Re: El País Vasco
Juan Pérez de Lazarraga (XVI)
“beti çagie laudatu çegaiti doçun eusquel erria aynbat bentajaz dotadu.”
“çegayti eusquel errian dira ederr guztioc dotadu”.
“çeñetan ditut eçautu eusquel erriau oy nola eben erregue batec pobladu”.
"Siempre os maravillaréis de por qué se ha dotado a Euskal Herria de tantas ventajas"
"De por qué se ha dotado a Euskal Herria de todas estas bellezas"
"en las cuales he conocido como esta Euskal Herria la ha poblado un rey"
Pedro de Axular, Gero (1643)
Pregunta tonta, ¿por qué en esta cita, traducida al castellano se empeñan en no traducir también "Euskal-Herría"?
Tres veces se repite la cita, tres veces con variaciones en los sufijos, porque hay declinaciones en el euskera, pero ¿por qué no se traduce cuando en castellano ya no se emplean las declinaciones latinas y, en los tres casos, se habla del "País Vasco". Respuesta, porque lo que se decía, se decía o escribía en euskera y no hacía falta pues no salía de los límites de Euskal-Herria. Por cierto, esta forma de llamar en euskera al País Vasco es, precisamente, como lo dicen siempre los separatistas, cuestión de coherencia.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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