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Tema: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

  1. #41
    Von_keitel está desconectado Miembro graduado
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    No puedo dar una opinión completa porque desde hace una temporada carezco de sonido en el ordenador. Pero aparte del problema judío-palestino, que también podríamos afirmar como jordano-palestino todo hay que decirlo, lo que se presenta en el vídeo es cierta situación de los judíos en Inglaterra en concreto, casi, casi, habría que especificar que en Londres.

    El predicamento de algunos sectores anglosajones hacia los judíos es más que evidente, pero no es algo nuevo. Como tampoco lo es que no es igual la comunidad judía ortodoxa que los judíos que van a las discotecas los fines de semana.

    Desde hace ya más de un siglo, el problema judío se convirtió en una cuestión racial y en relación con los católicos y las "confesiones escapadas" de la Iglesia, ahí se pincha en hueso. Y es que la unidad del género humano forma parte del dogma de la Creación relatada en el Génesis, algo que quedó establecido, entre otros puntos al respecto, por la Comisión Bíblica de 1909.

    Hoy, la versión política del problema se encuentra establecida en una porción de territorio pequeño en el que no cabe tanta gente. Gentes que son distintas, de religiones diferentes, y que, desde el punto de vista del análisis politológico, resulta impensable la cohabitación de dos Estados sobre el mismo territorio. Y dicha imposibilidad no es sólo relativa a esta situación concreta, sino que si se diese en cualquier otro escenario, pasaría lo mismo. Donde se asienta un Estado no puede haber otro ejerciendo su soberanía.

    Y el problema judío-palestino es que Israel es la potencia y los palestinos "las víctimas". No deja de ser peculiar que el terrorismo en casi todas las partes del mundo, es el modo de combatir de forma "barata" que tienen los pueblos sojuzgados o en inferioridad de condiciones y recursos. Naturalmente, también hay terrorismos "artificiales", basados en situaciones forzadas e inventadas ideológicamente porque así conviene. El ejemplo evidente es el terrorismo de ETA, y es que en el País Vasco no se dan las circunstancias que existen en la región judeo-palestina.
    Muy de acuerdo,lo que yo denuncio es que hay ciertos grupos que son rabiosamente ultras del estado sionista en linea con los neocon y no solo en los paises anglosajones que utilizan el tema del terrorismo islamista para justificar al estado sionista cuando ese conflicto es muy anterior a la aparicion del terrorismo islamico,es lo que quiero decir.
    Hablando en plata que estan siendo utilizados por el sionismo.

  2. #42
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    Nicus, yo no estoy obsesionado con nada, pero no coincido con tus apreciaciones. Ya he explicado muchas cuestiones, si no las quieres aceptar no es cosa mía, yo no te las impongo, pero tú tampoco lo intentes conmigo.

    Respecto al tema de los extraterrestres, tal como suponía, ya has comenzado por presuponer lo que voy a decir, ya has comenzado por poner en mi boca lo que yo no he dicho. Luego el tema se cierra directamente aquí.

    Y sobre el Carlismo en mi casa es una herencia de generaciones, pero el Carlismo NO es nacionalista, ignoro si puedes entender eso.
    Bien, me alegro. Ninguno de los dos está obsesionado con algo, pero no coincido con sus apreciaciones. Ya he explicado pocas cuestiones y tampoco se las voy a imponer.
    Respecto a lo de los ET, usted confiesa que suponía que yo iba a suponer lo que usted iba a decir. Suposiciones por suposiciones, preconceptos por preconceptos, olvídese de todo lo que yo supuse y yo me olvido de todo lo que usted supuso, pero como usted dice el tema se cierra y no hay problema.
    Y sobre el Carlismo en mi casa, es solo cosa mía (¿tiene algo de malo, acaso?), pero si vamos a hablar de herencias, desciendo del patriciado subalpino, de Piamonte, de generaciones y generaciones a favor de la Iglesia (y contra la unificación italiana, por cierto). Me considero carlista porque estoy a favor de esa dinastía y de los principios que promueven, que coinciden con los mismos del tradicional Gonellismo (que no sé si se debe llamarlo así) y curiosamente, aunque usted parece no querer entender, con lo mismo que promueve el nacional-catolicismo argentino y federalismo de Rosas. Ser carlista no tiene por qué excluir simpatizar con otros movimientos similares y más aún, cuando los principios que se promueven son básicamente los mismos; más aún cuando todos estamos a favor de la Cristiandad y de la Hispanidad. Por eso yo también simpatizo con la TFP, con el franquismo, con el salazarismo, con el falangismo, con los monárquicos mexicanos, con los jacobitas, etcétera, porque ante todo soy católico. Además, entré al foro, para promover la unión, no la división. ¿Me entiende?
    Se lo digo con todo respeto, me da la sensación de que usted se ha enojado con mis últimos mensajes, pero tal vez estoy pre-suponiendo; lo siento, si es así, no es mi intención ni pre-juzgarlo, ni poner en su boca lo que usted no ha dicho, ni faltarle el respeto. Discúlpeme si de algún modo lo he ofendido o le he dado la sensación de que quiero imponerle mi forma de pensar. No es para eso que entré en el foro, no es para dividir sino para unir.
    Paz y saludos en Cristo Rey.
    Última edición por Nicus; 29/08/2011 a las 05:29 Razón: Faltó una palabra
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

    Plinio Corrêa de Oliveira.

  3. #43
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Perón y Khadafy, ¿nazbols?. Artículo sobre la revolución libia en Informador Público:



    LA REVOLUCIÓN LIBIA





    Por Claudio Chaves para el Informador Público
    La caída de Khadafy es una vuelta de tuerca en la dirección de los novedosos aires que soplan en el mundo desde hace más de veinte años. Precisamente desde que cayera el Muro de Berlín y concluyera la Guerra Fría.
    Este régimen, como tantos otros, fue la escenificación de lo que dio en llamarse el Tercer Mundo. Aquel impulso nacido en abril de 1955 en Bandung a iniciativa de Nerhu de la India, Sukarno de Indonesia y Nasser de Egipto. Esta primera conferencia fue el puntal inicial del Movimiento de Países no Alineados que sin embargo, con el tiempo, se alinearon con una política económica afín al intervencionismo de Estado. Enemigos declarados de la economía de mercado (que en general hoy florecen en el mundo a pesar de la crisis del 2008) construyeron una mixtura entre marxismo y nacionalismo.
    Perón explicaba este deslizamiento en los siguientes términos:
    “En la primera quincena del mes de setiembre de 1964 parece iniciarse una nueva etapa de la historia que estamos viviendo: el gran Mao contesta a la URSS que la China popular no ha de asistir a la reunión convocada en Moscú porque no comparte la idea de que el socialismo sirva para apoyar al imperialismo soviético, que ya ha despojado de su territorio a numerosos países, entre ellos a China, que sostiene su soberanía sobre la Mongolia exterior. Tampoco considera que el socialismo, que ha sido creado para liberar a los pueblos y a los hombres, pueda servir para esclavizarlos. En otras palabras, que el socialismo que se consideraba antagónico con el nacionalismo por su posición internacionalista, ha pasado a ser una cosa casi similar, es decir que, dentro de ese concepto, se puede ser nacionalista y socialista a la vez.” (La Hora de los Pueblos. Obras Completas. T. 22. Fundación Universidad de la Producción y del Trabajo).
    Esta aleación abrazó el pensamiento revolucionario de la década del 60’ y el 70’ generalizándose como mandato político ineludible en el caso que estas tendencias alcanzaran el poder. Las luchas contra el imperialismo eran la antesala de una sociedad socialista. Al fin y al cabo ya lo había observado Lenín:
    “Las guerras nacionales libradas por las colonias y semicolonias no solo son probables sino inevitables. Las guerras nacionales contra las potencias imperialistas son progresistas y revolucionarias” (El Imperialismo etapa superior del capitalismo, Ed. Anteo.)
    Estos argumentos y esta manera de entender la geopolítica mundial le dieron a los gobiernos surgidos de los procesos de descolonización, independientemente de quien los liderara (por lo general militares) cierto aire de progresividad y modernidad, rodeados de una aureola de popularidad por defender y avanzar en la línea que la intelectualidad marxista, nacionalista o desarrollista observaba como progresiva, en la medida que avanzaban rumbo a una sociedad autónoma, recortada de los imperios. Este aislamiento, según la teoría en boga, mejoraría incuestionablemente el nivel de vida de las masas populares y pondría en funcionamiento la maquinaria social anquilosada en la dependencia.
    La izquierda era tributaria de esta idea pues la profundización del modelo desembocaría en un socialismo fatto in casa.
    Que algunos países avanzaron por esa senda y les fue bien no hay dudas. Por caso México, Brasil y la República Argentina. Pero tuvieron un techo.
    Esos valores hicieron furor por aquellos años. Lo que sorprende es que para algunos intelectuales sigan teniendo vigencia.
    El final de la Guerra Fría barrió con esta forma de entender la geopolítica y los pueblos se están haciendo cargo de llevar a la realidad el mensaje del 89’. Las revoluciones de Oriente Medio son un ejemplo de esto último. Khadafy es una pieza de museo que desde hace muchos años gira en el vacío. El ex Presidente Menem en conversaciones que mantuve con él, hace dos años, me manifestó su sorpresa y desagrado con el personaje de marras, luego de una reunión que mantuvo en Belgrado.
    Invitado a cenar, por el Presidente libio a su carpa moviente, instalada en la Embajada de ese país, no solo no le tendió la mesa, “bueno si…leche de camello y algunos dátiles, narró el riojano. Sin embargo lo peor no fue eso sino escuchar las opiniones que el líder libio tenía de los EE.UU. y de Occidente. De manera que tomé la decisión de retirar al país del bloque del Tercer Mundo. La Argentina no tenía nada que hacer en ese agrupamiento liderado por un desaforado”.
    Esa decisión, tan acertada, le reportó al riojano serios dolores de cabeza al interior del peronismo, con el radicalismo y naturalmente con la izquierda que en 1990 pensaban en los términos de la Guerra Fría, sin sospechar, a pesar de las evidencias, que el mundo había cambiado.
    Necesitaron muchos años para comprender y darse cuenta que vivimos una época muy distinta. A regañadientes y sin reconocerlo, ahora aceptan la silla en el grupo de los 20 y, además, ver si pueden colar en el BRIC.
    Los movimientos sociales de Medio Oriente y Europa que sacuden a los gobiernos de turno deben ser entendidos a la luz de la nueva época: el triunfo del capitalismo. No buscan el “paraíso perdido” de las ideologías totalitarias. Ambicionan libertad, consumo, confort, bienestar y el derecho a la felicidad.
    ¿Se necesitarán veinte años más para que los intelectuales progresistas comprendan las nuevas luchas sociales?

