TATUAJES Y SATANISMO
Los tatuajes no son simples decoraciones de la piel. Los Tatuajes, hablan de las características psicológicas de nuestra cultura. Y de quien se tatúa. Pero también son la expresión de la propia opción espiritual.
En las civilizaciones pre-cristianas el tatuaje era una expresión de adoración y pago a los dioses paganos. Los cuales sabemos en su mayoría eran operados por demonios disfrazados.
La paganización de la cultura actual ha popularizado los tatuajes. Y los mismos agentes espirituales siguen presentes en esos dibujos que laceran la piel.
LA HISTORIA DEL TATUAJE
La palabra tatuaje proviene de “tattoo”, término acuñado por el aventurero James Cook de mediados del siglo XVIII. Es la conjunción de dos conceptos polinesios “ta”, que significa “motivo grabado en la piel” y “atua”, que significa “espíritu”. Por lo tanto se trata de un grabado en la piel que manifiesta contenidos espirituales.
La historia del tatuaje está relacionada con el paganismo, el demonismo, el chamanismo, el misticismo y el canibalismo. En muchas culturas el tatuador era un chamán, o sea un sacerdote que utiliza la magia intermediando entre el mundo natural y el sobrenatural. Conjugaba la magia para curar enfermedades, predecir el futuro y controlar fuerzas espirituales. Por lo tanto implica que el tatuaje es mucho más que una decoración en el cuerpo.
En todas las culturas pre cristianas era un vehículo para invocaciones espirituales y religiosas paganas, y un puente hacia el mundo sobrenatural (…)
Diversos estudios en Oceanía y entre tribus indias de América del Norte, muestran que el tatuaje involucraba rituales complejos realizados por sacerdotes, que apelaban a conocimientos ocultistas. El caso más extremo de tatuajes son los maoríes de Nueva Zelanda, que eran cazadores de cabezas y caníbales, y adoraban a dioses demoníacos. Estos tatuaban su cuerpo casi por completo.
Pero también se puede ver la extensión del tatuaje en Filipinas, Taiwán, China, Japón relacionados con la adoración a sus dioses. En Sudamérica y en América del Norte también. Los esclavos romanos eran tatuados con un signo de propiedad.
Las prostitutas de los santuarios babilonios y cananeos se tatuaban como parte de adoración a Baal. La misma adoración a dioses sucedía en la India. Los “inuit” del Polo Norte se tatuaban al llegar a las regiones frías árticas, para apaciguar a los dioses y que les permitieran sobrevivir en el duro clima. Y los “ojibwa” de América del Norte tatuaban sus pómulos frente y mejillas, en rituales en los que exorcizaban a los demonios mediante el tatuaje.
Cuando Cortés llegó a México en 1519 descubrió que los demonios que adoraban los nativos se los dibujaban también en la piel. De modo que el tatuaje en las civilizaciones pre cristianas fue más que un elemento decorativo; tenía la función espiritual de comunicación con los espíritus. Y obviamente, en esas culturas los espíritus probablemente fueran demonios.
Así pues, el tatuaje es claramente una expresión demoníaca: los tatuajes son satánicos. Es lo que perfectamente se podría deducir de acuerdo a lo que se señala en la Biblia, yendo directamente a las escrituras. En ella se describe y se transmite la palabra del propio Dios y resulta interesante saber que allí se condenan los tatuajes de forma muy clara. De modo que hacerse un tatuaje va en contra de la palabra de Dios y ¿qué es lo que está en contra de Dios?: lo satánico. Conclusión: hacerse un tatuaje es satánico.
¿Es aceptable que un cristiano se haga tatuajes? Analicemos algunos textos bíblicos que pueden servirnos de guía. Levítico 19:28: “Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por los muertos, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo, el Señor.” Está claro: el Señor no quiere rasguños en el cuerpo ni ningún tipo de señal. Algunas traducciones incluso utilizan otros términos aún más específicos, como “cortes” o “perforaciones”.
“Que las mujeres se adornen [...] con modestia y buen juicio.” (1 Timoteo 2:9.) Este principio también es válido para los hombres. El cristiano no debe atraer indebidamente la atención ni incomodar a los demás por su apariencia.
