Los 40 de la Constitución
En la fecha de hoy se cumplen 40 años de la Constitución, cuarenta años de lenta disolución de España, eso es lo que celebran hoy en el hemicirco del Congreso de los Diputados sus señorías, que de señores poco o nada tienen. En las afueras del complejo de la Carrera de San Jerónimo una minúscula representación del pueblo español asiste entre protestas e impotencia, mientras la Radiotelevisión socialista (RTVS) censura el clamor de la protesta tamizando el sonido ambiente hasta donde pueden, como si eso fuese suficiente y así tapar las protestas contra sus señorías poco o nada señoras, y sus vergüenzas públicas. Pero suficiente para contemplar como el pueblo español vive hoy una fiesta de la Constitución vuelto de espaldas a ese mismo texto legal, que no es un dogma, pero tampoco un pañuelo de usar y tirar, tal como los presuntos representantes de la imaginaria y teórica soberanía popular nos venden a diario.
Todos llegan al evento con caras felices, como si aquí no pasara nada y todo fuera perfecto. Pero ahí está el señor ex-monarca al que quieren procesar y que fue el que nos trajo esta debacle histórica, el mismo que perjuró de sus dos juramentos anteriores gracias a los cuales ocupó el sitial que nunca debió ocupar. Y ahí está su sucesor, muy callado y que procura pasar como de puntillas la mayor parte de los días del año, asistiendo con su regia familia, entre la que está la niña que nunca será reina, aunque la llamen princesa de Asturias. Y no lo es, puesto que no ha sido proclamada y sancionada por ese mismo Parlamento al que hoy van a no se sabe qué, a celebrar nada y a fingirlo todo. Y no lo es, aunque así nos lo vendan, porque la propia Constitución que celebran no lo permite, y no lo hace porque la parte relativa a la sucesión sigue siendo la misma que el Autoacordado de 10 de mayo de 1713, ese al que llaman Ley Sálica, que nunca fue derogado y si sancionado al incorporarlo a la Novísima Recopilación de 1805. Texto refundido de todas las leyes vigentes que conformaban el corpus del Derecho positivo de entonces. Y según ese texto refrendado en 1978, resulta que antes que la niña hay otros con presuntos derechos antepuestos a los de ella. Y nunca será reina si en el Congreso se siguen sentando los representantes de las hordas marxistas de cualquier variopinta tendencia, para cuyo líder principal una republiquita asesina, como la que trajo la guerra a España, sería la solución de los problemas de ésta, según afirma. Pero no, esa solución sería la cubanización de España, su venezolalización al estilo madurista, con el coletillas al frente, aposentado para los restos en su sueño dorado monclovita, como hacen todos los tiranos. Así, pues, como va a ser reina la niña teniendo este Estado semejantes alforjas.
Y celebran un texto que permite que se rompa España, un texto al que acuden hasta los rupturistas cuando les conviene. Una constitución-chicle gracias a una inaudita elasticidad que no se observa en ninguna otra de las vigentes. Una constitución que permite una cosa y la contraria, sin que pase nada y nadie se despeine, pues como afirma esa señora de estrecha cara que preside el Congreso, esta Constitución permite la convivencia pacífica de los españoles, aunque éstos caminen cada vez más rápido hacia el abismo del enfrentamiento civil, hacia la España roja y rota que quieren sus valedores, parásitos chupasangres de nuestra sociedad, los mismos que hace ochenta y dos años provocaron la guerra a causa de sus crímenes.
Pues no, no hay nada que celebrar, porque nadie celebra estas mamandurrias legalistas, sino el día de la independencia o el de la patria, o el de la revolución, cualquier motivo es bueno, ¿pero el de una constitución? No se conoce noticia alguna al respecto en lugar alguno del mundo. Quizás haya algo, tal vez, , pero seguro que es un algo más bien secundario, más bien institucional, sin alharacas y sin exhibiciones indecentemente impúdicas por inmorales. Hoy sólo hay que celebrar que es día de fiesta para aprovechar y estar con la familia, los amigos, de excursión o dormir un par de horas más antes de ir a tomar el aperitivo. Y hoy nada hay que celebrar como no sea el entierro y funeral por este régimen ya acabado y muerto, engendro nacido a espaldas del pueblo español e impuesto en contra de nuestra Historia y tradiciones.
Fieri pulvis et saecula deinde oblitteratae
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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