    Última edición por Erasmus; 30/08/2011 a las 02:30



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  4. #44
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Perón no.
    Populismo no es comunismo.
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

    Plinio Corrêa de Oliveira.

  5. #45
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Cita Iniciado por Nicus Ver mensaje
    Perón no.
    Populismo no es comunismo.
    Algunos textos y declaraciones durante el exilio (como la citada en el artículo de Libia) pueden servirles de fundamento a los nazbols. Leé lo de Abelardo también, sus escritos influyeron mucho en la formación de no poca gente en los '60 y '70.



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  6. #46
    wkaosw está desconectado Miembro novel
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    La epoca de las ideologias politicas paso con el s.XX


    Todo se rige por los mercados y el individuo esta supeditado a su riqueza donde es medio para realizarse en la sociedad. Con la globalizacion se han perdido valores tradicionales para crear una multidiversidad de creencias. Ya no hay grupos que impongan su ideologia a otros ya que hemos pasado al relativismo gracias a los amplios canales de comunicacion.

    Futuro: los ricos cada vez mas ricos y los pobres mas pobres, con una escasez de recursos para 6600 mill de personas, ya que no hay pandemias que regulen la poblacion humana Michael Ruppert. Poco a poco nos lleva a una sociedad sin valores firmes y creencias valida para un grupo mayoritario, ya que todo se rige por los mercados de valores y el sistema financiero, por ello en los paises desarrollados uqe nos llevan a la mayoria de la poblacion como infraclase ya que no puede acceder a los recursos basicos ( caida del welsfare state) y una elite cada vez menor pero con mas control sobre los recursos escasos, desapareciendo la clase media que siempre se mantuvo gracias a la especializacion y estudios superiores, ya que el mercado requerira mano de obra barata, poco cualificada y facil de sustituir en unos monopolios a nivel mundial.
    Última edición por Donoso; 04/09/2011 a las 21:04

  7. #47
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Cita Iniciado por Erasmus Ver mensaje
    Algunos textos y declaraciones durante el exilio (como la citada en el artículo de Libia) pueden servirles de fundamento a los nazbols. Leé lo de Abelardo también, sus escritos influyeron mucho en la formación de no poca gente en los '60 y '70.
    Gracias Erasmus; acabo de leerlo.

    Lo de Gadafi estoy de acuerdo contigo, es un comunista nazi (nazbol) al estilo moro; pero del peronismo original no puedo opinar porque no sé casi nada. Yo pensé que era nacional-capitalismo y populismo, pero nunca entendí bien eso.
    Saludos.
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

    Plinio Corrêa de Oliveira.

  8. #48
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Cita Iniciado por wkaosw Ver mensaje
    La epoca de las ideologias politicas paso con el s.XX


    Todo se rige por los mercados y el individuo esta supeditado a su riqueza donde es medio para realizarse en la sociedad. Con la globalizacion se han perdido valores tradicionales para crear una multidiversidad de creencias. Ya no hay grupos que impongan su ideologia a otros ya que hemos pasado al relativismo gracias a los amplios canales de comunicacion.

    Futuro: los ricos cada vez mas ricos y los pobres mas pobres, con una escasez de recursos para 6600 mill de personas, ya que no hay pandemias que regulen la poblacion humana Michael Ruppert. Poco a poco nos lleva a una sociedad sin valores firmes y creencias valida para un grupo mayoritario, ya que todo se rige por los mercados de valores y el sistema financiero, por ello en los paises desarrollados uqe nos llevan a la mayoria de la poblacion como infraclase ya que no puede acceder a los recursos basicos ( caida del welsfare state) y una elite cada vez menor pero con mas control sobre los recursos escasos, desapareciendo la clase media que siempre se mantuvo gracias a la especializacion y estudios superiores, ya que el mercado requerira mano de obra barata, poco cualificada y facil de sustituir en unos monopolios a nivel mundial.
    Bienvenido, Wkaosw, pero que yo sepa aquí nadie está a favor de las ideologías del siglo XX ni de que todo se rija por mercados, sino totalmente lo opuesto: contrarios a la globalización y a favor de los valores tradicionales cristianos.
    Y eso de que haya escasez de recursos para toda la población mundial es falso; hay recursos de sobra, el problema es la distribución. ¿Y qué es eso de que no hay pandemias? Dios nos libre, pero sí hay muchas enfermedades terribles como el cáncer o el sida; además de que muchas personas se mueren de hambre o de frío o por guerras y catástrofes naturales. Eso sin contar el genocidio del aborto.
    Sobre esa élite que controla los recursos (que reitero, no son escasos), ellos son los judíos-masones; pero no vea las cosas en términos economicistas. No se trata de dinero; eso ellos ya lo tienen y mucho, lo que quieren es poder: dominar el mundo, establecer por completo el Nuevo Orden Mundial.
    Última edición por Donoso; 04/09/2011 a las 21:04
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

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  9. #49
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    El texto en un texto liberal que da a entender que el que no este a favor del liberalismo o el libre mercado es comunista.
    Peron siempre fue un declarado anticomunista,Nasser lo mismo.
    Otra cosa es que en muchos momentos(nasser por ejemplo)haya firmado acuerdos armamentisticos con los rusos es porque al tener diferencias con la politica de los pases occdentales en la zona pues vieron en las armas rusas un factor de equilibrio.
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  10. #50
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Izquierda Nacional o Socialismo Criollo. Jorge Abelardo Ramos y su legado. El presente artículo, tomado de la web oficial de Izquierda Nacional, es indispensable para conocer el origen de esta corriente, su influencia en Hispanoamérica y la trayectoria de su singular fundador:

    El revisionismo histórico de Jorge Abelardo Ramos


    El presente texto conforma el último capitulo del libro Jorge Abelardo Ramos: Historia y política que próximamento será publicado.


    En este enfoque general e integrador se impone comenzar a relacionar la producción hIstoriográfica de Jorge Abelardo Ramos (1921–1994) con la corriente a la cual pertenecía: el revisionismo histórico de la izquierda nacional. Para un mejor reconocimiento otros han preferido denominarla revisionismo científico (Roberto A. Ferrero), revisionismo histórico socialista (Blas M. Alberti) y revisionismo histórico federal-provinciano o latinoamericano (Norberto Galasso). Si bien el comienzo de la construcción historiadora de la tendencia es anterior, sus definiciones alcanzaron la mayor difusión a partir del derrocamiento del gobierno peronista en 1955.


    En el grupo fundacional que publicó el periódico Frente Obrero hacia 1945 se destaca la influencia de Aurelio Narvaja, “la cabeza más notable de su generación” para Ramos, y, en la actividad historiográfica, sobresalen los estudios de Enrique Rivera y de Hugo Sylvester. Ellos gravitaron en la labor de Ramos con la crítica que le efectuaron a su primer ensayo. También debe tenerse presente la contribución de historiadores provenientes del comunismo que pasaron al campo nacional como Rodolfo Puiggrós y Eduardo Astesano. Además Ramos fue el impulsor de escritores como Juan J. Hernández Arregui, cuyas investigaciones comentaba y elogiaba, alentando al autor a su finalización y publicación. Más ligado a él en posiciones políticas hasta comienzos de la década del ochenta se encuentra Jorge E. Spilimbergo, autor de importantes estudios sobre el nacionalismo argentino y la cuestión nacional en el pensamiento marxista, la historia del radicalismo y del socialismo. También se ubican en la corriente Alberto Belloni (Del anarquismo al peronismo), Osvaldo Calello y Daniel Parcero (De Vandor a Ubaldini), y Ernesto Ceballos (Historia política del movimiento obrero argentino. 1944–1985) con contribuciones decisivas para el conocimiento del pasado sindical en la Argentina. Los historiadores cordobeses Roberto Ferrero y Alfredo Terzaga tienen una nutrida y valiosa aportación, sobre todo en la temática local povinciana y regional. En la misma orientación historiográfica, entre otros se encuentran Salvador Cabral, Raúl Dargoltz, Daniel Campi y Rubén Bortnik. Horacio Chitarroni Maceyra es un sólido y agudo analista del peronismo (Cámpora, Perón, Isabel; El segundo gobierno de Perón y El ciclo peronista: apogeo y crisis). Por su parte Norberto Galasso, cuya frondosa obra se encuadra en similares lineamientos, no ha dejado de señalar coincidencias y discrepancias, objeciones y críticas a la obra escrita y a la acción política de Ramos, tal como surge de La Izquierda Nacional y el FIP (1983), La larga lucha del pueblo argentino (1995) y La corriente historiográfica socialista, federal-provinciana o latinoamericana (1999).


    Contemporáneamente al despliegue del revisionismo histórico de la izquierda nacional se produjo una mutación de importancia en el campo del revisionismo rosista. Se logró un desprendimiento de los enfoques reaccionarios del nacionalismo de la década del treinta, al calor plebeyo del peronismo en su hora dramática del desplazamiento del poder. Perdió importancia el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, y alcanzaron gravitación los libros y la personalidad de José M. Rosa. Con una crítica más integral del liberalismo se sumaron los aportes de Fermín Chávez, Luis A. Murray, René Orsi, Salvador Ferla y de otros escritores de la izquierda peronista que publicaron entre 1955 y 1975, como John William Cooke, Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde.


    La acción convergente de ambas vertientes neorrevisionistas tuvo un efecto decisivo sobre la credibilidad de la historia oficial que quedó sumida en una profunda crisis. A ese logro anhelado contribuía la nacionalización política de los sectores medios juveniles y la predilección por esa reciente historiografía de sus grupos más ilustrados. Se generalizó la convicción de que —por intereses políticos— se había construido una versión deformada del pasado nacional que era utilizada desde el poder en beneficio propio. En consecuencia se tornaba necesaria una historia verdadera para sepultar la historia falsificada como parte crucial de la lucha ideológica y política innovadora y trascendente. Desde el ámbito internacional la descolonización, la revolucion china, la muerte de Stalin, la cuestión húngara, la revolucion cubana también incidían para repensar una historia ligada a una nueva sociedad y a una nueva cultura. Jauretche y Ramos, Rosa y Hernández Arregui, verdaderos destructores de códigos y paradigmas importados, se encontraron entre los autores más leídos con un público en constante ampliación. El propio Perón, desde el exilio, se pronunció reiteradamente a favor de esa tendencia historiográfica sin definirse abiertamente por ninguno de sus lineamientos internos.


