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Tema: Declaración programática del partido Fuerza Nueva en la 'Transición' (1976)

  1. #1
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    Declaración programática del partido Fuerza Nueva en la 'Transición' (1976)

    Declaración de 'Fuerza Nueva' como partido, tras el nuevo marco político de derecho de asociación que aprobaron las Cortes en el verano de 1976:

    "FUERZA Nueva comenzó siendo un semanario. Hoy es, además, una asociación política. Los ideales del semanario y de la asociación son los mismos.
    Para nosotros, el 18 de julio de 1936 es un punto de partida, y el 1 de abril de 1939 el cierre victorioso de la Cruzada y el camino abierto para la construcción de un Estado nacional, del que Franco, inspirándose en el pensamiento de la tradición y de José Antonio, fue director y artífice.

    Ni la consolidación de ese Estado fue fácil, víctima del acoso exterior, ni su configuración, según las pautas iniciales, empresa sencilla, dada la formación liberal de un sector muy amplio de la clase dirigente.
    Así y todo, la fuerza dinámica de las ideas que contribuyeron a la creación del Estado Nacional y la experiencia dolorosa de un millón de muertos, sacrificados porque “no fue posible la paz”, dieron a España y a los españoles casi cuarenta años de progreso en los que se alcanzaron cotas inimaginables de desarrollo, y en los que la autoridad y la libertad auténtica marcharon en compañía.

    El proceso de erosión del Estado nacional, iniciado en vida del Caudillo, se hizo evidente a partir del asesinato del jefe del Gobierno don Luís Carrero Blanco. El llamado espíritu del 12 de febrero afloró sin escrúpulos la mentalidad revisionista, y la muerte de Franco, cuyo prestigio y carisma eran un obstáculo insalvable para que ese espíritu transformase plenamente y desde dentro el Estado surgido de la guerra en un Estado liberal idéntico al que dio origen a la misma, actuó como acontecimiento desencadenante de la etapa reformista y constituyente.

    Fuerza Nueva entiende que la historia de los últimos cuarenta años no puede ser ni olvidada ni perdida, y que el retroceso, desde el campo nacional a las posiciones legitimas que surgieron y se mantuvieron con heroísmo, antes del comienzo de la Cruzada, constituye un error político, al desconocer el caudal logrado por las generosas aportaciones de todos y proponer el regreso a los nobles afluentes que le dieron origen y energía.

    Fuerza Nueva se enmarca en la línea de la continuidad perfectiva del Estado nacional depurándolo de las incrustaciones ajenas a su propia textura y de las imperfecciones inherentes a toda empresa humana. Para ello cuenta, de una parte, con la lección elocuente de la experiencia vivida, que prueba hasta qué punto, sin una mística contagiosa y una guardia enardecida de los ideales, las estructuras se debilitan y agotan, siendo ocupadas por sus enemigos.
    Y cuenta, de otro lado, con el empuje, la vitalidad, la entrega generosa de una juventud que llega con entusiasmo a nuestras filas, dispuesta, fiel a la Tradición, a seguir luchando, con el sacrificio que la empresa les demande, por la unidad, la grandeza y la libertad de España, por Dios, por la Patria y por la Justicia.

    ¡ARRIBA ESPAÑA!

    FUERZA NUEVA se propone como asociación política mantener en la nación tres fidelidades:

    Primera: a los ideales del 18 de Julio, es decir, a la doctrina religiosa, política, social y económica que dio origen al Alzamiento Nacional.

    Segunda: al recuerdo y a la obra de Francisco Franco, Caudillo de la Cruzada y artífice del Estado nuevo. La fidelidad al recuerdo y a la obra de Franco no suponen de ningún modo una postura estética, sino una tarea de depuración y de continuidad perfectiva, tomando como esquema orientador los Principios del Movimiento y las Leyes Fundamentales que integran el ordenamiento constitucional.

    Tercera: a la monarquía católica tradicional. social y representativa, instaurada por el Régimen que nació de la Cruzada.

    Estas tres fidelidades suponen un programa mínimo de actuación pública que concretamos así:

    1
    FUERZA NUEVA tiene un sentido espiritual y providencialista de la Historia, y sin ningún respeto humano hace profesión privada y pública de catolicismo.


    El Estado español será confesionalmente católico, respetando el derecho civil a la libertad religiosa de los no católicos. Las relaciones entre la Iglesia y el Estado se regularán de acuerdo con lo que las circunstancias exijan, procediéndose con la mayor urgencia a la denuncia del actual Concordato y a su revisión o sustitución por un “modus vivendi”.

