Tengo la misma duda que DON COSME.
Tengo la misma duda que DON COSME.
"El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida deleitable
en que moran los pecados
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos y aflicciones
contra moros".
http://fidesibera.blogspot.com/
A todo esto... ¿a quien vais a votar? Los que vayáis a votar, claro...
Yo si voto, que lo dudo, seguiré aquella máxima de "vota donde les duele". Eso incluye meter un grillo en papeleta.
Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.
Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI
¡Voto a bríos, que no he de votar!
Mañana 6 de Mayo (o ya hoy) se pubicarán las candidaturas y creo que en unos días se proclaman oficialmente, cabe reseñar que para poder presentarse, lo partidos que quieran concurrir han de reunir 50 avales de cargos electos, lo que supone una canallada para los partidos no implantados (es decir, todos los partidos patriotas que tienen que andar mendigando entre sus enemigos políticos para poder presentarse) y a eso hay que sumarle que esta vez además de presentar los avales hay que presentar un escrito de la secretaría de los correspondientes ayuntamientos que certifiquen que es concejal del mismo (es decir, hacerlo semi-público para que sean todavía más los cargos públicos,concejales mayormente, y estos se amedrenten). Así que viendo los esfuerzos que hay que hacer y el interés de los que ponen las reglas en que queden fueran de juego unos cuantos partidos, iré a votar, aunque ya lo tengo casi decidido, espero a ver candidaturas oficiales.
Para los que no votan creo que tienen varias opciones, diractamente no ir a votar, votar en blanco (siempre he oido que en estos casos el voto y la correspondiente prima económica que conlleva se acumula en el partido con más votos, pero no lo tengo muy claro) o hacer voto nulo (esto creo que está prohibido pedirlo).
- Caro Lizcano: Si quieres, abrimos un hilo aparte mejor, pues pinta interesante.
- ¿ Sirve de algo votar ? Yo creo que tal y como se ha presentado el panorama político en España es que no. Lo de Libertas ha sido un jarro de agua fría. Y el Durán, arreglando el cotarro: Diciendo que él no es euroescéptico, que le encantaría ver que sus hijos viven en unos Estados Unidos de Europa
Tampoco voy a " censurar " a quien quiera votar a AES o algo así por ejemplo. Pero creo que no servirá para nada.
Y bueno, Villores y Reke Ride, qué os voy a contar, yo me apunto. El problema es que en el pasado había cosas que estaban bastante claras, y hasta los " pactos de mínimos " parecían " radicales "; a día de hoy, con todo tan degenerado y con tan poco que se cuenta pues.....
AES es un partido lamentable que tiene lo peor del facherio y lo peor de la democracia cristiana. Su desprecio por los fueros y por las culturas españolas no castellanas siempre ha sido constante, además de ser el primer partido de extrema derecha en tener el lamentable honor de enarbolar la masónica bandera de la U.E. Con su alianza con la derecha británica confesionalmente anglicana y antiespañola ya no hay nada que hacer.
Creo que la CTC debería replantearse de una vez su estrategia, aunque a pesar de que se diga asambleista y afirme tener democracia interna al final todo dependerá de las decisiones gonádicas de los dos o tres que precisamente han ido por este camino sin salida de tender puentes malminoristas. Sinceramente me parece chocante que se intentase a toda costa el pacto con AES, con FyV (otro partido impresentable), con el SAIn (con los que más distancias doctrinales tenemos, pero sin duda los de mayor buena fe) o se induzca a sus militantes valencianos a votar a Coalición Valenciana y por contra no quisiera apoyar --con honrosas excepciones siempre a título personal-- una opción confesionalmente católica, doctrinalmente tradicionalista y configurada como agrupación electoral independiente como fue la del Tercio Católico pese a la invitación expresa para ello.
