Tal vez esa sea la solución. Pero, ¿y si revienta por el lado que menos nos gusta? y eso es precísamente lo que me temo. Más laicismo, más imponer moralidad no católica, más ensalzar a la Segunda República y a los republicanos quemaconventos y matacuras. Es que sólo falta que nos vuelvan a echar a los leones!
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