    2
    FUERZA NUEVA defenderá por todos los medios a su alcance la unidad de la Patria, concebida como unidad de historia, de convivencia y de destino en lo universal. Para la salvaguardia de esa unidad, metafísica en el fondo, hacemos nuestra y nos identificamos plenamente con la Tradición española, en la que ha de enraizarse el proceso revolucionario auténtico -y no demagógico- que la justicia social demanda.


    La unidad de España ha de mantenerse sin fisuras entre las tierras, los hombres y las clases. Sin la menor concesión a cualquier forma de separatismo o de ruptura, dentro del respeto a la rica variedad de sus regiones, lenguas, usos y costumbres.

    El Estado velará por la integridad y pureza del idioma español, vinculo de unidad y de entendimiento entre todos los españoles e instrumento eficacísimo para nuestra proyección en el exterior.

    3
    FUERZA NUEVA pretende la reconstitución de la Europa cristiana, a cuyo fin contribuirá con todos sus medios.


    Sin perjuicio de su misión en Europa, España tiene, de esencia, una vocación hispánica fundamental y desbordante, que anhela, con las fórmulas que en su día se estructuren, la comunidad con los pueblos a los que se siente ligada por la fe, la lengua, el genio y el talante.

    Nuestra política internacional estará en función de esas dos vocaciones, insistiendo con tenacidad incansable en la reivindicación de Gibraltar.

    4
    FUERZA NUEVA cree que el hombre portador de valores eternos, es el eje del sistema político y económico. Es el sistema el que está al servicio del hombre y no el hombre el que está al servicio del sistema. La concepción totalitaria de éste repugna al sentido espiritual y católico que hemos proclamado.


    De aquí que todo lo que sea esclavizar al hombre, aherrojarle, privarle de su libertad cristiana, manipular su opinión, degradarle con la pornografía y envilecerle con las malas costumbres, tendrá en nosotros una actitud de abierta, radical y viva oposición.

    En esta línea de pensamiento defenderemos y protegeremos a la familia, manteniendo en las leyes la unidad e indisolubilidad del matrimonio.

    5
    FUERZA NUEVA, consecuentemente con la idea de que el hombre es el eje del sistema, entiende que la economía está al servicio del hombre.


    El hombre no puede jamás convertirse o ser convertido en puro instrumento, en animal biológicamente desarrollado. No es al hombre, sino a la economía a la que conviene una tarea subordinada e instrumental.
    Por ello, la economía no puede adueñarse de la política subordinando el bienestar de los ciudadanos al propósito de lucro, utilidad y ganancia de los grandes monopolios nacionales o internacionales, que acaban con la soberanía del Estado.

    Por ello, estimamos como un logro definitivo de la comunidad política, aunque perfectible, el Sindicato único y vertical. En él se encuentran, se entienden y se armonizan los factores que se integran en el proceso económico: el trabajo, la técnica, el capital y los usuarios y consumidores. Esa armonía que el Sindicato vertical postula, y que se logra cuando el Sindicato vertical no se desfigura, impide que el capital se transforme en capitalismo, la técnica en tecnocracia, el trabajo en marxismo y el consumo en ente pasivo de un proceso económico del cual es en última instancia destinatario.

    Un Sindicato vertical fuerte podrá influir de forma directa en el nacimiento y desarrollo de las empresas, y no sólo desde el punto de vista moral, haciendo solidarios a aquellos que las constituyen, sino desde el punto de vista material, a través del crédito que la Banca sindical y cooperativa les proporcione.

    En este orden de cosas la pequeña y la mediana empresas deben ser protegidas contra la imposición abusiva, la descapitalización y la competencia desleal. Las pequeñas y medianas empresas no son creaciones del capitalismo, sino fruto del trabajo, al ahorro, la dedicación y la voluntad de cientos de miles de españoles. A ellos, en gran parte, se debe nuestro desarrollo, y ellos son los que mantienen puestos de trabajo para muchos más.

    Las empresas agrícolas, ganaderas, pesqueras y forestales requieren la máxima atención, sin descuido, claro es. de nuestro creciente desenvolvimiento industrial. El campo no puede despoblarse con exceso, ni perder sus incentivos económicos. España requiere una agricultura rica, sin la cual nuestros mercados pueden quedar desabastecidos, nuestra economía gravada con la importancia de productos de primera necesidad y nuestro comercio exterior seriamente menguado.

    Todo apoyo a la creación de empresas cooperativas, cualquiera que sea su objeto lícito, contribuirá a la creación de fórmulas de propiedad privada-colectiva, deseable en el orden económico-social.

