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Tema: Hay “otro” bicentenario

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  1. #1
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    De http://bicentenariodistinto.blogspot.com/



    «Los negros y los mulatos son una canalla que tienen tanto de cobarde como de sanguinaria... Solo me consuela saber que vienen oficiales blancos...»

    Carta de Manuel Belgrano a José de San Martín







    Motivaciones reales de la Revolución de Mayo (Virrey Cisneros)



    Es cosa bien sabida que, para sostener su "leyenda rosa", el revisionismo nacionalista provee citas con beneficio de inventario.


    Entre los documentos sistemáticamente silenciados, se incluye el que es, tal vez, el documento más importante acerca de la Revolución de Mayo: la deposición del Virrey de Buenos Aires, don Baltasar Hidalgo de Cisneros, y de los Ministros Togados de la Real Audiencia de la misma capital (los oidores Francisco Tomás de Anzoátegui, Manuel Sebastián de Velasco y Manuel José de Reyes, y los fiscales Manuel Genaro de Villota y Antonio Caspe y Rodríguez).


    En la tarde del 22 de junio de 1810, a casi un mes de iniciados los sucesos que desencadenarían la Independencia bonaerense, el Virrey y los Ministros fueron citados por la Junta revolucionaria en la Real Fortaleza. Allí son intimados a embarcarse con destino a la España peninsular en plazo perenterio a bordo de la balandra británica HMS Dart estacionada en el Puerto de Buenos Aires, prohibiéndoseles hacer escala en Montevideo o cualquier otro puerto americano.


    A su llegada a Canarias a fines de agosto de aquel año, Cisneros y los auditores expulsados por los revolucionarios hacen su deposición. Son 28 folios que se encuentran en la Biblioteca y Archivo de la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife, caja 57.


    A continuación, copiamos algunos fragmentos (arreglando un poco la grafía original para facilitar la lectura) de dicho expediente que, claramente, destruyen la argumentación del revisionismo nacionalista.
    "...El Cabildo procedió al nombramiento de Vocales de esta Junta que quedó formada y reconocida en el día 24 de Mayo: pero no contentos los facciosos con que yo quedase de Jefe, pues sus ideas eran terminantes a otros reprobados intentos, procedieron revolucionariamente contra aquella resolución [del Cabildo], nombrando nueve personas de su facción que carecen las más de todo concepto y confianza pública [por haber participado de la fuga de Beresford, la revolución de 1809, etc.], y quedé separado absolutamente del mando, aunque con las distinciones y honores proprios de mi empleo y graduación."
    "Las providencias que empezó a adoptar la nueva Junta manifestaban muy bien sus ideas, pues fue una de ellas la de desarmar a los Europeos [excepto a los británicos, de más está decirlo]; mas no me hubiera prevenido en contra, si no hubiese visto otras demostraciones más categóricas, cuales fueron la resistencia a reconocer el supremo Gobierno de Regencia, la impugnación que en sus papeles públicos hacían a la legitimidad del nuevo Gobierno, el empeño de llevar adelante la convocación de un Congreso general del Virreynato en ocasión de estar llamados a las Cortes los Diputados de las ciudades de América, la expulsión de los oficiales de la Marina Real, yel propalar abiertamente los de su partido que contaban con la protección de la Inglaterra para sostener su independencia."
    "La Ciudad de Montevideo se decidió abiertamente contra estas ideas, y lo mismo practicó la de Córdoba: únicas principales de que se tenía noticia al tiempo de mi salida: La primera reconoció y juró el nuevo Gobierno de Regencia; y el Tribunal de la Real Audiencia excitó a la Junta para que igualmente procediese la Capital de Buenos Ayres [del virreinato] al expresado reconocimiento con el fin de conservar la unión y dependencia de aquellos Dominios con las Provincias de la Nación que están libres de la Tiranía francesa, evitar la división en asunto tan importante, y calmar los ánimos de los Europeos recelosos e inquietos por las señales que advertían en la Junta y tropas que seguían su causa, de abandonar la de la Nación, y dirigirse separadamente a un sistema de independencia bajo apariencias y simulaciones difíciles de conciliar con sus obras."

    ¿Son necesarias mayores pruebas?

    Don Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre (1758-1829), Teniente General de la Real Armada Española, Cruz de Caballero de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III, Gentilhombre de Cámara de Su Majestad.






    Prueba de la traición de la Junta revolucionaria de Buenos Aires



    [Se ha arreglado la grafía y ortografía en cuanto ha sido posible para facilitar su lectura.]
    La Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, y el Capitán Mark Bayfield han convenido en lo siguiente.

    [...] Concede el Gobierno al capitán Bayfield permiso para que introduzca sin derecho alguno en valor de la fábrica cien mil pesos de géneros y extraiga otros tantos en frutos del País igualmente libres.
    [...] Como cuando el Capitán Bayfield pueda hacer la introdución que se le concede pudiera haber habido alguna baja en los derechos se declara ya desde ahora por este Gobierno que se entiende que la introducción y exportación podrá extenderse hasta la suma que le proporcione el beneficio que ahora si hiciere uso del permiso.
    [...] La Junta y todos sus vocales garantizan el cumplimiento de estos convenios y aseguran su firmeza a cuyo fin se firmará el presente por triplicado en Buenos Aires a veintidos de Junio de mil ochocientos diez.
    Cornelio de Saavedra. Doctor Juan José Castelli. Manuel Belgrano. Miguel Azcuénaga. Doctor Manuel Alberti. Domingo Matheu. Doctor Larrea. Doctor Mariano Moreno. Mark Bayfield.
    "The Glorious Conquest of Buenos Ayres by the British Forces" (National Army Museum, Chelsea, Londres). Lo que no se logró en 1806 y 1807, se daría en 1810...

