Cita Iniciado por Kontrapoder Ver mensaje
Estoy de acuerdo con todo esto que expones, pero en mi opinión perdéis la razón al sostener que la solución hubiera sido poner a Carlos Hugo.
No es ese el asunto sobre el que estamos discurriendo y tampoco creo que hayamos dicho eso. Sobre Carlos Hugo ya hemos hablado en otros hilos, a ellos me remito. Sólo lo cité circunstancialmente para hacer ver una incongruencia más de la designación de Juan Carlos. Aquello de "la monarquía del 18 de julio" era la coartada para embaucar a los hombres del Movimiento Nacional realmente identificados con los ideales de la Cruzada (luego hubo otros hombres de ese Movimiento, siempre encaramados a los principales puestos oficiales, que tenían muy claro el camino hacia la partitocracia, y junto a JC conspiraron). He planteado que si en verdad se hubiese querido instaurar una Monarquía asentada en el 18 de julio no hacía falta proveer sucesor, sino simplemente hacer cumplir el Derecho y restaurar en el Trono a los Legítimos Reyes. CH no obstante llegó a avenirse a ese juego de la sucesión, pero como no podía ser de otro modo presentó las credenciales de ser el único candidato legitimado por la Cruzada, y hasta su repugnante traición se presentó como el continuador de los ideales defendidos por el pueblo que lo sostenía. En cambio JC jamás se identificó con la Cruzada, el peso de los alfonsinos en la misma fue perfectamente despreciable y nada más concluir la misma empezaron a luchar contra ella. Desde el punto de visto del Movimiento era injustificable el nombramiento del hijo del "rey de los rojos", tal como se pavoneaba de ser el llamado Conde de Barcelona con sus continuos ataques a España coincidiendo con el boicot mundialista en su contra (1). Carecía de apoyo o simpatía popular alguna, al no quererle nadie resultaba fácil aquel retruque de querer ser el rey de "todos", pero como se verá cuando caiga nadie se levantará por él ni por los suyos. Además no tenía carisma, atractivo personal, dotes militares, ni virtudes morales. Y desde el principio claramente ajeno en público y contrario en privado y muchas ocasiones en público a los ideales de la Cruzada. ¿Qué broma macabra era entonces aquello de "la monarquía del 18 de julio?

(1) A raíz de este ejemplo merece recordarse la actitud de los carlistas. Pese a que Franco cerraba sus círculos e intentaba su aniquilamiento político y social los carlistas se pusieron de parte del gobierno de Franco cuando el boicot de la ONU, moviendo incluso sus resortes de influencia exterior (sobre el Vaticano, las noblezas tradicionales y los regímenes católicos) en favor del mismo. Por contra desde Estoril se urdían complots junto a los exiliados comunistas y socialistas y se influenciaba sobre las partitocracias, las logias y la sinarquía para hacer más cruento el boicot contra España.