Aquí hay una realidad que hay que asumir: un católico metido en política no tiene más campo de acción que el de desarrollar política cristiana para no cristianos en una sociedad no cristiana. Es un hecho tal, que no habrá ni un mínimo nicho, no digamos ya un sector social, al que le importe un comino su programa sólo porque el político o su programa sean explicitamente católicos. Toda fanfarria y parafernalia católica (por lo general, sólo verbal) no sólo no va a suponer más adeptos sino que además impedirá que ninguno de esos no cristianos preste atención al mensaje.
Hacer otro planteamiento es jugar a encerrarse en cada uno en su torre de marfil a esperar a que el pueblo con las llaves y exclame "oh sí, nos lo hemos pensado y resulta que tienes razón". Obviamente al final los planteamientos irreales llevan a situaciones surrealistas, y la actividad política se reduce a la cena, la copa, el puro y el bareto a tomar cervezas. Para fingir que todo va bien y que los que no funcionan son los otros, nos convencemos de que problemas de índole personal producto del exceso de tiempo libre ante la falta de proyectos realistas tienen en realidad un transfondo teológico-político insuperable.
El verdadero esfuerzo está en saber cómo llevar a cabo esa política cristiana para no cristianos. Esfuerzo intelectual y personal, que no parece que haya muchos que estén dispuestos a hacer (fanfarronear es más fácil y arranca más aplausos del grupete).
A mi si me dicen que mañana se unen 3 o 7 partidos católicos cuyo punto es fuerte para España es la confesionalidad católica del estado, y es como si me cuentan que apaches, navajos y cheroquis hacen una megacoalición para la supremacía indígena en los EE.UU. y con eso se van a las elecciones. Venga ya hombre.
Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.
Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI
No se podía sintetizar ni resumir mejor este hilo que con esta aseveración de Donoso.
Estoy totalmente de acuerdo en todos los puntos y planteamientos.
Conócete, acéptate, supérate.(San Agustín)
Está claro que a todos nos invade el mismo sentimiento: IMPOTENCIA. No está mal lo que cuentas Donoso, pero hasta tú mismo te encierras en tu propia visión. Ya sabemos como está el patio, pero hay que saber dosificar los tiempos. Hay tiempos de siembra, tiempos de espera y tiempos de cosecha. A nadie se le ocurre cosechar antes de sembrar, está claro que todos queremos comer del fruto, pero cuando esa tentación se convierte en anhelo nos invade la tristeza y con ella vienen la pereza y el desánimo. Podemos sentir tristeza, ¡cómo no!, pero por nuestras faltas y deserciones, no por nuestro tirunfo o nuestro fracaso.
Si Vázquez de Mella, por ejemplo, hubiera aceptado componendas el Carlismo hubiera conseguido tener algún ministerio, pero le faltarían los principios, y al final, si la gente da su vida lo hace por principios de Verdad, no por cuatro duros y menos por cuatro "mariconadas" de un think tank o un lobby. Y nuestro sino es el de jugarnos la vida, cuando la ocasión lo requiere, y por ello lo más sagrado es la transmisión de las virtudes y los valores de la Patria y de la Santa Religión que profesamos. Es esta época de espera, pero no podemos olvidar que la Providencia dicta sus designios con palabras de profecía, y lo que hoy se vislumbra a años luz, un iniciador providencial puede acortarlo en días. Y para eso es para lo que hay que estar preparado, para ese momento. ¿De qué nos sirve tener adeptos si cuando llega la hora de la verdad no tenemos principios? Y hay que tener cuidado, mucho cuidado, porque algunos corean Dios, Patria y Rey, pero "doctrinalmente" pueden prescindir del Rey, y al final harán lo propio con la Patria y con Dios.
Está claro que el acuerdo de mínimos, es decir, Estado confesional católico y restricción de cultos (abolición de la libertad religiosa) no lo apoya ni la propia Iglesia, pero os aseguro que es un exorcismo fantástico. De todos esos de la "plataforma" no quedaba ni uno con quien asociarse.
Son los tiempos que nos toca vivir, debemos dar gracias por poder ver y eso nos obliga a no hacernos los ciegos.
