ejercito de Castilla al mando del mejor militar y soldado que tenia Castilla.
    Evidentemente los guerreros de la edad media no vivían del aire ni labraban el campo, eran recompensados por sus servicios de armas o bien se lo cobraban con el botín de guerra, que militar no cobra por sus servicios.
    Por lo tanto el asunto esta en que diferencia a un militar de un mercenario, la diferencia esta en que al mercenario le da lo mismo contra quien luchar siempre y cuando sea recompensado por ello, no tiene señor ni lucha por ninguna fe ni causa salvo la economia.
    Evidentemente el Cid lucho al servicio del rey musulman de Zaragoza, Al-Mutamin y este le recompensaba generosamente por ese servicio, además lucho contra los enemigos de Al-Mutamir el rey cristiano de Aragon y los condes cristianos de Cataluña, además del hermano musulmán de Al-Mutamir el reyezuelo de la taifa leridana Al-Mundir.
    En base a esto se puede decir a simple vista e interesadamente, solo teniendo en cuenta estos datos, que el Cid era un mercenario que le daba lo mismo luchar contra musulmanes que cristianos, que cerecia de principios y que cobraba por sus servicios de armas, además había sido desterrado por su señor con lo cual se supone que era una especie de apátrida, lo cual le da mas valor a su condición de mercenario a simple vista.
    Por eso me parece simplista y soez sostener que el Cid era un mercenario, porque por otra parte hay una serie de detalles muy importantes que se omiten cuando se quiere dar la versión del Cid mercenario y que están bien claros.
    La leyenda del Cid dramatiza el destierro, por la afrenta de corpes al nuevo rey de Castilla Alfonso VI, sin embargo los historiadores contemporáneos niegan al existencia del episodio de la afrenta del Cid al rey Alfonso VI, pero también hacen mención de forma exagerada a la enemistad del Rey con el Cid. serán buenos historiadores y novelistas, muy tecnicos en cuanto a recopilar informaciones y mencionar las fuentes y muy modernos, pero de estrategia militar y política, no saben, así que recurriendo a los que no están de moda, se entiende mejor.
    Existía una cosa en la reconquista que se llamaba los derechos de conquista, era el desencadenante de los enfrentamientos entre los reinos cristianos a pesar de estar todos ellos en guerra contra los musulmanes, lo ganaban en el campo de batalla los diferentes reinos cristianos todos emparentados entre si, todos reinos hermanos, era una competencia por ver que reino seria el que llevaría la reconquista a su fin y reunificar España de nuevo, cual seria el reino hegemónico en la península y el que lideraría España.
    En la época del Cid los reinos musulmanes están divididos en taifas y están sin iniciativa ni fuerzas, además de aislados del resto del mundo musulmán, practicamente derrotados, atrás quedaron los tiempos de Almanzor en que los reinos cristianos apenas podían asomar la cabeza fuera de las montañas siendo duramente castigados.
    Durante esta época los cristianos tienen la iniciativa militar y moral, pero les faltan los recursos necesarios para llegar con sus ejercitos hasta el estrecho y a su vez asentar bien las conquistas con recursos para repoblar algunas zonas y volver a cristianizar otras.
    En esos momentos de la reconquista es cuando los hombres como el Cid destacan, en una época en que los reyes iban a caballo y se liaban a mandobles en las batallas, cuando los reyes todavía eran hombres que se tenían que ganar el respeto de sus ejercitos y corrían riesgos mortales, como los demás.
    En esa época hay una fuerte competencia entre los reinos cristianos por capturar territorios a los reyezuelos de taifas, estos optan por el vasallaje a los señores cristianos del norte, pagando por su permanencia en los tronos, el conflicto esta entre los cristianos, pero estas desavenencias entre hermanos y además con la misma fe, hace que entre en juego el Papa y esta mal visto que un reino cristiano directamente ataque a otro o le robe sus derechos de conquista, una especie de territorios asignados a cada reino dentro de los reinos de taifas musulmanes, que se supone que serán suyos una vez se pueda conquistar, a la hora de la verdad esto no se respetara nunca, pero siempre era mejor mantener las formas para no buscarte mas de un enemigo.