Hay quienes se tatúan para reafirmar su identidad o sentirse libres, dueños de su propio cuerpo. Sin embargo, la Biblia insta a los cristianos: “Presentad vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios, un servicio sagrado con su facultad de raciocinio” (Romanos 12:1). La “facultad de raciocinio”, o la capacidad de razonar, puede ayudar a quien se quiera hacer un tatuaje a analizar sus motivos.
LA POSICIÓN DE LAS RELIGIONES
Las tres principales religiones monoteístas no ven con buenos ojos el tatuaje. En el Islam consideran al tatuaje como haram, es decir prohibido. Consta en un hadit que el profeta Mahoma maldijo tanto al tatuador como al tatuaje. Y en otro hadit se menciona que el tatuado es alguien que ha elegido a satanás y rechazado a Alá.
También en el judaísmo no se los considera adecuados. En particular por el versículo 19: 28 del Levítico que dice “no harás ningún corte en tu cuerpo por los muertos, ni te marcarás ningún tatuaje; Yo soy el señor”. Los rabinos dicen que esta regla fue para evitar que el pueblo escogido imitara a las sociedades paganas que lo rodeaban; y de alguna manera implica el conocimiento de Dios de la relación entre el tatuaje y el ocultismo, que Él quería evitar en su pueblo elegido.
Incluso en el 1º Libro de los Reyes capítulo 18, cuando Elías desafío a los profetas de Baal, estos se hacían incisiones en el cuerpo chorreando sangre, para invocar a sus dioses. El tatuaje es una práctica que implica derramamiento de sangre, porque la herramienta de tatuaje hace incisiones en la piel que producen heridas y sangre. Y este es un elemento que toma en cuenta el cristianismo porque en 1 Corintios 3: 16-17 dice que los cuerpos de los hombres son el templo de Dios, y si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá.
Entre los cristianos, San Basilio en el siglo IV señaló que los tatuajes eran una práctica pagana asociada con los apóstoles de satanás. Y el Papa Adriano I, siglo VIII, reafirmó la prohibición absoluta de los tatuajes, que había sido instaurada por el emperador Constantino, arguyendo que el tatuaje “arruinaba lo que había sido creado a imagen de Dios”.
Según el teólogo Simone Iuliano, en su Manual de Demonología:
“Cuando aceptas el tatuaje, haces un pacto de sangre con la persona que hace el tatuaje, abres tu vida a cualquier espíritu con el que esté atado, le permites que ingrese en ti. A través del consentimiento de sangre, siempre se abre un pasaje para permitir que los demonios entren. Este es el problema principal. Cuando nos tatuamos, abrimos la puerta a espíritus demoníacos de tormento, espíritus impuros, incluso si el tatuaje no es consecuencia de un gesto de rebelión, sino simplemente una expresión estética. Y el hecho de tatuar imágenes y símbolos cristianos no hace ninguna diferencia”.
El padre Gianni Cioli, profesor de teología moral en Florencia, ha dicho:
“Las reservas [contra el tatuaje] se remontan a tres razones fundamentales.
La primera es que los tatuajes pueden constituir, especialmente si se practican sin la debida precaución, un peligro para la salud.
La segunda razón es que la moda actual a menudo está vinculada a una cultura de transgresión y a una tendencia provocadora y erotizada del cuerpo, indudablemente problemática para la moral cristiana.
La tercera razón es que esta cultura a veces tiene sus raíces en el esoterismo e incluso en el satanismo; un símbolo aparentemente inofensivo propuesto por los artistas del tatuaje podría haber ocultado significados que un cristiano debería aborrecer”.
LOS DEMONIOS, LOS TATUAJES Y LOS EXORCISTAS
Los ministerios de liberación saben que los tatuajes están relacionados con las opresiones, infestaciones y obsesiones o sea manifestación de demonios. Y ellos y los exorcistas, como por ejemplo el padre Gabriel Amorth, han verificado que las personas poseídas que tienen tatuajes sienten una sensación de ardor en los tatuajes. Aunque el tatuaje no sea consecuencia de un gesto de rebelión sino un motivo de expresión estética, cuando nos tatuamos abrimos la puerta a espíritus impuros, demoníacos.
Anton LaVey, que fundó la Iglesia de Satán en Estados Unidos confiesa públicamente – en el libro “Modern Primitives” – que tras cada tatuaje (ya sea una simple flor o un dragón) está el satanismo porque, de hecho, él no solo lo concibió, sino que quería que esta moda se extendiera.