Última edición por Lizcano de la Rosa; 06/05/2009 a las 09:44 Razón: Tipografía
Memento mori.
No creo entender que Donoso haya dicho de aceptar componendas o renunciar a principios, Donoso, o yo al menos lo entiendo así, dice que hay que encajarse en un plan realista, cosa que, cierto es, llevamos mucho tiempo sin hacer.
Podemos seguir con nuestras virtuales cátedras, siempre nos consolaremos, y criticar a unos y a otros, pero el tiempo pasa, y yo veo lo mismo de siempre. Y mucha gente que se acaba quemando. Y lo de jugarse la vida, ya sé yo lo bien que se lleva.
¿Y cuál es el plan realista? Seamos sinceros. ¿Quién está dispuesto a militar y a comprometerse, a ser generoso, a darse sin medida? ¡Ay! siempre hay disculpas. Es que esto no es la solución, es que no me gusta fulanito, es que menganito es un faltón, es que así no se puede ir a ningún sitio, es que a quien se le ocurre proponer eso en los tiempos que corren, es que menudo nombrecito se han elegido, es que ...¿qué sigo?
España es como es, aquí nos jugamos la vida en un segundo si hace falta, pero eso de desgastarse y morir lentamente es cosa de muy pocos. Este es nuestro pueblo, es así, heroico hasta la temeridad, con una vehemencia que arrasa, pero hasta que llega ese momento hace perder la paciencia al santo Job.
Memento mori.
¡Hombre¡, a mi humilde modo de ver, las elecciones "europeas" (como casi todas las "elecciones" liberales) sirven para dar de comer y beber a cuatro o cuatrocientos politicastros. Y para nada más (ni menos)
Saludos
No sigas, o sigue si quieres, porque yo todo eso me lo sé de memoria y lo he vivido en mis carnes como tantos otros.
No me estoy refiriendo ni a la farsa de " ir con los tiempos " ni a " claudicar ". Yo llevo en la Comunión unos cuantos años y mis maestros en Sevilla llevan toda su vida, o al menos gran parte de ella. Aquí se trata de asumir lo que hay, y a partir de ahí, ponernos a actuar, o al menos intentarlo. Pero podemos seguir empeñados en lo mismo y sin querer ver lo que hay porque todos estamos muy a gusto en nuestras tertulias, pues nada, p´alante.
Yo lo que sé es que siempre que se propone algo, siempre parece haber soluciones infalibles, o con o contra lo que se propone. Pero los resultados ahí están.
Y esto no lo digo Lizcano ni por ti ni por nadie en concreto, esto es lo que hay y nos pasa todos. Pues bien: Que cada uno trabaje como quiera y como pueda, y que al menos lo intente. Pero yo, personalmente, estoy cansado ya de tantas críticas y tantas historias, cuando al final es todo lo mismo.
Caro Lizcano: Empezar por enterarnos de que no tenemos un tejido social y de que España hace mucho que dejó de ser católica. A partir de aquí, que cada grupo siga trabajando. Si las anteriores propuestas han fracasado, pues otras. Pero si seguimos sin darnos cuenta de la realidad, y si seguimos siendo los más puros de la tertulia y sin apenas salir a la calle, pues seguiremos en lo mismo. Podemos seguir criticando más pasadas o más presentes propuestas, ¿ pero para qué ?
Yo por lo pronto me lamento de la mierda de horario de trabajo que tengo, pues ayer no pude salir de cartelada por Sevilla. Pero es eso mismo, moverse.
No exactamente, cuando hablo de los partidos católicos y de sus cuadros (es un decir), el sentimiento es más bien de decepción. Si mi militancia dependiese de ellos de alguna manera, desde luego impotencia sería el sentimiento.
Ordóñez sí lo ha entendido bien. Nadie ha dicho nada de renunciar a principios, he dicho política cristiana para no cristianos, no política medianamente cristiana o suavemente cristiana... de lo que se trata es de coger esa pureza doctrinal y saber trasladarla a la política en España, hoy.