    De todos modos, Ramos se ubicó exultante en el centro productivo de esa historiografía militante recibiendo aportes y gravitando sobre los restantes autores. En esos avatares, al reconocimiento generalizado contribuyeron sus atributos avezado expositor y osado polemista, su incesante lucha política y el impulso que le imprimiera a la propaganda partidaria desde editoriales y periódicos, libros y folletos, artículos e informes, reportajes y conferencias. Uno de sus críticos de entonces admitió: «Ninguno de los otros grupos aplicados a la misma tarea de persuasión “nacional” desarrollaría una actividad publicista equivalente (libros, revistas, empresas editoriales), y ninguno, tampoco, contaría entre sus filas con un equivalente de Jorge Abelardo Ramos.»[1]


    La aptitud propagandística no es un mérito menor. El problema de la difusión del pensamiento tranformador se agudiza con el desarrollo de los medios masivos de comunicación al servicio del orden vigente y con su creciente influencia sobre el conjunto de los sectores sociales. Las cuestiones que se articulan no son pocas: son variadas. ¿Cómo lograr una coherente fusión de formas y contenidos en procura de eficacia? ¿De qué modo se puede ligar el peso de la lógica argumental con la necesaria emotividad de la comunicación? ¿Hay una manera de canalizar la indignación de la denuncia que se formula sin perder la lozanía que emerge del entusiasmo innovador? Jorge E. Spilimbergo contestó a aquellos que han tratado de minimizar los méritos de Ramos considerándolo un simple divulgador: «Este demérito inspirado por rencores me recuerda por contraste el encomio que hace Gramsci del papel de los “divulgadores” como puentes entre los grandes intelectuales y el pueblo trabajador. Ciertamente, en este sentido Ramos lo fue, como todos los que modestamente tratamos de difundir el pensamiento revolucionario. Pero no paró allí su papel. Por de pronto enriqueció con aportes propios lo recibido, bastando recordar su juvenil América Latina: un país, de 1949, que es un esfuerzo, sin duda inmaduro, por entroncar el pensamiento de izquierda nacional con la tradición histórica federalista que recorre nuestras antiguas luchas populares, acudiendo, a veces, acríticamente, a las principales fuentes disponibles, las del nacionalismo rosista. Hasta entonces la izquierda manejaba los tópicos del unitarismo rivadaviano-mitrista, presa de la antinomia “civilización-barbarie” (que “marxistizaba” como capitalismo progresista-feudalismo retrógrado)».[2] Todo ello lo convirtió en una de las personalidades distintivas, tanto como constructor y propagandista, como convocante e impulsor de la corriente.


    El surgimiento de la izquierda nacional está ligado a la aparición del peronismo y al desconcierto de la izquierda cosmopolita con esa coyuntura trascendente. No configura una azarosa casualidad cronológica el nacimiento simultáneo del movimiento peronista y de la corriente de izquierda nacional. El proceso de industrialización —creciente desde el comienzo de la segunda mitad de la década del treinta y posteriormente favorecido por el desarrollo de la segunda guerra— modificó el volumen y la composición de la clase obrera argentina, que fue perdiendo el antiguo carácter extranjero para ir adquiriendo una base provinciana. «El estallido del 17 de octubre de 1945 —destaca Blas M. Alberti— pone en marcha de manera decisiva la prospectiva de ligar el nacionalismo oprimido con el marxismo. La participación del proletariado en el campo nacional como su sector más importante empujará al revisionismo histórico socialista a la tentativa de traducir el sistema de categorías que el marxismo había elaborado en las condiciones de los países capitalistas avanzados, y cuyos tradicionales representantes en la Argentina —el Partido “Comunista” y el Partido “Socialista”— utilizaban para combatir al movimiento nacional al que las masas más explotadas curiosamente adherían».[3] La reivindicación del peronismo como movimiento nacional en el amplio cauce de las luchas populares argentinas se constituyó en un rasgo central de la línea historiográfica, lo que la distinguía del posicionamiento de la izquierda tradicional, que lo ligaba con las corrientes europeas más reaccionarias.


    Dentro de la señalada heterogeneidad originaria de la izquierda nacional, y de su enfatizada preocupación por gestar una revisión historiográfica superadora de la producción existente, aparecen algunos rasgos comunes:



    • configura una crítica profunda de la historiografía oficial mitrista y de la versión revisionista del nacionalismo;
    • realiza una renovación hermenéutica inédita despreciando las desviaciones europeístas ajenas a las realidades locales;
    • encuadra la problemática del proceso histórico argentino en el marco de la nación latinoamericana fragmentada y dependiente;
    • valoriza el protagonismo de las masas en la historia, rechazando el individualismo propio del liberalismo mitrista y del nacionalismo rosista, abocados al culto de los héroes;
    • aplica la metodología marxista con resultados diferentes a los proporcionados por la izquierda tradicional, impregnada de cosmopolitismo y ceñida a los grandes lineamientos de la versión oficial.

    Estas realizaciones de la izquierda nacional no constituyen un todo omnicomprensivo, acabado y definitivo. Por el contrario, conforman un logro valioso, pero incompleto y perfectible. Mucho queda por hacer en el campo de la historia social y económica, de la historia cultural y artística, como parte de la batalla contra la hegemonía oligárquica en los planos superestructurales, mantenida aun en los períodos de transitorios gobiernos populares.


    La postración material y espiritual generada por el neoliberalismo no ha favorecido la expansión de la izquierda nacional, pero tampoco la ha anulado. «En los últimos años —señala Galasso— esta corriente historiográfica ha logrado mantener una producción permanente, no obstante que la prensa del país dependiente le ha sido generalmente adversa y que la cátedra universitaria ha evitado la polémica, silenciado o desdeñado investigaciones de archivo, cuyo rigor histórico no puede ponerse en duda».[4]



    Otro tema insoslayable es el de las relaciones existentes entre los tres libros de Ramos dedicados a la faena historiadora (América Latina: un país, 1949; Revolución y contrarrevolución en la Argentina, 1957, e Historia de la Nación Latinoamericana , 1968), y el resto de su vasta obra. En la temática cultural Crisis y resurrección de la literatura argentina (1954) promovió la crítica desde una perspectiva nacional que fue después continuada tenazmente por Hernández Arregui y por Jauretche. En el plano de la historiografía política debe señalarse la importancia de Historia política del ejército argentino (1957) y El Partido Comunista en la política argentina (1962). La intensa labor periodística fue varias veces reunida en textos carentes de marcada selección temática (De octubre a septiembre, 1959; La lucha por un partido revolucionario, 1965; Marxismo para Latinoamericanos, 1973; Adiós al coronel, 1982, etc.). Su último libro publicado el año de su fallecimiento (La nación inconclusa. De las repúblicas insulares a la Patria Grande, 1994) contiene discursos, ponencias y artículos sobre la vida política y cultural del continente. Las conexiones entre estos trabajos son múltiples pero, de todos modos, el pensamiento histórico de Ramos se centra en los tres mencionados. Ellos poseen entre sí obstinada vinculación, pues el segundo y el tercero contienen la reelaboración del primer ensayo, haciendo hincapié uno en el pasado argentino y otro en el pasado latinoamericano. Por eso prefiere decir Alberto Methol Ferré: “En el fondo Ramos es autor de un solo libro, desdoblado”[5].


    Si hubiera que expresar en ajustadísima síntesis el meollo de la concepción hermenéutica habría que transcribir: “Somos un país porque no pudimos integrar una nación, y fuimos argentinos porque fracasamos en ser americanos. Aquí se encierra todo nuestro drama y la clave de la revolución que vendrá”. Quedan relacionadas las tres dimensiones temporales, apoyándose en el pasado para comprender el presente y avizorar el futuro. También vincula la problemática argentina con el drama continental. La extensión de la dimensión temporal y espacial quiebra la estrechez de la microhistoria. «Esta síntesis que Ramos expone en los comienzos de Revolución y contrarrevolución en la Argentina —dice Blas M. Alberti— partía de la correcta aplicación del método marxista y marcaba la resolución de luchar por demostrar que la adhesión de las clases más oprimidas al peronismo, en momentos en que ella aparecía de súbito ante el asombro grave de los viejos “doctores” del socialismo juanbejustista y de los pétreos “comunistas”, imponía de hecho la necesidad de revisar el pasado a fin de descifrar el porvenir. El pasado estaba necesariamente falsificado, de lo contrario era imposible que aquellos que se presentaban como los representantes de la clase obrera aparecieran abrazados a la Unión Democrática y al embajador yanqui Braden».[6]



    La inquietud por aclarar de manera convincente lo que resultaba inexplicable desde los parámetros académicos signa la producción de Ramos, también preocupada por tornar inteligible el presente donde se iba a desplegar la militancia política . En pos de tales objetivos recurrió a un método que ha sido descripto claramente por Gustavo Cangiano: «Tomando por ejemplo la crucial interpretación del peronismo, Ramos señala que “la circunstancia de ser por su contenido histórico (tareas democráticas, modernización de los modos de producción, desarrollo del capitalismo, etc.) un movimiento de carácter burgués, que la burguesía industrial no apoya, y sí el proletariado, plantea al peronismo una contradicción viva y permanente. Ello hace posible la emergencia del régimen ‘bonapartista’. ¿Y qué es el bonapartismo? Es el poder personal que se ejerce ‘por encima’ de las clases en pugna, haciendo de ‘árbitro’ entre ellas. En realidad —dice Ramos— el contenido social del régimen bonapartista se desprende de la situación concreta del país”. Podemos advertir que la Izquierda Nacional pensó al peronismo como un movimiento de carácter burgués y a su política como orientada hacia la defensa de la soberanía política y económica, es decir una política nacionalista popular. A partir de esta caracterización se tornaron inteligibles las medidas puntuales adoptadas por Perón y pudo elaborarse una táctica adecuada que se derivaba de los objetivos estratégicos últimos: revolución nacional, socialismo y unidad latinoamericana. Existía un eje rector que permitía integrar el análisis pormenorizado de las medidas del gobierno en el marco de una caracterización previa que las dotaba de sentido. Y tal caracterización había resultado posible porque partía de presupuestos teóricos íntimamente ligados a los objetivos estratégicos de nuestra lucha. Así se conformó nuestra corriente político-ideológica, y en una instancia posterior se procedió a reexaminar críticamente la historia argentina (el pasado) a la luz de un presente (el proceso abierto el 17 de octubre) que no podía comprenderse sin incorporar a él el devenir (la perspectiva del socialismo).»[7] Esta interpretación no sólo alejaba a la izquierda nacional emergente de la izquierda tradicional, sino que también la distanciaba de los enfoques progresistas y ultraizquierdistas que, pese a sus discrepancias ideológicas, convergían en un acendrado antiperonismo.