    6
    FUERZA NUEVA quiere que el acceso a la cultura sea posible a todos los españoles. Ello no quiere decir que la Universidad sea para todos. Estamos hartos de ver cómo se despilfarra y malbarata el enorme presupuesto de Educación y Ciencia en las Universidades, mientras hay todavía pueblos sin escuela y sin maestro.


    No queremos sólo una cultura informativa, que en muchos casos se está volviendo corruptora. Queremos también una cultura formativa en lo físico y en lo moral, en lo nacional y en lo religioso, de manera que la tarea educadora adopte come lema el “mens sana in corpore sano", o, mejor aún, el de “un hombre honesto en una sociedad honesta”.
    En ningún caso podrá tolerarse que los medios de comunicación social o de diversión fomenten un espíritu hostil al conformado por la autentica cultura.

    7
    FUERZA NUEVA desea el mayor prestigio y la dotación suficiente de las fuerzas armadas.


    La sobrevivencia de la comunidad civil requiere un Ejército que la ampare y la defienda. ¿Y cómo podrá defenderla y ampararla si carece de lo necesario, si no tiene la dotación que precisa, si no se rodea a las instituciones castrenses de una aureola de respeto y de admiración?

    La sociedad de nuestro tiempo, por otra parte, cuando las fuerzas que hostigan a la nación se agrupan y preparan sus armas, incluso psicológicas, dentro y fuera de ella, no puede mirar de soslayo al Ejército. Más aún, entendemos que los hombres civiles, en una coyuntura dramática como la presente, y de acuerdo con la doctrina recibida, sin dejar de ser civiles, tenemos que asimilar, hacer nuestras y vivir a fondo, las virtudes castrenses, que son las virtudes del honor, la disciplina, la entrega y el sacrificio.

    8
    FUERZA NUEVA postula un Estado nacional fruto de la ideología y de la doctrina de quienes hicieron posible el 18 de Julio de 1936.


    El Estado nacional no tiene nada que ver con al Estado totalitario marxista, que subyuga a su pueblo, y que para la discrepancia organiza los campos de concentración, convierte en “no personas” a los opositores e ingresa en los manicomios a los disidentes.

    El Estado nacional no tiene nada que ver tampoco con el Estado que surgió del liberalismo, aséptico, puro espectador de las contiendas y disputas sociales y económicas de todo género, sin unos dogmas que lo vertebren, ni unos valores sustantivos que proteger.

    FUERZA NUEVA quiere un Estado nacional que se sabe y se siente actor, protagonista y promotor de la justicia y del bien común. El Estado nacional -que no es totalitario, porque no absorbe a la sociedad y la encorseta, sino que la estimula- vigila el proceso económico, a fin de que la fuerza del dinero no acabe con la Patria, de que la lucha de clases se haga imposible y de que la técnica no nos transforme en “robots” frios y sin alma.

    En el Estado nacional la justicia ha de ejercerse a todos los niveles, con plena independencia y de modo indeclinable, por Tribunales de derecho, sin admitirse forma alguna de desviarla o sustraerse a ella, con sujeción estricta al ordenamiento jurídico, y sin cauce para la arbitrariedad o para impunidad de las transgresiones.

    9
    FUERZA NUEVA configura al Estado nacional, con unidad de mando y de poder, como una monarquía en la que el rey reina y gobierna.

    La soberanía política del rey queda, sin embargo, limitada y controlada por la soberanía social que representan las Cortes, como portavoces de los intereses comunes y del bien general de la sociedad. Sus procuradores se rigen por el mandato imperativo que reciben de sus representados, a cuyos intereses y orientaciones deben atenerse, pudiendo en caso contrario ser desligados de su representación. Las Cortes no pueden estar integradas por ningún miembro que lleve la representación del Gobierno o Administración Central en ninguna de sus escalas, sino sólo y exclusivamente por representantes de los intereses sociales en sus diversos cuerpos.


    10
    FUERZA NUEVA, partiendo de un Estado nacional y unitario, defiende el ordenamiento de la sociedad según los Principios de subsidiariedad y totalidad.


    Por el Principio de subsidiariedad se respeta la autonomía de los distintos entes sociales y el derecho de los mismos a conseguir sus fines propios sin intromisiones ni injerencias de ámbito superior, salvo en supuestos excepcionales, que deberán ser especificados de un modo concreto.
    Por el Principio de totalidad se integran las partes en el todo, cuando, al desarrollar aquéllas sus actividades, precisan unirse para el cumplimiento de fines comunes o que excedan de sus propios recursos.