    Última edición por Ordóñez; 09/10/2013 a las 23:26

  2. #2
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    ESOTERISMO, ESPIONAJE, TRAICIÓN
    (El extraño caso de William Pius White)

    En nota anterior sobre este mismo tema, hicimos referencia al 250º aniversario de las primeras invasiones inglesas y su total fracaso ante la Colonia del Sacramento.
    Para quien esto escribe fue una especie de introito ya que Albión, que no deja cuentas sin cobrar, volvió por sus objetivos cuando las circunstancias internacionales le fueron propicias. Ellas se concretaron en dos hechos de armas: Trafalgar (1804) y Austerlitz (1805). Estas dos grandes batallas cumplieron su cometido como torres de babel en el ajedrez mundial británico.
    Mediante la primera, Inglaterra quedó dueña de los mares. Con la segunda, Bonaparte concretaba, su predominio total en Europa. “Las Españas donde no se ponía el Sol” con sus Reinos de América unidos a una Francia Jacobina, iniciaba un largo via crucis por la torpe política externa del ambicioso, sin ética, Manuel Godoy, que ocupaba el poder ministerial a través del favoritismo del matrimonio real español. La hegemonía continental napoleónica y la talasocracia imperial británica se enfrentaban. Esta última tenía sus ojos puestos en los Reinos Americanos como futuras y jugosas presas. Y lo consiguieron. Cuando entraba la tercera década del siglo XIX los ricos territorios, infiltrados por los “Hijos de Hiram”, consiguieron ser convertidos en satélites de la City londinense. La excepción fue la Argentina de Rosas y la República Oriental de Manuel Oribe, que resistieron al cañón de Gran Bretaña y Francia.
    Llegando a esta parte de nuestra investigación tropezamos con el nombre de William Pius White, parido en Massachusets (Boston, 1770), tierra herética que no habla español y que fue piráticamente engrandecida en setenta años (1778-1848) del océano Atlántico al océano Pacífico con guerras provocadas o maniobras indecentes y matanzas de indios, o recluyendo a los sobrevivientes en brutales campos de concentración como harían sus hijos con los holandeses boers al final de ese siglo.
    Decía Aristóteles, que el saber avanza gracias a las sorpresas. Cuando investigábamos, para estudiar las agresiones de la infame Albión tuvimos un encontronazo con el personaje, arriba citado, al cual habíamos visto pasar, pero esta vez pretendimos observarlo de cerca. En 1803 el fariseísmo inglés tenía numerosos espías confidentes y traidores en Buenos Aires, entre ellos al precitado White, norteamericano que con 33 años ya era un poderoso comerciante en contrabandos y tráficos de esclavos. Sus relaciones lo llevaron a intercambiar cartas con su amigo el Comodoro “Sir” Home Popham un jefe de la Armada británica que había ocupado el cargo de Edecán del Virrey en la India, Conde de Wellesley. Éste, para más datos era hermano del Duque de Wellington, futuro vencedor de Bonaparte en Waterloo. Pero, digresiones de lado, prosigamos con nuestro tema de esoterismo y traición.
    El complot que llevaría a Popham a ocupar la capital de nuestro Virreinato tenía data de años jugando siempre importante papel Mr. White. Sus amistades fueron claves. Según Florencio Varela, White “tuvo negocios poco honrosos” durante su permanencia en la India. Varios de ellos con el apoyo del Comodoro “Sir” Popham. En esos tiempos conoció y trabó amistad con Esteban Perichon y su esposa Juana Vandeuil. Una hija de éstos, la joven Ana, casó con un contrabandista irlandés de nombre Thomas O’Gorman. Ya residentes en Buenos Aires, en 1804, don Thomas vuelve de Europa acompañado del capitán irlandés James Burke quien revistaba como prusiano pero en realidad venía con mandato del Duque de York para contactar una posible intervención británica. Burke con el apoyo del círculo O’Gorman and White, fundó centros de captación y espionaje en su casa y en la de O’Gorman. En la “Posada de los Tres Reyes” se fundó la primera logia. Allí se reunían diferentes personajes entre los que se destacaban los miembros de la Sociedad Literaria y Patriótica como Juan José Castelli y Miguel de Azcuénaga. Ana Perichon Vandeuil de O’Gorman resultó un fuerte atractivo para conseguir información. La más importante noticia que obtuvo para White fue la llegada de una importante cantidad de oro y plata desde Potosí y Perú.
    Lo subrayable, considerado en las mesas de la logia, era que las ciudades de las zonas, aparte del amurallado Real de San Felipe y Santiago de Montevideo, base también de la Real Marina, no tenían defensas. Rápido como ave de rapiña con hambre, White escribió a su amigo Popham, a quien sabía ocupando el Cabo de Buena Esperanza (ex holandés), informándole la llegada del Tesoro. Esas importantes cantidades de metal precioso —seguramente le decía— proporcionarán al Comodoro Sir Popham, al Gral. Bair al igual que a su colega Beresford lo mismo que a quien ese papel firmaba (“Mr. White”) obtendrían muy buenos beneficios. La Batalla de Austerlitz fue para el Comodoro Popham la oportunidad deseada para ser el primero en ocupar y/o demoler el Imperio Sacro Romano Hispánico.
    En esos momentos (1806) fracasaba frente a Venezuela el masón, y vocacional traidor Francisco Miranda quien, financiado por Estados Unidos y Gran Bretaña, intentaba desembarcar para concretar el aberrante plan urdido en las Hermandades Esotéricas. La decisión de Popham fue rápida. Incluso desconociendo las jerarquías no pidió la venia del Foreign Office ni la del Ministerio de Guerra y puso proa hacia Buenos Aires. Su decisión reflotaba un plan de White que con su amigo el capitán negrero Murphy habían presentado al Premier Mr. Pitt, por el cual, con el apoyo de tropas británicas, se declararía la “independencia” de las inexistentes colonias, pero sí Reynos.
    El Plan rechazado por el Premier Pitt quien no creyó que era el momento oportuno volvió a la vida en esos meses. Estaba poco más o menos en la línea propuesta, por lo que el masón y anglófilo Carlos María de Alvear propondría en 1815 al Ministro inglés en Río para escarnio eterno de su memoria. La llegada y el desembarco de las fuerzas inglesas (1806) marcaron intensa actividad para White.
    Éste actuó de intérprete y como “Comisario de Presas” nombrado por Beresford, enviando doscientos hombres para retirar el Tesoro ubicado en Luján. Realizados los descuentos para los “libertadores”, el Tesoro de 1.500.000 en monedas de plata fue enviado a Londres donde sería paseado en ocho grandes carruajes engalanados con las Banderas de la Marina española, la Roja y Gualda y la Blanca con la Cruz de San Andrés que luego harían guardia en el tesoro del Bank Of London junto a lo robado en el Río de la Plata.
    Liberado Buenos Aires, White fue detenido y considerado por la Fiscalía un “extranjero corrompido”, pero delictivamente sólo un “infidente para facilitar la invasión”. El cargo era muy liviano por lo que fue enviado a la Guardia del Salto (hoy en la de Provincia de Buenos Aires) donde se comentaba que la justicia aplicaría la pena de muerte por traición y saqueo. Pero no fue así. En semanas a White se le permitió llegar a Luján donde estaba alojado el general Beresford junto con otros prisioneros como el perjuro coronel Pack y el Mayor Tolley del Regimiento 71 ubicado cómodamente en San Antonio de Areco. Estos “señores” entretenían sus ocios jugando al golf y al cricket. Entre partido y partido se comunicaban con vecinos y “Hermanos”… de Buenos Aires partidarios de una “independencia” a la malvinense por lo que Beresford dispuso los planes para una segunda invasión.
    En Buenos Aires los agentes de la red Saturnino Rodríguez Peña, Manuel Aniceto Padilla (estos sujetos recibirían una renta de por vida para premiar los servicios prestados) iniciaron los contactos con partidarios de una independencia (SIC) con Inglaterra. El 10 de febrero de 1807 el Cabildo presionó a la Real Audiencia para que destituyese al Virrey Marqués de Sobremonte. Una semana después Rodríguez Peña y Padilla consiguieron la entrega de Beresford quien pasaría al Real de Montevideo (ocupado por Auchmuty), junto con White. En Montevideo nuestro “ilustre” biografiado ocupó cargos muy cercanos al jefe británico general Whitelocke. Beresford informó por entonces al Ministro Castlereag que White había prestado importantes servicios la causa británica.
    “Business are business”, dogma para White que en esos meses importó a Montevideo grandes cantidades de telas desde Londres. Cientos de esos paquetes llegaron a manos de Liniers que los necesitaba para uniformar a sus tropas. No de balde los ingleses dejaron para la posteridad este concepto de su fiel amigo: “Es un hombre inteligente, bien informado, y que conoce la región”.
    Cuando Whitelocke fue obligado a dejar el Real de San Felipe y Santiago de Montevideo, el Gobernador Elío puso en prisión a White y consideró la posibilidad de ajusticiarlo por traición. Años después cuando la Provincia Oriental había sido entregada por el Director Pueyrredon a un Portugal tan satelizado que el Comandante Supremo de sus Fuerzas Armadas lo era el General Beresford, White estaba detenido en Montevideo, no precisamente por ser honesto en sus negocios. El invasor ocupante, el general Carlos Federico Lecor, recibió de William Carr Beresford, la orden de dejarlo en libertad de inmediato.
    Pero veamos un pantallazo del White durante la Revolución de Mayo a la que se vinculó con negocios de armas y barcos hasta la caída del “Hermano” Alvear, en 1815. Luego de ese espacio de tiempo aparece de tanto en tanto, en dificultosa situación pero siempre con la protección del delegado de Gran Bretaña en Portugal: Guillermo Carr Beresford. Estallado el movimiento de Mayo de 1810, White, arregló su chaqueta y se incorporó al Juntismo. Fletó entonces barcos para la causa, pero el negocio le produjo déficit. Ello lo hizo reaccionar reclamando al gobierno por sus gastos. Así le contestó el ministro Larrea: “Usted ha sufrido grandes desembolsos, todo será reparado por un gobierno que no puede desconocer justas reclamaciones”. Veamos como rehízo sus “ahorrillos” dando noticias de nuestras fuentes.
    Hace pocos meses en Montevideo, se publicó con el Sello de “Editorial Banda Oriental” un muy buen trabajo del Oriental doctor Luciano Alvarez titulado “Intrigantes, Valientes y Traidores”.
    En el capítulo que disecciona al “patriota”, el autor dice lo siguiente: “Especuló con los salarios de la tropa. Argumentando la falta de efectivo pagaba con mercadería de sus almacenes al precio que el mismo fijaba. Los soldados debían venderla para hacerse dinero y sus testaferros la recompraban a vil precio. Para cerrar el negocio, White reclamaba al gobierno los sueldos supuestamente adelantados de su peculio”. Ésta fue sólo una perla del “honestior”. Lo cierto es que su periplo fue un misterio hasta su regreso a Buenos Aires, en 1835. Dicen que murió pobre el 3 de enero de 1842. Pero sus descendientes tuvieron acceso a una importante fortuna. Los protegió un “caballero muy querido” por paraguayos y orientales dado que fue su “libertador”. Esa persona se llamó Bartolomé Mitre y es el mismo que el gran historiador mexicano Carlos Pereyra llamó “mediocridad engreída”. El “buen” señor firmó un acuerdo con Estados Unidos aprobado por ley del 3 de octubre de 1863 mediante el cual se pagaría a los herederos de White 350.000 pesos plata amonedada, expidiéndose en su favor títulos de fondos públicos al 6 por ciento anual y uno de fondo de amortización acumulativa. Desde 1893 su nombre lo detenta una calle en la porteña Villa Luro. La vía nace en Rivadavia 9202 y termina en Echeandía 4401. Esta es una forma subliminal de escribir “historia” para “La Pobre Gente”, como tituló uno de sus dramas, el Oriental Florencio Sánchez.

