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Tema: Así se construye la memória histérica

  1. #41
    Avatar de Josean Figueroa
    Josean Figueroa está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    No se ofendan: Pero la culpa es de ustedes que andan como corderitos y no se mueven para hacer cine, protestas y otras actividades de difusión masiva.

  2. #42
    Avatar de Valmadian
    Valmadian está desconectado Miembro carlista
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    El diario "ABC" informa que 46 soldados del ejército rojo fueron asesinados por sus propios "compañeros". Sucedió después de la Batalla de Teruel, y es que después de 3 semanas de combates a 20º bajo cero se prometió a los combatientes de la 84º Brigada Mixta un permiso que, ante una contraofensiva de Franco, no les fue concedido.

    Fueron bastantes los que se negaron a cumplir la orden, algunos desertaron y los 46 asesinados regresaron. Entonces, el teniente Andrés Nieto Carmona, ya en su edad más "venerable" alcalde socialista de Mérida, sin atenerse a reglamento alguno, ni consulta con sus superiores de la 40ª División republicana a la que pertenecía, los hizo ejecutar.

    Años después, descendientes de dos de dichos infortunados, formaron una asociación que dirigió una petición a Baltasar Garzón para que abriese una investigación y se buscase la fosa común en la que se encuentran los cuerpos de estos soldados republicanos. Garzón ni siquiera se molestó en contestar. Ahora el Ministerio de la Presidencia ha dotado de 20.000 € iniciales para comenzar dicha búsqueda.

    Mientras tanto, y según informa "Libertad Digital", la Generalitat Catalana aprueba por ley pagar las exhumaciones de las fosas de la guerra y el franquismo.

    Sin embargo, se han negado a que dicha ley se extienda a la II República, pues esto sería "una ofensa al sistema democrático", según palabritas de un tal Jaume Bosch.

    ¡Claro! y la posibilidad de que se investiguen las casi 1.500 sentencias de muerte ordenadas y firmadas por Companys, presidente de ERC y de la Generalitat en aquellos simpáticos años del Frente Popular, y esto sólo a modo de ejemplo.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  3. #43
    Toronjo está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    A FAVOR DE UNA MEMORIA HISTÓRICA MÁS RADICAL

    Sé por fuentes de primera mano que el régimen de Franco fue
    terrorífico: dicen que hasta se comían a los niños sin guisar ni
    condimentar previamente. Estoy totalmente con nuestro único e irrepetible
    presidente ZP, hay que quitar de enmedio todo lo que nos recuerde aquél
    lúgubre período. Como a izquierdista, progre y políticamente correcto no
    hay quién me gane, pido, suplico y me arrastro ante quién sea para ampliar
    la Ley de la Memoria Histórica, hay que extirpar la obra del innombrable
    general de Ex-paña, por lo que solicito el derribo ipso facto de la
    práctica totalidad de los pantanos que abastecen la nación, pues me
    recuerdan exageradamente el franquismo, así como las cientos de miles de
    viviendas sociales para pobres y trabajadores, que se deje de gratificar a
    los obreros con la paga de verano (antes llamada "del 18 de Julio), no se
    permita a los jubilados que perciban pensión alguna, pues eso me recuerda
    que fue obra de aquel período que hay que desterrar de las conciencas
    ciudadanas, al igual que casi todo el entramado de la Seguridad Social y
    las ayudas familiares, así como cualquier otra prebenda proveniente de
    aquellos tiempos que deben pasar al alzheimer general del pueblo.
    Seamos radicales, no nos conformemos con amenazar a cofradias, parroquias
    o alguna calle suelta que quede con algún nombre franquista. Que se haga,
    además, urgente y por decreto ley. El Valle de los Caídos podría quedar
    como parque temático sobre lo requetebuena que fue la II República y el
    inmejorable Gobierno del talante que con tanta dignidad lleva nuestro
    insuperable presidente Rodríguez Zapatero.

    Juan Luis Martinez Madrid
    Sevilla.
    "QUE IMPORTA EL PASADO, SI EL PRESENTE DE ARREPENTIMIENTO, FORJA UN FUTURO DE ORGULLO"

  4. #44
    Toronjo está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    El fraude de la memoria historica:

    Los que no deberian estar

    Iremos publicando algunos nombres de quienes nunca debieron aparecer en una lista que la Página oficial de la Memoria Histórica en Extremadura presentaba como "Listado nominal de extremeños fallecidos a causa de la represión franquista durante la Guerra Civil y Dictadura". Aunque también hacemos alusión a algunos casos de Cáceres, nos centramos en los relacionados con la Provincia de Badajoz que son los que habíamos investigado.

    De entrada, pensamos que se debían distinguir las causas; evidentemente no es lo mismo ser fusilado que fallecer a consecuencia de una enfermedad encontrándose en Prisión aunque nadie cuestione que algunas de estas últimas puedan ser consideradas en sentido lato como víctimas de la represión al igual que ocurrió en zona roja con los que fallecieron a consecuencia de las torturas, vejaciones y malos tratos sufridos en los campos de trabajo y checas. En todo caso, se deberían haber contabilizado de manera separada. Algo parecido se podría decir de otras causas de muerte que confusamente se atribuyen a la represión franquista como es el caso de los bandoleros muertos en combate contra las fuerzas de orden público.

    En segundo lugar los nombres deberían aparecer identificados con nombres y apellidos y no simplemente con apodos como Es la única manera de evitar más duplicidades que las que ya se han introducido en esta lista como consecuencia de errores y variantes en los apelllidos. Tampoco entramos en los casos dudosos que se añaden basándose únicamente en oscuras referencias orales sin ningún refrendo documental. Menos aún cuando solamente se señala el nombre sin ninguna otra circunstancia de lugar o fecha que permita identificar a la presunta víctima. En ninguno de los casos de esta lista se señala la fuente de donde se han tomado los datos.

    Pero no vamos a entrar en ninguna de estas cuestiones, únicamente nos referimos a algunas de las muertes que se atribuyen a la "represión franquista" cuando en realidad se debieron a otras causas. Por supuesto, no estamos ante una comprobación exhaustiva que la escasa calidad del trabajo presentado no merece; nos referimos a casos fácilmente comprobables.
    82 Acedo Acedo Diego Puebla de la Reina (Dehesa “Mineta”) 22 09 1936. Fue asesinado por un grupo de milicianos. Su nombre aparece en la relación nominal de Caídos por Dios y por España de Hornachos.
    119 Aguado Espino Juliano Alburquerque 05 08 1936. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano.
    123 Agudo Campos Alfonso Almendralejo 09 08 1936. Víctima de un bombardeo de la aviación roja.
    151 Aguilar Resa Francisco Monterrubio de la Serena 04 03 1939. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Acción de guerra".
    169 Álamo Durán Rafael Azuaga 24 09 1936. Inscrito en el RC de Azuaga, causa "choque con las hordas marxistas".
    174 Alarcón García Emilio Amador Peñalsordo 19 08 1936. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano.
    218 Alcorisa Ramos Francisco Benquerencia de la Serena 26 07 1938. Inscrito en el RC de Benquerencia, causa: "Acción de guerra".
    223 Aldana Estruel Juan Fuenlabrada de los Montes 23 03 1939. En esa fecha Fuenlabrada estaba bajo control republicano. Hay un bandolero con el mismo nombre y procedencia muerto en 1945.
    228 Alejandre Luján Rafael Azuaga 24 09 1936. Inscrito en el RC de Azuaga, causa "choque con las hordas marxistas".
    235 Alfaro Galera Santos Pedro Peraleda del Zaucejo 16 01 1939. Inscrito en el RC de Peraleda, causa: "Acción de guerra".
    270 Alonso Gutierrez Abdón Llerena 31 08 1936. Soldado nacional del Rgto.Infantería Granada nº6. Inscrito en el RC de Llerena, causa: "Choque con las hordas marxistas en la defensa de esta ciudad".
    298 Álvarez Barbado Victoriano Navatrasierra, “Collado de Arrebatacapas” 00 05 1937. Su nombre aparece en la relación nominal de Caídos por Dios y por España de Villar del Pedroso.
    349 Álvarez González Francisco La Morera 27 09 1936. Asesinado por milicianos refugiados en la sierra. Inscrito en el RC de La Morera y enterrado en el cementerio de dicha población.
    424 Amat García Pedro Domingo Juan Monterrubio de la Serena 26 01 1939. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Acción de guerra".
    425 Amaya Amaya Francisco Talavera la Real 13 08 1936, en realidad el apellido es Anaya. Fusilado por los milicianos el 13 de agosto de 1936.
    474 Aparicio García Ana, Badajoz 08 08 1936. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano. Víctima de un bombardeo.
    523 Ardila Crespo José Talavera la Real 13 08 1936. Militante de Falange, fusilado por los milicianos el 13 de agosto de 1936.
    559 Arias Caja Juan Navalvillar de Pela 29 03 1938. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano.
    722 Bañón Gil Jacinto Granja de Torrehermosa 21 09 1936. Jornalero de Fuente Obejuna (Córdoba). Fusilado por los frentepopulistas.
    740 Barbas Hidalgo Faustino Campanario. Inscrito en el RC de Campanario, (+) 6-jul-38. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano.
    811 Barragán Torres Rafael Berlanga 27 09 1936. Fusilado por los frentepopulistas el 23-septiembre-36.
    880 Barron Ayala Perpetuo Monterrubio de la Serena 18 01 1939. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Acción de guerra".
    943 Bayón Villalba Eladio Monesterio 00 00 1936. Izquierdista muerto por una persona agredida que se defendió el 19-jul.

    1383 Bruno Devia Gabriel Villar del Pedroso, “Charca Espino” 00 00 1939. Su nombre aparece en la relación nominal de Caídos por Dios y por España de Villar del Pedroso. Lo hicieron prisionero los milicianos en una casa de labranza y lo fusilaron en La Estrella (Toledo).
    974 Bejar Martínez Antonio Badajoz 09 08 1936. Asesinado por milicianos
    1011 Benítez Bueno Santiago Higuera de la Serena 17 08 1938. Inscrito en el RC de Higuera de la Serena, no murió en la población en que se indica sino en el Frente de Zarza Capilla en acción de guerra.
    1063 Berlanga Santiago Juan Monterrubio de la Serena 26 02 1939. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Acción de guerra".
    1070 Bermejo de la Cruz Juan José Puebla de la Reina (Dehesa “Mineta”) 21 09 1936. Asesinado por milicianos huidos. Aparece en la Causa General junto al ya citado Diego Acedo.
    1124 Besa Hernández Toribio Cabeza del Buey 04 09 1938. Es un soldado nacional natural de Barcarrota y muerto en el frente.
    1154 Blanco García Antonio Monterrubio de la Serena 18 08 1936. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Asesinado por los rojos".
    1155 Blanco García José María Sector de Peñarroya 26 01 1939. Soldado del
    Rgto.Infantería Oviedo n.8. Muerto en acción de guerra.
    1171 Blanco Platón Juan Badajoz (Hospital Provincial) 14 10 1936. Fallecido como consecuencia de las heridas que sufrió al caerse de un carro (Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz, 3-noviembre-1936)
    1190 Blasco Blasco José María Monterrubio de la Serena 23 01 1939. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Acción de guerra".
    1287 Borreguero Araujo Eugenia Siruela 24 08 1936. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano
    1362 Brieva Frías Antonio Zuera 28 08 1937. Alférez Provisional 5ºTabor Regulares Larache nº4, miembro de Acción Católica. Muerto en acción de guerra en el Ejército Nacional en Zuera (Zaragoza)
    1436 Caballero García Adela Monterrubio de la Serena 23 12 1938. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Bomba aérea enemiga".
    1545 Cáceres Vázquez Salvador Alfonso Peraleda del Zaucejo 00 03 1938. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano.
    1570 Calderón Caballero María Jesús Monterrubio de la Serena 08 05 1946. Asesinada por una partida de bandoleros
    1671 Camacho Chamero Faustino Siruela 10 01 1939. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano.
    1792 Caña Exojo Ignacio Mérida (Cementerio) 18 12 1940 - 1805 Cañas Exojo Ignacio 23 10 1940. Un ejemplo de lo que pasa con frecuencia, un pequeño cambio en el apellido y ¡ya son dos muertos en lugar de uno!
    1876 Carmona Cerezo Víctor Santa Amalia 31 07 1936. Bombardeo de la aviación roja.
    1954 Carrasco Horrillo Antonio Valle de La Serena 26 10 1938. Vecino de Valle de la Serena, asesinado por los rojos en Castilblanco.
    2097 Castaño Silva Manuel Campanario 15 10 1938. Soldado del Ejército Nacional muerto en acción de guerra. Su nombre aparece en la relación nominal de Caídos por Dios y por España de Villanueva del Ariscal (Sevilla)
    2181 Ceballos Galván Ángel Castuera 25 08 1936. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano.
    2199 Ceprián Arroyo Aurelio Benquerencia de la Serena 24 07 1938. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Bombardeo".
    2207 Cerezo Romero Diego Santa Amalia 17 08 1936. Inscrito en el RC de Santa Amalia, causa: "Bombardeo aviación roja".
    2247 Chacón Villaseñor Antonio Cabeza del Buey 28 07 1936. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano.
    2310 Chávez García Antonio Segura de León (finca “La Dehesilla”) 14 09 1936. Asesinado por un grupo de milicianos que venían a atacar la localidad.
    2396 Collado Jurado Juan Badajoz 11 02 1938. Inscrito en el RC de Badajoz, causa: "Sock traumático". Consecuencia de un accidente de aviación en el centro de la ciudad.
    2956 Díaz Ambrona Juan Badajoz 10 08 1936. Asesinado por milicianos
    2970 Díaz Briegas Eugenio San Vicente de Alcántara 10 08 1936. Asesinado por milicianos
    3044 Díaz Martínez Juan Almendralejo 08 08 1936. Víctima de un bombardeo de la aviación roja.
    3394 Espada Blázquez Ricardo Monterrubio de la Serena 20 08 1939. Se trata de un niño de 12 años fallecido accidentalmente por la explosión de una bomba de mano.
    3604 Fernández Fernández Benito Monterrubio de la Serena 12 08 1938. Murió en el Frente del Ebro. Su nombre aparece en la relación de Caídos por Dios y por España de Monterrubio
    3631 Fernández Godoy Antonio Monterrubio de la Serena 23 09 1938. Niño de 9 años fallecido como consecuencia de la explosión de una bomba.
    3995 Galindo Domínguez Antonio Monterrubio de la Serena 28 07 1938. Soldado nacional muerto en acción de guerra. Su nombre aparece en la relación de Caídos por Dios y por España de La Parra.
    4230 García Díaz Juan Valle de La Serena 26 10 1938. Vecino de Valle de la Serena, asesinado por los rojos en Castilblanco
    4317 García Juárez Pilar Monterrubio de la Serena 02 09 1938. Inscrita en el RC de Monterrubio, causa "Bombardeo"
    4342 García Mateos Juan Valle de La Serena 20 03 1939. Vecino de Valle de la Serena movilizado en el Ejercito Popular y desaparecido estando en Murcia
    4374 García Muñoz Valentín Zarza Capilla 03 10 1938. Le llevaban la comida desde el Comité y murió envenenado
    4465 García Sánchez Juan Monterrubio de la Serena 25 08 1936. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Acción de guerra".
    4476 García Santisteban Antonio Hornachos 14 08 1936. muerto en la defensa de Hornachos del ataque sufrido por los milicianos.
    4721 Godoy Pozo Aniceto Valle de La Serena 04 11 1938. Vecino de Valle de la Serena, asesinado por los rojos en Castilblanco
    4816 Gómez Ledo Robustiano Trujillanos 19 07 1936. Jefe de escuadra de Falange, asesinado en la C/Corredera de esta localidad.
    4952 González Barrero Eloy Castuera-4953 González Barrero José Castuera 00 04 1939. Los nombres compuestos también son muy socorridos para convertir en dos a una única víctima
    5243 González Sayago Manuel Barcarrota (la Dehesa de Ahigón) 07 10 1936.
    Muerto por los rojos en acto de servicio en la finca "Ahijón", de este término (Causa General)
    5763 Hidalgo Garrido Antonio Hornachos 14 08 1936. Muerto en la defensa de Hornachos del ataque sufrido por los milicianos.
    5842 Horrillo Pozo Martín Valle de La Serena 26 10 1938. Vecino de Valle de la Serena, asesinado por los rojos en Castilblanco
    5878 Hurtado Ocampos Antonio Valle de La Serena 07 11 1938. Vecino de Valle de la Serena, asesinado por los rojos en el frente de Navalmoral
    6069 Jiménez Zapata José María Cabeza la Vaca 23 09 1937. Asesinado por manos extrañas después de ocupado el pueblo por los nacionales. Su nombre aparece recogido en la Causa General y se investigó judicialmente: «causa número 1938/1937 que se sigue con motivo del asesinato del vecino de Cabeza la Vaca José María Jiménez Zapata... el cadáver de dicho individuo fue hallado el día 22 de septiembre último en el sitio “Solana del Castaño”, del término de dicha localidad, enterrado y verificada la exhumación... y verificada posteriormente su autopsia, presentaba señales ciertas de haber sido muerto violentamente, datando su desaparición del citado pueblo... desde el día 18 del citado mes en que lo aprehendieron los rojos cuando se hallaba en una finca de su propiedad sita en las inmediaciones de“Solana del Castaño”»
    6816 Marcos Morales José Casas de Don Pedro 06 09 1936. Asesinado por los rojos.
    6883 Márquez Ramos Francisco Oliva de la Frontera 15 09 1936. Concejal socialista asesinado en el período de control frentepopulista.
    7015 Martín Partido Cipriano Monterrubio de la Serena 05 08 1938. Inscrito en el RC de Monterrubio, falleció en el Hospital, causa: "Heridas de metralla".
    7016 Martín Partido Pedro Monterrubio de la Serena 29 12 1938. Inscrito en el RC de Monterrubio, falleció en el Hospital Militar, causa: "Bomba aérea enemiga".
    7046 Martín Tobajas Antonio José Monterrubio de la Serena 02 09 1938. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Bombardeo enemigo".
    7097 Martínez Izquierdo Tomás Guareña 27 07 1936. Asesinado por milicianos después de ocupar el Cuartel del a Guardia Civil.
    7331 Medina Partido Elisa Monterrubio de la Serena 25 12 1938. Inscrito en el RC de Monterrubio, falleció en el Hospital Militar, causa: "Bomba aérea enemiga".
    7368 Melchor Cano Manuel Talavera la Real (Cta. de Badajoz) 13 08 1936.Fusilado por los milicianos.
    7759 Morales Caballero Fernando Valle de La Serena 29 03 1939. Movilizado en el Ejército Popular y desaparecido.
    8215 Muriel Vera Fernando Berlanga 23 09 1936. Asesinado por los rojos
    8532 Ordóñez Ardila Ramón Talavera la Real 13 08 1936. Fusilado por los milicianos.
    8744 Pantoja Corrochano Edilberto Valle de La Serena 12 09 1938. Asesinado por lo rojos en el Cementerio de Castuera el 12-septiembre-1936
    8829 Parra Rubio José Monesterio 19 07 1936 y 8833 Parra Yerga Francisco Monesterio 19 07 1936. Muertos durante los enfrentamientos sostenidos el 19 de julio entre los revolucionarios que querían asaltar el Cuartel y las fuerzas del puesto. No se les puede considerar víctimas de la represión.
    8848 Partido Balsera Josefa Monterrubio de la Serena 24 12 1938. Inscrito en el RC de Monterrubio, falleció en el Hospital Militar, causa: "Bomba aérea enemiga".
    8851 Partido Torres Delfina Monterrubio de la Serena 23 12 1938. Inscrito en el RC de Monterrubio, falleció en el Hospital Militar, causa: "Bomba aérea enemiga".
    9112 Pérez Oñivériz Miguel Badajoz 07 08 1936. Muerto en la defensa del Cuartel de la Guardia Civil contra el ataque de los frentepopulistas.
    9270 Pizarro Vígara Antonio Cabeza del Buey 17 11 1936. Es uno de los izquierdistas asesinado el 27-noviembre por los socialistas-comunistas en los sucesos de Cabeza del Buey ¿Trejo, Villarroel y Casado,a) "El Menuíto", responsables de lo ocurrido obedecían a las órdenes de Franco?
    9405 Prieto Tello Gabriel Monterrubio de la Serena 20 09 1938. Vecino de Monterrubio muerto en acción de guerra en el frente de Teruel
    9602 Ramos Díaz de Vila Gonzalo Badajoz 09 08 1936. Asesinado por los milicianos
    10027 Rodríguez Fuentes Francisco Santa Marta de los Barros 09 08 1936. Asesinado por los milicianos que perseguían a un guardia civil que se refugió en su casa
    10316 Romero Cascos Enrique Campanario 31 10 1936. Asesinado por los rojos.
    11554 Suárez Martín Purificación Monterrubio de la Serena 02 09 1938. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Bombardeo aviación". Tenía 84 años.
    11575 Tagle Mogollón Espectación Badajoz 12 02 1938. Víctima de accidente de aviación
    11650 Tejedo Corchero Amadeo - 11651 Tejedo Corchero Amadeo. ¡Qué coincidencia! Había que llegar a los 12.000...
    11670 Tena Espadas Antonio Mariano Zalamea de la Serena 09 01 1939. Falangista de la III Bandera de Badajoz, muerto en acción de guerra.
    11688 Tena Pereira Genaro Joaquín Mérida (Cementerio) 09 10 1940 - 11690 Tena Pereira Jenaro Mérida 09 10 1940. Más repeticiones
    11691 Tena Sánchez Anselmo Monterrubio de la Serena 26 08 1938. Muerto en acción de guerra en el frente de Campanario. Su nombre aparece en la relación nominal de Caídos por Dios y por España de Monterrubio
    11697 Tena Vélez Mateo Monterrubio de la Serena 05 11 1939. Se trata de un niño de 14 años fallecido accidentalmente por la explosión de una bomba
    11729 Tienza Tienza José Talavera la Real 00 08 1936. Se encontraba de permiso en Talavera, se marchó a Los Santos para incorporarse a las fuerzas nacionales y se cree que fue reconocido y asesinado por los rojos que salieron desde Talavera en su busca
    11816 Torrado Parra Dolores Badajoz (hospital provincial) 18 02 1938. Se trata de una víctima más del accidente de aviación que ocurrió aquel día cfr.2396
    12008 Valentín Cuadrillero José Jaime Badajoz 09 08 1936. Beneficiado de la SIC Catedral de Badajoz asesinado por los milicianos
    12024 Valverde Cerrazas Francisco Hornachos. Se trata de Francisco Valverde Terrazas, muerto en la defensa de Hornachos del ataque sufrido por los milicianos el 14-ago-36.
    12221 Venegas Rodríguez Eduardo Alburquerque 30 09 1937. Debe tratarse de Eduardo Venegas Domínguez, soldado nacional vecino de Alburquerque y muerto en el Hospital Militar de Cabeza del Buey
    12248 Vera Subiela Manuel Helechosa de los Montes 24 02 1939. Asesinado por un Capitán del Ejército rojo
    12269 Vicente de Miguel Ángel Peraleda del Zaucejo 07 02 1939. Inscrito en el RC de Monterrubio, causa: "Acción de guerra".
    12278 Victorio Girón José María Marcial Monterrubio de la Serena 18 1 1938. En dicha fecha esa población estaba bajo control republicano.
    12496 Zoido Díaz Antonio Madrid 20 03 1939. En esa fecha Madrid estaba bajo control republicano. Fue muerto con motivo de las luchas entre socialistas y comunistas en marzo de 1939.
    "QUE IMPORTA EL PASADO, SI EL PRESENTE DE ARREPENTIMIENTO, FORJA UN FUTURO DE ORGULLO"