    El tema político crucial de la cuestión nacional, es decir, el de la construcción del frente antiimperialista, había sido introducido en la Argentina por Liborio Justo en los finales de la década del treinta. Justo opuso a los planteos ultraizquierdistas que postulaban en la semicolonia la lucha de clase contra contra clase, la necesidad de reunir a todos los sectores sociales oprimidos para enfrentar al imperialismo. Lo hizo siguiendo la influencia de León Trotsky, en especial la de sus estudios dedicados a los conflictos de la realidad mexicana y latinoamericana. Desde ese posicionamiento, Ramos se desprendía del bloque discursivo conocido en la etapa de apogeo del stalinismo como marxismo-leninismo, y del cual se constituyó en un crítico consecuente e implacable. A partir de allí concibió una nación continental con bases pretéritas preibéricas, coloniales y posindependentistas.


    La izquierda tradicional de Juan B. Justo y de Victorio Codovilla expresaba en cierto modo el país cosmopolita de principios del siglo XX, en el que hasta las teorias que se pretendían socialistas llevaban el sello dominante del europeísmo. Encarnaba las aspiraciones de los inmigrantes y sus concepciones se fueron perpetuando en los sectores intelectualizados de la pequeña burguesía progresista. Contra esa tradición, la izquierda nacional fue buscando construir un socialismo enraizado en el país, capaz de encarnar las inquietudes del proletariado provinciano que tuvo gestación durante la decada del treinta.


    La inquietud nacional latinoamericanista —que alcanzó sus primeras manisfestaciones en Manuel Ugarte, José Ingenieros, Alfredos Palacios y Joaquín Coca— constituye otro de los rasgos diferenciales de la corriente. Sostuvo que cuando los europeos fueron conformando sus estados nacionales, los latinoamericanos lo perdieron en la fase extenuante de la balcanización. En la semicolonia la contradicción fundamental no surge de la oposición entre los intereses burgueses y las necesidades proletarias, sino que deriva de la existencia de un país opresor extranjero al cual se opone el frente plebeyo de las clases oprimidas. Así como la balcanización explica la dependencia, en la tarea de construcción de la nación continental se encuentra la clave emancipadora.


    En la concepción de la nación latinoamericana tratan de superarse la falencias propias de las interpretaciones indigenistas e hispanistas. En las primeras se considera a la cultura indígena como la base fundamental de la nacionalidad (Manuel Gamio, José Mariátegui, etc.) y en las segundas la identidad se apoya en la cultura ibérica (Rómulo Carbia, Vicente Sierra, etc). Una ve el comienzo de la sumisión en la conquista española, y la otra lo encuentra en el inicio de la emancipación americana. Ramos se instala en una tercera corriente que encuentra en el mestizaje el sustento de la conformación de un pueblo nuevo en el cual convergen la indianidad, la latinidad y la negritud. Esta vertiente latinoamericanista (José Vasconcelos, Manuel Ugarte, Leopoldo Zea, etc.) reconoce la nación como resultado de aportes múltiples a los cuales se fueron agregando —después— los propios de la inmigración europea masiva. En consecuencia, rechaza la leyenda negra que condena la conquista, y la leyenda rosa que la enaltece.


    A medida que Ramos fue consolidando su obra historiadora resultó evidente el afán de superar la producción historiográfica de entonces con la articulación de un nueva versión del pasado nacional. Para esa elaboración no partía del vacío. Recogió aportes del revisionismo inicial que tuvo matriz liberal en Juan B. Alberdi, Adolfo Saldías y David Peña, entre otros. También recibió contribuciones del revisionismo rosista que se vio precisado a reestructurar, eligiendo con mayor dilección las elaboraciones forjistas, en especial de Scalabrini Ortiz y de Jauretche. Todo un vasto discurso latinoamericanista —que no receptó acríticamente— respalda su postura: de Martí a Mariátegui, de Rodó a Vasconcelos, de Darío a Ugarte, y tantos otros autores que reviven en sus páginas estableciendo las seculares hermandades y enemistades de los latinoamericanos.


    No era un pertinaz buceador de archivos, sino un astuto recolector. Ramos no se singularizaba por el trabajo heurístico sino por el esfuerzo hermenéutico que le permitía tanto reinterpretar fuentes ya utilizadas como revalorar una frondosa bibliografía sepultada o deformada. Así, por ejemplo, redime la prosa de José Hernández, o de Carlos Guido y Spano, para iluminar sus poemas; polemiza con Haya de la Torre y Mariátegui; pone a luz perfiles inéditos de Artigas y Bolívar; brinda enfoques novedosos de las vidas de Paz y de Sarmiento. Lo hace con amplitud y flexibilidad, fuera de estrecheces esquemáticas, presentando un atrayente repertorio temático.


    Lo que ayudó a la divulgación de los libros de Ramos, además de la señalada peculiaridad de su aporte hermenéutico, fueron sus dotes para la exposición oral y escrita. Fuera del tedio y de la pesadumbre, tenía destreza para extraer amenidad en la monotonía y hondura en la trivialidad. Describía con nitidez y contaba con gracia, logrando recrear con trazos precisos ámbitos y situaciones. A ello se refirió Miguel Angel Scena: «Ramos, a quien por más que se lo discuta no se le puede negar agudeza y penetración en muchos de sus juicios, ha sabido vestir de gala a su interpretación con una prosa magnífica, viva, mordiente, a veces implacable, con chispazos de humor que impactan la imaginación del lector, reconstruyendo con notable colorido épocas y hombres del pasado. Lejos de todo posible aburrimiento, desde su punto de vista ha logrado demostrar que la historia vale la pena de ser revivida»[8]. Era un polemista vehemente y sagaz, generalmente temido por sus adversarios. Conocedor de esta aptitud, insistentemente provocaba debates generalmente atrayentes y esclarecedores.


    La producción de la izquierda nacional en general —y en particular la obra de Ramos— desde el comienzo tuvo repercusión en el continente. No pocas figuras políticas e intelectuales latinoamericanas trataron de tomar contacto y de relacionarse con esta personalidad definida y controvertida, plena de bríos y talento, siempre motivadora y sugerente. Alberto Methol Ferré (uruguayo), Hugo Chávez (venezolano), Pedro Godoy (chileno), Andrés Solís Rada (boliviano) y otros, se alinearon en las tesis centrales de una corriente de unidad latinoamericana, emancipacionista y socialista, severa crítica de la cultura colonizada.


    En última síntesis, preocupado por conectar el posicionamiento historiográfico con la militancia ideólogica y política, los rasgos sustanciales de la faena de Ramos como historiador pueden centrarse en la siguiente concisión:



    • se impuso realizar un diagnóstico correcto del presente histórico interrogando al pasado, para guiar la lucha por la construcción de un futuro diferente, estableciendo íntima vinculación entre las tres dimensiones temporales;
    • pensó la problemática argentina integrada al continente latinoamericano en una extensa red de relaciones complejas y profundas que constituyen la Patria Grande;
    • para la correcta intelección del pasado apeló al materialismo dialéctico que integra los acontecimientos en procesos, priorizando los condicionamientos estructurales económico-sociales, y quebrando enfoques del individualismo anacrónico;
    • consideró indispensable la superación de las dos grandes tradiciones historiográficas establecidas (liberalismo mitrista y nacionalismo rosista) para realizar una reinterpretación de nuestro pasado diferente de la proveída por la izquierda tradicional, ligada en lo profundo a la historia oficial;
    • tuvo por objetivo central bolivarizar al marxismo para marxistizar Latinoamérica, apelando al método interpretativo de los clásicos, pero rechazando las distorsiones europeístas y el discurso propagado por el stalinismo;
    • caracterizó el modo de producción implantado durante la dominación española como capitalismo mercantil fundado en la esclavitud y el trabajo servil, mero agente del capitalismo europeo en etapa de formación;
    • encontró en la descomposición de la gran nación la clave de la dramática contemporánea del continente y en la reunificación la llave maestra de la liberación;
    • entendió que se incumplió la predicción marxiana de que la revolución se produciría en los lugares donde las fuerzas productivas tuvieran su mayor desarrollo. Por el contrario, surgió donde esas fuerzas no habían logrado crecimiento pleno. Por ello la problemática se desplazó a la consideración de la crisis del imperialismo, y al sondeo de la revolución nacional, donde no predomina el enfrentamiento de la burguesía con el proletariado sino el antagonismo entre las naciones opresoras y los países oprimidos;
    • concibió la cuestión nacional (la concreción de la gran nación autónoma), indisolublemente ligada a la cuestión social (la abolición de la injusticia). Esto significa que, en el proceso revolucionario, las tareas nacionales se ligan con las tareas socialistas en lucha abierta contra el imperialismo y los aliados locales;
    • en el movimiento nacional antimperialista reconoció al proletariado un rol gravitante, acaudillando a todos los sectores sociales enfrentados con el bloque dominante.

    Los años finales del derrotero de Ramos se enmarcaron en un giro político regresivo. La profunda ola de reacción internacional que se abrió en el último cuarto del siglo XX coincidió con la instalación del auto denominado Proceso de Reorganización Nacional, que implantó la truculencia en la sociedad argentina. En ese panorama verdaderamente contrarrevolucionario, con una repudiable fase en la mutación del capitalismo y una profunda crisis de los movimientos nacionales latinoamericanos, comenzó a debilitarse su fe transformadora. Alberto Guerberof, que había sido uno de sus más próximos colaboradores, así explicó la metamorfosis: “Fue un argentino de pura cepa, producto genuino de su pueblo y de su tiempo. Socialista heterodoxo, nacionalista latinoamericano, revisionista histórico original, crítico implacable de la cultura colonizada, jefe político de la Izquierda Nacional: la obra de Ramos se había independizado de su autor cuando en medio de la espesa niebla de la reacción mundial, América Latina se precipitaba hacia una época que ya no era la suya. Incurrió entonces en el último acto de su vida: la capitulación ante el menemismo y la incorporación al Partido Justicialista. La historia grande sabrá ser piadosa con su extravío póstumo, y las nuevas generaciones, cuando vuelvan a ponerse en movimiento, lo reconocerán junto a Ugarte, a Jauretche, a Perón, como un abanderado del pensamiento nacional y precursor insoslayable de la revolución por venir. Sus patéticos últimos años no alcanzarán a empañar su gigantesca herencia” [9].