    El Principio de subsidiariedad garantiza la libertad. El Principio de totalidad garantiza la autoridad, y por la concurrencia de ambos, dentro de los limites de cada uno, se garantiza el necesario equilibrio entre la libertad y la autoridad.

    Ambos Principios operan y son aplicables en las diversas escalas políticas y sociales, que empiezan en el Municipio y concluyen en el Estado.

    Madrid, 5 de julio de 1976.

    https://fuerzanueva.files.wordpress....uerzanueva.pdf


    Última edición por ALACRAN; 17/04/2018 a las 13:11
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



  2. #2
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    Re: Declaración programática del partido Fuerza Nueva en la 'Transición' (1976)

    DOBLE AGUILA y Pious dieron el Víctor.

  3. #3
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    Re: Declaración programática del partido Fuerza Nueva en la 'Transición' (1976)

    Artículo de Ernesto Milá: "Fuerza Nueva ante los partidos políticos":

    “... No somos de derechas, ni de izquierdas; pero si resulta absolutamente preciso situarnos en términos parlamentarios, nos encontramos entre la derecha y la izquierda, por detrás del presidente, dando la espalda a la Asamblea” …

    Revista FUERZA NUEVA, nº 498, 24-Jul-1976

    FUERZA NUEVA ANTE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

    Por Ernesto MILÁ

    La progresiva desintegración del Estado del 18 de Julio fuerza a que no nos podamos detener

    1.Introducción
    El discurso de Blas Piñar en Castellón (http://hispanismo.org/historia-y-ant...tml#post172606) alcanzó gran resonancia en la prensa al citar un párrafo concreto: desgraciadamente FUERZA NUEVA debía convertirse en partido político. Para nosotros este hecho capital tiene una importancia decisiva, al colocarnos en un nuevo plano de lucha política desconocida hasta ahora. El objetivo trazado por este artículo es el de aportar algunas ideas básicas que ayuden a nuestro trabajo político en esta nueva fase.

    1.1 Tarea realizada hasta ahora: servir de conciencia nacional
    Blas Piñar y los hombres de FUERZA NUEVA lo han repetido en múltiples ocasiones: iniciamos el combate para defender unas trincheras que habían sido abandonadas por quienes era su misión mantenerlas. Si la cadena de prensa del Movimiento hubiera mantenido en todo momento una actitud de identificación con los ideales del 18 de Julio, si los entes asociativos del Movimiento, la Organización Juvenil, etc. se hubieran mantenido en su papel de “organizaciones de masas”, dinamizadoras y activistas, puestas al servicio de los ideales de Falange, si en lugar de progresar hacia atrás se hubiera avanzado en la senda de la edificación de una nueva sociedad nacionalsindicalista y en la perfección del Estado Orgánico, si todo esto se hubiera hecho, seguramente hoy no existiría FUERZA NUEVA, porque la tarea que ha asumido ya se estaría realizando por aquéllos que deberían ser sus normales ejecutores. Esto, desgraciadamente, no es así y el nacimiento de FUERZA NUEVA y de un embrión de organización política constituyó inicialmente una conciencia nacional tendente a servir como correctivo a la errónea línea señalada por los detentadores del poder.

    1.2 Tarea a partir de ahora: partido nacional de vanguardia
    La progresiva desintegración del Estado del 18 de Julio fuerza a que no podamos detenernos únicamente en ser una conciencia nacional, sino que la traduzcamos en algo material y tangible: en un partido político, en definitiva. Rechazar la conversión en partido político significa negarnos a actuar eficazmente en el plano político, luego a la esterilidad. Está claro que no podemos relegarnos a ser un partido más entre la constelación de más de 200 siglas que han aflorado después de la muerte de Franco. Está claro que nuestra participación en las elecciones, sea como formación independiente o como organización integrante de un Frente Nacional, se hará “sin fe y sin respeto”; sin fe porque aunque una mayoría democrática, manipulada y alienada por todos los que hoy afilan sus armas electorales, ejercitan demagogia y espantajos tristemente liquidados hace 40 años, decida que es deber de todo español suicidarse en virtud de un 51 por 100 de votos frente a un 49 por 100, nosotros, los hombres de FUERZA NUEVA, seguiremos pensando que los españoles y España no tienen derecho a suicidarse. Está claro que nuestro lugar como “partido político” no está en reducidas capillas organizadoras de maquiavélicas conspiraciones, sino en la calle y entre las masas. Fijemos estas ideas, en consecuencia:
    •No un partido más: por un partido de vanguardia, punta de lanza del Estado Orgánico, del nacionalsindicalismo y de la Revolución Nacional.
    •Ninguna confianza en las urnas, en la democracia inorgánica y en los resultados electorales; ninguna sumisión: actitud de denuncia a la partitocracia.
    •Ningún esfuerzo ahorrado para atraer a las masas populares no a un partido de conspiradores, por una organización dinámica, activista y amplia.