  5. #45
    Toronjo está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    El fraude de la memoria historica:

    Unos cadaveres que no interesan a nadie



    Imagen: Soldados del Ejército Popular en el Ebro (1938)

    36 esqueletos exhumados de una fosa común de la Guerra Civil, en cajas de cartón
    La asociación Pozos de Caudé, que promovió su exhumación, los abandonó después de confirmar que no eran las personas que buscaban



    Hallados 36 esqueletos exhumados de una fosa común de la Guerra Civil en la localidad de Singra, Teruel, apilados en cajas de cartón en la antigua escuela del municipio. La asociación Pozos de Caudé que promovió su exhumación los abandonó después de que los exámenes forenses confirmaran que no eran las personas que buscaban. El Ayuntamiento de Cindrá les pide que se hagan cargo de ellos.

    La fosa común que se encontraba en el cementerio de Singra donde se hallaron los 36 cadáveres fue abierta en noviembre del pasado año a petición de la asociación Pozos de Caudé en un intento por encontrar a 12 personas de Calamocha pertenecientes al bando republicano que fueron fusilados en la localidad durante la Guerra Civil.

    Una vez exhumados los esqueletos fueron analizados por un grupo de expertos que determinaron que la identidad no se correspondía con las personas que buscaban, si bien se trataba de soldados de ambos bandos que portaban botas y cartucheras con balas. Desde entonces los esqueletos se encuentran en cajas de cartón, en las antiguas escuelas de Singra.

    Para Manuel Martín, Alcalde de Singra, el tener las cajas en las escuelas en un peligro: "La Asociación Pozos de Caudé tiene que comprar las cajas. Como no son los familiares que buscan dicen que 'ya lo harán. El tenerlos ahí, en un almacén del Ayuntamiento, es un peligro porque si un día entra cualquier animal los problemas son para nosotros" afirma el alcalde.

    El Ayuntamiento de Singra puso anuncios en su momento en 'El País' y 'El Mundo' para que si hay personas que tengan la sospecha de que se trata de sus familiares traten de identificarlos, por el momento no hay ningún tipo de reclamación.

    GUERRA CIVIL / CUANDO LA MEMORIA NO INTERESA
    36 CADAVERES JOVENES QUE NADIE QUIERE
    Tras nueve meses de aquí para allá, los restos de soldados de ambos bandos serán enterrados. Tuvieron la desgracia de ser hallados cuando se buscaba a 12 republicanos fusilados. Es el epílogo sarcástico en el dichoso año de la Memoria

    ANA MARIA ORTIZ
    Un viento helado y silbante azota de costado Singra la mañana del miércoles. Manuel Martín, el alcalde de esta localidad ubicada 40 kilómetros arriba de Teruel, abre una de las puertas del antiguo colegio -cerrado por falta de críos desde hace dos décadas- y señala el despropósito: «Usted cree que esto es sitio...». En la pared de la izquierda del cuartucho, junto a una vieja mesa, una pala, un banco descolorido y un montón de botes de pintura llenos de polvo y telarañas, se apilan un montón de cajas de cartón marrón.

    Se comprende el enojo del regidor. Esta especie de sombrío almacén no parece el lugar más apropiado para conservar lo que las cajas contienen. En ellas se guardan los restos de 36 soldados muertos en las inmediaciones de Singra durante la Guerra Civil y sacados la primavera pasada de una fosa común del cementerio. Desde entonces, hará nueve meses, han estado rodando de una dependencia a otra sin que nadie supiera muy bien qué hacer con los huesos de estos 36 desconocidos, combatientes de ambos lados. Antes que en cajas estuvieron cuatro meses extendidos sobre papel de periódico en el suelo del aula de al lado. «Expuestos a que cualquier rata u otro animal entrara y los destrozara», explica Manuel Martín.

    Hasta que el alcalde socialista de este pueblo conservador -los 98 vecinos votan al PP en las generales pero al él en las municipales- logró colar su voz en la radio aprovechando la polémica montada por el juez Baltasar Garzón y su iniciativa de desenterrar hasta el último muerto de la Guerra Civil. «Podemos levantar media España buscando a familiares», se pronunció Martín, «pero, ¿qué pasa con los que salen y que nadie reclama?, ¿qué hacemos con ellos?». La denuncia surtió efecto. Pasado mañana, por orden del Gobierno de Aragón, los 36 de Singra abandonarán sus féretros de cartón y serán ceremoniosamente sepultados en tres nichos del cementerio de la localidad.

    Para entender cómo han llegado los huesos a este lúgubre rincón de la vieja escuela hay que remontarse dos años atrás. Fue en 2006 cuando la asociación Pozos de Caudé, que agrupa a familiares de desaparecidos durante la contienda y quienes han abierto varias fosas en la zona, se puso en contacto por primera vez con el ayuntamiento de Singra. [En toda España, desde el año 2000 se han abierto 175 fosas comunes de las que se han recuperado los restos de 4.100 personas].

    Los de Pozos de Caudé buscaban a 12 concejales republicanos de la vecina localidad de Calamocha fusilados en las cercanías de Singra en 1936, en los albores de la contienda. Según algún testimonio de la época, sus cadáveres habían acabado bajo el suelo del camposanto del pueblo. Llamaban al alcalde porque querían sacarlos de allí y entregárselos a sus descendientes. «Todos sabíamos que en esa fosa había soldados y que si excavaban sus restos saldrían los primeros», relata Martín.

    La historia de la sepultura de los combatientes anónimos se conocía porque la había contado Vicente Gómez, quien participó en los enterramientos. Vicente, 90 años el próximo abril, es un anciano muy lúcido y bien puesto. Sentando frente al ventanal de su casa, dibuja las posiciones que ocupaban los dos bandos enfrentados aquel febrero de 1938. Los nacionales, instalados en Singra -algunos oficiales dormían en su casa- avanzando camino de Madrid. Los republicanos, en la sierra de enfrente intentando contener la embestida. Cuando la batalla acabó, con el triunfo de los primeros, a Vicente le ordenaron que aparejara su carro y recogiera los cadáveres, de ambos bandos, desperdigados en la zona. «Salimos cuatro carros y cargamos una decena de cuerpos cada uno», recuerda.Los echaron en la fosa.

    Y allí estaban cuando los arqueólogos comenzaron las excavaciones en octubre de 2007. Ni rastro de los concejales republicanos que se buscaban, quienes, probablemente, están bajo las tumbas de los vecinos de Singra, levantadas en los 80. Para sacarlos habría que mover a todos los muertos. En su lugar, salieron esqueletos armados con cartucheras, restos de municiones, dentaduras jóvenes...Uno a uno, hasta 36. Anónimos. Sin ninguna placa o pista que los identificara.

    El martes serán enterrados de nuevo juntos, distribuidos en tres nichos que serán sellados con una enorme placa de zinc. En ella, se leerá la famosa estrofa del poeta John Donne: «La muerte de cualquier hombre me disminuye porque soy parte de la humanidad.Por eso nunca preguntes por quién doblan las campanas...».
    "QUE IMPORTA EL PASADO, SI EL PRESENTE DE ARREPENTIMIENTO, FORJA UN FUTURO DE ORGULLO"

  6. #46
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    La historia frente a la memoria y a la manipulacion del pasado



    Imagen: una muestra del terror frentepopulista en Andalucía (del libro La dominación roja en España)


    Al prologar la Tesis Doctoral sobre de Julio Aróstegui, el prestigioso catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense escribía unas palabras que volvía a ratificar en octubre de 1977 en su introducción a una historia de la España del siglo XIX:
    «Pocas cosas he pretendido yo enseñar en las aulas de la Universidad, como no
    sean estas tres que a continuación declaro [...]» La tercera de las cosas
    enunciadas era «el respeto a los hombres que fueron protagonistas del pasado,
    remoto o próximo, y cuyas pasiones, actos y pensamientos hemos de intentar
    comprender “sine ira et studio”, para no trasponer a ellos nuestra propia
    pasión; porque la historia como ciencia se justifica precisamente por esa
    capacidad de comprensión que, si es usada rectamente, debe hacerla instrumento
    de paz entre los hombres y no de guerra, de concordia y no de discordia, de
    diálogo iluminador de nuestra inteligencia y no de imposición coactiva de
    cualquier dogmatismo cerrado» (La España del siglo XIX, 1808-1898, Espasa-Calpe
    S.A., Madrid, 1981, p.15).
    Por aquellas mismas fechas, Ramón Salas Larrazábal hacía públicos los resultados de una larga investigación acerca de las pérdidas humanas en la Guerra Civil Española y manifestaba que su intención era «rescatar el tema de ese terreno beligerante, condicionado por solicitaciones más o menos interesadas en ofrecer una determinada y preconcebida imagen de los hechos, y devolverlo al limpio campo de la investigación histórica» (Pérdidas de la guerra, Planeta, Barcelona, 1977, pp.29-30).

    Los muertos de la Guerra Civil sacados del terreno beligerante para llevarlos al de una historiografía entendida como ciencia al servicio de la paz, la concordia y el diálogo. Un programa tan ambicioso y generoso, empezó a ser reemplazado muy pronto por otro proceso en el que las víctimas de la guerra volvieron a ser agitadas unilateralmente por la izquierda al tiempo que se empezaba a reivindicar la necesaria revisión de lo ocurrido en la Segunda República, la Guerra Civil y la España de Franco bajo el señuelo de la llamada recuperación de la memoria histórica.

    La presión de los sectores más radicales (con los que se alinea el actual Gobierno) ha precipitado la aprobación de una Ley que, siendo fiel expresión de estos principios, encubre la voluntad característica de los sistemas políticos totalitarios: dar refrendo jurídico a una interpretación del pasado y sentar las bases para que en su día se apliquen medidas punitivas contra los disidentes. Probablemente sean regiones como Andalucía y Extremadura y, más en concreto provincias como las de Badajoz y Córdoba algunas de las que ha sufrido con más encono esta ofensiva que nada tiene que ver con la historia a no ser su empleo como arma de un combate caracterizado por frecuentes episodios de pobreza conceptual, deterioro moral, agresividad y eliminación de toda voz discordante.

    Se reconoce de manera generalizada que estos planteamientos, así como su cobertura jurídica mediante la llamada Ley de la memoria histórica, significan la ruptura del consenso que se produjo en los años de la Transición y, en última instancia, una puesta en cuestión de la propia legitimidad de dicho proceso que acabaría desembocando en una nueva etapa constituyente.

    Pero lo cierto es que la recuperación de la memoria histórica forma parte de un amplio proyecto de carácter cultural que tiene necesidad de un holocausto, de un genocidio para la descalificación sin paliativos de los vencedores en la Guerra Civil, primer paso para la reivindicación de la Segunda República con cuya presunta legitimidad pretenden conectar a la España actual la extrema izquierda y los regionalismos separatistas. Cuantos más anatemas recaen sobre las consideradas fuerzas oscuras del pasado, más se esforzarán nuestros contemporáneos en romper cualquier solidaridad con ellas.

    Sin embargo, los trabajos de numerosos historiadores han demostrado que fueron las izquierdas quienes destruyeron la legalidad, propiciando con ello los sucesos posteriores. Como decía recientemente en la Universidad San Pablo-CEU el historiador norteamericano Stanley G. Payne, la violencia de los procesos contrarrevolucionarios suele ser alta pero no cabe olvidar la actuación subversiva precedente como elemento desencadenante.

    El proceso histórico que desemboca en la España de 1936 tiene como precedente la actuación subversiva y terrorista de las fuerzas anti-sistema, especialmente activas desde finales del siglo XIX el durante el reinado de Alfonso XIII, y se acelera con la implantación de la República en 1931. Recordemos episodios como la Semana Trágica de Barcelona, la Huelga General revolucionaria de 1917 o los asesinatos de los presidentes del Gobierno Cánovas del Castillo, Canalejas y Dato.

    La Segunda República española no representó más que la victoria impuesta por una minoría audaz que se adueñó del poder con el pretexto de unas elecciones municipales que no ganó y que, por sí mismas, no permitían ese fin.

    Aunque con frecuencia se oye decir que la República se implantó de manera pacífica, se olvida que unas elecciones municipales no poseen, por naturaleza, legitimidad ni capacidad para determinar un cambio de régimen, siendo decisiva, por el contrario, la presión del Comité revolucionario que venía actuando desde meses atrás y que el 13 de abril dirigía un manifiesto al país acompañado de manifestaciones y alborotos en la calle. En la entrevista de Romanones con Alcalá Zamora, presidente de dicho Comité, éste se negó a aceptar ningún acuerdo y solo se avino a conceder un plazo para que el rey saliera de Madrid, transcurrido el cual no respondía de lo que ocurriera y Alfonso XIII se dio por enterado de la amenaza.

    La parte mayoritaria y más sana del pueblo español se alejó paulatinamente del nuevo Régimen al comprobar cómo la Constitución y la práctica política de los años siguientes daban paso a una política sectaria, arbitraria y ajena a sus más profundas convicciones.

    El balance de seis años de República no puede ser más deplorable: innumerables incendios de iglesias, conventos, bibliotecas, escuelas y obras de arte; una constitución que el propio Presidente Alcalá Zamora definiría como una invitación a la guerra civil; leyes como la de Defensa de la República o la de Vagos y Maleantes, que convertían en ordinarias las situaciones excepcionales y permitían la reiteración de la censura, cierre de periódicos, detenciones arbitrarias...; eliminación de la educación de iniciativa religiosa con grave perjuicio directo para cientos de miles de estudiantes; concesión del derecho de autonomía a las regiones, utilizado en el caso de Cataluña para socavar la legalidad y sublevarse contra ella; deterioro de las condiciones de vida reflejada en el aumento de las muertes por hambre, que volvieron a cifras de principios de siglo; brutalidad policial de la que los sucesos de Casas Viejas son únicamente un ejemplo; aumento espectacular de la delincuencia y deterioro del orden público con huelgas, incendios, saqueos, atentados, explosiones, intentonas revolucionarias… en pocos años la República provocó un número mucho mayor de muertes de obreros que las que habían tenido lugar durante todo el período de la Restauración.