    Luis Alfredo Andregnette Capurro


    CABILDO - Por la Nación contra el caos

  3. #3
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Hubo mucha intromisión extranjera en las guerras de independencia de Hispanoamérica, mientras en el sur fueron predominantemente los británicos, en la Nueva España accionaron los estadounidenses, sobre todo en la frontera con Texas.


    Peter Ellis Bean

    El Coronel Peter Ellis Bean (Pedro Elías Bean) (8 de junio de 1783, Bean Station, Tennessee3 de octubre de 1846, Jalapa, Veracruz) fue un militar estadounidense-mexicano.

    Bean nació en Tennessee en 1783 siendo hijo de Elizabeth Blair y William Bean. En 1800, a los 17 años de edad, su padre lo envió a Mississippi en bote, mismo que colapsó cerca de Muscle Shoals, Alabama, teniendo Bean que escapar sin nada mas que sus ropas. Continuó entonces el viaje hacia Natchez, Mississippi, donde se unió a la expedición de Philip Nolan a Tejas, con la promesa de conseguir oro y plata.

    El 21 de marzo de 1801, 120 hombres del Ejército español bajo el mando del Teniente Miguel Francisco Múzquiz, quién dejó Nacogdoches en busca de Nolan. Cuando finalmente fueron encontrados, muchos filibusteros de Nolan se rindieron inmediatamente, sobre todo luego de la muerte de su comandante Nolan. Bean, sin embargo, se opuso a la rendición, pero fue capturado. Bean fue el segundo al mando de la expedición.

