La historia de las guerras carlistas tiene quizás como ciudad referente a Bilbao. Tozudamente los requetés de todas las épocas se estrellaron contra sus muros. Por ello, es quizás de obligada cita la gesta que realizó en la Guerra Civil el glorioso “Tercio de Navarra”, pues en justicia, fueron ellos los primeros requetés carlistas en entrar en Bilbao, localidad abandonada a su suerte por los “gudaris” rojos, que debían defenderla. El hecho lo narra así Emilio Herrera Alonso, en su obra titulada “Los mil días del Tercio de Navarra”, (AF, Editores, 2005)

Pero no es el frío el que impide dormir esta noche a los requetés; es la proximidad de alcanzar la villa, anhelo de tres generaciones de carlistas. Cada uno se considera ejecutor de una manda de sus abuelos cuyas sombras parecen palparse, vivaqueando junto a sus nietos, en esta noche en que Bilbao está al alcance de la mano, y esta vez no se escapará”.

Continúa el citado autor: “El primero en entrar en Bilbao es el sargento del tercio de Navarra, Jesús Martínez Echarte, natural de Mañeru y padre de cinco hijos, que considerando que Bilbao está ya rendido, acompañado de otro requeté y con conocimientos del capitán Negrillos –que le aconseja prudencia- entra en la villa y recorre algunas de sus calles entre la expectación de las gentes, escasas gentes, que curiosas, atemorizadas y recelosas, se asoman a algunas ventanas y puertas...”

Seguro que entrarían cantando la famosa canción carlista:

Por el río Nervión
bajaba una gabarra.
Por el río Nervión
Bajaba una gabarra,
Con trece requetés
Del tercio de Navarra.
Rumba, la rumba, la rumba,
La rumba del cañón”.

Letrilla, obviamente adaptada a la situación y al contingente que la cantaba. Igual pasaría con la letrilla de otra canción, que a pulmón pleno, cantaban los soldados del tercio en aqullas jornadas. Escuchemos al mencionado autor al respecto:

Pero ni fueron los vascos los que se opusieron a la invasiones de romanos, godos y árabes, ya que fueron los cántabros, ni son ahora los fascistas quienes se apoderan de Bilbao; son los requetés, muchos de ellos vascos, que ahora cantan la canción que sus abuelos cantaban en 1874, que decía:

De Bilbao se retiran

Con mucho honor,
Los que siempre vencieron
Y ahora mejor.

Y ahora dice:

En Bilbao han entrado
Los requetés,
Los que siempre vencieron

Y ahora también.

Aguirre, Aguirre,
se marcha a Santander,
diciendo, gritando
¡Vienen los requetés!

Aguirre, obviamente, es el “gudari rojo” encargado de la defensa de aquella plaza, cuyos apologistas y panfletistas, habían dicho que no se rendiría, llegándose incluso a pedir a la población civil, que abandonara en masa las casas y calles para no recibir a los “victoriosos requetés”.

Valga este escrito como memoria y semblanza de los dos requetés que entraron en Bilbao, y con su gesto, lavaron la memoria de sus antepasados.