    La revolución de Octubre de 1934 fue, en realidad, un fracasado golpe de estado protagonizado por una amplia coalición de izquierdas y separatistas como respuesta a la victoria electoral del centro-derecha en las elecciones de noviembre de 1933. En Cataluña, en Asturias y en otros lugares se produjo un primer ensayo de los asesinatos, saqueos, incendios y tormentos repetidos en 1936 en mucha mayor proporción. Este golpe de estado protagonizado de manera muy especial por el Partido Socialista, desacredita cualquier intento de reivindicar a la izquierda española en los años previos a la Guerra Civil pues, como dirá Salvador de Madariaga, con ella había perdido hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936. Estos sucesos son la prueba de que, para Azaña y los socialistas, no se admitía que la República fuese una forma de Estado en la que cupiesen tendencias políticas diferentes sino que en la práctica se la consideraba un régimen que negaba el derecho a la existencia a quienes no comulgasen con sus postulados.

    Sofocada la revuelta con las armas quedó de manifiesto la incapacidad de los más altos poderes para responder al atentado sufrido y, mientras la propaganda izquierdista clamaba contra una represión que no había existido, los mismos organizadores de la Revolución se preparaban para un segundo y definitivo asalto al poder que tendría lugar después de las elecciones de febrero de 1936.

    El proceso que llevó al Frente Popular desde un ajustado resultado electoral a redondear una mayoría en las Cámaras tuvo su culminación con la ilegal destitución del Presidente de la República y su sustitución por Manuel Azaña. Durante los meses que transcurren entre febrero y julio de 1936 se asiste al desmantelamiento del Estado de Derecho con manifestaciones como la amnistía otorgada por decreto-ley, la obligación de readmitir a los despedidos por su participación en actos de violencia político-social, el restablecimiento al frente de la Generalidad de Cataluña de los que habían protagonizado el golpe de 1934, las expropiaciones anticonstitucionales, el retorno a las arbitrariedades de los jurados mixtos, las coacciones al poder judicial... Al tiempo, actuaban con toda impunidad los activistas del Frente Popular protagonizando hechos que, una y otra vez, fueron denunciados en el Parlamento sin recibir otra respuesta que amenazas como las proferidas contra Calvo Sotelo, sacado de su domicilio asesinado poco después por un piquete compuesto por miembros de las fuerzas de orden público y elementos civiles vinculados al Partido Socialista. No había ninguna razón para no pensar que, en poco tiempo, los objetivos de la revolución de Octubre se habían de alcanzar haciendo ahora un uso combinado de la acción directa y de los cauces legales.

    Es dudoso que se pueda hablar de República a partir del 18 de julio, una vez comenzada la Guerra Civil, pero, de hacerlo así, estaríamos ante un régimen de naturaleza completamente diferente al que se delimitaba en la Constitución de 1931 pues en las zonas que permanecieron bajo el control del Gobierno, se produjo una revolución protagonizada de forma relativamente autónoma por socialistas, anarquistas y comunistas, grupos que en los meses siguientes iban a protagonizar una pugna interna por la hegemonía que desembocó en el predominio del comunismo de obediencia soviética. Aquella situación en la que su presidente del Gobierno, Largo Caballero, precisaba en una carta nada menos que a Stalin que «cualquiera que sea la suerte que el porvenir reserva a la institución parlamentaria, ésta no goza entre nosotros, ni aun entre los republicanos, de defensores entusiastas» (6-enero-1937) dio paso a una República convertida en satélite de la Unión Soviética cuya preponderancia se manifiesta en todos los aspectos de la vida pública: la política general, la prensa, la organización del terror, el Ejército Popular —sujeto al Comisariado Político y vigilado por la Misión Militar Soviética— y la Hacienda pública que envía a la URSS gran parte de las reservas de oro del Banco de España y de los bienes particulares depredados por los revolucionarios o por intervención estatal.

    Párrafo aparte merece la persecución religiosa y la violencia desencadenada por los frentepopulistas. La represión fue de manera predominante el resultado del «procedimiento jurídicamente inconstitucional y moralmente incalificable, del armamento del pueblo, creación de Tribunales Populares y proclamación de la anarquía revolucionaria, hechos equivalentes a “patente de corso” otorgada por la convalidación de los [...] miles de asesinatos cometidos, cuya responsabilidad recae plenamente sobre los que los instigaron, consintieron y dejaron sin castigo» (Dictamen de la comisión sobre ilegitimidad de Poderes actuantes en 18 de julio de 1936). Esta violencia costó la vida a decenas de miles de personas.

    Por lo que se refiere a la persecución religiosa, refiriéndose a la situación de la Iglesia Católica en la zona de España controlada por el Frente Popular alguien escribía a los pocos meses de comenzar la Guerra Civil:
    «a) Todos los altares, imágenes y objetos de culto, salvo muy contadas
    excepciones, han sido destruidos, los más con vilipendio. b) Todas las iglesias
    se han cerrado al culto, el cual ha quedado total y absolutamente suspendido. c)
    Una gran parte de los templos, en Cataluña con carácter de normalidad, se
    incendiaron. d) Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices,
    custodias, candelabros y otros objetos de culto, los han fundido y aun han
    aprovechado para la guerra o para fines industriales sus materiales. e) En las
    iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garajes,
    cuadras, cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos, llevando a
    cabo –los organismos oficiales los han ocupado– en su edificación obras de
    carácter permanente. f) Todos los conventos han sido desalojados y suspendida la
    vida religiosa en los mismos. Sus edificios, objetos de culto y bienes de todas
    clases fueron incendiados, saqueados, ocupados y derruidos. g) Sacerdotes y
    religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de
    causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan sólo en
    la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en
    las poblaciones. Madrid y Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por
    cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de
    sacerdote o religioso. h) Se ha llegado a la prohibición absoluta de retención
    privada de imágenes y objetos de culto. La policía que practica registros
    domiciliarios, buceando en el interior de las habitaciones, de vida íntima
    personal o familiar, destruye con escarnio y violencia imágenes, estampas,
    libros religiosos y cuanto con el culto se relaciona o lo recuerda».
    Aunque apenas dan una idea de lo realmente ocurrido, estas palabras resultan suficientemente descriptiva, sobre todo porque no pertenecen a ningún documento de propaganda del bando contrario sino que forman parte de un Informe presentado el 9 de enero de 1937 por Manuel de Irujo, dirigente del Partido Nacionalista Vasco, ministro sin cartera en los dos Gobiernos de Largo Caballero y ministro de Justicia en el gabinete de Negrín.

    En cuanto respuesta a esta situación, el Movimiento Nacional a que dio origen el Alzamiento del 18 de julio de 1936 tuvo la finalidad de poner término al estado de anarquía que ponía en peligro la propia supervivencia del orden jurídico pero enseguida se fue configurando con un contenido positivo que buscaba una total transformación de la vida española. En el fondo, la República no había sido sino la frustración más radical de este anhelo: ni se hicieron las transformaciones que España necesitaba ni se logró siquiera una mínima base de convivencia; por eso la respuesta al desafío revolucionario no podía ser la reacción pura y simple entendida como una vuelta al pasado y la defensa de privilegios e intereses. El Alzamiento de 1936 y la Guerra Civil no fueron una simple conmoción, una sacudida superficial para devolver después las cosas al estado en que se encontraban sino que destruyeron unas ideas y sus consecuencias pero alumbraron otras y se abrieron nuevos cauces que inspiraron y condicionaron la vida española durante muchos años con consignas que eran el polo opuesto a las que se habían querido implantar hasta entonces.

    Como han puesto de relieve otros historiadores europeos, la elaboración de discursos que eluden estos análisis complejos tiende a imponer una visión de la historia sustentada en los valores que se pretenden imponer desde el presente y que oculta los conflictos, la dominación, las rebeliones y las resistencias o los reinterpreta a su gusto. Silenciar elementos como los señalados hasta aquí significa prescindir de la complejidad de los procesos históricos, del papel real que desempeñaron los protagonistas, de las luchas por la hegemonía en un determinado momento. En suma, se priva a los ciudadanos que se preguntan sobre problemas que a veces les afectaron directamente, a ellos o a su familia, de las posibilidades que la historia y el método de investigación histórica aportan como única herramienta para un conocimiento racional del pasado.

    Se cuenta del emperador Carlos V que cuando era azuzado ante la tumba de Lutero a buscar los restos del heresiarca para entregarlos a la hoguera, respondió: “Ha encontrado a su juez. Yo hago la guerra contra los vivos, no contra los muertos”. Sea o no cierta la leyenda, hoy hay gente que prefiere hacer su particular guerra contra los muertos. Ahora bien, no olvidemos que el Cid, también ganaba las batallas después de muerto.

    La Historia puede servir como fundamento de una convivencia equilibrada cuando se establece en los términos que ya señalaron los clásicos, es decir, procediendo con buena fe, sin encono sectario y tras someter a crítica la información aportada por las más diversas fuentes. Habría que felicitar a los habitantes de Cabra y de otros ciudades que sigan el ejemplo de lo que aquí se ha llevado a cabo hoy, porque gracias iniciativas como ésta se dispone de una magnífica herramienta para situar el conocimiento del pasado más inmediato en el necesario terreno de una historiografía entendida como ciencia al servicio de la paz, la concordia y el diálogo.
    "QUE IMPORTA EL PASADO, SI EL PRESENTE DE ARREPENTIMIENTO, FORJA UN FUTURO DE ORGULLO"

  7. #47
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    El bombardeo de Cabra

    Muy pocos recuerdan que el 7 de noviembre de 1938 la Aviación a las órdenes del Gobierno republicano bombardeó la cordobesa ciudad de Cabra causando más de un centenar de muertos.
    Desde el punto de vista técnico, la Aviación durante nuestra guerra vio la transición del avión biplano al monoplano, desarrollándose nuevas tácticas de combate aéreo a mayor velocidad y altura, se verificó el aumento del potencial de fuego de los cazas y se ejecutaron los primeros bombardeos de poblaciones como elemento de castigo hacia la población civil. En efecto, si bien durante la Primera Guerra Mundial ambos bandos habían bombardeado ciudades de la retaguardia enemiga, fue durante la Guerra Civil Española cuando se generalizó esta práctica, prevista en las doctrinas que sobre el poder aéreo se desarrollaron en Europa y en Estados Unidos en la época de entreguerras. En este último sentido es importante la distinción entre bombardeo táctico y estratégico. En el bombardeo táctico las fuerzas aéreas intentan derrotar al enemigo en una batalla en particular (en muchas ocasiones cooperando con otros elementos de las fuerzas armadas) mientras que en el bombardeo estratégico el objetivo es derrotar al enemigo en la guerra, realizando para ello una campaña de envergadura que mine poco a poco los recursos del adversario (ya sea su capacidad industrial, la moral de sus ciudadanos en retaguardia o cualquier otro procedimiento).
    El bando republicano fue el primero en bombardear ciudades, de forma que antes de finalizar el mes de julio de 1936 ya habían sufrido estas agresiones Zaragoza, Córdoba, Sevilla y otras, según se reconoce en sus propios partes oficiales de guerra. Ahora bien, mientras que el Gobierno del Frente Popular inició una activa campaña publicitaria frente a los bombardeos nacionales, que llegó incluso al Vaticano, la propaganda nacional, mucho menos preocupada por estas materias, sólo acertó a responder tardíamente con unos folletos que registran menos bombardeos y muertos causados por el enemigo que los que hubo realmente como demostró el historiador Patricio Hidalgo Luque en una Comunicación presentada al II Congreso Internacional sobre la Segunda República y la Guerra Civil (Universidad San Pablo-CEU, 2006).


    Aquel 7 de noviembre de 1938 la línea principal del frente se encontraba en el Ebro, muy lejos de Córdoba. Una de las bombas cayó en el mercado de Abastos de Cabra donde se hallaban reunidos los campesinos del entorno… Entre los muertos, población civil, mujeres y niños… La guerra estaba perdida pero había tiempo de seguir prolongando el sufrimiento y de provocar más destrucciones, incluso en lugares que el Ejército Popular ni siquiera soñó con pisar.


    El Gobierno del socialista Negrín tenía un importante número de “artistas” a sueldo; recordemos que algunos de ellos estaban en nómina como comisarios políticos en el ejército mientras que la España nacional vivía volcada en el esfuerzo de guerra. Tal vez por eso, excepto algunas referencias en la prensa española y en algunas publicaciones afines del extranjero se habló muy poco de este bombardeo; no hubo un Picasso que inmortalizase la tragedia y en los libros de historia apenas se dedican unas líneas a lo ocurrido. Y es que las ciento ocho vidas de Cabra parecen pesar mucho menos que las ciento veinte de Guernica cuando se pasan por el filtro de la propaganda roja o de la memoria histórica.


    Han pasado 70 años, pero quizás hoy como nunca se impone el deber de conocer el pasado para evitar que personajes como Zapatero y Garzón lo utilicen para controlar el presente.












    Un anónimo comentarista de nuestro Blog afirma: "Discrepo absolutamente del fondo y la forma de este comentario. El ejercito de Franco, a través de la legión Condor bombardeo Guernica el 27 de Abril de 1.937,mucho antes de que,supuestamente el ejercito republicano hiciese lo propio en Cabra. Extraña a estas alturas que salga a relucir este bombardeo del que no se había hablado antes"

    Revelador intento de involucrar a Franco en un suceso (el bombardeo de Guernica) en el que no le cupo ninguna responsabilidad directa.



    En cuando a que el ejército republicano "supuestamente" hizo lo mismo, reproducimos algunas fotos de los efectos del bombardeo y el nombre de las víctimas.



    Y para infomarse acerca de quién comenzó los ataques sobre la población civil remito al magnífico artículo de Patricio Hidalgo Luque en el siguiente enlace.
    LOS BOMBARDEOS AÉREOS REPUBLICANOS SOBRE LA RETAGUARDIA NACIONAL DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: APROXIMACIÓN AL CASO DE CÓRDOBA
    La Guerra Civil en Córdoba

    Comentarios así demuestran hasta dónde puede llegar la capacidad de manipulación del pasado que estamos sufriendo

    Aguilar Gallego, Petra. Obrera, 68.
    Alonso Bonilla, Manuel. Soldado.
    Aranda Serrano, Rafael. Obrero, 32.
    Arévalo Camacho, Antonio. Hortelano, 66.
    Ariza Aguilera, Cristóbal. Obrero, 50.
    Barba Cubero, José. Hortelano, 63.
    Bernal Gil, José. Cabo.
    Borjas Mesa, José. Sargento de la Guardia Civil retirado, 57.
    Borrallo Baena, Antonio. Obrero, 35.
    Carabel de la Rosa, Manuel. Soldado.
    Carrillo Cañero, José. 15.
    Carrillo Ruiz, Celedonio. Obrero, 40.
    Castillo Basurte, Rafael. 8.
    Castro Arroyo, Rafael. Industrial, 43.
    Castro Montero, Antonio. Soldado.
    Castro Peña, Ana. Obrera, 48.
    Cecilla Lama, Vicente. Hortelano, 50.
    Córdoba Espinar, Antonia. Obrera, 17.
    Cuevas Salazar, Rafael. Jornalero, 60.
    Cumplido Valle, Natividad. Obrera, 21.
    Delgado Hoyos, Manuel. Soldado.
    Estacio Muñoz, Francisco. Prisionero, 29.
    Fernández Morales, Eduardo. Soldado.
    Fuentes Jiménez, Gabriela. Obrera, 60.
    García Moral, Joaquín. Jornalero, 38.
    García Reyes, Joaquín. Obrero, 63.
    Gómez Castro, Francisco. Hortelano, 73.
    González Agudo, Carmen. Obrera, 43.
    González Castro, Soledad. 24.
    González Guardeño, José. Obrero, 35.
    Guardeño Castro, Antonio. Obrero, 35.
    Guardeño Córdoba, Francisco. Obrero, 60.
    Guardeño Guardeño, Antonia. 21.
    Guardeño Guardeño, Antonio. 8.
    Guardeño Guardeño, Juliana. 13.
    Guardeño Guardeño, Mercedes. 13 meses.
    Guardeño Santiago, Juliana. 43.
    Guerrero Corpas, Francisco. Obrero, 73.
    Guerrero Lama, Josefa. 70.
    Guzmán Jiménez, Antonia. Obrera, 50.
    Herrero Galisteo, Eusebio. Espartero, 54.
    Hurtado Calzado, Diego. Herrero, 48.
    Jiménez Fernández, Mariana. 10.
    Jurado Ceballos, Antonio. Obrero, 70.
    León Márquez, Manuel. Soldado.
    López Álvarez, Emilio. Prisionero, 17.
    López Chaves, José. Obrero, 48.
    López del Valle, Antonio. Corredor, 43.
    López Moya, Pedro. Obrero, 33.
    López Ordóñez, Josefa. Obrera, 51.
    López Ordóñez, Manuela. 40.
    Maíz Nieto, Antonio. Obrero, 56.
    Manchado Valverde, José. 65.
    Medina Grande, Manuel. Obrero, 35.
    Medina Oteros, Lorenza. Hortelana, 30.
    Medina Oteros, Sierra. 21.
    Mejías de Mora, Juan. Soldado.
    Montero Molina, Ángel. 11.
    Montero Molina, Antonio. 10.
    Montes Montes, Rafael. Jornalero, 45.
    Montoya Villasán, Enrique. Alférez GFRI “Alhucemas” nº 5.
    Moñiz Cecilla, Rafael. Industrial, 43.
    Morales Barranco, José. Zapatero, 50.
    Morel Soto, Carmen. 14.
    Moreno Arroyo, Antonio. 52.
    Moreno Arroyo, José. 59.
    Moreno Sabariego, Juan. Obrero, 65.
    Moreno Vilchez, Manuel. Zapatero, 41.
    Morillo Gaspar, Sierra. Obrera, 51.
    Morillo Vera, Antonio. Obrero, 60.
    Muñiz Marzo, Rafael. Obrero, 60.
    Muñoz Castro, Luis. Obrero, 16.
    Muñoz Morillo, Antonia. Revendedora, 45.
    Ordóñez Castro, Manuel. Obrero, 60.
    Ortiz Flores, Rafael. Obrero, 50.
    Ortiz Gómez, Francisco. Hortelano, 42.
    Payar Ruiz, Rafael. Guardia municipal, 40.
    Peña Campos, Francisco. Obrero, 73.
    Pérez Bermúdez, Ángel. Jornalero, 36.
    Pérez Ruiz, Ángel. Obrero, 51.
    Porras Arroyo, Joaquín. Obrero, 55.
    Porras Bermúdez, Vicente. Obrero, 36.
    Quero Hinestrosa, Antonio. Obrero, 50.
    Rodríguez Moral, Francisco. Barbero, 45.
    Roldán Alcántara, Manuel. Hortelano, 34.
    Roldán González, Antonio.40.
    Roldán Ortiz, Francisco. Obrero, 70.
    Romero Ramírez, Diego. Obrero, 14.
    Romero Roldán, Juan. Obrero, 60.
    Rosa Flores, Sierra. Obrera, 50.
    Ruiz Cuevas, Jesús. 9.
    Ruiz Yedra, Antonia. 48.
    Salcedo Pérez, Andrés. 30.
    Sánchez Sánchez, Antonio. Cabo.
    Serrano Córdoba, Antolín. 56.
    Serrano Pulido, Francisco. Del campo, 48.
    Urbano Serrano, Felipe. Obrero, 55.
    Valle Valverde, Domingo. Obrero, 56.
    Vega Benítez, Narciso. Soldado.
    Zamorano Almagro, Domingo. Obrero, 58
    Arriaga Castro, Cristóbal, 50 años.
    Mesa Gaspar, Francisco, 53 años.
    Rovira González, José
    Moro Bonilla, Manuel, soldado.
    Pocero Valverde, Carmen.
    Pérez Flores, Rosario, 55 años.
    De la Rosa Moreno, Francisco, 55 años
    "QUE IMPORTA EL PASADO, SI EL PRESENTE DE ARREPENTIMIENTO, FORJA UN FUTURO DE ORGULLO"

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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    LOS BOMBARDEOS AÉREOS REPUBLICANOS SOBRE LA RETAGUARDIA NACIONAL DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: APROXIMACIÓN AL CASO DE CÓRDOBA.
    Patricio Hidalgo Luque

    Introducción

    La Guerra Civil Española (GCE) sigue acaparando el interés del público setenta años después de su inicio. Aunque los libros publicados sobre esta contienda se cuentan ya por miles, hay aspectos de la guerra que aún aparecen poco tratados o tratados deficientemente, como es el caso de los bombardeos aéreos republicanos sobre la retaguardia nacional.

