He terminado la antología que estaba leyendo de Paul Claudel, y en efecto, la he disfrutado muchísimo. Aunque no lo parezca, Francia también ha dado buenos poetas católicos. Cuando fui a devolverlo esta mañana a la biblioteca encontré un volumen de la misma colección que contenía Cinq grandes odes y La Cantate à trois voix. Creo que también me va a gustar mucho.

También acabo de leer (¡por fin!) Os Lusíadas, de Camõens. En la versión original portuguesa, como tiene que ser. Un precioso poema épico del que nuestros hermanos portugueses están con toda razón orgullosos y que de este lado de la raya para acá casi nadie conoce, a pesar de que existen buenas traducciones. Me ha gustado incluso más que La Araucana. Lo único que no me gustó fueron las excesivas alusiones mitológicas, pero bueno, eran modas de la época. Recomiendo encarecidamente su lectura.