    2.Estructura necesaria ante la nueva coyuntura
    Lo volvemos a repetir: la nueva coyuntura política afecta inevitablemente al desarrollo de nuestro trabajo político. No podemos permanecer al margen de este cambio de condiciones objetivas. Todos los que hoy se mueven dentro de FUERZA NUEVA deben comprender esta verdad; es preciso adaptarse a la nueva situación. Esta “adaptación” se debe obrar a dos niveles:
    •A nivel individual: en la estructura mental de cada simpatizante y militante actual, que debe comprender que sus errores no son únicamente personales, sino que serán tomados como los errores de la organización.
    • A nivel de organización: en la composición y estructura de los diferentes núcleos y de la organización central.

    […]

    3. El trabajo político
    En la moderna lucha política no debemos olvidar que no son precisamente la fuerza de los principios quienes posibilitan el crecimiento y consiguiente control del poder a un movimiento, sino la constancia y técnica con que éste lleva esos principios a la práctica: la metodología o la práctica, en fin. Veamos algunas anotaciones sobre las cuales se puede edificar una práctica eficaz.

    3.1 Principios

    Principio de originalidad: podemos permitirnos todos los errores, salvo el de no ser originales. Nuestra práctica debe estar constantemente presidida por este principio. El distinguirse de los demás partidos, el negarse a ser un partido más en una España infectada por este cáncer, implica el proveernos de grandes dosis de originalidad, rechazar el conformismo político imperante y saber ser hombres contra corriente, en definitiva.

    Principio de dinamismo: la ausencia de dinamismo implica muerte… No se puede dar tregua a la propia organización, se debe estar presente en todas las luchas políticas, multiplicar las actividades, afirmar nuestra presencia en la calle.

    Principio de eficiencia: … toda acción política la debemos realizar preguntándonos: ¿favorecerá esta acción al prestigio de FUERZA NUEVA? Es preciso, pues, cesar y evitar aquella acción que no haga avanzar a toda la organización a la conquista de sus objetivos.

    Principio de unidad: … debemos cortar cualquier polémica estéril en el interior y volcarnos hacia actividades exteriores, evitar las luchas entre tendencias a las que la izquierda nos tiene tan acostumbrados -no en vano la verdad es una y el error múltiple-, FUERZA NUEVA debe ser lo suficientemente amplia para que en ella tengan cabida todas las fuerzas nacionales y lo suficientemente disciplinada y cohesiva para evitar la aparición de estériles y ficticias pugnas.

    Principio de diversidad de temas: la unidad ideológica debe permitir la diversidad de los temas tratados; los militantes deben poder responder a cualquier cuestión que se les plantee: desde política hasta economía, dese problemas filosóficos hasta culturales, etc. Insistir exclusivamente sobre el tema político, por ejemplo, olvidando los aspectos culturales y vitalistas, puede ser peligroso, dado el estructuralismo funcional de la sociedad moderna y la interdependencia de unos temas y aspectos para con otros.

    Principio de apoyo mutuo: la camaradería imperante en un movimiento de nuestro estilo no puede reducirse a mera palabrería; sólo existe igualdad entre camaradas: de aquí que los hombres de FUERZA NUEVA debamos formar comunidades de apoyo mutuo. Para ello es factible:
    • que los camaradas de más edad que dispongan de la posibilidad de ofrecer puestos de trabajo a los jóvenes los ofrezcan a militantes de la organización.
    • que los militantes pertenecientes a los colegios de abogados formen comités de defensa jurídicos gratuitos para militantes y simpatizantes de la organización con problemas jurídicos de cualquier tipo.
    • que se formen cooperativas compuestas por camaradas y simpatizantes, considerando que el sistema cooperativo es un arma eficaz contra los trust y alta finanza.
    • que se creen “bolsas de trabajo” para los camaradas estudiantes.
    • que cualquier camarada, en definitiva, encuentre ayuda desinteresada en la organización y una comunidad de apoyo: no en vano nuestro honor se llama lealtad.

