En heráldica se habla de armas parlantes, es decir, que las figuras del escudo o el blasón forman un jeroglífico con el nombre de lo representado. Así es también con Granada y con León. De hecho, no solo era así en heráldica, sino también en la simbología de los gremios y en muchos otros ámbitos. Por ejemplo, como el francés es un idioma que se presta tanto a la homofonía, antiguamente era frecuente que las posadas en las que hacían noche los caminantes tuvieran en la puerta un león dorado ("Au lion d'or", El león de oro) porque era fácil leer "au lit on dort" (en la cama se duerme). Si se pronuncia haciendo una pequeña pausa entre lit y dort para no tener que pronunciar la T, suena igual que la frase del león. Y así se podrían poner muchos otros ejemplos.
Marcadores