    El destierro fue una jugada maestra del rey Alfonso VI en la que el Cid participaba de mutuo acuerdo, la recompensa era el virreinato de Valencia, ya que la categoría condal no se la podría dar seguramente por culpa del incidente de corpes, que seguramente no fue tan dramático, pero le obligaba al rey a tomar medidas contra el principal magnate castellano que también se vio obligado a representar a los demás magnates castellanos, a dar la cara ante el rey leones que venia con los nobles de León, nobles y ejercitos que poco tenían que hacer si los castellanos se ponían de malas, ya que entonces Castilla ya era la mayor potencia militar de la península y el Cid su principal espada.
    El cual al ponerse al servicio del reyezuelo de Zaragoza reforzando militarmente esa taifa, le hacia al rey castellano un favor impagable, puesto que le quitaba de en medio los Aragoneses y su rey Sancho Ramirez y a los condes francos catalanes los gemelos Berenguer, derroto a catalanes y aragoneses en numerosas ocasiones y los mantuvo a raya en el norte practicamente sin dejarles salir de la antigua marca hispánica, llegando incluso a conquistar Valencia, siempre todo esto al servicio del rey Alfonso VI y para la grandeza de Castilla, viéndose libre por el este y el norte Alfonso VI llego incluso a conquistarse Toledo, la antigua capital del reino español de los visigodos una maniobra imprudente quizás, impaciente, que lo mismo no fue del agrado del Cid, a saber.
    Lo que provoco la alarma entre los reyezuelos de las taifas del sur y la intervención Almorávide.
    Pero bueno esta claro que el Cid no estaba en Zaragoza solo por casualidad, defendia los intereses de su rey, de Castilla, además nunca dejo de ser su vasallo y jamas levanto su espada contra el. No fue la primera vez que fue a derrotar a los aragoneses a Zaragoza al servicio del rey musulmán, ya en sus primeros servicios como alférez real tuvo que ir a defender Zaragoza al servicio directo del rey castellano, que tenia por tributario al reyezuelo de Zaragoza, si conocemos la geografía hispánica veremos que era fundamental para la expansión de Aragon y de los condados catalanes, la taifa de Zaragoza, era su puerta para reconquistar el sur y parte del interior de España, mas aun descarada es la estrategia castellana con al Cid a la cabeza cuando corta por Valencia logrando que Castilla se asomara al mediterraneo.
    Otros datos que descartan el dramatismo del destierro y la estupidez de considerar mercenario al Cid, son que fue perdonado digamos de manera oficiosa y vuelto a ser desterrado hasta que conquisto Valencia y vuelto a perdonar, que casualidad justo cuando se le desterraba iba a derrotar a los aragoneses y catalanes cristianos y claro al Papa no se podrían quejar, era un desterrado, cuando conquisto Valencia el la señoreaba pero pasaba a ser parte del reino castellano, siempre había hombres de confianza del Cid con el rey castellano, caso a sus hijas con los reyes, el contacto con el rey castellano era constante y fluido, su hijo fue al servicio del rey, su familia y sus posesiones fueron respetadas en todo momento y gozaron de protección real, a nombre de su esposa de sangre real, pero nadie pudo tocar nada bajo pena de sufrir la ira regia, ni cuando se vengo del conde Ordoñez arrasando la Rioja y saqueando Logroño, nadie toco nada de lo que era suyo en Burgos, extraño desterrado y repudiado, extraño mercenario con señor y luchando donde mas le convenía a su rey, a su Castilla.
    Bueno Facon espero que ahora le puedas ayudar, aunque solo sea un poquito, a tu profesor a comprender el Cid, que ya le vale.

