JUAN MANUEL DE PRADA



DESACTIVAR LOS ANTAGONISMOS



Para conquistar el poder, los discípulos de Laclau no tienen empacho en defender yihadistas


RESULTA significativo que uno de los tenientes de alcalde de Ada Colau haya trabajado como abogado de yihadistas. En algún artículo anterior exponíamos las claves del pensamiento político de Ernest Laclau, el autor más influyente entre nuestra izquierda populista, que para el establecimiento de «una nueva hegemonía» propone suscitar «antagonismos») en la sociedad, apoyando (o sea, utilizando como tontos útiles) a nuevas minorías con potencial revolucionario, entre las cuales ocupan un lugar primordial los musulmanes. Para conquistar el poder, los discípulos de Laclau no tienen empacho en defender yihadistas; pues saben que de este modo fomentan los «antagonismos», que son la gasolina de las dinámicas revolucionarias.

Uno de los «antagonismos» que más interesan a esta dinámica revolucionaria es la «islamofobia», que azuzan con sus actitudes insensatas y malignas. De ahí que la mejor manera de hacerles el caldo gordo sea deslizarse hacia posturas aspaventeras como las que defiende cierta «derecha identitaria», tan pujante en algunos países europeos, partidaria de expulsiones masivas de musulmanes. Esta solución, que puede tener sentido en una comunidad política fundada sobre la unidad religiosa, resulta por completo quimérica y demagógica en las modernas sociedades occidentales, fundadas sobre el vacío religioso (o sea, sobre la descristianización rebozada con el caramelito de la «libertad religiosa») y la ruptura completa con la tradición heredada. Incluso me atrevería a decir que tales medidas quiméricas y demagógicas sólo contribuirían a agravar ese vacío religioso y, por lo tanto, a acelerar el proceso revolucionario. Pero, en el fondo, hasta quienes las promueven saben que lo que proponen es hoy irrealizable (no olvidemos, por ejemplo, que ya hay más de medio millón de musulmanes que gozan de nacionalidad española).

Una actitud mucho más inteligente consistiría en comprometer de forma efectiva y no meramente retórica a la comunidad musulmana en el combate contra la yihad, exigiéndole que señale a los promotores del salafismo en nuestro país, así como los centros desde los que reclutan a sus adeptos. Negarse a hacerlo, o remolonear, podría ser causa de responsabilidad penal. Hace menos de un año, en la ciudad de Grozni, se celebraba una especie de sínodo musulmán en el que más de doscientos líderes religiosos sunitas «excomulgaron» el salafismo. Entre los miembros de la comunidad musulmana española supongo que habrá muchos que abominen de esta doctrina condenada por sus líderes en Grozni; y podrían ser unos colaboradores formidables en su erradicación. Además, llegado el momento estos musulmanes que abominan del salafismo podrían incluso ser aliados en la regeneración moral de nuestra sociedad, frente a la hegemonía de aberrantes ideologías pansexualistas que promueve el laicismo. No debemos olvidar que existen países musulmanes (casi todos ellos, por cierto, arrasados por guerras en las que Occidente y los salafistas han militado en el mismo bando) donde la convivencia entre cristianos y musulmanes ha sido ejemplar. Convendría robustecer nuestros lazos con estos paises; y apoyarlos en su lucha contra el terrorismo salafista.

Esta es la tesis que, a mi juicio, debe defender un auténtico patriota, para desactivar la cadena de «antagonismos» que tanto interesa a los revolucionarios. Pero nada de esto será ni remotamente posible mientras Occidente venda armas y mantenga relaciones de amistad con las naciones que financian el salafismo.





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COMENTARIO:

He creído interesante traer este artículo recién publicado por Juan Manuel de Prada. No estoy de acuerdo con todo lo que expone, pero me parece que plantea una reflexión muy lúcida, además de valiente, sobre el problema que nos trae de cabeza a todos. Lúcida porque acierta al diagnosticar el mal y proponer soluciones. Valiente porque, efectivamente, no estamos en el mejor momento para plantear esta clase de reflexiones y Prada se arriesga a sufrir la ira del "pueblo" y en particular de la derecha, pues en esto Juan Manuel va a contracorriente. Hay que agradecerle que tenga la valentía de publicar un artículo así.

Donde mejor hubiese ido este artículo es en el excelente hilo de raolbo sobre la cuestión islámica en Europa o en aquel hilo sobre las palabras Don Sixto, ya que Prada menciona el sínodo de Grozni y parece haberlo leído dicho hilo, pero como este artículo de Juan Manuel no se ha difundido en las redes sociales, he creído preferible dedicarle un hilo propio, para facilitar que sea enlazado. Aunque me imagino que no tendrá mucho éxito en las citadas redes sociales, pues es la reacción habitual cuando alguien plantea una verdad incómoda.