    Índice


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    Origen familiar[editar · editar código]

    El abuelo de Ellis Peter Bean, William Bean, fue el primer colono americano en las orillas del río Watauga,en el Tennessee. Procedente del condado de Pittsylvania en Virginia, su asentamiento quedó ubicado cerca de lo que actualmente se conoce como Elizabethtown y pronto fue seguido por familiares y amigos. Durante la guerra de independencia de los Estados Unidos, construyeron el "Fuerte Watauga". En 1776, dicho fuerte fue defendido exitosamente contra los indios Cheroqui, aliados de los ingleses. Durante el combate, la abuela de Ellis Peter Bean, fue raptada junto con el joven Samuel Moore y llevados por los Cheroquis al pueblo de Tuskegee. Fueron condenados a morir quemados atados a un poste. Nancy Ward, hija de un oficial británico y conocida como "la mujer bien amada" en la tribu, salvó la vida de la Sra. Bean.

    William tuvo dos hijos con su mujer, Russell Bean y William Bean. Éste fue comerciante en Jonesboro y su mujer, Elizabeth Blair, dio a luz a un varón al que llamaron Ellis Peter Bean en 1783. Su madre casó por segunda vez con Mr. Shaw quien tenía un hijo llamado William.

    Russell Bean también vivió en Jonesboro pero desempeñando el oficio de armero, que aprendió en un viaje a Connecticut. De niño Ellis Peter Bean trabajó en el taller de su tío donde aprendió a fabricar pólvora y armas.

    Su papel en la expedición de Philip Nolan[editar · editar código]

    A sus 17 años quiso viajar por su cuenta pero su padre no le dio permiso debido a su corta edad. Cuando la ciudad de Natchez pasó a ser parte de Estados Unidos, se abrió el comercio y fue enviado por su padre a dirigir un barco con cargamento de harina y whisky por el río, permitió que un joven de su edad llamado John Word introdujera su cargamento y lo acompañara. En un lugar del río llamado Muscleshoals, su bote chocó con una roca y perdieron su cargamento. John Word quiso regresar pero Bean mejor se fue a Natchez, donde tenía parientes, subiendo a otro barco.

    Una vez en dicha ciudad, fue a vivir con una tía y después al rancho de un tío. Allí conoció a Philip Nolan que estaba organizando una expedición a Texas y lo invitó a sumarse. Su tío no le dio permiso pero cuando Nolan y sus expedicionarios pasaron por el rancho, los tíos de Bean no estaban y se escapó con ellos.
    Durante la expedición de Philip Nolan, conoció a diversas tribus de indios y cazó caballos salvajes. Pronto la expedición era perseguida por los españoles debido a irregularidades en el permiso para explorar el territorio y el temor que generaban para las autoridades españolas 21 aventureros bien armados.

    Los expedicionarios fueron rodeados y atacados muriendo en ese combate su líder, Philip Nolan. Fueron perseguidos los sobrevivientes hasta rendirse. Bean luchó valientemente hasta el final. Hubo una tregua, se negoció la rendición y fueron llevados a Nacogdoches, Tejas.

    Prisionero de la Nueva España[editar · editar código]

    A los expedicionarios se les había prometido repatriarlos, pero en vez de eso fueron llevados como prisioneros a Chihuahua a solicitud del gobernante de esa entidad. El caso de los expedicionarios fue llevado a los tribunales de España. A los prisioneros se les dio libertad condicional mientras recibían su sentencia, con la condición de dormir todos los días en las barracas de los soldados españoles. A Bean se le permitió ser fabricante de sombreros hasta volverse el más famoso de la ciudad. Con las ganancias Salió de deudas y ahorró para poder fugarse más adelante.

    A los cuatro años de su oficio como sombrerero hizo el plan para escapar. Dejó la sombrerería a un contramaestre y con su compañero Thomas House hizo desertar a dos soldados españoles, compró armas y caballos. Su carta donde especificaba la forma de escapar cayó en manos de otro compañero de la Expedición de Nolan llamado Tony Watters, quien denunció a los oficiales españoles el plan. A Bean le quitaron sus privilegios y fue encerrado en un calabozo con cepo por un tiempo.

    Al año, Bean planeó un viaje a Nuevo México con su amigo Thomas, recibiendo permiso de un General. La idea era fugarse con los indios comanches que encontraran en el camino. Sin embargo, Thomas enfermó gravemente y no pudo acompañar a Bean. Este fue alcanzado por un mensajero, regresó a chihuahua y de nuevo fue encerrado en un calabozo. También encerraron a sus ocho compañeros sobrevivientes de la expedición. La razón fue que había llegado la sentencia del tribunal de España: por haber disparado contra los soldados del Rey se ahorcaría un hombre entre cinco. Se decidió ahorcar sólo a uno y el sorteo fue por medio de dados, el número más bajo lo obtuvo Ephraim Blackburn y fue ejecutado.

    De los prisioneros, cuatro fueron liberados y otros cuatro fueron conducidos a la Prisión del Puerto de Acapulco. En el trayecto, en la ciudad de Salamanca, una viuda llamada María Baldonada se enamoró de Bean y quiso ayudarle a escapar pero él se negó creyendo que su liberación estaba próxima. En el Castillo de Acapulco fue separado de sus compañeros y encerrado solo en un calabozo, allí cazando moscas domesticó un lagarto que popularmente se le conocía como “quija”, al cual nombró “Bill”.

    Intentó dos fugas, en la primera se hizo pasar por enfermo para trasladarlo a un hospital donde enfermó de verdad, a su salida y durante el traslado al Castillo de Acapulco engañó a los dos guardias que lo trasladaban y escapó, contactó a unos corsarios irlandeses a quienes les pidió que lo rescataran pero un cocinero portugués lo reportó a las autoridades y fue capturado.

    Su segunda oportunidad llegó al hacer desertar a un guardia apellidado Corral y poniendo de acuerdo a algunos presos para amotinarse cuando hubiera oportunidad, ésta se presentó cuando hubo la necesidad de derribar unas peñas y sólo Bean conocía como colocar cartuchos de dinamita. El día del trabajo, Bean golpeó en la cabeza a un guardia y a su señal cuarenta presos se amotinaron contra veinte guardias a los que hicieron huir con piedras y luego escaparon en todas direcciones. Durante su huida contrató a un labrador como guía pero fue capturado en un pueblo y ellos fueron rodeados por setenta soldados, lograron abrirse paso a golpes de sable y garrote. Sin embargo, fueron alcanzados y rodeados por treinta soldados. Aunque se resistieron sí fueron capturados. Corral fue condenado a diez años de esclavitud en Veracruz.