  4. #4
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    Re: Cid Campeador

    .
    Última edición por ReynoDeGranada; 31/12/2020 a las 12:12 Razón: repetido
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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  5. #5
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    Re: Cid Campeador

    El Cid no fue un mercenario


    Bloghistoria > Nuevo Mundo > El Cid no fue un mercenario






    septiembre 12, 2020Nuevo Mundo By admin0 Comentarios

    No fue un mercenario, ni luchó en el bando musulmán
    Se puso al servicio del rey moro de Zaragoza por dinero y luchó contra el rey cristiano de Navarra y los condes de Barcelona. Atacó y venció a García Ordóñez, lugarteniente de Alfonso VI, su propio rey, en defensa del rey taifa de Sevilla. Arrasó y saqueó territorios cristianos en la Rioja y estuvo dispuesto a enfrentarse al rey castellano leonés cuando éste intentó arrebatarle Valencia.
    Después de lo anteriormente expuesto, ¿qué duda cabe de que el Cid era un mercenario, un bandolero sin rey ni patria que luchó en el bando de los moros y más tarde en beneficio propio? Sin embargo, aunque cierto, todo está sacado de contexto. Todo empezó con la moda de lo políticamente correcto y la obsesión por cambiar las enseñanzas que nos habían inculcado durante los años 60, por considerarlas demasiado patrióticas y afines al régimen franquista.
    No se han librado de esta purga inquisitorial héroes tan populares como Colón, los Reyes Católicos, Julio César, Elcano, (la lista es muy larga) ni por supuesto el Cid. Según los nuevos inquisidores, todo fue mentira, propaganda del régimen que buscaba ídolos donde apoyarse para hacer creer que nuestra nación era la más grande y libre. Lo triste del caso es que las mentiras, a base de repetirlas van convirtiéndose en falsas verdades, y éstas se apoyan en el talón de Aquiles de una sociedad aborregada que se deja guiar por lo que cuentan los que más alzan la voz. En definitiva, se aprovechan de que la sociedad no lea y no se informe.
    A día de hoy, alineados como estamos en las redes sociales, donde supuestamente deberíamos estar mejor informados que nunca, paradójicamente sucede lo contrario, estamos más desinformados que nunca. Porque se da la circunstancia de que estas redes, además de servir como una útil vía para el conocimiento, es a la vez el trampolín perfecto para los bulos y las falsedades. ¿Y qué tendrá la mentira que siempre es mucho más atrayente que la verdad?
    Los historiadores hacen bien poco al respecto, y se pueden contar con la mitad de dedos de una mano los que tienen la decencia de pelear por salvar la reputación de los personajes caídos en desgracia y que tanto hicieron por dar brillo a nuestra Historia. Revistas tan “prestigiosas” como National Geografhic, publicaban un artículo contra el Cid con un titular de enormes letras en mayúscula que decía: UN MERCENARIO CONVERTIDO EN LEYENDA. Luego, no crean que el artículo se dedique a investigar ni a dar detalles de su vida, sino a repetir de forma superficial lo que está de moda, que era un mercenario. Y así, cuenta que Rodrigo Díaz, conocido popularmente como héroe decisivo por su lucha contra los musulmanes durante la Reconquista, era en realidad «un verdadero mercenario, pues a lo largo de su vida luchó por sus propios intereses, a veces en el bando cristiano y otras en el musulmán.» Nada de esto es cierto, una revista supuestamente seria como esta no debería caer en tales desatinos.
    ¿Qué fue lo que nos enseñaron en la escuela? Yo recuerdo que después de leer la lección diaria del libro de Sociales (o hacer que leíamos mientras tirábamos bolitas de papel a los compañeros), el maestro nos explicaba cómo Guzmán el Bueno entregaba a su hijo a los moros con tal de salvar la ciudad (qué barbaridad, nunca supe si esto fue verdad o no), y también que el Cid se portaba tan bien con los musulmanes que llegaron a llamarle señor, cid. Y que, como valiente y fiel caballero que era, aun después de ser desterrado, siguió luchando por su rey hasta el punto de conquistar Valencia y ponerla bajo su corona.
    Los inquisidores de turno casi me hacen creer lo contrario, pero la curiosidad que mató al gato, a mi me reafirmó en mis convencimientos de que mi maestro llevaba razón. Quizás no todo fue tal y como me lo contaron, pero en resumidas cuentas, y estudiándolo todo en su justo contexto, así fue. El Cid no fue un mercenario, o no lo fue en el sentido de lo que hoy entendemos como tal. Nunca luchó en el bando del musulmán invasor, eso es falso. Y, aunque alguna vez se vio obligado a enseñarle los dientes, siempre fue leal a su rey.