    Principio de combatividad en todos los sectores: el hecho de que grupos políticos opuestos controlen resortes de poder u otros estamentos no significa el que no podamos emprender una lucha de reconquista en ellos:
    • por la reconquista de la Universidad: formemos con los núcleos actuales de simpatizantes y los restos de la OJE que realicen en este medio un trabajo sistemático de prospección y captación. En pocos años los bachilleres se transforman en universitarios…
    • por la reconquista de los sindicatos y del poder obrero: la liquidación vergonzosa de la Organización Sindical llevará consigo el que una masa de obreros indecisos busque su sindicato: creemos núcleos obreros en las grandes fábricas partiendo de los militantes hoy existentes. Creemos comités de abogados laboralistas que constituyan su apoyo jurídico. Creemos el embrión de unos futuros sindicatos nacionales armados con los mismos principios con que José Antonio y Ramiro pusieron en marcha las CONS.
    • por la reconquista de los medios de masas: procuremos imponer nuestra colaboración en los órganos de la cadena de prensa del Movimiento, fomentemos, leamos y divulguemos libros de nuestra línea… Mandemos cartas y colaboraciones diariamente a diversas publicaciones defendiendo nuestras tesis.
    • por la reconquista de los colegios profesionales: que se coordinen las promociones de jóvenes que salen de la universidad con los veteranos de anteriores, con antiguos miembros del Frente de Juventudes y del SEU…
    • por la reconquista de los estamentos religiosos y católicos…
    • por la reconquista de los entes municipales: la república se instauró después de unas elecciones municipales. Debemos recordar la lección. Crear asociaciones de vecinos… apoyar a camaradas situados en Ayuntamientos…

    Principio de continuidad: la lucha política es universal y permanente. Los comunistas de 1939 no son diferentes de los de hoy: sólo que han realizado un incansable trabajo que los falangistas de 1939 no han hecho o no les han dejado hacer. Una victoria implica la posibilidad de conseguir otra más amplia. Una derrota supone la necesidad de remontarla cueste lo que cueste: jamás parados o inactivos.

    […]

    5.Conclusión

    No debemos ni podemos caer en las trampas que la futura democracia nos depara. No debemos aceptar su vocabulario confuso y contradictorio que inmediatamente, con su burda mentalidad racionalista, nos situará, clasificará y archivará en uno de los elementos de su tríada sagrada “derecha-centro-izquierda”. No, nosotros no podemos aceptar ese juego, ni somos de derechas, ni de centro, ni de izquierda, porque esos son términos partitocráticos creados y utilizados para catalogar a las formaciones partitocráticas. Nosotros no vamos a ceder a las clasificaciones de los politicastros gobernados bajo los mandatos de los emperadores del dinero. Es hora de recordar un texto de Robert Aron y Arnaud Dandieu escrito en “La Revolution necessaire” (1933):
    No somos de derechas, ni de izquierdas; pero si resulta absolutamente preciso situarnos en términos parlamentarios, repetimos que nos encontramos entre la derecha y la izquierda, por detrás del presidente, dando la espalda a la Asamblea”…

    Ernesto MILÁ



    Última edición por ALACRAN; 18/01/2021 a las 17:15
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



  4. #4
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    Re: Declaración programática del partido Fuerza Nueva en la 'Transición' (1976)

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Hacia la ruptura "nacional"

    Revista FUERZA NUEVA, nº 509, 9-Oct-1976

    HACIA LA RUPTURA NACIONAL

    CUANDO los hombres que tienen la obligación ética y moral de asumir la defensa jurídica y política —llegando a tomar las armas, de ser preciso— de unos principios político-sociales y de las instituciones derivadas de ellos, dimiten de este inexcusable deber histórico, es la historia misma la que se encarga, por espontánea reacción, de hacer aparecer otros que de la vergüenza y la traición rescatan la bandera para volver a izarla de nuevo, más alta, firme y orgullosa que nunca.

    Así han nacido en el devenir de Europa todos aquellos movimientos que buscaban la regeneración de sus respectivos pueblos, que aspiraban a dotarles de un profundo sentido nacional, a llevarles hacia el reencuentro consigo mismos y con sus más genuinos valores, a descubrirles su personalidad histórica y el destino que les es propio en la armonía del mundo. Así nació también FUERZA NUEVA, como corriente regeneradora de la política española, disconforme en un principio, y luego, al degenerar progresivamente en sentido negativo la evolución de las estructuras oficiales y de sus altos funcionarios —pues no es otra su categoría—, totalmente opuesta a ella.

