La crítica de Rodrigo es muy pertinente. A mí no me representa esa extrema derecha con la que Milá sueña. Y no creo que sirva para revertir los grandes problemas. Algunos los agrava.
Puedo estar de acuerdo en algunas críticas a la extrema derecha española, pero es curioso que Milá no se sienta parte del problema, porque él ha dictado las grandes directrices de ese sector.
Pide "realismo" Milá, que desde hace veinte años viene diciendo que no hay que ocuparse de la unidad de España, que en Cataluña no iba a pasar a nada y que, por lo tanto, tratar ese tema sólo le podía restar votos a la extrema derecha. Con esa genialidad, al final ha conseguido que le arrebate la bandera primero Ciudadanos y después VOX. Si sólo fuese un problema de mala vista, la cosa se quedaría en un maquiavelismo electoral bastante torpe, pero el tema tiene implicaciones muy graves.
También es curiosa esa fascinación por todo lo extranjero que reina en la extrema derecha española que abandera Milá. Quizá ésa sea parte del problema. No hay ninguna razón para creer que lo que triunfa en Europa debe triunfar necesariamente en España. Y no hay ninguna razón para creer que una extrema derecha que venera lo extranjero -rayando en la endofobia- pueda cumplir un papel positivo en España.
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