Re: El problema del lobo y nuestros ganaderos.

Iniciado por
Leolfredo
Desde luego, cualquiera que ha andado algo en su vida por el monte, o al menos aprendió algo de sus mayores, sabe que en esos casos no hay mejor ayuda que un mechero con la llave de llama a tope.
Martillo de geólogo, dice. En fin...
Es que yo no fumo y no me gusta el fuego en el monte ni en fotografía, algo que sabe cualquiera que ha presenciado seis incendios forestales. Además, no es que no haya andado por el monte, es que vivo en la ladera de un monte. Pero aún más eficaz es pegar un tiro al aire, y eso lo sabe cualquier cazador o que haya escuchado a éstos. El martillo de geólogo es útil para otras actividades, además de demostrar que hace "pupa". Que no tienes razón con el tema del lobo, que los odias por alguna causa que no has mencionado y de ahí tu obsesión con este tema y según indicas por otros muchos sitios. Sospechoso.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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