Hay que tener precaución con el uso del término "infinito" pues no tiene el mismo significado según desde que enfoque del conocimiento se trate. Pero, en efecto, hay quienes jugando con la idea pretenden demostrar -o sea, un imposible metafísico y material- la inexistencia de Dios. Estamos, pues, ante una "probatio diabolica" sin consecuente posible. El problema es que generando una falacia de grandes proporciones se llega a confundir a gentes de dudosa fe, manifiesta incultura general, así como total ignorancia en Ontología, Filosofía de la Ciencia, Filosofía de la Física, Filosofía de la Matemática, Cosmología y Teología. Todo ello apunta claramente al modo de proceder que tiene aquél a quien interesa que no se le conozca o, mejor todavía, de quien se niega su existencia, pues si Dios no existiese él tampoco, naturalmente.

Pero, además, hay que diferenciar entre ese "infinito", o sea, "sin final, aunque si con principio", de "eterno o eternidad" que es lo que ni tiene principio ni tiene fin. El primer concepto se aplica al espacio y en especial al "tiempo", mientras que lo "eterno" está fuera del mismo.

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Eternidad - Wikipedia, la enciclopedia libre