Muy buenas tardes, amigo Kurt.

En efecto, a simple vista puede parecer increíble que el comunismo soviético -que, como heredero de la Razón y la Ilustración, se ha ufanado de llamarse materialismo dialéctico y materialismo histórico- pueda haber desarrollado en su seno tendencias contra-iniciáticas -como diría Guénon-, tales como las que nos presenta en esa entrevista Alexander Duguin. Al principio, cuando leí por vez primera esas noticias creía que estaba alucinando.

Después, pude comprender que si bien "exotéricamente" el comunismo soviético podía tener a gala la doctrina materialista como "credo" (para la inmensa mayoría de secuaces acríticos), "esotéricamente" -en un plano interior- bien pudo y puede albergar en los círculos más íntimos de poder a individuos y grupos ocultistas con ideas tan descabelladas como esas que cita Duguin: cosmistas, vampíricos, satanistas, ufólogos...

Y, después de todo, no es tan descabellado que sea así, habida cuenta de que Marx y Engels fueron contratados por una sociedad clandestina vinculada con los illuminati, la Liga de los Justos, como así lo confiesan ambos ideólogos en su Prefacio a la Edición Alemana de 1872 del Manifiesto Comunista:

"La Liga de los Comunistas, asociación obrera internacional que, naturalmente, dadas las condiciones de la época, no podía existir sino en secreto, encargó a los que suscriben en el Congreso celebrado en Londres en noviembre de 1847, que redactaran un programa detallado del Partido, a la vez teórico y práctico, destinado a la publicación...", este programa se concretó en el famoso Manifiesto Comunista.

La relación entre la Liga de los Comunistas (también se le llama Liga de los Justos) y las logias illuminatis es algo fuera de toda duda. Téngase en cuenta que, al término de la I Guerra Mundial, los comunistas alemanes se harán llamar "spartakistas" en honor del fundador de los Illuminati de Baviera, Adam Weishaup (1748 - 1830), cuyo alias francmasónico era el de Spartakus.

Las conexiones del comunismo con el esoterismo satanista pueden remontarse, pues, pese a la perplejidad que pueda causarnos, a la noche de los tiempos revolucionarios. Y es que, como decía Valmadian por ahí arriba, "por sus obras los conoceremos": y lo que siempre han hecho, allí donde han estado, ha sido por una indubitable inspiración del demonio. Por cierto, no sé dónde leí que también había conexión entre illuminatis, comunistas y la banca Rothschild (apellido de una de las oligarquías financieras judías más famosas, que puede traducirse del alemán como "escudo rojo").

Aprovecho para darte un fuerte abrazo, Kurt.