Pues Nicus, si hablamos solamente de legitimidad de sangre, sí que D. Duarte Pio es el heredero legítimo para los tradicionalistas. Pero la legitimidad de sangre no basta; para un príncipe ser aclamado rey, en la buena tradición hispano-goda de la monarquía portuguesa, debe también mostrar legitimidad de ejercicio, como bien claro lo ha expuesto D. Maria Teresa, Princesa da Beira e Reina Legitima de España, en su Carta a los Españoles. Para ser aclamado Rey de Portugal y se mantener en el trono, un príncipe debe jurar por Dios y Sus leyes, cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales de la Patria; no puede por ello jurar unas leyes o profesar unas opiniones apóstatas o no confesionales, así como unas que no respeten la herencia que ha recibido de sus ancestros para la legar a su descendencia. Esto lo hizo D. Duarte Pio cuando se declaró demócrata. En sus palabras: "(a monarquia) é democrática ou não é monarquia". Como se no bastara esto, es un reconocido tonto. Así que el trono de legítimo de Portugal está, de hecho y de derecho, vacante. A ver como piensan sus hijos, D. Afonso y D. Diniz; empero y como se dice por acá, de árbol que tuerto nace difícilmente brotan ramas rectas. La unión con España la veo mucho más difícil (y, en mi opinión, indeseada) en monarquía tradicional que en el presente y alienado régimen democrático. En cuanto a las casas reales de Borbón-Parma y de Bragança (rama legitimista) están bien fusionadas ya; los Bragança dieron varias reinas a España (incluyendo las carlistas) en los últimos siglos.
En mi modesta opinión Nicus, defender el tradicionalismo no es volver a un pasado interrumpido. Es partir del presente rumbo al futuro, buscando el camino que apuntan los valores permanentes de nuestra tradición. Porque se son permanentes, es porque son buenos: res eodem modo conservantur quo generantur.
Marcadores