    Por su parte Roberto A. Ferrero, otra figura de la corriente, se ha referido a la decepción que causó la deserción de Ramos: «y sin embargo, este hombre admirable por tantos aspectos, nos defraudó al final de su vida. El había predicado durante 40 años que los socialistas debían acompañar fraternamente a las masas populares, integrarse como a la izquierda al movimiento nacional, aunque éste estuviese momentaneamente dirigido por la burguesía, porque cuando esta clase abandonara sus banderas antiimperialista, sólo la Izquierda Nacional las recogería para profundizarlas y encaminarse al socialismo. Adaptación flexible y aparentemente realista de la teoría trotskista de la Revolución Permanente. Así lo hizo hasta 1989, pero cuando —en este momento histórico— el menemismo traicionó las consignas de Perón y la Revolucion Nacional, cuando hubo llegado el momento de levantar las banderas que Menem pisoteaba, Ramos, en lugar de asumir la tarea que había predicado incansablemente, ¡salió apoyando a Menem y aceptando representarlo como embajador en México! No sólo no levantó las banderas resignadas, sino que entregó las nuestras: dispuso la filiación al peronismo menemnista. No había querido aceptar una alianza con el justicialismo en 1973, cuando éste vivía un reverdecimiento revolucionario, pero sí aceptó ser un funcionario de un régimen peronista neoliberal, entreguista y depredador».[10] Para Ferrero se trató de un cambio político brusco producido en 1989. En cambio, con mayor justeza señala Gustavo Cangiano que la mutuación ideológica y la variación del posicionamiento político comenzó a evidenciarse con anterioridad. A mediados de 1977, a iniciativa de Ramos en el FIP, se dispuso que la formación de militantes debía empezar por el estudio de Jauretche y de Scalabrini Ortiz, por la obra de Ramos y de Spilimbergo, y no con los libros de los clásicos del marxismo. Simultáneamente, en la acción militante la propaganda desplazó al activismo y en el plano organizativo se acentuó notoriamente el personalismo del conductor: «Efectivamente, Marx, Lenin, Trotsky, etc., dejaron de ser maestros de los militantes del FIP. Ramos superaba a todos ellos. Pero había problemas. Ninguna de las obras fundamentales de Ramos dejaba de reconocer su filiación marxista, de la que ahora renegaba. Se arrivaba así a una situación paradójica: Ramos, el inefable inspirador del partido, había producido toda su obra al amparo de maestros inservibles. Si Jorge Abelardo Ramos basaba todo su prestigio en una clara obra viciada de nulidad por su deuda con el marxismo, entonces podía concluirse que el prestigio de Ramos debía esfumarse junto a la obra que lo hizo posible o, de lo contrario, esa obra seguía siendo valiosa y, por extensión, también el marxismo que la animaba. Lo cierto es que a casi nadie le importó demasiado el asunto, y el FIP fue fundado por segunda vez desechando todo resabio de marxismo. Tiempo después, el proceso había avanzado lo suficiente como para que el 23 de mayo de 1983 Ramos anunciara ante las cámaras de Televisión que «el FIP no es un partido marxista y tampoco lo soy yo. Me defino como nacionalista revolucionario o socialista criollo».[11]



    Al progresivo desplazamiento desde el socialismo revolucionario hacia el nacionalismo democrático siguió después la más acelerada capitulación ante el menemismo, lo que implicaba el abandono del nacionalismo para incorporarse al neoliberalismo, fenómeno que resulta mucho más difícil de explicar en términos políticos. Simultáneamente, la revolución nacional que antes predicara se alejaba con una velocidad similar a la que se acercaba el final de su existencia. Ramos disolvió su agrupación (Movimiento Patriótico de Liberación), pero murió días antes de su anunciado ingreso formal al justicialismo. Con facilidad puede vaticinarse que será recordado por su vasta obra y por su larga lucha anterior al lamentable periplo terminal de su trayectoria pública.


    Notas:


    [1] Carlos Altamirano: “Imágenes de la izquierda”. En Punto de Vista Nº 21, agosto de 1984, p.8.



    [2] “Ramos: causas de una capitulación que lo hundió en la celebridad” en Acción popular para la liberación, octubre/94.



    [3] Prólogo a J. E. Spilimbergo, A. Terzaga y otros: El revisionismo histórico socialista, Bs.As., Octubre. 1974, p.12



    [4] La corriente historiográfica socialista, federal-provinciana o latinoamericana, Centro Cultural “E.S.Discépolo”, 1999, p.50.



    [5] Prólogo a La nación inconclusa, Montevideo, La Plaza, 1994, p. 18.



    [6] Prólogo a Spilimbergo, J. E. y otros: El revisionismo histórico socialista, Bs.As., Octubre, 1974, p.13.



    [7] “La Izquierda Nacional frente a la traición menemista”, (folleto), Bs.As. Ediciones Socialismo Latinoamericano, 1991, p. 4.


    [8] Los que escribieron nuestra historia, Bs.As., La Bastilla, 1976, p.334.



    [9] “Adiós al Colorado”, en Conciencia Nacional N°11, octubre/94.



    [10] “Jorge Abelardo Ramos: revolución y deserción”, folleto, Córdoba, 2004.



    [11] “La Izquierda Nacional frente a la taición menemista”, folleto, Buenos Aires, Ediciones del Socialismo Latinoamericano, 1991.

    En la web se pueden descargar algunos de sus libros, en El Marxismo de Indias explica en que consiste la IN.



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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Artículo del escritor catalán Joan Benavent sobre J. Posadas, quien en su juventud fue posadista:



    J.POSADAS, EL PROFETA PARANOICO DEL TROTSKISMO SUDAMERICANO




    Una de las raras fotos de Homero Rómulo Cristali (1912/1981), perorando algún dislate entreverado en cierta sonrisa.


    No le conocí en persona aunque le pasó raspando durante cierta Escuela de Cuadros desarrollada en la prudente clandestinidad que el gobierno de Arturo Illia -celosamente vigilado por los militares- exigía entonces, pero sus constantes intervenciones -transcritas en Voz Proletaria- me eran familiares desde meses antes.

    Con apenas 17 años me había incorporado al trotskismo del Partido Obrero gracias a lo bien que asimilaba el discurso de este ítalo argentino, escindido del Buró Europeo pablista poco antes. Jefe del Buró Latinoamericano, Posadas aplicaba inicialmente el legado de León Trotski, diferenciando la base obrera del peronismo (potencialmente revolucionaria) de su dirección política y sindical (el exiliado Perón y sus burócratas sindicales).

    En la ruta del maestro, sostenía otro tanto respecto de la URSS, China, Cuba y las democracias populares del Este europeo, contrastando el burocratismo staliniano o maoista que regía estos "Estados obreros degenerados (sic)" con el supuesto impulso vanguardista de las masas soviéticas y chinas.

    Es decir que, en uno y otro caso el fallecido maestro y su discípulo criollo escindían la dirección burocrática o burguesa de la restante estructura social, en vez de conectar ambas piezas del producto y analizarlo como un todo.

    El fatal error del primero devino intentando justificar su propia intervención en la Revolución Rusa y el mohoso credo leninista, sin acreditar al estalinismo como un lógico producto del fracaso colectivista ensayado desde octubre de 1917.

    Para el nuevo profeta desarmado (pues el icono armado fue temible y cruel en la edificación comunista sin renegar de la misma en el exilio), era preciso realizar la revolución política para restaurar en los Estado Obreros, direcciones revolucionarias que enfrentasen cara a cara al capitalismo mundial y su punta de lanza: el imperialismo yanqui.

    Posadas no fue el único discípulo de esta idealización monstruosa del proletariado universal; aunque sí coherente aplicando la tesis al peronista. Según el ex jugador de fútbol y zapatero de profesión, era preciso abrir una vía de clase en el movimiento para llevarlo a un frente único con los auténticos principios bolcheviques (encarnados -qué duda cabe- por su versión del trotskismo).

    El atractivo de estas teorías superaba la barrera que el Partido Comunista local alzaba contra toda crítica a sus financistas de la URSS. Además, mi calidad de temprano lector de textos políticos, entre los que figuraban autores como el propio Trotski, Rosa Luxemburgo, Gramsci, Karl Kosch o George Orwell, definía, junto al fuerte impulso de Cuba, mi ruta en esos años.

    El atractivo mayor de Posadas era su lisonjera interpretación del proletariado como sujeto histórico de cambio, y la cierta condición para el militante, de integrarse a labores fabriles, para desde allí ganar adeptos, organizando cuerpos de delegados capaces de enfrentar al patrón y al burócrata sindical en procura de estimular el desarrollo masivo de una conciencia de clase que impulsase nuestro Programa de Transición.

    La estrategia parecía funcionar a largo plazo, aunque en medio de grandes dificultades, por la labor combinada de los patronos y sus aliados promoviendo constantes despidos. Semejante razonamiento ocultaba el auténtico fracaso del radicalismo político en el seno de la clase obrera.

    Con todo, el visionario Posadas y su plana mayor, constituida por militantes de prestigio fabril y cierta capacidad teórica, consiguieron fundar secciones de funcionamiento regular y periódicas publicaciones en varios países de Latinoamérica (Perú, Bolivia, Uruguay, Brasil, México, Cuba) y otros de Europa (Italia, Francia, Gran Bretaña, Grecia, España) y alguno de África (Argelia).

    El mayor brillo de esta labor mancomunada entre cuadros experimentados y contados izquierdistas de esos territorios se produjo en los años ´60, durante las conmociones asiáticas y africanas de lo que entonces Posadas y el grupo denominaban "Revolución Colonial".

    Salvando Guatemala, donde la guerrilla del Movimiento 13 de noviembre se alió a las maquinaciones de Posadas, no se planteaba la lucha armada en ningún territorio que contase con una sección partidaria.

