Muy acertado lo que afirmas, pero hay algo en que no estoy de acuerdo
Sobre las antiguas normas mosaicas (las del Antiguo Testamento, que condenan inscribirse imágenes en la piel) santo Tomás de Aquino (Suma Teológica I-II, 99 y sigs.) afirma que, aunque no están ya vigentes los preceptos judiciarios ni ceremoniales (la circuncisión, p. e.), siguen estando vigentes los preceptos morales (el Decálogo y similares del Antiguo Testamento).
En ese sentido no se ve por qué la prohibición de “No sajareis vuestra carne, ni haréis figuras algunas ni marcas sobre vosotros. Yo el Señor”, (Levítico, 19, 28) debiera considerarse derogada. No se ve en qué medida la Ley Nueva afirme o dé a entender algo que permitiera grabarse imágenes en la piel. Tampoco se ve por qué dicha práctica pudiera ser moralmente aceptable, cuando lo único conocido de Dios sobre ella es su rechazo, confirmado además por la tradición cristiana de milenios.
Porque, al contrario, aunque el mismo libro del Levítico, poco antes (Lev 19, 27), prohíbe comer carne con sangre, ese mandato está derogado por la permisión absoluta de comer animales que dio el ángel a San Pedro en los Hechos de los Apóstoles (Hechos 10:13-23) y por la tradición y práctica cristianas.
Recalcando las diferencias entre lo derogado y lo vigente, también se lee en el Levítico que “no te entregarás a la magia ni a la adivinación” y supongo que nadie creerá que la no vigencia legal de tal Libro haya permitido que tales prácticas adivinatorias sean lícitas y no sean pecado en la Ley Nueva.
Por tanto, entiendo que el mandato del libro del Levítico sobre no tatuarse, lo mismo que el de no dedicarse a la magia y adivinación sigue perfectamente vigente.
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