    Toda la verdad sobre el campeador
    Casi todo lo que sabemos sobre Rodrigo Díaz, con el sobrenombre de El Cid, se lo debemos a la Historia Roderici, una biografía escrita en latín en el siglo XII por un riojano, supuestamente testigo de los hechos. Era frecuente que los grandes guerreros tuvieran su propio biógrafo que iban tomando nota de todo cuanto ocurría alrededor del biografiado. Menéndez Pidal por su parte indagó en la vida del Cid y aportó mucho sobre este personaje, sin embargo, fue y sigue siendo objeto de reproches, por creer que se dejó llevar por el patriotismo y se apoyó demasiado en la leyenda.
    Sea como fuere, es cuanto tenemos, que tampoco es poco. Vamos a ver muy por encima cual fue la vida de este héroe nacional al que la inquisición del siglo XXI intenta llevar a la hoguera. Se crio en la corte de Fernando I junto a los príncipes herederos Sancho y Alfonso. Siendo muy joven pasó al servicio de Sancho y fue testigo presencial de una batalla contra su propio tío Ramiro, rey de Aragón (hermano del rey Fernando). El tío de sancho murió en la batalla. Una batalla en favor del rey moro de Zaragoza, al-Muqtadir. ¿Qué había ocurrido? Que su tío ramiro estaba molestando a al-Muqtadir, y como este rey musulmán pagaba parias a su padre, él se vio en la obligación de defenderlo. ¡Vaya, aquí tenemos un ejemplo de lucha en el bando musulmán contra un rey cristiano! Seguro que cualquier historiador sensato me diría que estoy equivocado. Las parias se pagaban precisamente para eso, para ser defendidos en caso de ataque, fuera quien fuera el atacante, incluidos los familiares. ¿Recibió Sancho una reprimenda de su padre por haber matado a su hermano? Está claro que no.
    Años más tarde, después de la muerte de Sancho en Zamora y estando ya Rodrigo a las órdenes de Alfonso VI, se vio implicado en un caso parecido. Rodrigo fue a cobrar las parias a la taifa de Sevilla y el rey le avisó de que desde Granada venían a invadir su reino. Precisamente en Granada, el rey se quejaba de lo mismo a García Ordóñez y ambos se enfrentaron en las inmediaciones de Cabra. Tanto el Cid como Ordoñez eran compañeros al servicio de Alfonso, y sin embargo se enfrentaron poniéndose al servicio de reyes musulmanes.
    Debido a los constantes rifirrafes de Rodrigo con Ordóñez, y por algunas causas más, ya que el Cid era un “echao pa lante”, Alfonso lo desterró. Fue un destierro “ligh”, pues Alfonso no quiso ensañarse con su guerrero más valiente y no lo despojó de sus bienes, como era habitual. A pesar de liberar a sus hombres del compromiso de seguir a su servicio, la gran mayoría optó por seguirlo en su destierro. Esto fue, por una parte, una inyección moral para Rodrigo en unas horas bajas, pero por otra, se veía en la obligación de buscar el sustento de todo un ejército de varios miles de soldados.
    El primer lugar por donde pasó Rodrigo buscando trabajo fue por Zaragoza, aunque se cree que solo pasó a tantear la posibilidad de trabajar para el rey al-Muqtadir y saludarlo, pues ya lo conocía desde joven, aquel día de la batalla contra Ramiro de Aragón. Luego siguió su camino hasta Barcelona y allí pidió ponerse al servicio de los hermanos Berenguer Ramón y Ramón Berenguer. No vieron los condes de Barcelona la necesidad de contratar sus servicios y Rodrigo se volvió a Zaragoza, donde fue contratado por el rey al-Muqtadir. Podemos notar aquí cómo el Cid quiso ponerse al servicio de unos cristianos antes que de un rey musulmán.
    Estando al servicio de al-Muqtadir llegó a enfrentarse al rey de Aragón y los propios condes de Barcelona a los cuales vapuleó varias veces y lamentarían no haberle contratado. ¿Estamos viendo entonces, que era cierto lo de mercenario y que luchó en el bando musulmán? Un historiador sensato me diría rotundamente que no. Rodrigo no tenía títulos nobiliarios, pero había vivido como tal, al servicio de un rey. La nobleza tenía la obligación de acudir a servir a su señor rey, pero a cambio recibían privilegios que se traducían en riquezas. Rodrigo tenía señoríos y actuaba de la misma forma que la nobleza, recibiendo igualmente compensación por sus servicios. ¿Eran entonces los nobles unos mercenarios? ¿Lo era Rodrigo cuando trabajaba para Sancho o Alfonso? ¿Lo era ahora trabajando para al-Muqtadir?