Está muy bien la confesionalidad del Estado y el Imperio católico y tal, pero: ¿Por qué un no católico habría de votar a un católico para alcalde de su pueblo? ¿Qué tiene que proponer? Y suponiendo que ya sea alcalde, toda esa pureza doctrinal ¿en qué políticas municipales concretas y tangibles se traduce? ¿Hay alguna diferencia con lo que pueda proponer cualquier otro?
Saber hacer eso es el plan realista pendiente. Muchos van por ahí con megaplanes para el país (es otro decir, no tienen nada) pero no saben qué hacer en su barrio, y muchas de las veces ni siquiera con sus propias vidas. Así, dificil dificil.
¡Desde luego!
No se trata de tener números (que muchos los quisieran a cualquier coste, también doctrinal, para hacer desfiles muy chulos con banderitas y tal); se trata de ver a cuánta gente se puede rescatar, por la vía política, del mundo moderno y relativista y ponerles en una senda política justa.
Conozco un buen puñado de personas, sencillas, ineducadas, brutas, votantes del PSOE, excelentes personas, la clase de gente que te regala un canasto de cerezas por hacerles un favor, que podrían militar pefectamente en cualquier opción católica que supiera 1) entender su situación social y personal y 2) hablarles de forma que ellos pudieran comprender, de soluciones concretas.
Luego conozco también otro puñado de gente, de buena familia, de educación esmerada, votantes del PP, egoístas, vagos, descomprometidos, engreídos, con la vida resuelta desde el nacimiento, católicos que piensan que la religión es un atributo de su clase social sin mayores implicaciones.
Pues bien: la gran lucha de los partidos católicos es ver cómo co#o pueden convertir a estos últimos en militantes comprometidos, a los que identifican como su sector natural, y nunca jamás piensan en ninguna otra cosa. Influye mucho, desde luego, que los miembros de esos partidos viven entre estos y de los otros sólo tienen noticias lejanas inciertas. Toda la estrategia política católica actual es un fracaso porque es política católica para católicos que realmente no lo son. Eso incluye al fugaz TCAP y su campaña de pegatinas en el barrio de Salamanca de Madrid, por poner un ejemplo.
Insisto: ser capaces de hacer política cristiana (integramente cristiana, si no, ¿para qué?) para un público no cristiano. ¿Cómo se hace eso? Esa es la batalla.
Por poner otro ejemplo: hasta los Evangelios están escritos de forma distinta pensando en pueblos distintos (si hablamos de los sinópticos) y hasta para un tiempo y contexto social cristiano distinto, si hablamos del de San Juan. Ninguno renuncia a ningún principio, pero están adaptados para hacerlos más entendibles.
Con eso podemos fundar un Sociedad de Amigos de la confesionalidad católica del Estado y la unidad católica (de la que yo formaría parte encantado), pero para un partido político no vale. Un partido necesita cosas mascadas, que bien podrían salir de esa Sociedad, por qué no.
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¡Eso es lo que muchos desean! Lo primero que uno percibe cuando se acerca a un partidillo de esos que llaman patriotas es que se trata de gente de perfil bajo o muy bajo haciendo el gandul a la espera de que en un golpe de suerte ser concejal o diputado de lo que sea, o que venga alguien y empiece a meter dinero porque sí. Y no se equivocan. Hay alguna excepción (por eso todavía existen esos partidos, por los 2 o 3 que los mantienen) pero son las muy menos.¿Alguién pretende vivir de la política profesional?
Aunque están más saneadas, tampoco falta la gente sin oficio ni beneficio en las opciones católicas. A todos ellos les encantaría vivir de la política profesional (y así por fin poder vivir de algo siguiendo sin dar palo al agua), y si no lo hacen es porque no pueden. Una purga muy necesaria es la de la gente que no sólo no representa lo que dice defender, es que a veces hasta representa lo opuesto. Demasiada gente buena se ha quemado ya por eso, y no tanta por cuestiones de doctrina.
Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.
Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI
Tampoco estoy diciendo nada que sea una novedad: los judíos son famosos porque, allí donde se encontraban, se las apañaban para conseguir que en sociedades no judías compuestas casi absolutamente por no judíos, acabasen primando intereses y políticas projudías. EE.UU es una sociedad liberal donde el ¿1%? de sus habitantes son judíos y sin embargo viven por Israel como si la vida les fuese en ello y se tratase de un país confesional sionista. Y eso es sólo el trabajo de unos pocos que saben velar el sionismo como si fuera otras cosas (antiterrorismo, defensa de la libertad, democracia para todos, y blablabla)
Nosotros ni queremos mentir (tampoco hace falta) ni buscamos nuestro propio beneficio, al fin y al cabo la política católica busca crear y después defender las condiciones sociales ideales para la conversión y posterior salvación de las almas. Lo que busco que se entienda es que la política católica actual fracasa por usar técnicas o bien anticuadas, o bien mal planteadas para la sociedad donde deben aplicarse. Y eso hay que corregirlo.
Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.
Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI
En general estoy bastante de acuerdo con lo que ha comentado Donoso.
Uno de los motivos por los que empecé a simpatizar con el falangismo histórico es porque pensaba que era una forma de hacer política cristiana para no cristianos. Me parecía que tal vez las soluciones católicas deberían ser más exigentes en algunos aspectos, pero que en el contexto revolucionario y anticristiano de la época, no era razonable proponerle más al pueblo. Siempre pensé que las radicales transformaciones socioeconómicas que proponía José Antonio no eran un fin sino un medio para lograr una transformación espiritual en sentido cristiano y re-evangelizar a las masas. Pongo este ejemplo como podría poner cualquier otro.
El problema que le veo a este enfoque es que de transigir con algunas cosas se puede llegar a abandonar los principios con excesiva facilidad. Conocemos muchos ejemplos de esto, no sólo en el ámbito católico. En mi opinión, la dificultad reside en establecer la raya que delimita las cosas innegociables de las cosas en las que se puede transigir. Esta raya puede variar según época y circunstancias, pero no puede variar del todo. Una de las cuestiones que considero absolutamente innegociables es la supresión del aborto. Puedo aceptar que no sea el principal motor o que figure en un breve párrafo del programa, pero si una organización no contemplara esta medida descarto apoyarla.
En la actualidad, pienso que no es nada realista plantear como principio innegociable la confesionalidad católica, tal como sostiene Lizcano. Yo reconozco que antes no era partidario de la confesionalidad porque no entendía bien el concepto y manejaba también ideas erróneas. Ahora sí soy ferviente partidario, incluso como filtro para quitarse de encima a cierta gente, así que por ese lado podéis estar tranquilos. Pero al mismo tiempo soy consciente de las dificultades que acarrearía:
- La confesionalidad católica es algo de siempre mal explicado y peor entendido. Ni los católicos sinceros se muestran partidarios. Con respecto a los partidos políticos, sólo la apoya claramente la CTC.
- La propia Iglesia no la vería con buenos ojos. Esto podría generar algunas contradicciones difícilmente resolubles.
- La confesionalidad católica ya no es tan garante de ciertas cosas, porque cada cual entiende la doctrina a su manera, sin que haya una rectificación clara por parte de las autoridades eclesiásticas. Hay grupos que confiesan ser cristianos y al mismo tiempo sostienen tesis marxistas sin despeinarse lo más mínimo. O liberales, da igual.
De forma que la confesionalidad católica, aun siendo una cosa deseable y a la que hay que aspirar siempre, podría actuar como tapón de esta recristianización de la sociedad, al menos en las primeras fases. Yo no pondría ninguna pega en pertenecer a una organización confesional o que exigiese la confesionalidad del Estado. Sin embargo, no me parecería prudente que se exigiese este principio a otras organizaciones a la hora de llegar a acuerdos.
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