    Si bien durante la Primera Guerra Mundial ambos bandos habían bombardeado ciudades de la retaguardia enemiga, fue durante la GCE cuando se generalizó esta práctica, prevista en las doctrinas que sobre el poder aéreo se desarrollaron en Europa y en Estados Unidos en la época de entreguerras. El bando republicano fue el primero en bombardear ciudades, de forma que antes de finalizar el mes de julio de 1936 ya habían sido bombardeadas Zaragoza, Córdoba, Sevilla y otras, según se reconoce en sus propios partes oficiales de guerra (1).

    Mientras que el gobierno republicano inició una activa campaña propagandística internacional frente a los bombardeos nacionales, que llegó incluso al Vaticano, la propaganda nacional, asombrosamente incompetente en esta materia, sólo acertó a responder tardíamente con unos folletos tan mal hechos que, al menos en el caso de Córdoba, registran menos bombardeos y muertos que los que hubo realmente (2). Parece que estos datos fueron dados por buenos por Solé y Villarroya (3), por lo que vemos cómo los errores se arrastran desde entonces.

    Este vacío histórico me impulsó a buscar datos relacionados con los bombardeos aéreos republicanos sobre Córdoba durante la GCE, de los cuales tenía noticias por referencias orales y por haber encontrado en el archivo de la Farmacia del Hospital Militar de Córdoba una relación de las víctimas habidas en dicho establecimiento en el bombardeo del 1 de abril de 1937. El hallazgo en el Historial del Regimiento de Artillería Pesada nº 1 durante el Glorioso Movimiento Nacional de una breve relación, de apenas tres hojas, de las incursiones aéreas que sufrió la ciudad fue el detonante y la base de partida de una investigación llevada a cabo, hasta ahora, a nivel fundamentalmente local (4). La lectura de la prensa cordobesa de la época (5), la búsqueda de víctimas en el Registro Civil y en los libros de registro de los cementerios, así como la revisión documental en diversos archivos (6) y la consulta de la bibliografía especializada en temas aeronáuticos han ido ampliando, corrigiendo y puliendo los datos esbozados en el Historial.

    Se ha hecho mención al carácter local del trabajo, pero esto es así sólo en su punto de partida. La intención final es hacer un trabajo lo más amplio posible, para lo que será imprescindible llevar a cabo una labor de investigación en archivos nacionales apenas iniciada. Por ello, cualquier conclusión que pueda derivarse de las páginas que siguen ha de ser forzosamente provisional.

    Para una mejor comprensión se ha estructurado este trabajo en varios apartados. En primer lugar se estudian las incursiones realizadas durante el verano de 1936, que estuvieron vinculadas a los intentos republicanos de tomar Córdoba. La entrada en liza del material aéreo soviético dio otro cariz a los bombardeos a partir de diciembre de 1936, con unas características que apenas variarían hasta el final de la guerra. Siguen unas breves notas sobre la defensa antiaérea y la defensa pasiva en Córdoba, para finalizar con un balance de las víctimas producidas por los bombardeos durante los tres años de guerra.


    Las incursiones: el verano de 1936

    En la tarde del 18 de julio de 1936 la guarnición de Córdoba se adhirió a la sublevación iniciada la tarde anterior por el Ejército de África contra el Gobierno del Frente Popular, y el coronel D. Ciriaco Cascajo Ruiz, jefe del Regimiento de Artillería Pesada nº 1 y Comandante Militar de la Plaza, proclamó el estado de guerra siguiendo órdenes del general Queipo de Llano. Por una serie de circunstancias bien conocidas la sublevación triunfó en la capital la misma tarde-noche del día 18, si bien Córdoba quedó prácticamente aislada y con unas fuerzas exiguas que apenas bastaban para su defensa (7).

    El Gobierno organizó una columna para marchar sobre Córdoba al mando del general Miaja, y destacó en Andújar (Jaén) una fuerza mixta de aviones Nieuport-52 y Breguet-XIX procedentes de la Escuadra nº 1 de Getafe (8). En el sur, la actividad aérea de los sublevados estaba centrada en la base sevillana de Tablada, pero pronto destacaron aviones al aeródromo de la Electromecánica, en Córdoba.

    La prensa local informa de vuelos sobre la ciudad desde los primeros días del conflicto, pero no está claro cuándo tuvo lugar el primer bombardeo. Los Documentos del General Cuesta (9) mencionan una incursión el 24 de julio con víctimas en el barrio de la Electromecánica, y Fernando Fernández de Córdoba escribe sobre un bombardeo, también con víctimas, el día de Santiago, es decir, el 25 de julio (10). Probablemente esta mínima diferencia de fechas sea debida a un error y ambos hablen de un mismo ataque. Por otro lado, los partes oficiales republicanos reconocen bombardeos sobre Córdoba los días 26 y 28 de julio (11), lo que coincide con la siguiente noticia aparecida en El Defensor de Córdoba del 29 de julio: “Hace tres días venía visitándonos un aparato que lanzó bombas de mano en distintos lugares con poca fortuna”. La prensa menciona una incursión el 29 de julio frustrada por un caza nacional que habría derribado un avión atacante, que pudiera ser el Ni-52 del sargento Romero Tejero (12).

    Debo decir que no he encontrado el menor rastro documental de ataques con víctimas antes del 31 de julio de 1936 (13), día en que un Douglas DC-2 lanzó bombas sobre las 18.30 horas produciendo daños y heridas al menos a una niña en el barrio de San Lorenzo. Esa tarde, el ametrallador del Douglas derribó un Ni-52 nacional que trató de interceptarlo desde el campo de la Electromecánica. El piloto del caza, teniente Jesús Fernández Tudela, salvó la vida al lanzarse en paracaídas. Según la prensa local, durante el ataque del día 31 se hicieron disparos de cañón contra el Douglas desde el cuartel de Artillería. Aunque en Córdoba no existían piezas antiaéreas en esa época, no puede descartarse que esos disparos, caso de que realmente fuesen hechos, se realizaran con piezas de campaña montadas sobre afustes de circunstancias, aunque no hemos podido confirmar esto por fuente alguna. En todo caso, se disparó contra el atacante con todo tipo de armas portátiles, y consta que al menos un hombre fue herido por rebote de balas. Al día siguiente una nota de prensa del coronel Cascajo conminó enérgicamente a cortar con ésta tan entusiasta como inútil práctica. Esa misma noche, siempre según la prensa local, habló por la radio el general Orgaz, presente en Córdoba, para tranquilizar a la población y advertir de la voladura de una bomba sin explosionar prevista para el día siguiente.

    El mes de agosto comenzó, según el Historial, con una incursión el día 1, sobre las 11.00 horas, que no hemos podido confirmar con ninguna otra fuente. El día siguiente, domingo, sobre las 8 de la mañana, un avión, posiblemente un Douglas, arrojó 9 bombas sobre distintos puntos de la ciudad, causando al menos 7 víctimas mortales confirmadas, 3 de ellas niños. La prensa local resaltó que varias bombas cayeron cerca de iglesias y concluyó que los atacantes intentaron alcanzarlas adrede en día de precepto. Aunque no se puede asegurar que los templos fuesen el objetivo de las bombas, sí es claro que no impactaron sobre objetivos militares. El mismo día 2 el Comandante Militar publicó un bando en la prensa en el que anunciaba, de orden del general Queipo de Llano, represalias en caso de nuevos bombardeos, a razón de 10 detenidos “de filiación marxista” a fusilar por cada víctima de los ataques.

    El avión perdido el 31 de julio debió ser sustituido pronto, porque El Defensor de Córdoba del 3 de agosto escribe: “Tenemos en Córdoba tres aparatos de aviación, entre ellos uno de caza que está considerado como uno de los mejores de esta clase y el cual lo pilota un notable aviador”. El caza sólo puede ser un Ni-52 enviado desde Tablada para sustituir al perdido, y no era precisamente un avión moderno.

    En la mañana del lunes 3 de agosto dos Breguet XIX republicanos protegidos por un Ni-52 intentaron atacar la ciudad, pero les salió al encuentro el caza del capitán Joaquín García-Morato, que llegaba desde Sevilla en su primer servicio de guerra. Morato los ametralló y persiguió, consiguiendo que huyeran sin arrojar las bombas sobre la ciudad. Según parece, uno de los Breguet iba pilotado por el alférez Valenzuela con el teniente De Grado de observador, el cual resultó herido. El caza era el del sargento López Pastor, que rehuyó el combate (14). Ese mismo día, por la tarde, sí hubo un bombardeo en las proximidades de los cuarteles de la avenida de Medina Azahara. Tres personas murieron en el acto y una mujer el día 11 a consecuencia de las heridas. Esa noche fueron fusilados exactamente 12 hombres en la cuesta de Los Visos como represalia. Una persona participante en las detenciones me asegura que la proporción fue 4 por 1, lo que cuadra con los 3 fallecidos constatados a esas horas (15). Cabe preguntarse si el coronel Cascajo modificó por su cuenta y a la baja la orden del general Queipo de Llano.

    El día siguiente, 4 de agosto, el general Miaja amagó un ataque sobre las posiciones nacionales de Las Cumbres, a unos 15 km de Córdoba en la carretera de Madrid, que fueron castigadas con 72 bombas. Después de esto desistió, de momento, de atacar Córdoba, volviéndose contra Adamuz para posteriormente subir al valle de los Pedroches, decisión que le fue muy reprochada. Lo cierto es que estos días de tregua fueron aprovechados por el general Varela, tras su fracaso ante Castro del Río, para tomar Antequera, Archidona y Loja con fuerzas extraídas, en parte, del frente de Córdoba. Durante estos días la ciudad no fue bombardeada, si bien se produjeron algunas alarmas que causaron el pánico en la población. En el curso de una de éstas, el 5 de agosto, murió una joven a resultas de la caída que sufrió en el sótano del edificio en construcción del Banco de España, habilitado como refugio. El diario de vuelo de García-Morato anota alarmas los días 11 y 13 de agosto (16). Sobre la presencia de este aviador en Córdoba, Salas Larrazábal escribe que el 2 de agosto operaba desde Córdoba el teniente Timoteo Valiente, que fue sustituido el día siguiente por el capitán García-Morato, recién llegado a zona nacional desde Inglaterra; hasta el día 7 de agosto Morato voló en Córdoba en solitario, y en los dos días siguientes en unión del capitán Gancedo, que actuaba de jefe de los Nieuport de Sevilla (17).

    El aeródromo de Córdoba era una pista eventual en la margen derecha de la carretera de Palma del Río, frente a la Electromecánica. No era apta para un uso continuado y menos para ser utilizada por aviones modernos que pronto habrían de llegar. La prensa de Córdoba se hacía eco de los arreglos que se realizaban en el aeródromo, y en el Archivo Municipal de Córdoba se encuentran datos de los esfuerzos de la Comisión Gestora Municipal para arrendar terrenos y suministrar materiales para las obras. Al respecto, destaca un oficio del Alcalde al Ingeniero jefe de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir instándole a desviar el curso del canal del Guadalmellato para facilitar la construcción de una nueva pista de aterrizaje (18).

    El 15 de agosto se rindió Pozoblanco a las fuerzas republicanas. El general Miaja, en vez de aprovechar su dominio de la carretera de Córdoba a Badajoz y caer sobre la capital desde la sierra que la rodea por el norte, decidió volver al valle del Guadalquivir y atacar en tres sectores con maniobras complicadas que implicaban el paso de ríos. El ataque estaba previsto para el día 20, y en la correspondiente orden de operaciones se mencionaba el bombardeo de Córdoba entre el amanecer y las 10.00 horas, pero sin señalar objetivos concretos (19).

    Coincidiendo con esto se reanudaron los bombardeos. El 17 de agosto, a las 7.30 horas, un avión bombardeó varias zonas de la ciudad, incluyendo la iglesia de San Rafael, foco de la devoción cordobesa. La incursión se repitió a las 12.30 horas. En ambas ocasiones despegaron cazas del aeródromo de la Electromecánica sin que lograran interceptar al agresor. La cifra de bajas de este día es muy imprecisa por falta de datos de uno de los cementerios, si bien hemos confirmado al menos 33 víctimas mortales, de las que hemos identificado 16, de ellas 10 niños.

    El 19 de agosto la ciudad sufrió de nuevo 2 ataques, a las 6.30 y a las 17.15 horas, a cargo de 2 aviones en cada ocasión. En este día aparecen 15 víctimas mortales confirmadas, de ellas 12 identificadas. El 20 de agosto fueron 3 las incursiones, a las 6.30, 10.30 y 16.45 horas, con 5 muertos, todos identificados. En la tarde de este día tuvo lugar el ataque de la columna republicana del comandante Joaquín Pérez Salas desde Espejo, que fue rechazado por la contundente actuación de la aviación nacional. Las otras columnas demoraron su ataque hasta el día siguiente y fueron rechazadas con pérdidas, fundamentalmente en el puente Mocho, sobre el río Guadalmellato, cerca de Alcolea.

    El 21 de agosto hubo 2 nuevas incursiones, a las 6.00 y a las 10.30 horas, con 3 muertos confirmados. Este día, y ante la amenaza que se cernía sobre Córdoba, llegaron nuevos cazas procedentes de Tablada. El Diario de Córdoba del día 22 titulaba: “Ayer llegaron a Córdoba cinco aparatos de aviación de tipo moderno y cañones antiaéreos para asegurar la defensa aérea de la población”. No obstante, al pormenorizar la noticia rebajó la cifra de aviones a “tres magníficos cazas”, que fueron los que realmente aterrizaron sobre las 8.30 horas. Añadía que a las 9.00 horas llegaron en camiones piezas antiaéreas que fueron emplazadas en lugares estratégicos. Esto es confirmado por Salas Larrazábal, quien dice que fueron llamados a Córdoba 3 de los Fiat CR-32 recién llegados a Tablada para reforzar a los 3 Ni-52 de Gancedo, Manrique Montero y Fernández Tudela (20).

    Por la tarde los nuevos cazas frustraron un bombardeo y derribaron un caza de escolta sobre Las Cumbres, resultando muerto el piloto, cuya identidad no hemos podido averiguar hasta la fecha. Se trata de la primera victoria aérea conseguida en España por los pilotos de caza italianos. En concreto, el que se adjudicó el derribo fue el jefe de la patrulla, el sottotenente (alférez) Victor Ugo Ceccherelli, llamado en España “Vaccarese”. Al aterrizar en el campo de la Electromecánica averió su Fiat al colisionar con un Breguet-XIX cegado por la polvareda levantada por la hélice (21). Alcofar Nassaes amplía la información, y dice que los bombarderos atacantes eran bimotores Potez, que los otros miembros de la patrulla eran los sargentos Angelo Boetti (”Illacqua”) y Sirio Salvadori (“Salvo”) y que los aviones de éstos también quedaron averiados (22).

    Otros 2 ataques están registrados el 22 de agosto, a las 6.00 y a las 11.30 horas, que produjeron 4 muertos. La incursión del día 23 a las 5.45 horas no dejó víctimas conocidas. En cambio, la del día 26 a las 17.45 horas sí ocasionó al menos 3 muertos identificados.

    El 29 de agosto, sobre mediodía, 2 aviones que, según los rotativos cordobeses, habían sido avistados en Antequera, sobrevolaron Córdoba desde la vertical del Puente Romano. Los mayores daños fueron causados en el barrio de la Catedral, incluido el Hospital de Agudos, y los muertos identificados de ese día ascienden a 4. En cuanto al origen de los aviones es posible que ese día procediesen del aeródromo malagueño de El Rompedizo (23).

    A primeros de septiembre el general Varela volvió a Córdoba, y decidió eliminar la amenaza que para la ciudad de la Mezquita suponían las fuerzas republicanas estacionadas en Cerro Muriano. En esos días la aviación republicana volvió a bombardear el casco urbano en detrimento de acciones de apoyo a sus tropas, que eran constantemente atacadas por la aviación nacional. El Historial del Regimiento de Artillería contabiliza 30 incursiones durante el mes de septiembre, cifra que hemos de reducir al descontar incursiones frustradas o bombardeos sobre posiciones nacionales en Alcolea o en la sierra inmediata a la ciudad. La prensa es confusa en la información de estos días, siendo la más valiosa la ofrecida por el Diario de Operaciones del General Varela (24). Finalmente, hemos confirmado los siguientes bombardeos: uno el día 5 de septiembre, a las 18.00 horas, sin víctimas. El día 6 fueron 2 los ataques, uno a las 8.00 horas con 3 muertos, y otro por la tarde sin consecuencias. Uno la mañana del 7. El día 8, a las 6.20 horas 6 aparatos arrojaron 8 bombas sobre la población. El día 10, entre las 18.00 y las 18.30 horas, 6 bombarderos escoltados por dos cazas arrojaron 58 bombas sobre la ciudad; esa tarde una bomba, que no llegó a estallar, cayó en la techumbre de la Mezquita, según informó El Defensor de Córdoba del 30 de septiembre.

