El abandono del Sáhara, cuestión que conozco, no se debió en absoluto a Franco, sino al entonces "Príncipe de España" (sic) Jefe de Estado en funciones: Don Juan Carlos de Borbón y Borbón. Traicionando con ello a sus soldados, días después de haberles asegurado en el Aaiún que: "(...) Nuestro Ejército permanecería intacto en su prestigio y su honor".Un ejemplo de esta piedad mal entendida es la publicación, en el capítulo de la “retrocesión” del Ifni, solamente de los nombres de los procuradores que se opusieron a ella y omitiendo los nombres de los culpables que votaron a favor. No hay la menor alusión a las responsabilidades de Franco en esto, ni en el capítulo dedicado a la independencia de Guinea. En cambio, sí que menciona a Franco en el capítulo “EL ABANDONO DEL SÁHARA” PARA EXCULPARLE, porque en aquellos días se estaba muriendo. Exculpación que no alcanza a la época de la gestación, larga, de aquel abandono.
https://linz.march.es/Documento.asp?Reg=r-40399
Orden directa de Franco, fue la colocación de miles de minas a lo largo de la frontera con Marruecos. La idea de Franco era reconocer la independencia de los saharahuis (cuya mayoría, con total deslealtad, exigía la salida de España) según las resoluciones de la O.N.U cumpliendo estrictamente la legalidad internacional. No fue suya la idea de esa retirada ignominiosa; preludio de lo que vendría después.
Intolerable párrafo; esto pasa por hacer juicios de intenciones, como si don Manuel de Santa Cruz estuviera en la mente de Franco y de Piñar para juzgar sus interioridades (sin autoridad alguna) llamando a uno "cortesano" (es decir, adulador) y al otro cruel maltratador de su acólito. Me pregunto, Si don Manuel no fue nunca cortesano; e "imitando a los falsos monárquicos" a lo largo de su dilatada vida, no disculpó nunca "a los reyes, echando las culpas de sus errores a las camarillas"....Una constante, muy constante, en todas las páginas del libro, en todas las actuaciones de Piñar, es su devoción a Franco en unos niveles insuperados que no comparto. Como no es tonto, se daba cuenta en seguida de las maniobras enemigas –enemigas de Dios y de España– en la mayoría de los asuntos que recuerda. No cede; contraataca, pierde, pero sigue, y cuando tirando del hilo llega hasta las manos de Franco, que en última instancia dispone las cosas en contra suya, de Piñar, se calla, hace un silencio absoluto, y corta el relato tajantemente, y sin explicaciones, y se va a otro tema. No entiendo este silencio, porque no puede evitar que el lector comprenda que el Caudillo le está tomando el pelo. A lo más que se atreve Piñar en algún momento, es a imitar a los malos monárquicos, cortesanos, que exculpan a los reyes echando las culpas de sus errores a las camarillas. La colección de la revista Fuerza Nueva es, análogamente, un catálogo, de inapreciable valor como fuente histórica, de denuncias que se agotan, una tras otra, silenciosamente, a los pies de Franco, sin remedio posterior.
Y esos territorios, habitados por sarracenos, habría que ver si era posible mantenerlos frente a la descolonización, habiendo sido ocupados en el XIX, y reconocidos definitivamente en el XX; cuando una potencia nuclear como Francia tuvo que hacerlo de Argelia, donde vivían en las ciudades más franceses que argelinos.
Marcadores