Cita Iniciado por Juan del Águila Ver mensaje
Todos ellos vienen a desmontar la falsedad de una Navarra atropellada y privada de su identidad por la conquista de Fernando el Católico y su incorporación a Castilla.
Siempre conviene recordar, no obstante (como apunté en otro sitio, y del que me autoplagio) que los reyes de la Corona navarra a partir de la víbora y zorra de Leonor, perdieron toda legitimidad de origen para "ocupar" un trono que jamás les perteneció: la clave está en la usurpación de Juan II de Aragón, mal llamado el grande, un mísero cacique y acomplejado mas ocupado en conservar y ganar feudos en territorio castellano que del gobierno de sus territorios aragoneses e incluso navarros.

Tras la muerte de Blanca I de Évreux, la Grande, el trono correspondió a su hijo Carlos IV de Trastámara, legítimo rey de Navarra, y tras el fallecimiento de éste, a su hermana Blanca II. De haber gobernado de facto ambos dos, las cosas habrían sido bien distintas, y Navarra no habría acabado a buen seguro de nuevo bajo la órbita de la corona francesa a través de sus satélites Foix y Albret, habida cuenta que Blanca II oliéndose el percal dejó heredero del reino a Enrique de Trastámara, con lo cual como ya dije, los destinos de Navarra habrían sido los mismos que la Providencia había dictado para Castilla y Aragón.

Desde esa óptica, y pese al trabajo de erudición del gran Víctor Pradera, continuado por Luis Súarez entre otros, no hace falta asegurar y justificar la conquista militar de Navarra en base a bula y excomuniones (por otro lado legítimas), pues como se dice por estos lares, esa gentola no merecía ni el respeto ni la sumisión de uno solo de sus súbditos, que no lo eran, excepto el de la nobleza, y bien asegurada en sus prevendas, agramontesa (una pandilla de traidores y mercenarios contradictorios).

BLANCA II DE TRASTÁMARA Y ÉVREUX, fue la última reina legítima de Navarra hasta el ascenso al trono de JUANA y el posterior de su hijo el emperador Carlos.