    Los problemas para la organización asomaron con crudeza en previas instancias de Cuba y México. Los Castro y sus secuaces encarcelaron a varios miembros de la sección, y a otros -José Lungarzo y Ángel Fanjul- procedentes de Argentina. Lo mismo hizo el gobierno azteca con el periodista criollo y enviado del Buró político Adolfo Gilly.

    A los dos primeros les liberó por los pelos el Che Guevara. Gilly pasó en cambio algunos años en la cárcel, donde escribió un importante libro sobre la Revolución Mexicana y su virtual interrupción a manos del PRI, polemizando ya en libertad, con Octavio Paz. Controversia que retrata el último en "El ogro filantrópico".

    A Gilly llegué a verle durante otra Escuela de Cuadros, poco antes de su detención en el Distrito Federal. A Lungarzo y Fanjul los conocí a fondo. El primero, hombre humilde, paciente y por temporadas entregado a reparar neveras sin que nada ni nadie consiguiesen volverle al redil, era un legendario dirigente obrero de SIAM (cuando el emporio del metal fabricaba neveras).
    En cambio Fanjul era un abogado tucumano sectario y maula. El típico aparatchik de izquierdas que, bastón en ristre (era cojo) te pone el pie encima ante el menor síntoma de independencia.
    Un rol más suave desempeñaba el monocorde Guillermo Almeyra, un diligente heredero no confeso de Posadas, hoy colaborador de La Jornada ( de México) y otros panfletos del sector.
    El común denominador de ellos y la mayoría de los militantes era su frialdad emocional y un criterio fuertemente enlazado al grupo de pertenencia creado por Posadas; una suerte de iglesia marxista sui generis donde el rol de cada uno se ajustaba al previo organigrama operativo y el nivel de sumisión a la causa y su magno sacerdote.

    Todos y cada uno capitaneaban la fatal glorificación de un sujeto que les aventajaba en carácter, genio y capacidad de organización, proyectándose como un formidable pastor de ovejas rojas.
    La capacidad de previsión del sujeto determinaba que el capitalismo, la burocracia comunista y el imperialismo tenían las horas contadas. En la cuenta de las horas imperaba el fervor militante y el nacimiento de insólitas formulaciones.
    El ritmo "revolucionario" de la época daba pie a que Posadas fabulase, por ejemplo, que Argelia era un "Estado Revolucionario en tránsito al socialismo", o que "la guerra atómica preventiva de los estados obreros contra el imperialismo, era imprescindible para avanzar hacia el comunismo, con lo que quedara de la humanidad".

    Llegados a este punto de barbarie teórica (que incluyó además la rotunda negación de la muerte del "verdadero" Che Guevara por el Ejército boliviano y el CIA), el ideario del Partido Obrero y los documentos teóricos de sus secciones pasaron a denominarse posadistas, acentuando una rápida declinación que culminó con la abierta paranoia del jefe, tras su sorpresiva detención en el balneario uruguayo de Shangri- la.

    Una vez en la calle luego de una vibrante campaña "Internacional" por su liberación, el siempre itinerante Homero Rómulo acentuó incipientes teorías sobre la "condición socialista de los platillos volantes" y una supuesta "regeneración" de la burocracia soviética.
    No contento con situar al ogro Breznev y sus acólitos en un proceso restaurador del leninismo en la URSS, se entregó a seducir varias militantes casadas, solteras o viudas, provocando sendos ataques de cuernos en los damnificados y la estupefacción de otros militantes.
    A estas alturas le habían abandonado sus propios lugartenientes, a la vez que se desmembraban una a una las secciones continentales. Poco antes, un pleito con la guerrilla guatemalteca de Yon Sosa, acusándole de robarles 50.000 dólares, remataba el penoso final de un experimento atacado en público por los Castro, y luego por Perón durante su última presidencia.
    Después estalló la cruel verdad, al hacerse público que en los iniciales años ´40, el delirante Homero Rómulo Cristali Frasnelli -tan seguro de sí en apariencia- había vacacionado unas temporadas en instituciones psiquiátricas.

    Por mi parte, ya en 1968 y a fuerza de desengaños constantes tendí a recuperar mi sensatez, tras ser atacadas mis "veleidades pequeño burguesas" mediante misiva por el propio Posadas y en persona por Fanjul.

    En cierto modo llevaban razón. Yo era un militante tan abnegado como díscolo, pero lo cierto es que estaba harto de ellos, sus sórdidos tejemanejes y una prepotencia burocrática que autodefinía semejante tara como "Centralismo democrático".

    Era otro legado de Trotski y Lenin, los profetas de un mundo perfecto... en los predios del camposanto.




    De su blog La Espada del Zorro



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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    J. Posadas en Wikipedia:

    J. Posadas


    J. Posadas
    Información personal
    Nacimiento 1912
    Argentina
    Fallecimiento 14 de mayo de 1981
    Roma, Italia
    Nacionalidad Argentina
    Información profesional
    Ocupación Político
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    J. Posadas
    (también referido erróneamente como Juan Posadas) fue un dirigente trotskista argentino. Nació en 1912 en Argentina y falleció en 1981.



    Biografía

    Homero Cristali, tal su nombre real, alcanzó una visión personal del socialismo que se conoce como posadismo. Su nombre completo era Homero Rómulo Cristali Frasnelli, y antes de destacarse como dirigente del Partido Socialista Obrero fue jugador de fútbol de Estudiantes de La Plata y zapatero.

    Nació en la Argentina en 1912. Luego de cumplir los 20 años comenzó a desempeñarse como obrero del calzado en Córdoba y se convirtió en delegado gremial de izquierda. Hacia fines de los años 30 integraba las filas del Partido de la Revolución Socialista, que se afilió, en 1941, a la Cuarta Internacional fundada por León Trotsky.

    El nombre J. Posadas fue el pseudónimo político o nombre de guerra utilizado por Homero Cristali. Cuando en 1953 la Cuarta Internacional se dividió entre su Secretariado Internacional y su Comité Internacional, Posadas tomó partido por el secretario Michel Pablo, a quien apoyó con tropa propia en Argentina, Brasil, Bolivia y Cuba.

    Luego de que algunos posadistas pelearan con las armas junto a Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara en la campaña que finalmente derrocó al dictador cubano Fulgencio Batista en 1959, sólo dos años después, en 1961, el posadismo se pronunció contra el gobierno de Fidel Castro. En 1970 el posadismo formó su propia Cuarta Internacional conocida como la Cuarta Internacional Posadista.1

    A fines de 1973, su nombre fue incluido en una lista entre las potenciales víctimas de la Triple A.

    En enero de 1974, pocos días después del frustrado asalto del ERP a un regimiento en la ciudad de Azul (Argentina), el Presidente Perón se reunió con diputados de la Juventud Peronista. En ese diálogo Perón mencionó a Posadas:
    "Diputado: Entendemos que, precisamente, la intención de estos sectores es especular con un clima de violencia, en crear una actitud del Estado, que estos sectores califican arbitrariamente de represiva y es, precisamente, el caldo de cultivo político en el cual se desarrolla su planteo político. Hemos conocido durante años, a través de un enfrentamiento de la dictadura, cuál es la política del ERP, el autodenominado Ejército Revolucionario del Pueblo. Sabemos que su política crece y se desarrolla en un ambiente de violencia".

    "Perón. - No, está totalmente equivocado. Yo a eso lo he conocido "naranjo", cuando se gestó ese movimiento, que no es argentino. Ese movimiento se dirige desde Francia, precisamente, desde París, y la persona que lo gobierna se llama Posadas, de seudónimo. El nombre verdadero es italiano. Los he conocido "naranjo", como dice el cuento del cura. Sé qué persiguen y lo que buscan. De manera que en ese sentido a mí no me van a engañar, porque, como les digo, los conozco profundamente." (Notas de Tapas, consultado el 15 de enero de 2014).

    Entrevista con diputados peronistas opuestos a las reformas al Código Penal. Residencia de Olivos. Enero de 1974
    Tras convertirse en un destacado dirigente de la Cuarta Internacional de Latinoamérica; las controvertidas ideas de J. Posadas —por ejemplo, su visión de que los extraterrestres estaban entre nosotros[cita requerida] y habían contactado con la Tierra, lo que sólo podía explicarse porque eran seres más adelantados y con una sociedad superior a la humana: seres que ya conocían y disfrutaban de una sociedad comunista avanzada: seres definitivamente internacionalistas, interplanetarios y, por lo tanto, lo propio era que llamáramos “compañeros” a estos seres y que junto con ellos articuláramos una solidaridad superior, una solidaridad intergaláctica, un comunismo verdaderamente universal; o la idea de que una guerra nuclear era inevitable pero propiciaría el surgimiento de un comunismo más limpio desde sus raíces— le valieron adeptos que crearon su propia escisión de la Cuarta Internacional, que llevó el nombre de Cuarta Internacional Posadista. Esta organización apoyó entre otros movimientos una guerra preventiva contra los Estados Unidos para acelerar el renacimiento de la sociedad mundial.


    Obras de J. Posadas

    El Manifiesto de la Conferencia de Abril - 1962
    De la revolución nacionalista al Estado obrero - 1966
    Estado obrero y sociedad socialista - 1969
    El Estado revolucionario - 1969
    La regeneración parcial de los Estados obreros - 1975
    La función de la Cuarta Internacional Posadista - 1975
    El marxismo, único intérprete de esta fase de la historia - 1976
    La crisis del capitalismo, la guerra y el socialismo - 1978
    Algunas publicaciones del autor pueden consultarse en Ediciones Ciencia Cultura y Politica


    Bibliografía

    Kiernan, Sergio. Delirios Argentinos: Las Ideas Más Extrañas de Nuestra Política Marea Editorial, 2006. Pag 124 y sigs Vista previa en Google Books

    Referencias


    Quiénes somos consultada el 15 de enero de 2014






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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.




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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Del blog Carlismo Galicia:


    Sobre las nuevas ideologías de moda


    En este nuevo milenio, especialmente a raíz de la última gran crisis económica del capitalismo, han surgido, en el espectro político de la autodenominada "disidencia", una serie de pensamientos y corrientes que, aparentemente novedosos, han irrumpido con cierta fuerza en los últimos años, algunos incluso en el último año, dada la velocidad con la que cambian, aparecen y desaparecen las nuevas tendencias políticas por la Red. Y precisamente esa es la principal característica de estos grupos; que son corrientes difusas, que tienen pocas cosas en común, son muy variables en puntos fundamentales y, muchas veces, no existen más allá de los foros y los submundos creados por Internet.


