Bueno, no creo que nadie proponga ocultar los hechos o minimizarlos. Los hechos son los que son y hay que informar de ellos. Pero sí se podría evitar transmitir ciertas imágenes y mensajes que los terroristas difunden con intención propagandística.
Por ejemplo, cuando llegó la noticia del martirio del sacerdote de Normandía, hubo occidentales que exigieron que se mostraran vídeos del degüello, no sé si por una inclinación morbosa o por creer que lo podían utilizar políticamente. Sin embargo, de existir esas imágenes, creo que habría sido un error mostrarlas, primero por respeto a la víctima y sus familiares; segundo, porque el mostrar esas imágenes que los terroristas supuestamente habían grabado beneficiaría sobre todo a los propios terroristas.
A mí, como espectador, me basta con saber que han degollado a un sacerdote francés. No necesito que me muestren imágenes del suceso para darme cuenta de la gravedad del asunto. La emisión de esas imágenes no aportaría ningún matiz positivo a la triste noticia y, al contrario, serviría de propaganda para los terroristas y daría alas a sus atrocidades.
¿A qué víctima del terrorismo se le falta constantemente al respeto en España? A Irene Villa y a su madre, cuyos cuerpos amputados mostraron indecentemente los medios por primera vez en España. La sobreexposición mediática tiene ese efecto nocivo.
Algunos sostienen que estamos en guerra. Cuando hay una guerra se intervienen férreamente las comunicaciones y se castiga al que difunde informaciones e imágenes que contribuyen a la desmoralización del propio bando. También es fundamental impedir que el enemigo utilice nuestras redes de comunicaciones para difundir sus mensajes. Las empresas estadounidenses (Google, Twitter, Facebook) que se lucran transmitiendo estos vídeos deberían ser castigadas sin misericordia, como parte del esfuerzo de guerra.
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