    El 22 de septiembre la caza nacional impidió un nuevo ataque a cargo de 6 aviones, de los que 2 aterrizaron en una pista cerca de El Carpio, en el lugar denominado Torre de la Jungla o cortijo del Cuco; camuflados entre olivos, fueron descubiertos por Manuel Vázquez Sagastizábal en su avioneta y destruidos por aviones procedentes de Córdoba (25). Finalmente, el parte republicano de la noche del 24 de septiembre dice que “la aviación de la República ha bombardeado e incendiado varios edificios de Córdoba”, lo que es totalmente falso (26). A partir de este momento cesó el acoso aéreo sobre la ciudad.

    Hemos visto cómo la ciudad sufrió fuertes bombardeos durante el mes de agosto, sobre todo durante la semana trágica comprendida entre los días 17 y 23, coincidiendo con el fracasado ataque del general Miaja. El informe del mando republicano trató de justificar los fracasos del 21 de agosto y del 5-6 de septiembre por no tener apoyo de la aviación propia y ser continuamente atacados por la contraria, lo que contrasta con el derroche de medios aéreos empleados sobre el casco urbano (27). Sorprende la fuerte presión de la aviación republicana sobre la ciudad en septiembre de 1936, cuando sus fuerzas terrestres habían perdido la iniciativa y toda posibilidad de tomar Córdoba. El número de víctimas fue menor que en agosto, posiblemente por el mejor funcionamiento de las alarmas y por la acción de la caza y la defensa antiaérea (28).

    En la primera decena de septiembre los ataques se concentraron en la zona S. Andrés-Realejo, donde residía el general Varela, y las bombas llegaron a caer en el jardín de la residencia del bilaureado general (29). Este hecho nos lleva a plantearnos la información de que disponían los atacantes. En el primer mes de la guerra aparecieron en la prensa local noticias sobre emisoras clandestinas que conectarían con Andújar para suministrar información a los atacantes, pero el hecho de que ninguno de los detenidos por estos hechos de los que tenemos noticia acabase fusilado nos hace ser cautos sobre estos extremos. El diario Guión del 8 de septiembre insiste sobre el particular: “...y el lugar donde han caído hoy las bombas en mayor número demuestra que en Córdoba, conviviendo con nosotros, hay espías, quienes valiéndose de emisoras clandestinas o por otro medio comunican a los rojos las noticias que pueden interesarles”. Otra cuestión es que la información pudiera ser proporcionada por los numerosos evadidos que huyeron de Córdoba, sobre todo por la sierra próxima.

    Aunque cayeron algunas bombas en los cuarteles y sus proximidades, no puede decirse que los objetivos de los bombardeos del verano del 36 fuesen exclusiva o preferentemente militares, ya que los impactos puntearon toda la ciudad y resultaron alcanzados al menos 13 edificios religiosos, varios establecimientos sanitarios y muchas casas particulares, incluso en zonas muy alejadas de cualquier objetivo militar susceptible de ataque.

    En Córdoba se atribuyó al catedrático del Instituto de Enseñanza Media local y diputado por Izquierda Republicana D. Antonio Jaén Morente el señalamiento de objetivos en la ciudad, y en la sesión extraordinaria celebrada por la Comisión Gestora Municipal el 17 de agosto de 1936 con motivo del fuerte bombardeo de aquella mañana se le declaró Hijo Maldito de la Ciudad (30). Esta creencia, muy arraigada durante décadas en Córdoba, se basa en que este diputado pronunció un discurso desde Radio Jaén el 28 de julio de 1936 en el que amenazaba con grandes bombardeos sobre la capital si los rebeldes no se rendían.


    Las incursiones: entra en acción la aviación soviética

    A partir de octubre de 1936 llegó a zona republicana abundante material soviético. Entre esta ayuda destacó el bombardero Tupolev SB-2, llamado “Katiuska”, que sería el protagonista del resto de los bombardeos sufridos por Córdoba.

    A finales de dicho año, el general Queipo de Llano desencadenó una ofensiva que puso en sus manos gran parte de la zona olivarera de la provincia de Córdoba. De nuevo la aviación nacional se volcó en apoyo de las tropas de tierra, incluida la Patrulla Azul, formada a partir del 23 de diciembre de 1936 (31), mientras que la republicana se dedicó a realizar incursiones sobre la retaguardia nacional empleando los rápidos “Katiuskas”.

    Salas Larrazábal recoge una incursión sobre Córdoba el 5 de diciembre de 1936 (32), sobre la que no hemos encontrado más datos. El siguiente ataque tuvo lugar el 24 de diciembre a mediodía; según la prensa, nueve bombas cayeron en las proximidades de la estación central de ferrocarril, ocasionando daños en la Estación Sanitaria de la Victoria y dos heridos leves por tejas y cristales desprendidos. Nuevamente volvieron los aviones sobre Córdoba y Alcolea el día de Navidad, arrojando bombas de gran potencia (33). Según el parte gubernamental, una escuadrilla de bimotores atacó, “con positiva eficacia”, la estación y los cuarteles de Córdoba, mientras que una segunda escuadrilla arrojó veinte bombas de gran tamaño sobre la estación y el puente de Alcolea (34).

    El siguiente ataque tuvo lugar el 31 de diciembre a mediodía. El 1 de enero de 1937, sobre las 16.00 horas, dos bimotores arrojaron varias bombas, resultando una mujer herida de metralla y daños escasos. El día 2 de enero hubo varias alarmas, consiguiendo finalmente los aviones lanzar sus bombas por la tarde, de nuevo con la estación como objetivo (35). La prensa, concretamente el diario Guión de esa misma tarde, da una lista de ocho heridos en este ataque, también confirmado por el parte republicano (36).

    La caza nacional no había logrado interceptar a los nuevos bombarderos por la elevada velocidad de éstos. Las tornas cambiaron el día 3, cuando dos “Katiuskas” se aproximaron a la ciudad después de tres alarmas previas; en esta ocasión los esperaba en el aire García-Morato, quien logró derribarlos en las proximidades de Andújar (37). El Defensor de Córdoba de 4 de enero informó de dos alarmas ese día, a las 11.00 y a las 16.00 horas, sin consecuencias, alarmas que confirma el diario de vuelo de Morato.

    A partir de este momento vuelve un período de relativa calma. Una vez tomada Málaga, en marzo de 1937 el general Queipo de Llano desencadenó una ambiciosa ofensiva que, desde Peñarroya, Espiel y Villaharta, habría de poner bajo control nacional todo el norte de la provincia de Córdoba y permitiría la liberación de los sitiados en el santuario de la Virgen de la Cabeza. La ofensiva se estancó por falta de reservas y fue seguida de un fuerte contraataque republicano que puso en serios aprietos a los nacionales. La Patrulla Azul fue llamada de nuevo a Córdoba para colaborar en el restablecimiento de la situación.

    Coincidiendo con estos hechos, el 1 de abril de 1937 tuvo lugar uno de los bombardeos más trágicos de la guerra, con un balance mínimo de 37 muertos identificados. Especialmente castigado resultó el Hospital Militar, donde se contabilizaron 18 muertos, 7 de ellos en la Farmacia (38). También resultó muy afectado el barrio de Cercadilla, próximo al cuartel de Artillería y a la estación del mismo nombre. El Hospital Psiquiátrico, situado frente al Militar, resultó alcanzado por segunda vez en la guerra y con grandes daños, si bien no hemos encontrado víctimas en él. Otras bombas cayeron en el centro de la ciudad lejos de cualquier posible objetivo militar.

    Según el parte del Ministerio de Marina y Aire los objetivos de este ataque eran los talleres de la Electromecánica y los cuarteles, y se emplearon 40 bombas de 25 kg y otras 40 de 50 kg (39). El parte nacional del día es lacónico: “La aviación roja bombardeó la población de Córdoba y, especialmente el Hospital Militar, causando algunas víctimas”. En el parte del 9 de abril vuelve a mencionarlo junto con otros bombardeos republicanos sobre la retaguardia, concretamente los de Valladolid, Zaragoza y Melilla (40). Este bombardeo enfureció al general Queipo de Llano, quien en su charla radiofónica de esa noche reconoció haber ordenado como represalia el bombardeo de Jaén la tarde del mismo día 1, que causó 155 muertos y ocasionó, a su vez, una saca de derechistas y eclesiásticos detenidos en la catedral de Jaén que fueron fusilados en días sucesivos en el cementerio de Mancha Real (41).

    No hemos podido comprobar el derribo de un “Katiuska” por el teniente Narciso Bermúdez de Castro en abril-mayo de 1937 cuando aquél venía a bombardear Córdoba (42). Según el Historial, el 9 de mayo de 1937 la capital cordobesa sufrió 2 ataques, a las 6.15 y a las 16.00 horas, con 3 y 4 aviones, respectivamente. El parte republicano recoge 2 bombardeos, uno a las 16.00 sobre los cuarteles y otro a las 18.15 horas con “la fábrica de municiones”, la Electromecánica, sin duda, como objetivo. Añade el parte que 2 bombas cayeron sobre la vía férrea (43). La prensa local, concretamente Azul del día 10, coincide con el Historial en cuanto a la hora de los bombardeos, pero, al igual que esta fuente y el propio parte nacional del día 9, sólo reconoce heridos en los ataques. Lo cierto es que resultó totalmente destruido el Dispensario Antipalúdico y muerto su conserje; este centro sanitario estaba situado en la actual avenida de la República Argentina y relativamente próximo a los cuarteles de Artillería y Guardia Civil y al Parque de Artillería. Otra víctima mortal fue un ferroviario, por lo que es posible que fuesen realmente alcanzadas las vías.

    El domingo 4 de julio de 1937 se produjo un bombardeo a las 15.00 horas. Extrañamente, los rotativos consultados dan la noticia en forma totalmente idéntica y fechada el día 6 en Sevilla. Según esta nota, muy posiblemente inspirada por el Cuartel General del Ejército del Sur, un “trimotor” arrojó 6 grandes bombas sin que se produjeran víctimas. Los bomberos realizaron una salida entre las 15.15 y las 17.00 horas para extinguir el incendio declarado en los alrededores de la cementera ASLAND, en la carretera de Almadén, a consecuencia del bombardeo (44).

    El 28 de julio fueron 2 las incursiones. Según el Historial del Regimiento de Artillería, que yerra al fijar la fecha de los ataques como la del día 29, la primera fue a las 7.15 horas, a cargo de un aparato que fue rechazado por el fuego de la batería antiaérea de 88 mm., pero que, no obstante, consiguió arrojar 4 bombas sobre el campo de aviación; el segundo ataque fue llevado a cabo a las 15.17 horas por 6 bimotores que lanzaron 16 bombas entre el barrio de las Margaritas y la Electromecánica, causando 6 muertos, que constan en el Registro Civil de Córdoba como fallecidas en el barrio de Occidente el día 28 a las 15.00 horas a consecuencia de “heridas de metralla producidas por la aviación marxista”. El Defensor de Córdoba de la tarde del día 29 informa de 7 asistidos en la Casa de Socorro por heridas de metralla, pero sin mencionar bombardeo alguno; algunos de estos heridos lo fueron por metralla de los proyectiles antiaéreos, al no estar resguardados durante la incursión (45). Por su parte, los bomberos registraron una salida el 28 de julio entre las 15.00 y las 16.15 horas para desescombrar casas hundidas en el barrio de Occidente, donde rescataron 3 muertos y 3 heridos. Este bombardeo está recogido por Solé y Villarroya, si bien dan las 18.30 horas como hora y citan 5 víctimas mortales (46). Mientras que el parte nacional guarda silencio, el republicano se hace eco de ambos ataques y menciona el aeródromo como objetivo en ambos casos (47).

    Volvieron los aviones el 16 de agosto de 1937 a las 7.00 horas, pero, según el Historial, la barrera de fuego antiaéreo les impidió sobrevolar de la ciudad, por lo que soltaron su carga sobre la cárcel nueva, próxima a la carretera de Almadén.

    La Electromecánica y la batería antiaérea, situada en El Fontanar, detrás del cementerio de la Salud, fueron, según el Historial del Regimiento de Artillería, el objetivo del bombardeo del día 14 de octubre de 1937 a las 11.30 horas; las 25 bombas lanzadas no produjeron víctimas, pues según la prensa local cayeron en el cauce del río y otros lugares. El parte republicano del día 15 habla del bombardeo de la Hidroeléctrica de Córdoba (48), lo que explicaría la caída de bombas en el río mejor que la hipótesis manejada por el Historial.

    El 19 de octubre tuvo lugar un bombardeo en 2 oleadas sucesivas, a las 15.10 y 15.15 horas, respectivamente (49). Según el Historial del Regimiento de Artillería, el primer grupo de 7 aviones tipo “Natacha” bombardeó el emplazamiento de la batería antiaérea sin producir daños; a los 5 minutos, otros 7 aparatos del mismo tipo atacaron la Electromecánica, sin producir efecto sobre los talleres pero causando 2 muertos y 4 heridos. También consiguieron cortar la vía férrea en el kilómetro 3 de la línea de Málaga, la línea telegráfica con esa capital y la telefónica con Sevilla y Algeciras. Se lanzaron 30 bombas de todos los tamaños, predominando el tipo de 100 Kg. La batería antiaérea efectuó 149 disparos. Solé y Villarroya también citan este ataque (50).

    El 13 de junio de 1938 se presentaron 3 aparatos a 6.000 metros, que arrojaron 14 bombas sobre la fábrica “La Fundición”, según se explica en el Historial del Regimiento de Artillería, sin que hallamos encontrado otros datos ni sepamos a que fábrica se refiere. El último ataque con víctimas mortales ocurrió el 9 de diciembre de 1938. Según el citado Historial, 6 aviones se presentaron a las 8.30 horas y desde 4.000 metros arrojaron 40 bombas con una débil oposición de la batería antiaérea de 76,2 mm., que tan sólo hizo 17 disparos. En el Registro Civil aparecen 7 muertos en esta incursión, todas en la huerta y barriada del Maimón, un barrio modesto formado por las calles de Simón del Toro y de Santa Leocricia situado en las proximidades del cementerio de la Salud, cerca del actual teatro de la Axerquía (51).

    En el Archivo General Militar de Ávila se conservan unas fotos aéreas tomadas por los atacantes que permiten reconstruir este bombardeo con bastante exactitud (52). Los aviones se aproximaron a la ciudad a 4.800 metros de altura siguiendo la orilla izquierda del Guadalquivir y, una vez llegados a la vertical del Camino Viejo de Castro del Río, giraron a la derecha para enfilar los objetivos desde el sureste. Quizás siguieron este rumbo para tratar de coger desprevenida a la defensa antiaérea, lo que explicaría el bajo número de disparos hechos por ésta. Las fotos muestran claramente los impactos de las bombas en el barrio del Maimón y en las inmediaciones de la vía férrea, justo antes de la bifurcación de la línea de Málaga. A falta de otra información sólo podemos especular con que los verdaderos objetivos fuesen la propia batería antiaérea, situada en un montículo tras el cementerio de la Salud y relativamente próxima al barrio del Maimón, y la factoría de la Electromecánica. En una de las fotos aparece una nota curiosa referente a una acequia mal situada en el mapa 1:50.000; debe referirse al canal del Guadalmellato, que fue desviado en el verano de 1936 para alargar la pista del aeródromo de Córdoba.

    El parte republicano silencia este bombardeo, no así el parte nacional, que cita 8 muertos y 10 heridos civiles causados por las bombas en “un barrio popular” (53). El rescate de las víctimas y el transporte de los heridos a los centros sanitarios debió ser muy rápido, porque la salida de los bomberos entre las 9.00 y las 11.30 horas sólo sirvió para rescatar unas caballerías atrapadas en los escombros. Las últimas incursiones de la guerra, todas en el mes de febrero de 1939, no fueron bombardeos, sino que consistieron en el lanzamiento de propaganda. Ocurrieron durante el mes de febrero de 1939, el día 5 a las 4.00 horas, el 7 a las 20.55 horas y el 8 a las 3.15 horas.

    En esta fase de la guerra se observa una disminución en el número de incursiones, pero llevadas a cabo por aviones más modernos, que volaban a mayor altura y velocidad y que portaban más bombas y más potentes. La velocidad de los “Katiuskas”, excepcional para la época, los hacía difíciles de interceptar para los cazas nacionales. Los bombarderos rara vez alcanzaron sus objetivos, posiblemente por la necesidad de volar alto para eludir la defensa antiaérea, por lo que estos bombardeos no aportaron prácticamente nada al esfuerzo de guerra republicano.

    Sí se aprecia a partir de finales de 1936 un concepto más “estratégico” en la elección de los objetivos a atacar, como se desprende de los partes republicanos. El propio Indalecio Prieto dejó constancia de su empeño en bombardear la Electromecánica y de cómo sus órdenes eran saboteadas por los consejeros soviéticos (54). No obstante, la información que manejaba en esta época la aviación republicana no parece muy exacta. En el Archivo General Militar de Ávila existen unas fichas sobre instalaciones de industrias militares en Zona Nacional elaboradas por el Estado Mayor de la Jefatura de las Fuerzas Aéreas de la Zona Centro-Sur (55). En estas fichas se menciona una improbable fábrica de líquido inflamable atendida por personal alemán e italiano sita en el castillo de la Albaida, en la carretera de Santa María de Trassierra, así como un depósito de líquido inflamable enclavado en la nave central de la fábrica de cemento ASLAND, en la carretera de Almadén, que pudo ser el objetivo de las incursiones del 4 y del 16 de agosto de 1937. También yerran en la denominación y situación de la fundición de Bernardo Alba Pulido. Este establecimiento radicaba en la avenida del Obispo Pérez Muñoz (hoy Ollerías) y sí fabricaba material de guerra, mientras que la información republicana la nombraba como Fernando Alba y la situaba en las Margaritas, zona, por cierto, bastante castigada por los bombardeos.

    En resumen, el Historial fija la cifra de 65 incursiones sobre Córdoba, coincidente con la que aparece en un informe elaborado por José Marín Alcázar, gobernador civil tras la sublevación, al objeto de solicitar para Córdoba el título de “Ciudad Heroica” (56). Sin embargo, si descontamos las incursiones en que se lanzó propaganda, no se consiguió lanzar las bombas y las que no hemos podido confirmar contabilizamos un mínimo de 38 bombardeos efectivos sobre la ciudad.