    Guerra de independencia de México[editar · editar código]

    Permaneció en prisión hasta noviembre de 1811, cuando fue puesto en libertad después de ser voluntariado para luchar con los realistas en contra de los insurgentes del general José María Morelos, que había asediado Acapulco luego de la Batalla de Tres Palos. Sin embargo, en cuanto Bean encontró una oportunidad logró escapar, uniéndose a Morelos, y ayudando a la toma de la ciudad. En el ejército insurgente Bean fue ascendido en varias ocasiones debido en gran parte por sus profundos conocimientos en municiones. Estableció varias fábricas de pólvora y de los hornos de fundición de cañones."

    Regreso a los Estados Unidos[editar · editar código]

    Quince años después de haber dejado los Estados Unidos, Bean como Coronel del Ejército Mexicano y como emisario de José María Morelos para pedir apoyo estadounidense a la causa independentista, obteniendo muy poco éxito. En Nueva Orleans se reunió con el pirata Jean Lafitte, ofreciendo ambos sus servicios al General Andrew Jackson en la Batalla de Nueva Orleans contra los británicos, participando junto a las fuerzas estadounidenses. Es entonces que Bean entabla una gran amistad con Lafitte, quién le promete ayuda a las fuerzas mexicanas hostilizando barcos españoles.

    El 18 de febrero de 1815 Bean navegó en el barco Águila de regreso a México, sin embargo fue enviado de vuelto como emisario mexicano en los Estados Unidos por José Manuel Herrera y Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Morelos. Mientras Bean regresaba al país, Morelos fue capturado y fusilado, por lo que junto dinero para comprar unas mulas y seguir la lucha de independencia.

    Bean se casó con Magdalena Falfán de los Godos, y juntos intentaron ir a los Estados Unidos. A pesar de ello, en 1816 Bean fue capturado por los realistas en Veracruz. Luego de su fuga, intentó regresar a Nueva Orleans, pero por consentimiento mutuo junto con su esposa permanecieron en México. Residió por un tiempo en territorio neutral, lugar donde escribió sus memorias. Luego de la muerte de su esposa se casó en 1818 con Candace Midkiff. En 1820 la pareja se mudó a Arkansas, donde su hijo Isaac Bean nació en 1821.

    De vuelta en México[editar · editar código]

    Al recibir noticias de la Independencia de México, Bean se mudó con su familia a Nacogdoches, Tejas, esperando ser reconocido y premiado por sus servicios durante la insurgencia. Luego se estableció en Mound Prairie, cercano al Río Neches en el Viejo Camino a San Antonio. En 1825 Bean fue a la Ciudad de México, donde se le reconoció su grado de Coronel y se le entregaron tierras. Fue agente mexicano ante la tribu cheroqui y ante otras tribus en Texas.

    Participó en apoyo mexicano en la Rebelión de Fredonia de 1826, logrando mantener a los Cheroquis como neutrales. Fue comandante de una línea militar en Fuerte Terán en 1831 ayudando a la comandancia central ubicada en Nacogdoches en 1832, convirtiéndose en jefe militar interino del Este de Tejas. A pesar de no haber participado en la Independencia de Texas, fue arrestado por el general Sam Houston en abril de 1836.
    Luego de la Independencia de Texas, Bean continuó viviendo en Nacogdoches hasta 1843, cuando regresó Jalapa, Veracruz. Murió en 1847, a los 63 años de edad.

    Enlaces externos[editar · editar código]










    Enlace:

    Peter Ellis Bean - Wikipedia, la enciclopedia libre



    Peter Ellis Bean


  4. #4
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    David Porter

    De Wikipedia, la enciclopedia libre

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    David Porter
    Capitán de Navío Pedro David Porter
    Capitán de Navío
    Años de servicio 27 años
    Lealtad Armada de los Estados Unidos, 1799 - 1825
    Armada de México, 1825 - 1829
    Participó en Quasi-guerra:
    Guerras Berberiscas:
    Guerra Anglo-Estadounidense de 1812

    Intentos de Reconquista en México

    Nacimiento 1 de febrero de 1780

    Boston, Massachusetts, EE. UU.
    Fallecimiento 3 de marzo de 1843

    Constantinopla, Imperio otomano


    Capitán de Navío David Porter (1780-1843) fue un oficial de la Armada de los Estados Unidos y más tarde el comandante en jefe del Armada de México. Fue el padre del Almirante David Dixon Porter (1813-1891) y del oficial William D. Porter así como padre adoptivo del Almirante David Farragut (1801-1870), dos de los oficiales principales navales de la Guerra Civil Estadounidense.


    Inicios y Carrera en Estados Unidos[editar · editar código]

    Nació en Boston, Massachusetts, Porter sirvió en la Quasi-Guerra con Francia, primero como guardia marina a bordo USS Constellation, que participa en la captura de L'Insurgente el 9 de febrero de 1799; y también, ahora como 1er teniente de Experimento y más tarde en mando de USS Amphitheatre. Durante la Guerras Berberiscas (1801-07), Porter era el 1r teniente de la Empresa del Nueva York y Filadelfia, pero este fue tomado preso cuando Filadelfia corrió encallado en el puerto de Trípoli el 31 de octubre de 1803. Después de su liberación el 3 de junio de 1805 él permaneció en el Mediterráneo como Capitán interpretador de la Constitución estadounidense y el capitán posterior de Empresa que no conocía de ella. Él era responsable de las fuerzas navales en Nueva Orleans en el periodo 1808-10. Como el comandante de Essex en la Guerra de 1812, el Capitán Porter alcanzó la fama por haber capturando el primer buque de guerra británico del conflicto, el Buque Alarma, el 13 de agosto de 1812 así como varios buques mercantes. En 1813 él navegó junto al Essex alrededor del Cabo de Hornos y viajó en el Océano Pacífico en guerra con las empresas balleneras británicas. El 28 de marzo de 1814 Porter fue forzado a rendirse junto a sus fuerzas en Valparaíso después de una competencia desigual con las fragatas HMS Phoebe y Cherub de la Marina Real Británica.

