
Iniciado por
Valmadian
Yo también me encontré con uno a una veintena de metros. Me miró, lo miré, y se fue. No había ni pizca de agresividad en su mirada, sólo algo entre curiosidad y sorpresa. En cambio, me he encontrado en un camino con tres perros que salieron de una finca, y ahí si que me temblaron las piernas. Tuve que hablarles con mucha calma y como si fuesen cachorros. Entonces, lentamente, me fui agachando como para coger una piedra, algo a lo que muchos perros temen, y los dos no dominantes se dieron la vuelta. En ese momento el cabecilla dejó de gruñirme y despacito se fue dando la vuelta también. Por supuesto, ni se me ocurrió atacarlos entonces. Me dí media vuelta y sin dejar de mirar para atrás me fui alejando. Siempre que salgo al campo llevo un bastón de monte, nada de esas cosas de aluminio anoréxicas, no, la estaca por si acaso. Desde aquella ocasión ahora siempre llevo una bolsa colgada del hombro, y en ella un martillo de geólogo de puro acero alemán.
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