    En el Archivo Municipal de Córdoba no hemos encontrado datos sobre daños producidos por los bombardeos. Paradójicamente, hemos hallado la copia sin firma de un informe del arquitecto municipal sobre el particular en un archivo particular (57); este informe, fechado el 28 de mayo de 1938, detalla daños producidos por las bombas en 265 edificios, pero sólo hasta el 1 de abril de 1937 inclusive, por lo que es incompleto.



    Algunas notas sobre la defensa antiaérea en Córdoba

    Los rotativos locales anunciaron la llegada el 21 de agosto de 1936 de piezas antiaéreas que fueron emplazadas en lugares estratégicos. Sin embargo, según el Historial del Regimiento de Artillería, fue el 26 de septiembre de dicho año cuando el comandante de Artillería D. Juan Anguita Vega organizó una Plana Mayor para el servicio D.C.A. (defensa contra aeronaves), del que había sido nombrado Jefe (58). Ese día llegaron a Córdoba dos ametralladoras antiaéreas “Flack Wefe” de 20 mm., y se organizaron dos equipos de sirvientes, heterogéneos dada la escasez de personal: una de las armas estaba servida por artilleros del 1º Pesado y del 3º Ligero, y la otra por falangistas. Montadas sobre unos carrillos que les proporcionaban movilidad, pasaron por diversos emplazamientos dado lo diverso de las rutas de aproximación de los atacantes.

    Existe, pues, una contradicción entre la prensa y el Historial en lo relativo a la fecha de llegada de las piezas antiaéreas a Córdoba. El testimonio de un artillero que sirvió aquellas piezas demuestra que es correcta la fecha de llegada dada por la prensa; es más, delata que el Historial silencia un hecho tan notable como que al mando de las piezas llegó un teniente alemán encargado de instruir a los españoles en su manejo. Según este testimonio, fueron al menos tres las ametralladoras llegadas, que fueron emplazadas en la rotonda del paseo de la Victoria, en el camino viejo de Obejo (carretera de Santo Domingo, junto a unos polvorines allí existentes) y huerta de Merino, junto a la Electromecánica. Las dotaciones rotaban por estos emplazamientos. En cuanto a la heterogeneidad de los sirvientes, este antiguo artillero recuerda que se incorporaron a la suya dos soldados de Caballería valencianos de la columna del comandante Pérez Salas que se pasaron al bando nacional la tarde del 20 de agosto de 1936 aprovechando la confusión generada por el fortísimo bombardeo al que la aviación nacional sometió a la mencionada columna (59).

    Un nuevo elemento de confusión lo aporta la “Orden General de la Comandancia Militar del día 8 de septiembre en Córdoba”, la cual, en su artículo 1º, dice lo siguiente: “Presentado en esta Plaza el Alférez de Navío don Rafael Carlos Rosa en esta fecha se hace cargo del mando de las Baterías Antiaéreas quedando incorporado a la Plaza” (60). No hemos hallado ninguna otra referencia documental o testimonial de la presencia de este marino en Córdoba.

    El Historial del Regimiento de Artillería da cuenta de la formación en esta Unidad de una Batería Antiaérea, la 35ª. Esta Batería se organizó el 1 de noviembre de 1937 bajo el mando del teniente D. Francisco Callejón Campos, y el mes siguiente recibió cuatro piezas Vickers de 76,2 mm. con sus respetos y accesorios; comenzó a practicar la instrucción específica antiaérea en el mismo cuartel de Artillería. El 1 de enero de 1938 se hizo cargo del mando de la Batería el capitán D. Rafael de las Llanderas Pueyo. El 22 de marzo de 1938 la Batería terminó la instrucción y quedó afecta a la D.C.A. de Córdoba, asentándose en El Fontanar por ser terreno aledaño a la zona de guerra de la Plaza, que comprendía los cuarteles, estaciones de ferrocarril, Electromecánica y otras fábricas de construcción de material de guerra. Causó baja en el Regimiento de Artillería Pesada nº 1 en la revista de Comisario del mes de junio de 1938, por pasar al Regimiento de Artillería Antiaérea con el ordinal 32ª (61).

    En la relación de bombardeos del mismo Historial se describe la actuación de una batería de 88 mm. Estas intervenciones están fechadas a lo largo de 1937, antes de la constitución de la batería de 76,2 mm., pero no hemos podido documentar nada sobre la presencia en Córdoba de piezas de 88 mm.


    La defensa pasiva.

    Antes del conflicto se promulgó un decreto del Ministerio de la Guerra, de fecha 8 de agosto de 1935, por el que se constituía, bajo la Presidencia del Consejo de Ministros, un Comité Nacional de Defensa Pasiva de la población civil contra los peligros de los ataques aéreos (62). Este Comité estaba integrado por los ministros de Gobernación, Instrucción Pública, Guerra, Marina y Obras Públicas, y el ministro de la Guerra sometería al Comité los primeros planes y propuestas tras los pertinentes estudios. Esta organización se completaba con otros comités a nivel provincial y local.

    No he logrado saber si llegó a constituirse un comité en Córdoba. El caso es que, iniciada la contienda, no había planes que aplicar y las primeras medidas que se transmitieron a la población fueron simples consejos, como los emitidos por el Ayuntamiento a través de la prensa local (63). Un vigía situado en la torre de la Mezquita daría la alarma tocando las campanas, el tráfico se detendría y los transeúntes buscarían refugio en los portales. Aconsejaba a la población refugiarse en los pisos bajos de las casas y abrir los balcones para prevenir la rotura de los cristales por la onda expansiva.

    La población utilizaba para refugiarse cualquier recinto que ofreciese una mínima protección contra las bombas, y el miedo que provocaban las frecuentes incursiones del verano de 1936 hizo que muchas personas permaneciesen todo el tiempo en los refugios, lo que ocasionó problemas de tipo higiénico de los que se hizo eco la prensa, que también censuró la cobarde conducta de muchos hombres que permanecían continuamente en los refugios. El Diario de Córdoba del 20 de septiembre de 1936, bajo el titular “Las calles de Córdoba están más limpias que nunca”, informó del celo del alcalde, D. Salvador Muñoz Pérez, que le llevó a emplear en la limpieza de las calles a los individuos sin ocupación que permanecían en los sótanos por temor a los bombardeos.

    El mismo diario de 27 de septiembre dio cuenta de la constitución de la Junta de Protección Civil contra ataques aéreos para asegurar la defensa de la población, en especial contra los gases asfixiantes. Estaba presidida por el Comandante de Artillería D. Juan Anguita Vega como delegado de la Autoridad Militar. Como vocales de esta Junta se citan las siguientes personas: comandante de Caballería D. Ricardo Rivas; D. Luis Segura, delegado del Gobierno Civil; D. José Bayona, delegado del Ayuntamiento; D. Joaquín Carbonell; D. Lorenzo Gollonet Mejías, jefe de bomberos; D. Alfonso Gordón, químico; D. Emilio Luque Morata, médico; D. Antonio Manzanares Bonilla, capitán médico; D. Ricardo Pérez Jiménez, médico; D. Julián Ruiz Martín, médico y por aquel entonces director del Hospital de la Cruz Roja; D. Germán Saldaña Sicilia, médico y profesor de la Escuela de Veterinaria; D. Carlos Sáenz de Santamaría, arquitecto municipal y, como Secretario, D. Rafael Flores Micheo.

    En realidad, la Junta se constituyó el día 16 de septiembre de 1936 en una reunión celebrada en el cuartel de Artillería a las 19.00 horas, según consta en los oficios que el Alcalde dirige al concejal D. Luis Segura Velasco, al arquitecto municipal y al jefe de bomberos para que asistan a dicha reunión (64). La Junta comenzó inmediatamente sus trabajos, y el Diario de Córdoba de los siguientes días publicó los acuerdos que tomó. Así, el 1 de octubre de 1936 apareció un reglamento sobre uso de refugios, el siguiente día 6 se difundieron normas para prevenir ataques con bombas incendiarias y el 9 del mismo mes se comenzó a dar una relación de refugios por barrios, que continuó en los siguientes números.

    El diario Guión de 2 de noviembre de 1936 proporciona una interesante información bajo el titular “Contra los ataques aéreos. La labor de la Brigada Técnica Anti-Gas”. Al parecer, la preocupación porque pudiera producirse un ataque químico llevó a la Junta de Protección a la creación de esta brigada, dirigida por el catedrático jubilado del Instituto D. Rafael Vázquez Aroca y formada por cinco grupos de trabajo, cada uno compuesto por un jefe y un ayudante, todos químicos o farmacéuticos. La brigada trabajó en el laboratorio del Instituto preparando reactivos detectores de los agresivos químicos y agentes neutralizantes contra los mismos e, incluso, sintetizando algunos de los agresivos de más probable empleo para comprobar la eficacia de los compuestos preparados. La Brigada elevó a la Junta una memoria con los resultados de sus trabajos, y se estudió la posibilidad de editar un folleto con las instrucciones a seguir. Lamentablemente, no hemos podido encontrar dicha memoria.

    El 10 de enero de 1937 el Gobernador Militar de la Plaza nombró al comandante médico D. Ángel Sánchez Sánchez, entonces director del Hospital Militar, Presidente de la Junta de Protección contra ataques aéreos y de gases (65), cargo que desempeñó hasta el 7 de junio de 1937, cuando, por orden de la Superioridad, pasaron estas funciones a los jefes del Servicio de Antiaeronáutica.

    En Córdoba no se construyeron refugios públicos diseñados ex-profeso, si bien el Ayuntamiento fomentó de diversas maneras la adecuación de locales por parte de particulares. Hemos encontrado, sin embargo, documentos sobre la construcción de un refugio en la barriada de Santa Emilia (66). Con fecha 26 de enero de 1938 algunos vecinos de dicha barriada que no tenían donde refugiarse de los bombardeos, elevaron instancia a la Corporación Local solicitando permiso “para hacer uno en la cantera que hay junto a los depósitos de agua por ser propiedad de ese Excmo. Ayuntamiento, cuyo refugio tendría carácter público en los momentos de alarma”. La Corporación no puso inconvenientes al proyecto siempre que los vecinos, a cuyo cargo correrían las obras, depositasen la piedra extraída en el lugar que se indicase para su posterior aprovechamiento en obras municipales. El Subcomité de Defensa Pasiva Aeronáutica informó favorablemente y dictaminó que el refugio podría aguantar impactos directos de bombas de 200 ó 250 kg. Finalmente, el Ayuntamiento autorizó la construcción el 22 de febrero de 1938 y declaró la obra exenta de arbitrios. En el expediente se conserva un croquis rudimentario del refugio, que debía ser efectivo a pesar de su concepción simple, pues se reducía a una galería interior con dos salidas, todo en forma de letra “U”.

    Por otra parte, algunos vecinos de la barriada de Occidente, especialmente castigada por los bombardeos por su proximidad a la Electromecánica, elevaron instancia al Ayuntamiento para la construcción de un refugio antiaéreo (67). No hemos podido saber si finalmente llegó a construirse este refugio.

    No se ha logrado documentar hasta la fecha la peligrosa labor de los artificieros en relación con las bombas que no estallaban, lo que se daba con frecuencia. El 28 de julio de 1936 se empezó a formar en Córdoba una Unidad Mixta de Ingenieros, bajo el mando del capitán D. Emilio Jiménez Arribas, en base a personal del Arma transeúnte en Córdoba al estallar la guerra. Esta Unidad, encargada de recoger e inactivar las bombas no explosionadas, estableció su cuartel en el palacio de los Cruz Conde, en la calle de Torres Cabrera, donde debían dirigirse los particulares en cuyas casas quedaran artefactos sin detonar. Según Guión de 8 de septiembre de 1936, se encargaban de ello dos voluntarios, haciéndolo posteriormente D. Antonio González y D. Manuel Molleda, de los que nada más hemos podido saber.


    Las víctimas

    Uno de los objetivos de este trabajo es establecer el número de víctimas mortales de los bombardeos y, en lo posible, su identidad. Las lagunas documentales, la censura que se aprecia en la prensa a partir del otoño de 1936 sobre los bombardeos y el olvido hacen prácticamente imposible conseguir este objetivo al cien por cien.

    El folleto de la propaganda nacional Bombardeos aéreos en España, aceptado por Solé y Villarroya, da una cifra de 55 muertos en 27 incursiones, cifras muy alejadas, por defecto, de la realidad (68). El Historial del Regimiento de Artillería, que es bastante minucioso, ofrece una cifra de 235 víctimas mortales comprobadas y una estimación de 350 heridos. Tomando este número con las debidas reservas, se ha revisado el Registro Civil de Córdoba y los libros de registro de cadáveres de los dos cementerios municipales. Se han encontrado discrepancias entre ambas fuentes, tales como fallecidos inscritos en el Registro Civil que no aparecen en los cementerios y viceversa. También se ha dado el caso de víctimas comprobadas fehacientemente que no aparecen ni en el Registro Civil ni en los libros de los cementerios, lo que hay que atribuir al caos administrativo del verano de 1936. La pérdida, en algunos casos total, de los archivos de los distintos centros sanitarios ha hecho imposible afrontar la confección de una lista de heridos.

    En el Registro Civil sólo aparecen 83 víctimas de bombardeos, algunas inscritas fuera de plazo. En el caótico mes de agosto de 1936 prácticamente se inscribieron sólo los que llegaron a ingresar en algún centro sanitario.

    Se ha consultado el registro de cadáveres del cementerio de S. Rafael, que se halla en el Archivo Municipal de Córdoba (signatura L6057). Este registro recoge las inhumaciones habidas entre enero de 1933 y agosto de 1938, y ha proporcionado una información muy valiosa, pues se puede distinguir perfectamente un cadáver procedente de fusilamiento (“m.v.”, abreviatura de muerte violenta) de una muerte en el frente o de la víctima de un bombardeo, a los que casi siempre acompaña la anotación “de bomba”. No obstante, se han apreciado algunos errores. Hemos hallado aquí 90 cadáveres inhumados de víctimas de bombardeos, 48 de ellos identificados. También se ha consultado el registro de cadáveres del cementerio de Nuestra Señora de la Salud, que se encuentra en el Archivo Municipal de Córdoba bajo la signatura L6059. Este Registro, que abarca las inhumaciones habidas entre marzo de 1933 y diciembre de 1940, no proporciona una información clara, pues la palabra “judicial” acompaña a casi cualquier muerte violenta, sin que se puedan distinguir muertes por bombardeos de fusilamientos, suicidios, accidentes y otras. Algunas víctimas no están inscritas como “judicial”, y figuran registradas sin ningún tipo de datos de edad, procedencia, etc., junto con otras que proceden claramente de fusilamientos. Esto puede explicar que Moreno Gómez diera por fusiladas al menos a 9 personas que fueron víctimas de bombardeos (69). Además, no se ha encontrado hasta la fecha un cuaderno adicional citado por Moreno en el que el capellán del cementerio, D. Ángel Onieva Molina, detallaba los judiciales. Aunque Francisco Moreno me ha facilitado gentilmente las fotocopias que, en su día, realizó de dicho cuaderno, las hojas correspondientes a mediados de agosto de 1936 habían sido arrancadas, lo que nos priva de información sobre las víctimas habidas en aquellos días.

    En realidad, este registro únicamente nos ha permitido confirmar las muertes conocidas previamente por otras fuentes; sólo en el caso del bombardeo del 1 de abril de 1937 hemos encontrado víctimas desconocidas con anterioridad, y ello porque se especifica en el libro la concesión de sepultura gratuita por parte del Ayuntamiento a las víctimas. Sospecho que en el mes de agosto de 1936 se enterraron en este cementerio bastantes víctimas de los bombardeos que no fueron inscritas como tales, porque no es creíble que se inhumaran unos 58 cadáveres en S. Rafael en los 5 días críticos de agosto (del 18 al 22) y tan solo uno en La Salud. Es más, se dan varios casos de víctimas enterradas en este cementerio según las inscripciones del Registro Civil de las que no hay rastro en el libro de registro del cementerio. Se han contabilizado 62 cadáveres inhumados en la Salud de víctimas de bombardeos, todos identificados excepto uno. A éstos hay que añadir al menos 2 víctimas enterradas en Doña Mencía y Cabra, respectivamente.

    Por tanto, con los datos de los cementerios podemos asegurar un mínimo de 154 muertos, que hemos de incrementar hasta 155 por una niña que murió junto a su madre y tres hermanos y cuyos restos no se pudieron encontrar. Hay una diferencia de 80 víctimas con respecto a las dadas por el Historial, y a día de hoy es prácticamente imposible obtener más datos.

    Hasta el momento se han identificado 118 de las víctimas, de las cuales sólo 14 eran militares o miembros de las Milicias Nacionales, y, de éstos, 7 eran no combatientes, por ser heridos hospitalizados o miembros de los servicios sanitarios del Ejército. De los 104 civiles identificados, 30 eran niños menores de 14 años. Triste ironía, algunas víctimas podrían ser simpatizantes de los atacantes, vistas las coincidencias de sus apellidos con los de algunos fusilados.

    APÉNDICE: Por razones de espacio no se pudieron incluir los nombres de las víctimas identificadas de los bombardeos en la comunicación presentada al II Congreso “La guerra civil 70 años después”, celebrado en C.E.U. San Pablo. Madrid, noviembre de 2006. Publicada en “La República y la Guerra Civil. Setenta años después”. (Comunicaciones). Alfonso Bullón de Mendoza y Luis E. Togores, coordinadores. Editorial Actas, S.L. Madrid, 2008.. Además, esta relación se ha incrementado en varios nombres tras una revisión exhaustiva de los libros de defunciones del Registro Civil de Córdoba correspondientes al período 1936-1950.