    A partir de 1815 hasta 1822 él era un miembro de los Comisionados Navales. Desde este puesto apoyó la organización de la expedición montada por el patriota chileno José Miguel Carrera. Dejó este cargo para ordenar una expedición para suprimir la piratería en las Antillas en 1823-25. Mientras en las Antillas se suprimía la piratería, Porter invadió la ciudad de Fajardo, Puerto Rico (una colonia española) para vengar el encarcelamiento de un oficial de su flota, y es este acto por lo que la Marina estadounidense decidió inhabilitarlo 1 año en un juicio militar, por lo que él consideraba un fallo injusto, decidió pasar al servicio de la Armada de México, que en aquellos días se empeñaba en rechazar a los buques españoles en las aguas de Cuba y que al tomar esta decisión, él dejó a su familia en Estados Unidos.


    Carrera en la Armada de México[editar · editar código]

    Con la entrada de David Porter vinieron a México también sus parientes David Dixon Porter y Thomas. Protegió los barcos y las aguas mexicanas obligando a los buques españoles a retroceder sus límites marítimos y a llevar escoltas a sus buques. Porter decide tomar Florida para hacer uso de su terreno como refugio, por lo que esta acción genera tensiones políticas con Estados Unidos y España que desencadenan en 1828 en el combate entre el Guerrero, que comandaba su sobrino David Henry Porter, y la fragata española Lealtad, que terminó con la derrota de México. Con las difícultades de la economía de México se mete en problemas políticos en su contra y argumentando que se le habían presentado dos atentados en su contra decide finalmente regresar a los Estados Unidos, en donde se le nombra embajador ante el gobierno de Turquía, y posteriormente a los 63 años de edad fallece en Constantinopla, el 3 de marzo de 1843.





    Enlace:

    David Porter - Wikipedia, la enciclopedia libre







    EL VALPARAÍSO DE DAVID PORTER



    David Porter fue un destacado marino de los Estados Unidos; comandante de la fragata Essex que zarpó desde Filadelfia con el propósito de hostigar a la marina mercante inglesa del pacífico a raíz de la guerra entre ambos países declarada en junio de 1812.

    La primera recalada de la Essex en el puerto de Valparaíso se registró en marzo de 1813, no sin antes atravesar el “Cabo de Hornos” convirtiéndose en la primera nave en la historia de la armada estadounidense en cruzar el más austral de los tres grandes cabos de la zona meridional del planeta.

    La Aurora de Chile escribiría:
    “el día 21 de marzo de 1813 dio fondo en Valparaíso una fragata de guerra anglo-americana con 40 cañones y 350 hombres de tripulación procedente de Filadelfia, con cuatro meses y medio de navegación. Su capitán y comandante es Mr. Porter: el nombre del buque es la Essex, y viene con destino de proteger el comercio de su nación".

    Tan sólo ocho días estaría la Essex recalada en el puerto siendo su tripulación amablemente atendida por los habitantes del puerto, quienes hasta nuestros días sufren de una singular efervescencia al enterarse de la llegada de alguna nave extranjera, principalmente si lo es del norte del continente.La estadía en costas sudamericanas hubo de ser fructífera para el capitán Porter, logrando para si doce naves y un suculento botín.

    El 15 de febrero de 1814 volvía Porter a Valparaíso para abastecerse y tomar rumbo a su país, no sin ser asechado atentamente por los ingleses, situación no desconocida para el capitán Porter. El 28 del mismo mes encontrándose la Essex en nuestra bahía vio aparecer en el horizonte los buques fragata ingleses Phoebe y Cherub, comandados por el comodoro James Hillyar, cuyo poderío sobrepasaba al suyo.El comandante Hillyar exigió la rendición de Porter, rendición que no fue acatada preparándose la Essex para el combate que se libraría frente a los cerros Barón y Los Placeres.

    La batalla fue cruenta y se prolongó por más de tres horas dando muerte a casi todos los oficiales y tres cuartas partes de la tripulación de la Essex, situación que obligó a Porter a rendirse.Cuando James Hillyar subió a la Essex para recibir la rendición pudo observar el desgarrador escenario que mostraba una cubierta inundada de sangre y atestada de cadáveres. Los norteamericanos perderían 58 hombres, cerca de 31 desaparecidos y 65 heridos. Los británicos en cambio sólo perderían 5 hombres y registrarían 10 heridos.

    Este combate es considerado uno de los hitos de la historia naval de los Estados Unidos.En el cementerio de disidentes del cerro Panteón se encuentran enterrados los caídos del Essex.

    Destacada fue la trayectoria que tendría David Porter sirviendo a la marina de los Estrados Unidos, razón por lo que una vez retirado del servicio se lo homenajea otorgando su nombre a un pueblo en el estado de Indiana el que sería llamado “Porterville”.

    Pero Porter nunca hubo de sentirse cómodo con el nombre asignado en su honor y algunos años antes de su muerte solicitó a las autoridades se diera a Porterville otro nombre, uno que para él representaba gran importancia pues allí había librado su batalla más memorable.

    Desde aquel entonces en el estado de Indiana hay un pueblo nombrado a honor y voluntad del marino David Porter que recibe por nombre el de “Valparaíso".






    Enlace:

    VALPARAÍSO EN EL TIEMPO: EL VALPARAÍSO DE DAVID PORTER



  5. #5
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    MINIATURAS MILITARES POR ALFONS CÀNOVAS: GUERRA DE LA EMANCIPACIÓN AMERICANA, (Nº 5 ) Uniformes y Banderas de los Ejercitos Realistas , por Antonio MANZANO. fuente = Biblioteca Militar de BARCELONA.,

    GUERRA DE LA EMANCIPACIÓN AMERICANA, (Nº 5 ) Uniformes y Banderas de los Ejercitos Realistas , por Antonio MANZANO. fuente = Biblioteca Militar de BARCELONA.,




    LAMINA 26.- CAPITÁN (GRADUADO DE TENIENTE CORONEL) AYUDANTE DE ORDENES DEL GENERAL EN JEFE. 1815.

    Esta lamina presenta el uniforme que podria llamarse "pequeño " de los Ayudantes de la maxima categoria . El color celeste debe tener el mismo origen conceptual de la exclusiva faja azul que habia utilizado el favorito del Rey Carlos IV , D. Manuel Godoy en calidad de Generalisimo.

    El uso de uniformes de diferente colorido para los Ayudantes de los diferentes empleos de General , servía para expresar la superior autoridad de las órdenes o contraórdenes que estaban encargados de trasmitir.










    LAMINA 27.- CAPITÁN Y TAMBOR DEL REGIMIENTO DE INFANTERIA Nº 1 , DEL ALTO PERÚ. 1814.