¿LOS TATUAJES SON PRECURSORES DE LA MARCA DE LA BESTIA?
En el Apocalipsis 13: 16-17 dice que el anticristo va a hacer que la gente se marque con la marca de la bestia en su cuerpo y quiénes no lo tengan no podrán comprar ni vender, o sea que serán excluidos de los bienes de la sociedad. Será un signo de pertenencia al maligno. Y en el Apocalipsis 14: 9-11 describe qué las personas que reciban la marca de la bestia “beberán del vino de la ira de Dios”, que es ni más ni menos que la condenación eterna.
La marca de la bestia es voluntaria y por lo tanto no se puede asimilar a la marca que, por ejemplo, ponían los nazis en la piel de los judíos en los campos de concentración. Y a su vez dice también la Biblia que el anticristo engañará incluso a los elegidos; de modo que para engañarlos deberá haber un proceso de aceptación de la marca.
Así pues, la marca de la bestia, según la Biblia, será en el cuerpo, voluntaria y muchos elegidos serán engañados. Y para que la gente se quiera marcarse la piel de manera voluntaria tiene que estar cómoda con una marca en la piel. Por otro lado, el anticristo sabemos que va a ser una persona religiosa pero no creerá en el Dios único, por lo tanto va a ser una persona pagana.
Y, ¿qué está pasando en este momento en Occidente?
Por lo menos el 40% de los jóvenes se han hecho tatuajes, o sea que están cómodos llevando una marca en la piel. Y los demás nos hemos acostumbrado a ver gente tatuada, perdiéndole de esa forma la aversión.
Tener un tatuaje a esta altura ya es casi normal; algo habitual para los jóvenes llevarlos y habitual para el resto no tatuado de verlos. O sea que se ha incorporado como una opción inocua y de poca importancia. Y esto coincide con la rápida paganización de la sociedad.
Occidente ha dejado de creer en el Dios único creador de todas las cosas, que nos pide un código de conducta para vivir con Él la eternidad en el cielo. Y en cambio cree en dioses impersonales que no le exigen una moral específica. Este es el credo de la New Age. Entonces si unimos todo lo que hemos dicho hasta aquí tenemos qué occidente está volviendo a sus raíces paganas y la población se está tatuando.
En las próximas generaciones se perderá totalmente la aversión al tatuaje y será algo normal, incorporado, a lo que no se prestará demasiada atención. Entonces, cuándo el anticristo pida que la población marque su cuerpo con la marca de la bestia no les causará ningún escozor, porque ya están acostumbrados. Y no serán de recibo las argumentaciones bíblicas sobre la marca de la bestia y quién está detrás, porque la sociedad ha dejado de creer en el Dios de la Biblia.
De esta forma entonces podemos comprender que el tatuaje es el precursor de la marca de la bestia qué implantará el Anticristo.
EL DEMONIO REVELA A SATANISTAS POR QUÉ QUIERE QUE LA GENTE SE HAGA TATUAJES:
“...Que se tatúen los jóvenes y usen anillos en sus cuerpos. Así me burlo de su creador y de su Hijo..." - El demonio reveló a Aleister Crowley (Líder de la “Ordo Templi Orientis”), y a Anton La Vey (Fundador de la “Iglesia de Satán”) en sus respectivas épocas:
"Sellen y marquen y aten y roben esas almas inmundas con tatuajes y anillos y laceraciones en el cuerpo. Háganlo valiéndose de los medios de comunicación y la manipulación de la mente. … mi reino debe implantarse en toda la humanidad y este es un medio aunque pequeño, pero poderoso. Pero mi plan es más amplio: así los preparo para marcarlos con mi sello poderoso donde no se podrán sustraer y cuando llegue ese momento ellos quedaran bajo mis redes inmundas y se dejaran sellar y marcar fácilmente en la mano o en la frente. Los tatuajes son remedos a la Creación de imagen y semejanza de Dios y quien los hace se burla de su Dios, que no le gusta que lo que Él ha creado sea transformado ni desfigurado, pero mis discípulos en el mundo les hacen ver a los jóvenes que eso es algo lindo y hermoso y los hace valorar más en su personalidad y ellos piensan que son distintos a los demás por hacerlo”.
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