    El historiador Peña Pérez, en su libro El Cid, historia, leyenda y mito, deja bien claro que no puede calificarse al Cid de mercenario por el hecho de ponerse al servicio de al-Muqtadir, al menos no en el sentido que le damos hoy a esta palabra. Mucho menos cuando la taifa de Zaragoza era tributaria de Castilla y el Cid la defendía contra los que pretendían quitarle las parias a Alfonso, enredado como estaba en la conquista de Toledo. Realmente, lo que hacía Rodrigo era defender los intereses de Alfonso, tal como había hecho Sancho años antes, defendiendo los intereses de su padre.
    Por otra parte, tampoco puede hablarse de que Rodrigo batallara en el bando musulmán contra los cristianos por el hecho de defender una taifa tributaria de Castilla, Sancho ya lo hizo y ningún historiador lo ha condenado por ello. Porque, lo cierto es que, a la hora de la verdad, ante la amenaza de la segunda invasión, no le tembló el pulso al enfrentarse contra los almorávides y jamás se puso de su parte; siempre lo hizo en el bando cristiano.
    Todavía queda el asunto de los ataques a la Rioja, o la supuesta anarquía con que actuaba en Valencia. Veamos, porque estos hechos no se han librado tampoco de ser sacados de contexto. Empecemos por decir que los territorios que arrasó el Cid eran propiedad de García Ordóñez. Este alférez de Alfonso fue un gran guerrero, y por eso seguía a su servicio, pero odiaba a Rodrigo. Ordóñez es sospechoso de ser el que indujo a Alfonso a desterrar a Rodrigo tanto la primera como la segunda vez. Ambas veces fue perdonado. Incluso la segunda vez el rey tuvo la gallardía de reconocer que se había equivocado y le abrió de nuevo las puertas para que volviera cuando bien le viniera hacerlo. Fue una de estas veces, en que el Cid se cabreó y se fue a la Rioja a buscarlo. Ordóñez no tuvo la valentía de plantarle cara y rehuyó el combate, pero lo pagó caro. En su segundo destierro, el Cid no tuvo necesidad de ponerse al servicio de nadie, luchó contra los nuevos invasores musulmanes y se adueñó de Valencia. Aquí sí que fue, aunque lo niegue el National Geografhic, si no decisivo en la reconquista, sí en frenar la invasión almorávide para que Alfonso no sufriera más descalabros después del sufrido en Sagrajas, que casi pierde la vida.
    Pudo muy bien coronarse rey, nadie se lo hubiera impedido, sin embargo, Rodrigo declaró abiertamente en un documento que aún hoy se conserva, que él nunca había sido rey ni pretendía serlo, puesto que le era leal a Alfonso. Esta es la anarquía y la lucha por sus propios intereses de la que hablan los inquisidores modernos. El Cid moría en Valencia mientras los buitres musulmanes esperaban el momento de adueñarse de la ciudad, ya que en vida nunca pudieron vencerlo. Alfonso acudió en auxilio de Jimena para sacarla de allí ante la imposibilidad de defender Valencia. Sin duda, Alfonso lamentó la pérdida de su mejor guerrero, que a pesar de todo, siempre le fue leal.
    Puede que no nos haya llegado toda la información necesaria para sacar en claro si Rodrigo Díaz fue un buen o un mal soldado, o incluso podríamos pensar que se ha exagerado su bravura a la hora de combatir a los almorávides. Nos podrán incluso convencer de que el franquismo lo convirtió en icono nacional, pero de igual manera tampoco nos ha llegado ninguna información que indique que fue el mercenario sin escrúpulos que hoy nos quieren vender. Mercenario a su manera, pero siempre fue leal a su rey y a su fe cristiana, todo un ejemplo de ciudadanía en la edad media, a pesar de lo mal que suena esta frase para la inquisición moderna de hoy día.
    Para saber más: El Cid, entre la historia y la leyenda

    https://bloghistoria.es/nuevo-mundo/...un-mercenario/


    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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