    Excepto en un infrecuente empleo como divisa regimental , el color negro no ha sido utilizado en los uniformes del Ejercito Español . Este caso sólo cabe como un uso ocacional ante la falta del más propio tejido azul turquí , motivado por los efectos destructores de la guerra.

    El galón de plata ( no previsto en la Ordenanza , pero constituyendo un "viejo uso " previo )que este Oficial lleva en el cuello y las vueltas está indicando su Categoria , y reforzando las diferencias militares y hasta sociales respecto de la Tropa. La Categoria quedaba detallada a su vez , empleo a empleo , por las divisas de cada uno de ellos.

    Como en otras Unidades el Tambor viste casi como un húsar , con un dolman rojo galoneado de blanco, invirtiendo ( " trocando ")el colorido general del uniforme de su Regimiento.









    LAMINA 28 .- SUBTENIENTE Y FUSILERO DEL REGIMIENTO DE INFANTERIA "UNIÓN PERUANA ". 1819.

    El Oficial viste el uniforme de 1817, y el Soldado el que recibieron en 1819 para campaña.
    El primero ha añadido a la escarapela roja otra pintada con la efigie del Rey Fernando VII. Del cuello lleva colgando la gola ,pieza metalica en forma de media luna que era el resto simbolico de la armadura que ,en siglos precedentes , los Oficiales retenian para expresar su jerarquia . Se empleaba en las ocasiones en que estaban de "facción "esto es ,guardias ,paradas y, en general , cuando se estaba sobre las armas.

    El adorno más habitual de las golas en estos años era una pieza de plata en relieve,con las armas reales rodeadas por armas de asta y de fuego, banderas y estandartes, etc.









    LAMINA 29 .- BRIGADIER CORONEL JEFE DEL BATALLÓN DE CAZADORES DE INFANTERIA LIGERA DEL EJERCITO DEL ALTO PERÚ, D. ANTONIO DE OLAÑETA Y SU ESPOSA Dº. PEPITA MARQUIEGUI.


    No era insolito que en un mismo Regimiento hubiera hasta tres Coroneles , uno en calidads de "Vivo " a su mando y los otros como "Reformados " o "Agregados ". En guerra estas situaciones administrativas quedaban en un segundo plano , y ante la necesidad de operar , podian pasar a mandar los varios Batallones , incluso adquiriendo el "grado" de Brigadier.

    Un caso parecido lo constituye esta Unidad . El Brigadier viste el uniforme de su Batallón al estilo de los Oficiales : sombrero apuntado ( o de "tres picos ", se decia a pesar de haber evolucionado a dos ) con un medallón de Fernando VII sibre la presilla de la escarapela , casaca larga ,pantalón ceñido, botas "a lo húsar ", etc.

    Lleva la Cruz de San Hermenegildo ( por sus largos años como Oficial ), la de los "Emigrados " y la de la batalla de "Ayohuma ". Ademas lleva en el antebrazo izquierdo los Escudos de Distinción de "Vilcapuquio" y "Ayohuma ".

    Su esposa viste "a lo dama realista ", pues se adorna con cintas blancas en lo alto del talle y combinada con otra roja , en el sombrero ( como las corbatas de las banderas),con remate de plumas rojas y blancas . Tambien lleva la Medalla de los "Emigrados" en la clase de lazo para damas.

    Lo más llamativo de su vestuario es el batón de color rojo ( por realista , como la escarapela militar),adornado con el entorchado de plata que señala el "grado de Brigadier de su marido , y se correspondecon las divisas militares llevadas en los vestidos de otras damas de su épocaque han llegado hasta nosotros a traves de retratos de pintores como Goya.

    Estas damas llevan en el peinado una gran escarapela roja , o en la cintura la faja roja de los Generales , con sus lazadas y caidas con entorchados, los tres galones de Coronel, etc.

    Ello revela aspectos más amplios que los que cita D. Luis Bermudez de Castro en su obra "Arte del buen mandar español " ( pag. 121 ) " A principios del siglo pasado ( el XIX ) las señoras de los Generales tenian .... el derecho y el deber de usar en los vestidos de corte y para montar a caballo cuando acompañaban a sus maridos de uniforme , los entorchados en las bocamangas de los vestidos "









    LAMINA 30.- TENIENTE PRIMERO (GRADUADO DE TENIENTE CORONEL ) Y CABO ( GRADUADO DE SARGENTO), DEL BATALLÓN DEL GENERAL DEL EJERCITO DEL ALTO PERÚ. 1814.

    Los Batallones denominados "del General" derivan de los que en el siglo XVIII eran los "Cuerpos del General"., Estos se organizaban al comienzo de una Campaña tomando de los Regimientos que hiban a participar , a los Soldados mas mayores o faltos , por resultas de heridas de otras acciones , de la energia y capacidad necesarias para afrontar una nueva guerra.

    Por su menor operatividad se les asignaban misiones a su alcance: dar guardia inmediata a los Generales ( excepto al Capitan General , que tenia Guardia personal) y a la custodia de los bagajes y convoyes.

    El cromatismo de la uniformidad en estos momentos , deriva del que les distinguia en el siglo anterior : verde con divisa roja.

    El Oficial con 25 años de servicio como lo acredita la Cruz de San Hermenegildo, ha sido representado , a titulo de hipótesis , con una charretera de Teniente en el hombro y una "capona "( charretera sin flecos en el izquierdo , puesto que mientras existieron los empleos de Teniente Primero y Teniente Segundo debvian tener una leve diferencia en sus divisa , que expresara su relación jerarquica. D. Jose Almirante, en su "Diccionario militar " dice que la capona empezo a usarse hacia 1812.

    El Cabo ( un galón en las bocamangas ), galardonado con el "Premio Medio", y tambien con 25 años de servicio( tres galones en la manga ), se ha ganado al cumplirlos , la charretera del grado de Sargento llevada en el hombro izquierdo.








    BANDERA DEL BATALLÓN DE INFANTERIA DE CHILE ( O DE CONCEPCIÓN ).




    BANDERA DEL BATALLÓN DE INFANTERIA DE MILICIAS DE VOLUNTARIOS DE MONTEVIDEO.



    CONTINUARA.........................................

  6. #6
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Buen material Ordóñez, me hizo recordar este video:

    Ordóñez dio el Víctor.