    A continuación, se transcriben los nombres de las 127 víctimas mortales identificadas hasta ahora:

    Ana Lara García, 67 años.
    Juan Montero Lázaro, 47 años.
    Valentina Medina Ramírez, 64 años.
    Manuel Camacho Parejo, 60 años, maestro nacional.
    Manuel Guillén Parrado, 46 años, ferroviario.
    Antonio Extremera Navarro, 18 años, repartidor de carne.
    Rafael Arévalo Molina, 10 años.
    Juan Cruces Martín, 10 años.
    Rafael Sánchez Fuentes, 12 años.
    Antonio Medina Alfaro, 63 años, portero de la fundición “La Cordobesa”.
    Guillermo Sobrino Fontela, 21 años, soldado del GFRI “Ceuta”, nº 3.
    Francisco Marín Pérez, 36 años.
    Purificación Menéndez Redondo, 50 años.
    Matilde Díaz, vendedora de hortalizas en el mercado de S. Agustín.
    José Trujillo Villalba, 40 años, albañil.
    Adriana Jiménez del Rayo, 13 años.
    Francisco Otero Berral, 13 años.
    José Rojano Nocete, 14 años.
    Mariano Infante Millán, 17 años.
    Carmen Jurado Navarro, 9 años.
    Manuel Jurado Navarro, 7 años.
    José Jurado Navarro, 6 años.
    José Reyes Cebrián, 39 años.
    Manuel Trillo Nevado, 2 años.
    Ana Trillo Nevado, 7 años.
    Felipe Bermúdez Casablanca, 7 años.
    Fernando Gálvez Pérez, se ignora su edad (“a.v.”, adulto varón).
    Josefa Ordóñez Pimentel, 27 años.
    Ana Ruiz Martínez, 37 años.
    Remedios Bodoque Ruiz, 2 años.
    Francisco de la Cruz de la Torre,17 años.
    José Cruz Rodríguez, 48 años.
    Dolores Gómez Cabrera, 50 años.
    Rafaela Gálvez Cañero, 49 años.
    Juan Antonio Castillo Angulo, 33 años, ferroviario.
    José Padilla Gálvez, 66 años, cabrero.
    Ricardo Lledó Moreno, 27 años.
    Trinidad Pedregosa Pérez, 20 años.
    José Garrido Burrueco, 34 años, barrendero municipal.
    Manuel Varona Romero, 28 años.
    Francisco Palomeque Moreno, 23 años, cartero.
    Antonio Ríos Aguilar, 38 años, jornalero.
    Luisa López Fernández, 11 años.
    Carmen López Fernández, 8 años.
    Manuel García Fernández, 18 meses.
    Dolores Ávila Romero, 59 años.
    Francisca Cano Cabrera, 9 años.
    Manuel López Benítez, 46 años.
    Francisco Quesada Roas, 48 años.
    Andrés Cansino Caballero, 16 años, dependiente.
    Rafael Urbano Estrada, 57 años.
    Francisco Gutiérrez Serrano “Serranito”, 44 años, ex matador de toros, vendedor de lotería y aguador.
    María de la Sierra García, 84 años.
    Juan Hidalgo Hidalgo, soldado de Ingenieros.
    Fernando Botí Barberá, 22 años, artillero.
    Félix Sedano Molina, 34 años.
    Luisa Rodríguez Yuste.
    Apolinar Niza Mena, 68 años, portero de finca urbana.
    Manuel Criado Troncha, 64 años.
    Julián Martínez Brieva, 76 años.
    José Torres Hans, 47 años.
    Francisco Camuñas Burgos, 66 años.
    Amador Moreno León, 67 años.
    Antonia Coll Borrego, 29 años.
    Concepción Raigón Gutiérrez, 36 años.
    Luis Casares Medina, 36 años, marmolista.
    Andrea Pérez Alza, 39 años.
    Antonio Toscano Pérez, 6 años.
    Enriqueta Cuevas Fernández, 19 años.
    Federico Gutiérrez-Ravé Gálvez, 28 años, artillero.
    Fuensanta Martínez Yáñez, 40 años.
    Rafael Aranda Martínez, 7 años.
    José Luis Prieto Lovera, 28 años, alférez de Farmacia Militar.
    Marcos Benavente López, 54 años, Practicante de Farmacia Militar (C.A.S.E.).
    Juan Martín Camacho, 39 años, mozo de Farmacia Militar (civil).
    Miguel Ortiz Lama, soldado de Farmacia Militar.
    Baldomero Delgado Adame, 26 años, soldado de Sanidad Militar.
    Manuel Ignacio Henares Ayala, artillero, adscrito a la Farmacia Militar.
    Carlos Par Balcells, 23 años, licenciado en Ciencias Químicas.
    Antonio Romero Noriega, 19 años, alférez de Aviación.
    Domingo Botella Campoy, 23 años, sargento de Artillería.
    Juan Canales Torralbo, 14 años.
    Rafael Bello del Toro, 19 años, Bandera de FE y de las JONS de Las Palmas.
    Antonio Jiménez Duarte, 18 años, Bandera de FE y de las JONS de Las Palmas.
    Antonio Jiménez Neira, 54 años, médico de la Bandera de FE y de las JONS de Las Palmas.
    Carmen Morales Olmedo, sirvienta en el Hospital Militar.
    Basilio Pozo, sanitario del Hospital Militar.
    Emilio Sánchez García, 44 años, guardia cívico..
    María Chicano Parejo.
    Antonia Fernández Almagro, 14 años.
    Juan Valderrama Fernández, 22 años, ferroviario.
    Juan de Dios Corona Cantor, 29 años, ferroviario.
    Francisco Ibáñez Guerrero, 30 años, jornalero.
    Encarnación Morón García, 31 años.
    Encarnación Ibáñez Morón, 3 años.
    Cayetano Iradi Ruano, 13 años.
    Victoria Díaz Giménez, 44 años.
    Adoración Ruiz Pérez, 43 años.
    Concepción Leiva Ruiz, 12 años.
    Remedios Leiva Ruiz.
    Fuensanta Leiva Ruiz.
    Aurelio Leiva Ruiz, 14 años.
    Felisa Pérez Camacho, 21 años.
    Rosalía Aranzona Benítez, 19.
    Pura Pila Cordero, 22 años.
    Fernanda Pila Cordero, 18 años.
    Antonio Martín Pila, 5 años.
    Carmen Cordero Quintana, 56 años.
    Tránsito Enríquez Requena, 18 años.
    José Moreno Muñoz, 63 años, ferroviario.
    Daniel Núñez Montenegro, 48 años, empleado.
    Isabel Liñán Barrientos.
    Juan Hernández Mesa, 70 años.
    Francisca Sánchez Pérez, 64 años.
    Rafael Sánchez Porras, 6 años.
    Antonio Cordero Simón, 16 años.
    Josefa Bermudo Serrano, 79 años.
    Antonio Gómez Carmona, 13 años.
    Juan Kewch Sánchez, 29 años, mecánico.
    Francisco Infante Millán, 28 años, albañil.
    Antonia Romero Cabrera, 19 años.
    Mercedes Prieto Montesinos, 48 años.
    Antonio Fernández Fernández, 13 años.
    Miguel García Medina, 31 años.
    Rafaela Jurado Aguilar, 26 años.
    Rosa Herrera Jurado, 5 años.
    Encarnación Herrera Jurado, 3 años.



    De estas 127 víctimas sólo 15 eran militares o miembros de las Milicias Nacionales, y de éstos 7 eran no combatientes al ser heridos hospitalizados o miembros de los servicios sanitarios del Ejército. De los 112 civiles identificados 33 eran niños menores de 14 años.

    Que descansen en paz y que permanezca su recuerdo.


    NOTAS

    1. GÁRATE CÓRDOBA, José María: Partes oficiales de guerra. Tomo II. Ejército de la República, Madrid, Servicio Histórico Militar, ed. San Martín, 1978, pp. 12 y 14.
    2. ANÓNIMO: Ataques aéreos a poblaciones civiles, Salamanca, Imprenta Nacional, s.a., y ANÓNIMO: Bombardeos aéreos en España, Barcelona, Seix Barral hermanos, s.a.
    3. SOLÉ I SABATE, Josep Maria, y VILLARROYA, Joan: España en llamas. La guerra civil desde el aire, Madrid, ed. Temas de Hoy, 2003. p. 314.
    4. ANÓNIMO: Historial del Regimiento de Artillería Pesada nº 1 durante el Glorioso Movimiento Nacional. 1936-1939, Córdoba, Imprenta Provincial, Casa de Socorro-Hospicio, s.a., pp. 353-356.
    5. Diario de Córdoba, La Voz de Córdoba, El Defensor de Córdoba, Guión y Azul, disponible actualmente en Internet en la página Biblioteca Virtual de Prensa Historica > Búsqueda simple.
    6. Archivo Municipal de Córdoba (A.M.CO), Archivo General Militar de Ávila, Archivo del GACA ATP X (Base de Cerro Muriano) y Archivo de D. Dionisio Ortiz Juárez.
    7. Para una visión general de la Guerra Civil en Córdoba véase MORENO GÓMEZ, Francisco: La guerra civil en Córdoba 1936-1939. 2ª ed., Madrid, ed. Alpuerto, 1986.
    8. PERMUY LÓPEZ, Rafael A.: “Los pilotos de caza de la Aviación Republicana”, Histórica 36-39, 2:1 (2001), p. 43.
    9. Citados por MORENO GÓMEZ, op.cit., p. 551.
    0. FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA, Fernando. Memorias de un soldado locutor. La guerra que yo he vivido y la guerra que yo he contado, Madrid, Ediciones Españolas, 1939, p. 52.
    1. GÁRATE CÓRDOBA, op. cit., tomo II (Ejército de la República), pp. 12 y 14.
    2. PERMUY LÓPEZ, op. cit., p. 43.
    3. Sí hay al menos dos víctimas mortales confirmadas, ambas civiles, en varios bombardeos sobre la barriada de Alcolea, perteneciente al municipio de Córdoba pero alejada unos 10 km de la capital. Estos bombardeos tuvieron lugar a partir del 25 de julio, fecha en que según el Historial cayeron las primeras bombas sobre la provincia de Córdoba.
    4. PERMUY LÓPEZ, op. cit. p. 45.
    15. Sin duda los 12 enterrados en el cementerio de la Salud el 5 de agosto procedentes de Los Visos. Véase MORENO GÓMEZ, op. cit., p. 710.
    6. GARCÍA MORATO, Joaquín: Guerra en el aire, Madrid, Editora Nacional, 1940, p. 90.
    7. SALAS LARRAZÁBAL, Jesús. La guerra de España desde el aire (Dos ejércitos y sus cazas frente a frente) 2ª ed., Esplugas de Llobregat, ed. Ariel, 1972, p. 71.
    8. A.M.CO., signatura C 2804, “Correspondencia y Oficios”.
    9. MARTÍNEZ BANDE, José Manuel: La campaña de Andalucía. Monografías de la guerra de España, nº 3, Madrid, Servicio Histórico Militar-ed. S. Martín, 1986, p. 235.
    20. SALAS LARRAZÁBAL, op. cit. p. 97. Estos cazas Nieuport debían constituir lo que la prensa llamaba pomposamente “la escuadrilla de caza”, que sobrevoló la ciudad el 15 de agosto de 1936 para proteger los actos de cambio de la bandera tricolor a la bicolor.
    21. Ibidem., p. 97.
    22. ALCOFAR NASSAES, J. L.: La aviación legionaria en la guerra española, Barcelona, ed. Euros, 1975, pp. 73-74. Ceccherelli y Boetti murieron en España, y sus restos descansan en el Sacrario Militare Italiano de Zaragoza.
    23. SALAS LARRAZÁBAL, op. cit., p. 81. En nota a pie de página dice que el famoso Potez-54 F, llamado “Aquí te espero”, operaba desde Málaga en agosto de 1936.
    24. NÚÑEZ CALVO, Jesús N: General Varela. Diario de Operaciones 1936-1939, Madrid, ed. Almena, 2004, pp. 42-44.
    25. MARTÍNEZ VARA DE REY, Carlos: “Heroísmo del Aero-Club sevillano”. Revista de Aeronáutica. 2ª época, nº 19 (Junio, 1942), p. 404.
    26. GÁRATE CÓRDOBA, op. cit., tomo II (Ejército de la República), p. 63.
    27. MARTÍNEZ BANDE, José Manuel: op. cit., p. 241.
    28. De hecho, la prensa atribuye las bajas del 6 de septiembre a imprudencias de las propias víctimas.
    29. NÚÑEZ CALVO, op. cit., p. 43.
    30. A.M.CO, libro de Actas de la Comisión Gestora Municipal, signatura L 0510.
    31. GARCÍA MORATO, op. cit., p. 89 y siguientes.
    32. SALAS LARRAZÁBAL, op. cit., p. 144.
    33. SALAS LARRAZÁBAL, Jesús, y MADARIAGA FERNÁNDEZ, Rafael de: “Tupolev SB-2 Katiuska en España”, Histórica 36/39, 2:1 (2002), p. 24.
    34. GÁRATE CÓRDOBA, op. cit., tomo II (Ejército de la República), p. 152.
    35. SALAS LARRAZÁBAL y MADARIAGA FERNÁNDEZ, op. cit., p. 25.
    36. GÁRATE CÓRDOBA, op. cit., tomo II (Ejército de la República), p. 161.
    37. Es posible que en esa ocasión el objetivo no fuese Córdoba, sino una de las estaciones de la línea Sevilla-Córdoba, por donde se desplazaban los italianos recién llegados a Cádiz, línea que fue objeto de algunos sabotajes.
    38. En el Museo de Farmacia Militar de Madrid, en una lápida con el nombre de los caídos del Cuerpo, figuran los nombres de 6 de ellos. El séptimo era el químico barcelonés Carlos Par Balcells que, al parecer, había empezado a trabajar en la Farmacia en esos días. Una de las víctimas habidas en el Hospital Militar fue el alférez de Aviación Antonio Romero Noriega, herido en la batalla de Lopera-Porcuna e ingresado en el Hospital; convaleciente, fue herido por metralla en la cabeza durante el bombardeo, y falleció en agosto de 1937 por las complicaciones de la herida.
    39. GÁRATE CÓRDOBA, op. cit., tomo II (Ejército de la República), p. 270. Sin embargo, en el antiguo Gobierno Militar de Córdoba se conserva una bomba de 250 kg, que cayó sin estallar en el centro de la ciudad, concretamente en c/ Ramírez de Arellano esquina a c/ Domingo Muñoz.
    40. Ibidem, tomo I (Ejército Nacional), pp. 126 y 132.
    41. Sobre el bombardeo de Jaén véase CUEVAS MATA, Juan. “El bombardeo de Jaén”. Senda de los Huertos: revista cultural de la provincia de Jaén (enero-febrero 1992), pp. 75-90.
    42. GOMÁ, José: La guerra en el aire. Suerte, vista y al toro, Barcelona, ed. AHR, 1958, p. 214. En el diario Guión de 21 de mayo de 1937 se cita el derribo por parte de Bermúdez de Castro de uno de los 17 aviones que habían bombardeado Peñarroya. Tal vez el coronel Gomá se refiriese a este hecho.
    43. GÁRATE CÓRDOBA, op. cit., tomo II (Ejército de la República), p. 318.
    44. A.M.CO. Signatura L-5969. “Historial y relación de los servicios prestados por el Cuerpo de Bomberos, 19 de Enero de 1927 a 12 de Noviembre de 1957”.
    45. A.M.CO. Signatura C-4803, “Correspondencia y oficios”: oficio del Gobernador Militar al Ayuntamiento, trasladando otro del Presidente de la Junta de Protección contra ataques aéreos y ordenando que se exija la permanencia de la población en los refugios durante las incursiones.
    46. SOLÉ I SABATÉ y VILLARROYA, op. cit., p. 135.
    47. GÁRATE CÓRDOBA, op. cit., tomo II (Ejército de la República), p. 374.
    48. Ibidem, tomo II (Ejército de la República), p. 438.
    49. El Historial del Regimiento de Artillería contabiliza dos incursiones; yo estimo más adecuado hablar de una incursión en dos oleadas.
    50. SOLÉ I SABATÉ y VILLARROYA, op. cit., p. 136.
    51. Información facilitada por D. Juan Galán Ruiz de Adana. No se debe confundir este barrio con el llamado castillo del Maimón, cerca del Puente de Hierro, que hubiera sido un objetivo lógico de cara a la ofensiva de Peñarroya.
    52. A.G.M. Ávila, D.R., armario 93, legajo 1.294, carpeta nº 4.
    53. GÁRATE CÓRDOBA, op. cit., tomo I (Ejército Nacional), p. 367.
    54. PRIETO TUERO, Indalecio: Cómo y por qué salí del Ministerio de Defensa Nacional, Barcelona, Fundación Indalecio Prieto/Editorial Planeta, 1989, p. 108.
    55. A.G.M. Ávila. Documentación Roja. Legajo 1271, carpeta 8.
    56. MORENO GÓMEZ, op. cit., p. 370.
    57. Archivo de la familia de D. Dionisio Ortiz Juárez.
    58. Anónimo. Historial del Regimiento de Artillería, p. 326.
    59. Testimonio personal de L.F.R. Casi con toda seguridad el oficial alemán y las piezas llegaron a Cádiz a bordo del Usaramo el 7-VIII-1936.
    60. Archivo del GACA ATP X, Base de Cerro Muriano. Regimiento de Artillería Pesada nº 1. Orden del día nº 253 del 9 de septiembre de 1936.
    61. Anónimo. Historial del Regimiento de Artillería, p. 184.
    62. Diario Oficial del Ministerio de la Guerra nº 183, de fecha 10 de agosto de 1935.
    63. El Defensor de Córdoba de 3 de agosto de 1936 y Diario de Córdoba de 5 de agosto de 1936.
    62. A.M.CO., signatura C-2804 oficios de la Alcaldía números 206, 207 y 208, respectivamente. Como se ve por el nombramiento del Sr. Segura es posible que la composición de la Junta dada por la prensa no sea totalmente correcta.
    65. Según consta en la Hoja de Servicios de dicho Jefe. Información facilitada por el comandante médico D. Juan Guijo Castro.
    66. A.M.CO. Signatura C 0416 109.
    67. A.M.CO. Signatura L 0512. Acta de la sesión de la Comisión Gestora del 3 de noviembre de 1937.
    68. ANÓNIMO: Bombardeos aéreos en España, s.a., pp. 25, 32 y 33.
    69. MORENO GÓMEZ, op. cit., pp. 709-750. En la lista de fusilados relacionada en estas páginas figuran las siguientes víctimas de bombardeos: Juan Montero Lázaro, Manuel Camacho Parejo, Manuel Guillén Parrado, Rafaela Gálvez Cañero, José Padilla Gálvez, Antonio Ríos Aguilar, Andrés Cansino Caballero, Concepción Raigón Gutiérrez y Luis Casares Medina.
    "QUE IMPORTA EL PASADO, SI EL PRESENTE DE ARREPENTIMIENTO, FORJA UN FUTURO DE ORGULLO"

  9. #49
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    HIMNO A CRISTO REY

    Oh Príncipe absoluto de los siglos,
    Oh Jesucristo, Rey de las naciones:
    Te confesamos árbitro supremo
    De las mentes y de los corazones.

    La turbamulta impía vocifera:
    "No queremos que reine Jesucristo";
    Pero en cambio nosotros te aclamamos,
    Y Rey del universo te decimos.

    Oh Jesucristo, Príncipe pacífico:
    Somete a los espíritus rebeldes,
    Y haz que encuentren el rumbo los perdidos
    y que en un solo aprisco se congreguen.

    Para eso pendes de una cruz sangrienta,
    Y abres en ella tus divinos brazos;
    Para eso muestras en tu pecho herido
    Tu ardiente corazón atravesado.

    Para eso estás oculto en los altares
    Tras las imágenes del pan y el vino;
    Para eso viertes de tu pecho abierto
    Sangre de salvación para tus hijos.