    Es en la Red donde habitan y se desarrollan, donde crecen y mutan con extraordinaria velocidad. ¿Se quedarán simplemente en esos mundillos sin pasar a la realidad física? ¿Es la Red el preámbulo de los movimientos políticos que veremos después en la calle? ¿Directamente se ha anulado la acción política real, de carne y hueso y ésta se orquestará desde un teclado? Ésas son algunas de las preguntas que podrían realizarse a tenor de lo que vemos en estas tendencias. El tiempo dirá la influencia y el peso que tendrán en el futuro, mientras tanto, pasemos a analizarlas.

    Así pues, de todas estas tendencias que han surgido en Internet, realizamos a continuación un análisis crítico de aquéllas con las que algunos tradicionalistas pueden verse tentados a "coquetear" o incluso orientarse; pues, con la excusa de "pragmatismo" o "posibilismo", ven a estas ideas como una suerte de transición hacia la sociedad tradicional. Esto es absolutamente falso, porque la Historia (siempre maestra) ha demostrado que las "novedades" no suponen un atajo para la restauración del viejo orden cristiano, sino que más bien, son un nido de heterodoxias y confusiones que únicamente sirven para restar fuerzas a la verdadera lucha contrarrevolucionaria que, en las Españas, sólo puede ser el carlismo.


    Sin más, haremos una breve crítica desde el tradicionalismo a las tres tendencias más destacadas de este ámbito:


    - Identitarismo: Surge en Francia al calor de la Nueva Derecha; recibe influencia, en grado diverso, tanto de la posmoderna Nouvelle Droite de Pauwels y de Alain de Benoist, como del radical anticristianismo iniciático de Guénon y de las pretenciosas elucubraciones esotéricas de Giulio (alias "Julius") Evola. Es decir, se trata de la corriente política más destacada de esta línea de pensamiento, aunque cabe señalar que, no siendo la única, sí es la más representativa. Recordemos que la Nueva Derecha es en gran medida una especie de nacionalsocialismo renovado y, más aún que éste, neopagano y fuertemente anticristiano. Un romanticismo que algunas veces se ha hecho llamar (causando no pocas confusiones) "tradicionalismo"; pero que en realidad nada tiene que ver con el verdadero tradicionalismo (católico, monárquico y contrarrevolucionario) y sí tiene mucho que ver con el nacionalismo liberal de siempre, decorado con la idealización romántica, matizado con falsos regionalismos y tribalismos y con una especie de nostalgia medieval o de la Cristiandad. Y aquí es cuando más suele confundir a nuestros simpatizantes, puesto que, como señalamos, el identitarismo nace de la Nueva Derecha francesa (que a su vez es un lavado de cara del nacionalsocialismo) y, por lo tanto, es neopagano, europeísta y anticristiano. Pero, como también señalamos, estas nuevas tendencias política se caracterizan por su heterodoxia y el identitarismo no es ajeno a ella, por lo que se puede hacer pasar por cristiano.


    Esta ideología nace, como hemos dicho, con la Nueva Derecha, aunque también se utiliza el término de "metapolítica", todavía más ambiguo y confuso, porque estas corrientes se consideran, en ocasiones, continuadoras renovadas del tradicionalismo real, al que ven trasnochado e inaplicable hoy y buscan, por lo tanto, que se convierta en una especie de corriente política dentro de eso que denominan "Think tank".


    - Libertarismo (o anarcocapitalismo): Aunque esta tendencia es más antigua e incluso podríamos remontarla a los propios orígenes del liberalismo, es relativamente novedosa en España y, dadas las asociaciones y movimientos que han surgido en los últimos años y a la aparición de ciertas corrientes de este pensamiento que crean confusión en algunos amigos de la Tradición, es importante dedicarle un espacio para alertar a nuestros simpatizantes.


    El libertarismo no es más que un liberalismo radical, un individualismo absoluto que, sin embargo y dada la relación Estado-Mercado desde el nacimiento y triunfo del propio liberalismo, se desentiende de esta inseparable alianza y busca la desaparición del Estado para sustituirla por una especie de sociedad ultracapitalista. A bote pronto, parece una ideología que no debería preocuparnos porque nada tiene que ver con le tradicionalismo y no hay aparente peligro de que un tradicionalista termine apoyando a estos movimientos. Pero lo que sucede es que dentro del libertarismo hay muchas familias y, entre ellas, hay una especie de libertarismo conservador, llamado paleolibertarismo, que llega a la conclusión (acertada, por otra parte) de que la sociedad tradicional fue la más libre. Si a esto le añadimos que, como son conservadores, no ven como un horror una sociedad religiosa y jerárquica, por lo que suelen sentirse más o menos identificados con las formas sociopolíticas de la Cristiandad. El problema y el principal punto de diferencia es que estas personas consideran que, como el Antiguo Régimen no tenía Estado, era una suerte de sociedad capitalista (anterior al nacimiento del capitalismo). Cuando, realmente, la propia sociedad estamental, los cuerpos intermedios y la catolicidad del Antiguo Régimen que castigaba la usura, impedían el florecimiento de ese capitalismo sin Estado. Al contrario, el Antiguo Régimen se caracterizó por castigar al avaro por judaizante (además de gravísimo pecado), al tiempo que promovía el gremialismo y otra serie de aduanas y frenos que la sociedad tradicional establecía y que impedía el nacimiento del capitalismo.


    Así pues, el libertarismo, aunque se diga "paleolibertario", no tiene en absoluto nada que ver con el tradicionalismo desde la base misma de su ideología, puesto que, en el caso de que defienda el Antiguo Régimen, lo hará solamente porque tiene la errónea concepción de que una sociedad sin Estado implicaría una sociedad capitalista y lo defenderá porque, a su juicio, era un sistema "libre" en el que podría especular a sus anchas.


    Luego, poca relación tiene esto con la concepción económica de la Tradición, mucho más cercana a un socialismo sin Estado que a un capitalismo sin Estado. Con los matices lógicos que esto conllevaría, pues es evidente que la sociedad tradicional no era socialista tal y como entendemos hoy el socialismo, pero sí era profundamente social y comunitaria, en absoluto individualista y especuladora. El propio Vázquez de Mella decía que, si el marxismo no hubiera utilizado la palabra "socialismo", ésta sería usada por el tradicionalismo que, por la usurpación de este término por el estatismo igualitario marxista, prefirió nombrar a la concepción económica tradicional como "sociadelista".


    - Derecha alternativa (Alt-Right): La derecha alternativa es la última y más reciente tendencia política de estas dos anteriores. Ha dado el salto a la fama tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses y es también la nueva tendencia política más amplia y heterodoxa por la cantidad y diversidad de tendencias que engloba. Simplificando un poco, diríamos que tiene elementos de los dos pensamientos políticos anteriores, es decir, del identitarismo y del libertarismo. Sus principales banderas de enganche las hemos visto en el apoyo que han prestado a la candidatura de Trump, es decir, la lucha contra la globalización y el "establishment" (poder político dominante).


    Como hemos señalado, se trata de una línea política altamente heterodoxa y difícil de definir, pero para simplificar, podríamos decir que se caracterizan, por lo general, por tener un mensaje notoriamente racista, llegando a extremos darwinistas y supremacistas. También por una especie de capitalismo de Estado (pues son contrarios a la globalización pero no al sistema capitalista en general) y, en ocasiones, a simpatizar con posturas libertarias.


    Es destacable la anglofilia de las personas que se adhieren a la derecha alternativa, empezando porque la denominan Alt-Right insertando barbarismos anglicistas en el idioma castellano. No hay nada más que comentar a la ridiculez de que un español defienda al imperio anglosajón a costa de la discriminación a nuestros hermanos españoles de ultramar, empezando por los novohispanos.


    En la España ibérica esta tendencia es apoyada por personas procedentes de la derecha liberal clásica, por antiguos nacionalsocialistas y por enfermizos racistas que han visto en la derecha alternativa un caldo de cultivo para extender sus enrevesadas y ridículas teorías.


    Pero, como hemos dicho, entre la derecha alternativa hay tantas tendencias que es muy difícil establecer una línea común. Inlcuso el identitarismo y el libertarismo, anteriormente desarrollados, se podrían incluir dentro de esta tendencia política, pues la derecha alternativa está todavía en desarrollo y aún es difícil establecer con claridad su línea de pensamiento. Así pues, existen corrientes como los "neorreaccionarios", que salen tanto de la derecha alternativa como del paleolibertarismo y que suponen un añadido más a la confusión creada en estos últimos años. Un término más en la sopa de etiquetas y definiciones políticas que representan estas nuevas modas.





    Los tradicionalistas no podemos caer en la trampa de ver en estas nuevas ideologías y corrientes políticas algún tipo de atajo o mal menor para la restauración de la Cristiandad. No hay "ventanas de Overton" ni posibilismos que valgan. Dejémonos de experimentos que a nada conducen y centrémonos en difundir nuestro ideario sin contaminaciones ni pactos que suponen el sacrificio del ideal. No olvidemos que estos grupos son competencia directa de la Causa y que, como decía Eugenio d'Ors: "lo que no es tradición, es plagio".


    Por último, aunque lo hemos citado en Carlismo Galicia en la entrada de "Restaurar la Cristiandad", es conveniente recordar lo que dijo San Pío X en la carta sobre los errores de «Le Sillon» (Notre charge apostolique):


    «… no se edificará la ciudad de un modo distinto a como Dios la ha edificado; … no, la civilización no está por inventar, ni la nueva ciudad por construir en las nubes. Ha existido, existe: es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla, sin cesar, sobre sus fundamentos naturales y divinos, contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: omnia instaurare in Christo».

    ReynoDeGranada dio el Víctor.



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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    George Orwell

    ¿ Qué es el fascismo ?

    De todas las cuestiones pendientes de nuestros tiempos, quizás la más importante es: ¿ qué es el fascismo ?


    Una de las organizaciones que hacen estudios sociológicos en los Estados Unidos recientemente se lo ha preguntado a un centenar de personas y han recibido respuestas que van desde 'democracia pura' hasta 'diabolismo puro'. En este país si pides al hombre pensante medio que defina fascismo, suele contestar dando el ejemplo de los regimenes de Alemania e Italia. Pero esto es poco satisfactorio, porque incluso los grandes estados fascistas se distinguen mucho en estructura e ideología.


    No es fácil, por ejemplo, incluir a Alemania y a Japón en el mismo esquema, y es todavía más difícil incluir a algunos de los estados más pequeños que se pueda describir como fascistas.


