Centenario de la expulsión de los moriscos (2): «La culminación de la Reconquista es uno de los grandes momentos de la historia universal»

By AMDG on Julio 4th, 2009 | 4 Comments »
Para quitarnos todo el mal sabor de boca que nos ha dejado la catarata de artículos lamentando la expulsión de los moriscos, os dejo este artículos de un hispanista francés: («La culminación de la Reconquista es uno de los grandes momentos de la historia universal»):
-La toma de Granada, la culminación de la Reconquista, se nos presentó siempre como uno de los grandes momentos de la historia de España. ¿Comparte usted esa idea?
-Es más que eso, es un gran momento de la historia universal. El año 1492 significa el fin de la existencia de un Estado musulmán en Europa occidental, lo que no es poca cosa. Eso, unido a los otros grandes acontecimientos de ese año, como el Descubrimiento de América, que tiene una conexión estrecha con la toma de Granada; porque no olvidemos que Colón estuvo allí para conseguir el apoyo de los reyes a su empresa. Y eso sin olvidar la expulsión de los judíos. Es una fecha en la que el protagonismo de España resulta importante en la historia del mundo.
-El proceso que sigue a esa culminación de la Reconquista, como la persecución y expulsión de los moriscos, ¿es el reverso de tanta grandeza universal?
-La expulsión de los moriscos es una tragedia, pero hay que entender lo que está pasando. Hay que enmarcar en un mismo proceso la expulsión de los judíos de 1492, la de los musulmanes de la corona de Castilla de 1502, la de los moriscos de la corona de Aragón de 1525 y, posteriormente, en 1609, la expulsión de los moriscos, los descendientes de los musulmanes conversos. Ese proceso es lo que los historiadores llamamos confesionalización, que no es un hecho peculiar de España sino de toda Europa. En aquellos tiempos resultaba impensable un territorio cuyos sujetos pudieran tener una fe distinta de la del príncipe. En España este proceso se lleva a cabo a lo largo del siglo XVI, con la peculiaridad de que afecta a muchas personas, dada la importancia de las comunidades judías y, sobre todo, de la musulmana y la morisca. Se expulsa a casi 300.000 personas en el período que va de 1609 y 1614, un hecho muy llamativo por su dimensión.
-Eso hoy sería visto casi como un limpieza étnica.
-No hay que caer en el anacronismo. No podemos juzgar los hechos del XV o del XVI con los ojos de ciudadanos del siglo XXI y tenemos que limitarnos a explicar lo que ocurre. Ese proceso es una tragedia para quienes lo sufrieron, pero buena parte de la sociedad de la época lo considera justo, como figura en numerosos documentos, y a nosotros nos toca desentrañar las razones de esa consideración. Y además, en aquel momento hay conciencia ya de las consecuencias negativas de este proceso para las economías de Aragón o de Valencia. La decisión drástica de Felipe III en 1609 de expulsar a los moriscos se puede comparar con otra posterior, pero de la misma índole, cuando el rey de Francia Luis XIV expulsa a los protestantes: son menos que los moriscos, pero se llega a los 100.000 expulsados en 1685.
-Un cierto revisionismo de la Historia percibiría en eso que cuenta otra leyenda negra e incluso el origen de algunos males actuales.
-No hay que comparar cosas distintas. No puede crearse ninguna leyenda negra al respecto porque todos lo estados de la época vivieron procesos similares y, de hecho, los moriscos que acaban en Francia lo pasan mal también. Los problemas de hoy tenemos que afrontarlos con serenidad y sin llegar a los extremos del pasado. Desde el siglo XVII hemos seguido un camino hacia la tolerancia que hay que reivindicar. La tolerancia, tal como la entendemos nosotros, es un concepto que se ha consolidado poco a poco en la Historia y que adquiere su mayor consistencia en el XVIII.
-¿La de los moriscos fue una persecución estrictamente religiosa o tenía otras connotaciones?
-El aspecto religioso es muy importante, pero existe otro aspecto político. Los judíos no están respaldados por ningún Estado, pero los musulmanes o los criptomusulmanes, sí. Se les atribuyen intenciones de conectar con los musulmanes, con el turco tan potente de la época o con los berberiscos del norte de África, que tienen una fuerza militar notable y organizan expediciones contra las costas españolas.
-¿La expulsión de los moriscos fue la liquidación definitiva de la presencia musulmana en España?
-No exactamente. Eso es interesante porque hay investigaciones recientes al respecto. Cuando se expulsa a los 3000.000 moriscos de los que hablábamos, quedan miles de musulmanes aceptados, que profesan su fe de forma abierta y están «tolerados». Existe testimonio de que en 1695, es decir, en fecha tardía, hay un incendio en una mezquita de Cartagena, lo que implica que existía un lugar de culto tolerado. Tenemos constancia de éstos a través de un carta del bey de Argel al rey de España, Carlos II, en la que se advierte de que si no se reconstruye la mezquita no puede responder de la situación de los cristianos cautivos. Ahí se advierte la vertiente política de este problema. El Islam es una gran fuerza en todo el Mediterráneo y ése es un factor que hace que se tolere a algunas de esas pequeñas comunidades musulmanas.
Siguen algunos párrafos sobre el aspecto religioso. A tener en cuenta: los moriscos estaban bautizados, por lo que eran nominalmente cristianos. Me pregunto si fue un error la expulsión. Desde luego el peligro del turco y el corso era evidente, pero una política de “tolerancia musulmana” (impuestos, prohibiciones, opresión y represalias frecuentes) hubiera dado sus efectos.

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