    Que con honores públicos te ensalcen
    Los que tienen poder sobre la tierra;
    Que el maestro y el juez te rindan culto,
    Y que el arte y la ley no te desmientan.

    Que las insignias de los reyes todos
    Te sean para siempre dedicadas,
    Y que estén sometidos a tu cetro
    Los ciudadanos todos de la patria.

    Glorificado seas, Jesucristo,
    Que repartes los cetros de la tierra;
    Y que contigo y con tu eterno Padre
    Glorificado el Paráclito sea.









    ¡Salve, Bandera de mi Patria, salve!
    y en alto siempre desafía al viento,
    tal como en triunfo por el suelo patrio,
    te llevaron indómitos guerreros.

    Tú eres, ¡oh Patria! en las desdichas grande,
    y en ti palpita, con latido eterno
    el aliento inmortal de los soldados
    que a tu sombra, adorándote, murieron.

    Por eso eres sagrada. En torno tuyo,
    al través del espacio y de los tiempos,
    el eco de las glorias nacionales
    vibra y retumba con marcial estruendo.

    ¡Salve, Bandera de mi Patria, salve!
    y en alto siempre desafía al viento,
    manchada por el polvo de las tumbas,
    teñida con la sangre de los muertos.
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  10. #50
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    A vueltas con la Guerra Civil



    A Rodriguez le sigue gustando el macabro deporte de seguir levantando escombros para descubrir restos de muertos en la guerra civil. Pues nada, hombre, adelante, y seguirás encontrando lo que no deseas. Ahora se trata de descubrir los restos de los ejecutados por la República, sic, por haberse negado a luchar por la conquista de Teruel, una vez que habían sido derrotados por el ejército nacional. Pobres soldados!. Precisamente ahora, cuando serian octogenarios, se acuerdan de ellos, supongo que para hacerles responsables de no haber ganado Teruel. Dirán ustedes:adquí están sus huesos, los muy traidores, y ¿qué hacemos con ellos? Pues nada, lo mejor será enterrarlos de nuevo. Pero sepa Rodriguez, que mientras aquellos soldados y sus camaradas luchaban (a muchos les ataban los pies a las rocas para que no dieran ni un paso atrás), sus jefes políticos, Azaña, Prieto, Largo, Negrín, Carrillo, la Dolores, y un largo etc, ya estaban buscando acomodo en Francia. Todos huyeron, Rodriguez, porque eran unos cobardes que abandonaban y asesinaban a sus soldados. Solo hubo uno, Julián Besteiro, a quienes ustedes quieren ignorar, a pesar de que fue el más grande del socialismo español de la época, y que tuvo el valor de quedarse en Madrid, cuando bien pudo escapar como los demás conejos. Pero odiado por Negrín, Prieto y Largo, se quedó para dar la cara. Murió enfermo, abandonado por los sociatas.
    Deje, Rodriguez , que los soldaditos sigan descansando en paz. No trate de desviar la atención de los que sufren ahora porque no tienen trabajo y pasan hambre, que es otra forma de morir.
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  11. #51
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  12. #52
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    El abuelo de Zapatero

    Rodríguez Zapatero nos está tocando los coj..es con su abuelete. Estamos hasta las narices de Juan Rodríguez Lozano, un oficialete medio de la República socialista. ¿A quién le importa el abuelo del malvado Zapatero? A nosotros, desde luego, nos importa dos huevos duros. Dicen que el abuelo de Zapatero era casi tan mala persona como él: "iba haciendo juicios sumarísimos y matando a los condenados, pero con jueguecitos previos (tipo cárcel de Abu Ghraib) y finalmente tiro en la cabeza." Habrá que estudiarlo. Lo estudiaremos.

    El malvado Zapatero -porque es malo, porque hay que ser muy mala persona, un malvado, para consolar a una víctima del terrorismo de ETA con viejas batallas de la guerra civil que, afortunadamente, perdió el PSOE y demás patulea frentepopulera y chekista- le contó la semana pasada a la madre de Irene Villa que si la bomba que le pusieron al coche de su madre porque supusieron que sería de algún policía, le había costado varias amputaciones en las piernas, a él también le habían matado a su abuelo. Abuelo, típico oficialete de segunda umraniano, sectario y énmandilado. Abuelo que fue fusilado porque: 1º) estábamos en una guerra civil y él era un militar del bando derrotado (lo cual no justifica el fusilamiento, pero lo enmarca adecuadamente); 2º) tenía cargos concretos contra su persona; 3º) las autoridades frentepopulistas hacían exactamente lo mismo que las franquistas; y 4º) si hubiera ganado la guerra él hubiera hecho lo mismo con sus adversarios. Y si no, que se lo pregunten al abuelo de Sonsoles, su mujer, que fue ejecutado por los vencidos durante la contienda bélica.
    El abuelo de Zapatero es muy importante para el miliciano Zapatero. Zapatero no es nadie sin su abuelo. Nunca le conoció, pero da igual. Hay que fabricarse un pasado "interesante" y ya está. Reza la biografía de nuestro malvado presidente en El Socialista: "Procede de una familia comprometida políticamente. Su abuelo (el capitán Lozano), fue fusilado en Puente Castro (León) en 1936. En su testamento, escrito pocas horas antes de ser ejecutado dice 'muero inocente y perdono"'. Murió porque fue culpable de los cargos que se le imputaron y en tiempo de guerra se aplicaba la pena de muerte. Eso sí, no vamos a poner en duda de que perdonara a sus ejecutores. En cualquier caso, lo que nos interesa, es que quien no perdona es su nieto José Luis. Tan obsesionado está nuestro malvado presidente con el fusilamiento del abuelo al que no conoció que en el mismísimo discurso de investidura nos tuvimos que tragar al capitán Lozano. Y desde entonces hasta ahora, capitán Lozano viene, capitán Lozano va.
    Es una vergüenza. De verdad. Tanto odio, tanta destrucción, tanto guerracivilismo... Zapatero no perdona la disidencia. Irene Villa lamentó en su día que el 90 por ciento de las víctimas del terrorismo no quería a Gregorio Peces Barba como Alto Comisionado para las víctimas porque no se solidarizaba con ellas. Irene Villa no es tonta. Ella conocía, sentía, palpaba, utilizaba sus piernas. Su madre conoce, quiere y ama a su hija. Rodríguez Zapatero ni conoció ni conoce a su difunto abuelo. Pero da igual: hay que vencer la guerra que se perdió hace 70 años. Aunque sea pisoteando a las víctimas del terrorismo marxista-separatista de ETA. ¿Marxista - separatista hemos dicho?

    http://www.google.es/url?q=http://ww...8JQotzXOrK1mZg
    Última edición por Toronjo; 12/07/2009 a las 23:52
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  13. #53
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    El hermano falangista del anarquista Buenaventura Durruti

    By AMDG on Agosto 20th, 2009 | No Comments »
    Qué cosas tiene la vida: Marciano Pedro Durruti Domingo José María García de Tuñón Aza. Como el hermano masón de Franco:
    «Una y otra vez, aquel Durruti sorprendente intentó explicarme el proceso no de su conversión, que no aceptaba, porque en el fondo continuaba nutriéndose de sus ideologías fluctuantes entre el anarquismo clásico y detonador de su hermano Buenaventura y la atracción que la espectacularidad de los fascismos le producía…Convencido de que ambas fuerzas o versiones de un mismo principio revolucionario -explicaba- antimarxista y anticapitalista, podían conjugarse, se entregó al juego, siempre peligroso de las connivencias. Y dado que de su radicalismo revolucionario nadie tenía derecho a dudar, conocidos los orígenes y biografías familiares y también su anterior militancia cenetista, entendió que debía predicar con el ejemplo, insertándose en las filas de Falange, como signo de la posible y conveniente fusión, que, por cierto, el propio José Antonio contemplaba con ilusión, pues que de esa manera se vendría a dotar de sangre proletaria, de verdad revolucionaria, el cuerpo teórico de un movimiento de señoritos (sic)… Y le acogieron con los brazos abiertos. Y Pedro Durruti comenzó a desplegar actividades en los distintos campos, convertido en conspirador de la fusión o de la confusión. Y fue de José Antonio a Buenaventura y de éste a Ángel Pestaña. Y a punto estuvo de ser estrangulado por su propio hermano cuando le llegó con la embajada del desaforado contubernio.
    Al final fueron los nacionales los que lo pasaron por las armas, por revolucionario. Por cierto:
    Mientras tanto seguía leyendo lo más posible sobre el tema, porque no entendía muy bien que para historiadores, incluso biógrafos, de Buenaventura Durruti, Marciano Pedro pasara casi desapercibido. Abel Paz, biógrafo de Buenaventura por excelencia{6}, escribió sobre éste un libro de cerca de ochocientas páginas y cita a su hermano, al que sólo llama Pedro, en tres ocasiones y en ninguna de ellas nos habla de cómo terminó sus días; César Vidal autor de una biografía sobre José Antonio Primo de Rivera{7}, plagada de mentiras, publicó otra sobre Buenaventura Durruti, copiando a Abel Paz sin citarle -según escuché a éste en la presentación de su libro en Oviedo el veintidós de noviembre de 1996-, y no se enteró de que Buenaventura tenía un hermano llamado Marciano Pedro que acabó sus días ejecutado ante un pelotón formado por «individuos de la misma organización del condenado».
    Es lo que tiene escribir más libros de los que uno ha leído.

    Categories: España, Historia
    Tags: falangistas

  14. #54
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    ¡GRACIAS AYUNTAMIENTO DE BENICARLÓ!

    Con una eficacia y rapidez no conocida hasta ahora, el Ayuntamiento de Benicarló, gobernado con mayoría absoluta del PP, ha procedido al derribo del monumento a las víctimas de la persecución frentepopulista de dicha población del Maestrazgo. El 16 de julio cinco representantes de sendos partidos y entidades de signo ultraizquierdista e independentista presentaron ante el Ayuntamiento la petición del derribo de dicho monumento en aplicación de la ley de memoria histórica. La respuesta del alcalde fue la de ordenar a la brigada municipal de obras que "se adopten las medidas para la retirada inmediata de los símbolos del monumento existente en el cementerio municipal, conmemorativos de la exaltación colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura"

    Ni caso a las peticiones de vecinos pidiendo el mantenimiento de la memoria de los sesenta y seis asesinados entre 1936-1938.


    Y para que podamos ver en que consiste eso de aplicar la memoria histórica, unas imágenes de la destrucción de un monumento que en su día fue sufragado en gran parte por las familias de las víctimas, un gran número de ellas, veinticinco, carlistas.

    Esperemos que muchos vecinos, que estos días se quejan en voz baja, guarden memoria de esta decisión y se lo recuerden al PP en las elecciones municipales de 2011.


    Publicado por CTC - HYC en 8/20/2009 02:57:00 PM 0 comentarios
    Etiquetas: Memoria histórica, Monumentos, Mártires de la Tradición

  15. #55
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    Que pena da el PP, que pena.
    "De ciertas empresas podría decirse que es mejor emprenderlas que rechazarlas, aunque el fin se anuncie sombrío"






  16. #56
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    Nada nada, que los centro-derechistas del mundo unidos sigan con las gaviotas.

    ¿ No se da aire Rajoy a Super Coco ?



  17. #57
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    Carrillo dio la orden de asesinar a un dirigente del PCE

    Redacción | Publicado el 31 Agosto, 2009 |
    Los de Paracuellos no fueron los únicos crímenes de Carrillo. Se van conociendo viejas historias que dibujan a la perfección el verdadero rostro de Carrillo. Reproducimos, por su indudable interés, este reportaje de R. Prieto en Faro de Vigo.
    Hace apenas un año rescató del olvido la memoria de su padre. Pero no la que él había tenido desde su asesinato en la comarca del Deza en abril de 1948, cuatro años después de haberle sido encomendada la reorganización del Partido Comunista en Galicia y el norte de Portugal. El primer descubrimiento lo llenó de satisfacción. Tras 60 años de busca, Víctor García encontró el lugar donde yacen los restos de su padre. Una placa sobre su tumba fue el homenaje que hace tres meses le rindieron sus familiares. El otro descubrimiento, aún no logró asimilarlo: “No murió por un tiro de la Guardia Civil. Fue Carrillo quien dio la orden de asesinarlo”, acusa.
    R. PRIETO “Por fin lo cazamos. Este canalla se nos resistía como una sanguijuela. Logramos cazarlo en la comarca de Lalín. Desde allí (…) movía los hilos de ciertos grupos aventureros y descontrolados. Es un provocador que nos dio muchos disgustos y, aunque tarde, lo hemos eliminado”. La carta fechada el 23 de abril de 1948 revela el final del metalúrgico asturiano Víctor García García, alias El Brasileño, asesinado en la clandestinidad por sus compañeros del Partido Comunista. Los mismos que le habían encargado en 1942 reorganizar el PC en Galicia y el norte de Portugal. Un enlace del partido comunicó su muerte, pero no la autoría, a su mujer, afincada en Vigo con su hijo Víctor, de 6 años. Fue éste quien hace un año se enteró de las circunstancias en las que había sido ejecutado su padre. No fue en un tiroteo con la Guardia Civil, como él y su madre habían creído. “El comité central del PC, asentado en Francia y comandado por Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo, decidió asesinarlo”, acusa.
    Medio sepultado por tierra y ramas y mordido por las alimañas, su cadáver fue encontrado al cabo de unos días por un vecino en un bosque. Tenía un disparo en la cabeza. Víctor García fue enterrado en el cementerio de la aldea de Moalde (Silleda), al pie de la iglesia.
    Hasta hace un año, sólo algunos vecinos de la localidad pontevedresa e historiadores locales conocían el lugar donde yacían los restos del líder del PC en Galicia y quiénes habían dado la orden de ejecución. A más de 400 kilómetros, en la década de los cincuenta Asturias y años más tarde en el País Vasco, su mujer y su hijo velaban su cuerpo en silencio. Su sospecha no se confirmaría. Víctor García no había sido paseado por el régimen de Franco.
    Según investigaciones del alemán Hartmut Heine y de historiadores gallegos como Alberto Maceira o Lupe Martínez, el reorganizador del PC en Galicia y el norte de Portugal fue condenado por la propia organización comunista, acusado de “infiltrado” y de “estar en contacto con los servicios aliados en la red de evacuación de pilotos derribados en el frente europeo” y que, desde Francia, cruzaban por Galicia hacia Portugal.
    Orden del Comité Central
    Algunas fuentes señalan al guerrillero Marcelino Rodríguez Fernández, Marrofer, como responsable del asesinato de García y del de su lugarteniente, Teófilo Fernández. Las investigaciones dan por hecho que el nuevo comité regional del PC, en la que José Gómez Gayoso relevó a El Brasileño, estaba al tanto de la eliminación de ambos.
    Víctor descubrió hace menos de un año el lugar donde fue enterrado su padre y a quiénes dieron la orden “liquidarlo política y físicamente”. Su madre murió sin poder rescatar del olvido la historia. Desde hace tres meses, una lápida identifica la tumba que durante seis décadas buscó su hijo, Víctor García Fernández, ex jefe de Cirugía del hospital de Cruces (Baracaldo) y profesor de Patología Quirúrgica en el País Vasco. “Fue su único homenaje”, lamenta.
    Una herida cicatrizó al encontrar el lugar dónde esos viejos huesos clamaban memoria y libertad. La otra nunca lo hará. “No fue asesinado en un tiroteo con la Guardia Civil, como siempre habíamos creído mi madre y yo, sino que el comité central del PC, asentado en Francia y comandado por Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo, juzgó que la labor realizada por mi padre al frente del partido en Galicia no coincidía con sus proyectos y decidieron asesinarlo. Y los asesinos enviados por el partido lo lograron en el año 1948″, relata Víctor, afincado en Orión (Cantabria).
    Nacido en la localidad asturiana de Muriello, Víctor García García emigró de niño con sus padres y sus dos hermanos a Brasil. Durante su estancia en el país que le dio el alias de El Brasileño estudió contabilidad y se afilió al Partido Comunista. En 1934, regresó a España y participó en la Revolución de Octubre. Su lucha lo llevó preso a la cárcel Modelo (Madrid) y al el penal de Dueso (Santoña). En la Guerra Civil, luchó en el Frente Norte como comisario de brigada en un batallón de las Brigadas Internacionales. Fue miembro del Comité Central del PC de Asturias y de la Internacional Socialista.
    “Finalizada la guerra, no buscó la protección del exilio en La Habana, Moscú o París, como hizo Carrillo, sino que siguió en la lucha por los ideales perdidos y se incorporó a la clandestinidad. Se estableció en el norte de Portugal y Galicia reorganizando el PC, que había sido desarbolado por el régimen. Contribuyó a crear una guerrilla con 947 luchadores en pos del restablecimiento de la República vencida”, relata su hijo.
    Reorganizar la guerrilla
    Terminada la Guerra Civil, el primer Comité del PC en Galicia se estableció en las minas de Fontao, en el Deza, con el objetivo de reorganizar el partido a través de los militantes que eran trasladados de prisión a campos de trabajo. Según relata su hijo, la dirección del Partido Comunista lo envió a Galicia para organizar la guerrilla gallega y la del norte de Portugal. “La cuestión idiomática tuvo su importancia para que el partido lo enviase ahí”, justifica Víctor.
    Según Maceira, Víctor García creó en 1942-1943 el Comité Regional del Partido Comunista, en las minas de Brea, en la localidad de Fontao. Fue el inicio de la reorganización guerrillera con sabotajes para conseguir financiación para el PC.
    En junio 1944, García trasladó el Comité Regional del Partido Comunista de Fontao a Vigo. Es entonces cuando su mujer y su hijo abandonan Sama de Langreo, en Asturias, y se asientan en “en una casita pequeña protegida por un bosque” en el barrio del Calvario, según recuerda Víctor, que entonces tenía dos años.
    Pero la dirección del PC lo destituye y le ordena unirse a los guerrilleros. La negativa de El Brasileño provoca su expulsión del PC. La represión interna de su propio partido, según Hartmut Heine, le lleva a esconderse en Bandeira (Pontevedra).
    Aunque los guerrilleros de la comarca tenían orden del nuevo secretario del Comité Regional de PC en Galicia, José Gómez Gayoso, de acabar con la vida de El Brasileño, esperaron a la decisión del Comité Central. Y ésta no tardaría en llegar. En abril de 1948, Víctor García aparecía muerto de un tiro en la cabeza.

  18. #58
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    Y mirad qué fotos más entrañables....










  19. #59
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    Respuesta: Así se construye la memória histérica

    MEMORIA HISTÓRICA: LA DE MARU MENÉNDEZ


    Maru Menéndez, actualmente portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid (antes tenía otras inquietudes).

  20. #60
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