    • • •

    En primer lugar, FUERZA NUEVA fue una revista de defensa, luego cubrió posiciones de combate, posteriormente —y en especial debido a sus continuos actos de masas— llegó a crear una fuerte corriente de opinión, y ahora, al fin, surge de ella un partido político como instrumento de lucha por los ideales y principios cuya defensa incumbía a otros hombres y a otras entidades que han desertado de su puesto, que han ido pactando en la encrucijada vital de cada momento político con los enemigos de todo lo que ellos teóricamente representaban. En todos esos momentos, nuestro partido —pues ya entonces se perfilaba como tal— debió adoptar la decisión de enfrentarse a la errónea conducta política de esos sedicentes representantes, primero —como decíamos— con la disconformidad y después con la oposición más rotunda.

    Nuestra lealtad al poder establecido ha estado, en todo momento, condicionada según el viejo principio: «Dios, qué buen vasallo si oviera buen señor»; es decir, ha venido determinada por el camino que las estructuras de ese poder seguían. Cuando éstas mostraron el primer síntoma de debilidad, sonó la hora de nuestra aparición; cuando empezaron a ser minadas desde su propio interior, nos cupo marcar el auténtico camino que debía seguirse: esta crítica objetiva, esta contestación al desviacionismo tuvo su más claro exponente en el famoso editorial «Señor presidente» (1974); cuando el Régimen experimenta un paro instantáneo —significado en la muerte de su artífice, el Caudillo Franco—, y, en vez de seguir adelante con voluntad renovada y proyección de futuro, da marcha atrás con evidente intención de retrotraer a la nación a un pasado fracasado en el horror de un enfrentamiento fratricida, es el momento en que FUERZA NUEVA se coloca frente a frente con los protagonistas de un poder ideológicamente invertido, y, señalando al pueblo nacional —antítesis del país desarraigado—, manifestado bajo banderas de España y consignas de nuestro partido, proclama en una de sus portadas (4 de septiembre de 1976): «Esta es la oposición.»

    Los principios del 18 de Julio, fecundados por la sangre de los muertos y el esfuerzo de los sobrevivientes, han causado baja en el seno del poder actual, cuyo fin no es otro que el de autodisolverse, según demuestra su carencia de principios políticos propios, y que, en consecuencia, presenta el más formidable vacío ideológico de toda la historia moderna, moviéndose por pura inercia, y siguiendo, inconsciente o deliberadamente, el rumbo que le señala la autotitulada «oposición democrática», que en realidad no es lo uno ni lo otro, puesto que, en primer lugar, pacta con su supuesto oponente para llegar a metas comunes; y, en segundo, carece de representatividad democrática, pues ni sus dirigentes han sido elegidos democráticamente, ni representan a nadie mientras unas elecciones no demuestren lo contrario.

    • • •

    Ante el giro de 180 grados que ha experimentado el sistema, dirigiéndose con velocidad suicida en un sentido totalmente opuesto a nuestros principios, que —repetimos— son los del 18 de Julio, una disconformidad relativa, una crítica «desde dentro», una oposición «intra-Régimen» sería a todas luces insuficiente, no llevaría a ninguna parte. Por eso, frente al sistema amorfo de este momento, a punto de configurarse definitivamente como mero instrumento partitocrático, inorgánico e invertebrado del capitalismo de esencia liberal que acabará por instalar unilateralmente en el poder a la coalición de fuerzas «democráticas» que dice oponérsele, alzamos la voluntad irrevocable, firme y absoluta, de crear, vertebrar y organizar la OPOSICIÓN NACIONAL, con ideología, métodos de lucha y objetivos propios e independientes de un sistema que al presente nos ha devenido ajeno, cuando no hostil.

    Nuestra ideología será, evidentemente, la de las fuerzas positivas que dieron forma y fondo al Alzamiento Nacional —descartamos ya desde ahora a los factores negativos y parasitarios, como la Democracia Cristiana cedista del reaccionario Gil-Robles— a saber: la tradición popular (Requeté) y la revolución nacional (JONS y Falange), cuyos postulados no pudieron desarrollarse íntegra y definitivamente por culpa, precisamente, de los elementos reaccionarios y desviacionistas que ahora han abocado a España a una partitocracia estéril para ella, y beneficiosa tan sólo para sus creadores y defensores: los grupos de presión que mendigan un rincón en el Mercado Común para salvar su economía en crisis, y la alta finanza capitalista, en conexión directa y subordinada con el colonialismo económico extranjero y sus multinacionales.

