Cita Iniciado por jasarhez Ver mensaje
Y el estadista que supiera hacer y cumplir hoy día un discurso como éste, perfectamente se que podría empezar a ser mi nuevo caudillo. De un Caudillo así me sería fácil aprender a obedecer todas sus órdenes. Tras haber hecho públicamente, desde el gobierno, este análisis que es toda una declaración de principios, me sería muy fácil porque estos principios y este análisis de la situación es también el mío:



¿Por qué no es posible hoy día, en nuestro nuevo y flamante siglo XXI, un hombre así en el gobierno de ningún país europeo?, ¿por qué tenemos que conformarnos con todos esos políticos perrosflautas que ahora padecemos..? (no voy a pegar sus fotos, porque todos ya los conocemos...). ¿Hasta cuando esta dictadura?.

¡VIVA CRISTO REI!, ¡VIVA O ESTADO NOVO!
¡¡DEUS, PÁTRIA E FAMÍLIA!!

Un saludo
Estimado Jasarhez

No puedo coincidir contigo y te digo por qué. El mal del caudillismo es que cuando se va caudillo, se van sus principios... cuando mismo los principios no cambian, incluso en el consulado del caudillo. Sólo la monarquía (la tradicional, claro!) puede asegurar que los buenos principios, el buen gobierno, una cierta visión del reino se hacen perennes y se mantienen firmes ante el paso de las generaciones. Sólo la monarquía tradicional puede reinar sobre y para todos sus súbditos: los vivos pero también los que ya fallecieron, muchos de ellos peleando Dios y por su patria, para no verla impía, rota y sumisa, como vemos las nuestras patrias hoy; también para los que están por nacer, para que vengan a vivir en la patria que sus abuelos les han legado.

Y por qué la sólo la monarquía lo puede lograr? Porque la monarquía tradicional asienta en la legitimidad dinástica del poder (o de sangre) pero también en su legitimidad legal (o de ejercicio). La de sangre le proporciona la continuidad, la de ejercicio le confiere integridad, imparcialidad y justicia. Sólo la monarquía tradicional concentra en un sólo sistema estas dos legitimidades, blindando los más altos intereses del reino y de su pueblo contra cualquier interese de grupo y de turno, de dentro o de afuera de sus fronteras.

Lo mejor que puede hacer un caudillo por su patria, estimado Jasarhez, es arrancarla del abismo donde se encuentre y construir para ella la fortaleza inexpugnable de la monarquía tradicional, rehabilitando las leyes y la fuerza que la garantizan; se restaure el reino y sus leyes, que el rey luego se arreglará.

Esto no lo quiso el Prof. Salazar, estimado Jasarhez. Es más; Salazar, aún en su vida, cedió terreno en las posiciones económicas que ha defendido y que has colgado en tu mensaje. Antes de se caer de la silla en 68 (o de le empujaren), lo que llevaría a su muerte en 1970, ya Portugal era presa de grandes oligopolios como los de las familias Mello y Champalimaud (para citar algunos ejemplos) que imponían sus leyes en respeto a la regulación de la economía y del trabajo, sin cualquier respeto por el bonito texto que has dejado arriba. Bonitas palabras las lleva el viento...