Pocos meses después de estos episodios Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España, entregaba su alma a Dios. Se iniciaba, de este modo, el oscuro período de la llamada Transición que culminaría con la liquidación total del Estado erigido sobre la limpia Victoria del Primero de Abril de 1939. El mismo Blas Piñar nos cuenta que a la muerte de Franco, según testimonio del Cardenal Tarancón, Paulo VI tuvo palabras de reconocimiento hacia su figura y su obra: “Ha hecho mucho bien a España y ha proporcionado un desarrollo extraordinario y una época de larguísima paz. Franco merece un final glorioso y un recuerdo digno de gratitud”; y al leer el Testamento de Franco, exclamó: “¡Me equivoqué con este hombre!”[8].
Esto son ganas de armonizar lo que nadie puede creer. Estas alabanzas a Franco por Pablo VI parecen los típicos elogios fúnebres a quien ha muerto y que se prodigan hasta los enemigos. No creo que pueda achacárseles más valor. Que por la simple lectura de un testamento "espiritual" alguien cambie su opinión mantenida durante décadas no es creíble.

Reconocimiento sin duda valioso que habla bien de Paulo VI. Pero tardío. El mal ya estaba hecho y sus consecuencias duran hasta hoy
¿¿Reconocimiento tardío?? Lo que pasa es que autores vaticanosegundistas como Blas Piñar o Luis Suárez hubieran anhelado la concordia entre Pablo VI y Franco y miraban a Pablo VI con muy buenos ojos.