    Se suele suponer, por ejemplo, que el fascismo es inherentemente bélico y florece en una atmosfera de histeria de guerra y sólo puede solucionar sus problemas económicos mediante el gasto en preparación de guerras o conquistas en la extranjero. Pero eso es claramente falso cuando vemos el ejemplo de Portugal o las distintas dictaduras de suramérica. O por otra parte se supone que el antisemitismo es una de las marcas que distinguen al fascismo; pero algunos movimientos fascistas no son antisemitas. Durante años han circulado controversias en revistas estadounidenses sobre si el fascismo es una forma del capitalismo. Aunque cuando usamos el termino 'fascismo' al describir Alemania o Japón o la Italia de Mussolini, sabemos más o menos que significa. Es en la política interna donde el termino ha perdido los últimos vestigios de su significado. Por ejemplo si miras la prensa encontrarás que no hay quien — y por supuesto ningun partido político u organización — no haya sido denunciado por ser fascista durante los últimos diez años. Aquí no hablo del uso verbal del termino 'fascista'. Hablo de lo que he visto en la prensa. He visto las palabras 'simpatizante del fascismo', 'de tendencia fascista', o simplemente 'fascista' aplicadadas, de manera seria, a los siguientes grupos:



    • Conservadores: Se considera que todos los conservadores, contemporizadores o no contemporizadores son subjetivamente pro-fascistas. El dominio británico en la India y en las colonias se considera indistinguible del nazismo. Organizaciones que se pueden llamar patrióticas y de tipo tradicional se llaman criptofascistas. Por ejemplo, los escultas, la policia metropolitana,[1] el MI5,[2] la legión británica.[3] Frase clave: 'Las escuelas privadas[4] son un caldo de cultivo por el fascismo'.
    • Socialistas: Defensores del capitalismo puro (por ejemplo, Sir Ernest Benn[5]) mantienen que el socialismo y el fascismo son lo mismo. Algunos periodistas católicos mantienen que los socialistas han sido los colaboradores principales en los países ocupados por los nazis. La misma acusación se hace desde un punto de vista diferente por el partido comunista durante sus fases de ultraizquierda. En el periodo de 1930—35 el Daily Worker[6] habitualmente hizo referencia al partido laborista como fascistas laboristas. Esto se hace también con otros extremistas de la izquierda, por ejemplo los anarquistas. Algunos nacionalistas indios consideran que los sindicatos británicos son organizaciones fascistas.
    • Comunistas: Una corriente de opinión considerable (por ejemplo, Rauschning, Peter Drucker, James Burnham, F. A. Voigt) se niega a reconocer una diferencia entre el regimen de los nazis y el regimen de la Unión Soviética y mantiene que tanto los fascistas como los comunistas trabajan por el mismo objetivo y hasta cierto punto son la misma gente. Editoriales en The Times (anteguerra) hicieron referencia a la URSS como 'país fascista'. Los anarquistas y trotskistas también tienen esta opinión, pero desde otro punto de vista.
    • Trotskistas: Los comunistas acusan a los trotskistas (i.e. de la organización de Trotsky) de ser criptofascistas pagados por los nazis. Esto se creía ampliamente en la izquierda durante el periodo del frente popular. Durante sus fases de ultraderechas, los comunistas acusan todas las facciones a su izquierda, p.ej. Common Wealth[7] o el I.L.P.[8]
    • Católicos: Fuera de sus propias filas, la iglesia católica se considera universalmente como profascista, tanto objetivamente como subjetivamente.
    • Antibelicistas: Se acusan a pacifistas y otros antibelicistas frecuentemente de, además de hacer todo más fácil para el eje, empezar a sentirse profascistas.
    • Belicistas: Los antibelicistas suelen basar su argumento en la proposición de que el imperialismo británico es peor que el nazismo, y suelen aplicar el termino 'fascista' a cualquier persona que quiere una victoria militar. Los partidarios del convenio del pueblo[9] casi afirmaban que resistir una invasión nazi era un signo de simpatia con los fascistas. Al aparecer, se denunció al Home Guard[10] como organización fascista. Además, la izquierda entera tiene la tendencia de equiparar militarismo con fascismo. Soldados rasos políticamente conscientes casi siempre hacen referencia a sus oficiales como 'fascistas' o 'fascistas naturales'. Prácticas de combate, limpieza[11] y saludar a oficiales se consideran proprias del fascismo. Antes de la guerra, registrarse en el ejército territorial se consideraba fascista. Se denuncia también la conscripción y un ejército profesional como fenómeno fascista.
    • Nacionalistas: El nacionalismo se considera universalmente como intrínsecamente fascista, pero esto solo se aplica a los movimientos nacionalistas de los que el hablante está en contra. Nacionalismo arabista, nacionalismo polaco, nacionalismo finés, el partido del congreso indio, la liga musulmana, zionismo, y el I.R.A. todos han sido descritos como fascistas, pero no por la misma gente.

    Se nota que, tal y como se usa, la palabra 'fascismo' casi no tiene sentido. En conversación se usa todavía más a lo loco que en la prensa. De lo que he oido, se aplica a agricultores, comerciantes, crédito social,[12] castigo corporal, caza del zorro, tauromaquia, el comité de 1922,[13] el comité de 1941,[14] Kipling, Gandhi, Chiang Kai-shek, homosexualidad, los programas de Priestley,[15] albergues juveniles, astrologia, mujeres, perros y no sé que más.


    Aunque en el fondo de todo, sí que hay un sentido escondido. Para empezar, está claro que hay diferencias muy grandes, algunas que son fáciles de detectar pero difíciles de explicar, entre los regimenes que se llaman fascistas y los que se llaman demócratas. En segundo lugar, si 'fascista' quiere decir 'simpatizante de Hitler' algunas de las acusaciones que enumero arriba obviamente se justifican más que otras. Por último incluso la gente que usa la palabra 'fascista' para cualquier persona que no les guste entiende que hay un significado por lo menos emocional en la palabra. Por 'fascismo' quieren decir, aproximadamente, algo cruel, sin escrupulos, arrogante, oscurantista, antiliberal y anti-obrero. Salvo los pocos simpatizantes de los fascistas, casi cualquier inglés aceptaría 'matón' como sinónimo de 'fascista'. Y eso es todo lo cerca de una definición a lo que se puede llegar para esta abusada palabra.


    Pero el fascismo también es un sistema político y económico. Entonces ¿ por qué no podemos sacar una definición clara y aceptada ampliamente ? ¡ Ay ! No lo conseguiremos — aún no por lo menos. Explicar porque costaría demasiado tiempo, pero en el fondo es porque es imposible definir el fascismo satisfactoriamente sin admitir lo que ni los fascistas, ni los conservadores, ni los socialistas de cualquier color no quieren admitir. Lo más que podemos hacer por el momento es usar la palabra con circunspección y no, como se suele hacer, degradarlo al nivel de una palabrota.
    Notas del traductor


    1. Metropolitan Police La policia territorial de la región de Gran Londres.
    2. MI5 Uno de los servicios de inteligencia del Reino Unido.
    3. British Legion o Royal British Legion Una organización de beneficiencia que da apoyo financiero, social y emocional a los que sirven o servieron en las fuerzas armadas del Reino Unido y sus familias.
    4. Public school Escuela privada.
    5. Sir Ernest John Pickstone Benn, 2nd Baronet Escritor liberal inglés.
    6. Daily Worker Órgano del partido comunista de Gran Bretaña. Cambió su nombre en 1966 a Morning Star.
    7. Common Wealth Party Partido político socialista en el Reino Unido durante la segunda guerra mundial.
    8. Independent Labour Party (ILP) Partido político socialista en el Reino Unido entre 1893 y 1975.
    9. People's Convention Gobierno declarado por comunistas en el Reino Unido en 1940-1941.
    10. Home Guard Organización de defensa activa en el Reino Unido durante la segunda guerra mundial. Se componía de 1,5 millones de voluntarios que eran no eligibles para servicio activo por razones de edad o salud. Se llamaba de manera familiar Dad's Army.
    11. "spit and polish" La frase se refiere a la limpieza de zapatos con saliva, pero también se usa de manera general para referir a cualquier tipo de limpieza.
    12. Social Credit Propuesta económica socialista de los años 1920.
    13. 1922 Committee Grupo formado por todos los miembros de parlamento conservadores que no son ministros.
    14. 1941 Committee Grupo de políticos formado en 1940. El grupo estaba formado de liberales y socialistas.
    15. Priestley's programmes El escritor inglés J. B. Priestley hizo programas de radio durante la segunda guerra mundial.
    FUENTE
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Cita Iniciado por Nicus Ver mensaje
    Gracias Erasmus; acabo de leerlo.

    Lo de Gadafi estoy de acuerdo contigo, es un comunista nazi (nazbol) al estilo moro; pero del peronismo original no puedo opinar porque no sé casi nada. Yo pensé que era nacional-capitalismo y populismo, pero nunca entendí bien eso.
    Saludos.
    Eso es falso, Gadafi era un anticomunista convencido. Otra cosa es que estableciese relaciones diplomáticas con los rusos como hizo Nasser, tal y como cuenta Von_keitel.
    XReeN7b_d.jpg
    https://m.youtube.com/watch?v=3V8Ws7Cygcw

    Saludos en Xto.
    AlfonsoVIII y Pious dieron el Víctor.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
    𝕽𝖆𝖒𝖎𝖗𝖔 𝕷𝖊𝖉𝖊𝖘𝖒𝖆 𝕽𝖆𝖒𝖔𝖘

  17. #57
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    Re: Teoría política. Ideologías, partidos y movimientos.

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Liberales vs. Conservadores.

    Del canal EL GENTIL HOMBRE:

    En lo que comúnmente conocemos como la “derecha”, es muy frecuente ver cruces entre grupos categorizados como liberales, conservadores y progresistas (liberprogres).Si bien en el canal ya se habló acerca de que es el conservadurismo, el progresismo y el liberalismo*, en esta ocasión se hará una síntesis del tema, comentando la historia detrás de estos términos y qué caracterizaciones obtuvieron gracias a diversos contextos históricos en los cuales aparecieron. Adicionalmente, algunas reflexiones, opiniones y sugerencias acerca del debate político actual.Aunque comúnmente también se hace una diferencia entre liberales y libertarios, personalmente los utilizo como sinónimos, por lo que el análisis aplica para ambos grupos.



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