    • • •

    Se ha venido demostrando a través de estas líneas que ninguna ingenuidad es válida; que, contra lo que todavía creen algunos malinformados, nuestra ideología no goza de ninguna parcela del poder; que no hay otra continuidad posible si no es hacia el caos y el enfrentamiento nacional, auspiciado por los partidos burgueses que dividen al pueblo en interés de la oligarquía capitalista y por el izquierdismo que ve su mejor oportunidad para entregar la nación al imperialismo soviético. En consecuencia, para lograr nuestros objetivos, que se sintetizan en la implantación de la REVOLUCIÓN NACIONAL, no podemos emplear otros métodos de lucha política —que seguirán, mientras nadie indique lo contrario, la más estricta legalidad, conforme a las reglas de la más pura democracia— que aquellos que apunten a romper totalmente con la actual dirección de la política oficial española, para darle el sentido auténtico, legítimo y necesario de nuestro ideal nacional-revolucionario.

    Esto, si tiene un nombre, es el de RUPTURA NACIONAL. Nadie debe asustarse de estas palabras ni de la alternativa que representan. Ante todo, porque si se quiere evitar que se rompa España en mil pedazos, en lo político —por la lucha de partidos—, en lo social —por la lucha de clases—, y especialmente en lo nacional —por los separatismos locales—, habrá que romper todo lo que sea preciso. Y también porque la idea no es radicalmente nueva: el siglo XX español cuenta ya con dos rupturas nacionales, a saber, las representadas por el golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923, y por el Alzamiento Nacional en 1936.

    • • •

    Lo que pretendemos nosotros es exactamente lo mismo que querían Primo de Rivera y Franco, cada uno en su peculiar —aunque, a lo que parece, no irrepetible— coyuntura histórica: acabar con la división, el caos y el enfrentamiento de la nación, determinados por la democracia liberal partitocrática de extracción burguesa, e implantar un sistema de unidad nacional cuyo único beneficiario sea el pueblo español, superando así los intereses mezquinos y egoístas de capitalismo y comunismo, de derechas e izquierdas, de partidos, clases y regiones. Y, además, lograr lo que no pudo conseguirse en ninguno de los dos casos anteriores: la revolución definitiva que España necesita, que acabe de una vez por todas con las causas de sus respectivos fracasos y que consiga para nuestra nación aquel reencuentro con su propia esencia y aquella regeneración de que hablábamos al principio de estas líneas.

    Esta ruptura nacional será pacífica o violenta, pactada o no, según lo quieran nuestros oponentes —aunque nos tememos que, a la hora de tenernos en cuenta, todas sus diferencias desaparecerán para poder combatirnos unánimemente—, y dependerá también de nuestras fuerzas y, sobre todo, de la gravedad que el momento revista para España. De lo que no puede caber duda alguna es de que a la primera oportunidad que se presente, deberemos tomar una actitud consecuente y firme, sin dilaciones, sin vacilaciones y sin concesiones. Pacífica y pactada fue la ruptura nacional de Primo de Rivera; violenta y no pactista fue la del 18 de Julio; lo esencial no es el medio sino el fin, y cualquier fin es bueno con tal de rescatar a España de las garras de sus enemigos y de salvar su existencia.

    Ante quienes se preguntan, con perfecto derecho a ello, si la ruptura nacional debe afectar o no a la monarquía, debemos aclarar —aunque sea sólo por cuestión de legalidad— que nosotros seremos tan monárquicos como fiel sea la monarquía a los principios que un día no muy lejano juró; que le guardaremos tan alta fidelidad como el hombre que hoy se nos aparece como símbolo: el Cid; que recordaremos en qué sentido los hombres de las dos rupturas nacionales españolas: Primo de Rivera y Franco, consideraron a la monarquía; y cómo la monarquía les consideró a ellos, a su ideología y a su obra; y, sobre todo, nos reafirmaremos en el juicio histórico que sobre la misión de la monarquía española emitió José Antonio. En síntesis, mantenemos, como dice la Declaración Programática de FUERZA NUEVA, nuestra fidelidad a la monarquía tradicional, pero insistiendo en que lo importante no es la forma que asume el Estado, sino su fondo ideológico. Y, desde luego, no seremos menos monárquicos que la «oposición democrática» que se entrevista, dialoga y pacta con los más calificados representantes de la institución monárquica.

    De lo que estamos plenamente convencidos es de que ni el capitalismo explotador, ni el comunismo sanguinario, ni el separatismo disgregador, sobrevivirán a esta ruptura nacional, y de que ninguna otra será ya necesaria, porque la revolución nacional que le seguirá romperá definitivamente con el pasado y marchará con paso alegre, claro y firme hacia el futuro.

    Juan MASSANA




    Última edición por ALACRAN; 22/07/2021 a las 13:49
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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