  7. #7
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Batalla de Mariel

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    Batalla de Mariel
    Intentos de Reconquista en México
    Brigantin_Guerrero.jpg
    Bergantín Guerrero


    Fecha 10 de febrero de 1828
    Lugar Mariel, Cuba
    Resultado Victoria española
    Beligerantes
    Comandantes
    Fuerzas en combate
    1 fragata
    350 hombres
    1 bergantín
    230 hombres
    Bajas
    35 muertos 80 muertos


    La Batalla de Mariel fue una batalla naval librada el 10 de febrero de 1828, cerca de Mariel, Cuba.
    Índice

    [ocultar]



    Antecedentes[editar · editar código]

    El 28 de septiembre de 1821, México adquirió su independencia después de varios años de guerra con España. A pesar de ello, España todavía poseía colonias importantes en el mar Caribe, tales como Puerto Rico o Cuba, y las autoridades mexicanas temían que éstas sirvieran como base a expediciones de reconquista.

    El gobierno de México inició el proyecto de expulsar a los españoles de Cuba y para este fin comenzó a formar la flota necesaria. El nuevo gobierno mexicano esperaba ganar las batallas sin contar con los recursos necesarios para ello. Una escuadra compuesta de tres bergantines, el Hermon, el Bravo y el Guerrero, fue confiada al comodoro estadounidense David Porter con la misión de hostigar las líneas enemigas de comunicación en la región, lo que, a falta de forzar a los españoles a dejar Cuba, permitiría por lo menos ser informado sobre sus intenciones y posiblemente hostigar, e incluso impedir, sus tentativas de reconquista.


    La batalla[editar · editar código]


    Al principio del año 1828, la pequeña escuadra mexicana invade las aguas españolas, comenzando a patrullar las aguas cubanas hostilizando a los mercantes españoles, tomando presas y dispersando convoyes. Los mexicanos utilizaban bergantines, dado que eran buques muy rápidos y en consecuencia excelentes para actividades corsarias, puesto que su gran velocidad les permitía alcanzar a toda clase de tráfico mercante y escapar de navíos y fragatas.

    En una de esas acciones, el 10 de febrero, el bergantín Guerrero comandado por el capitán David Henry Porter, sobrino menor del comodoro David Porter, percibe a la altura de Mariel varias embarcaciones españolas de comercio, escoltadas por el bergantín Marte y la goleta Amelia. El Guerrero pasa al ataque y fuerza la huida de los barcos españoles hacia La Habana. Las autoridades españolas fueron avisadas en seguida de la agresión mexicana y reaccionando con gran celeridad, envían a la fragata Lealtad armada con cincuenta y cuatro cañones. A las 5 de la tarde, la Lealtad intercepta al buque mexicano a la altura de Mariel, el cual, sorprendido, intenta huir hacia Cayo Hueso, pero la fragata española resultó ser más rápida y lo alcanza en la madrugada del día 11. Al verse atrapado, el capitán mexicano consulta con la tripulación y deciden enfrentarse a la fragata española. El combate comenzó a las seis de la mañana y tuvo una duración de dos horas y media, pereciendo por una bala rasa de cañón el capitán Porter, cuando ya el consejo de oficiales del barco, conformado por Carlos E. Hawkins y Alejandro Thompson, además de los dos hijos de David Porter, David Dixon Porter y Thomasse Porter, habían tomado la determinación de rendirse ante las fuerzas españolas por haberse agotado el parque mexicano.

    Esta es quizá la primera derrota naval mexicana y no será hasta el año de 1841 cuando nuevamente pierda frente al gobierno yucateco y el texano en la llamada Batalla de Campeche.


    Consecuencias[editar · editar código]


    Los españoles confiscaron la embarcación vencida y la llevaron a La Habana. Tras su reparación, la integraron en su flota, bajo el nuevo nombre de El Cautivo.[1] A pesar de esta derrota, la escuadra mexicana continuó con sus operaciones de hostigamiento en aguas españolas, logrando el Bravo 13 capturas más y el Hermon, que era comandado por el teniente Charles E. Hawkins, cuatro capturas, siendo una de ellas el bergantín Amelia, todas ellas integradas a Veracruz.


    Referencias[editar · editar código]







    Enlace:

    Batalla de Mariel - Wikipedia, la enciclopedia libre



  8. #8
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    12 PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LAS INDEPENDENCIAS HISPANOAMERICANAS

    Hace dos siglos, en la primavera de 1810, se establecieron en la América española las juntas autonomistas que pusieron en marcha el proceso emancipador hispanoamericano.

    ...
    En Caracas, el 19 de abril, poderosos hacendados y comerciantes depusieron al guipuzcoano Vicente de Emparan, capitán general de Venezuela: fue un modélico golpe de Estado de los privilegiados criollos americanos. Las repercusiones de aquella sustitución de la legítima autoridad superaron todas las expectativas de sus protagonistas, que en algunos casos no vivieron lo suficiente para contemplarlas.

    Así, el procedimiento fue emulado durante los meses siguientes en Buenos Aires (22 de mayo), Bogotá (20 de julio), Santiago de Chile (18 de septiembre) y Quito (25 de septiembre), y extendió hacia todas las regiones del imperio español los efectos de la crisis comenzada dos años antes en la metrópoli peninsular.

    Casi quince años después, el 9 de diciembre de 1824, se enfrentó en Ayacucho, en el actual Perú, un ejército leal a la Monarquía española formado por más de nueve mil soldados (de ellos sólo 500 peninsulares) contra otro patriota de partidarios de la emancipación de casi seis mil, que resultó ganador de la cruenta batalla. Los realistas tuvieron 1.600 muertos; los patriotas, solamente 300. Fue el final de las guerras de independencia en la América continental.

    Ambas fechas, 1810 y 1824, marcan el principio y el final del Bicentenario que en muchos países americanos, también en España, debe promover análisis históricos serios, superar mentiras interesadas y ponderar de manera inteligente (con visión de futuro) una convivencia de tres siglos, entre cuyos frutos deslumbrantes destaca la comunidad de hablantes de nuestro idioma español, la segunda lengua global.


    Los aportes de las últimas dos décadas a cargo de historiadores de ambas orillas del Atlántico han mostrado un panorama cuya complejidad era desconocida. Contamos con una historia renovada. Entre las cuestiones sometidas a revisión, destacan las siguientes:


    1-Los españoles, malos y avariciosos, tenían oprimidos a los americanos y por eso se produjo la independencia.

    Esta es la expresión formularia del mito decimonónico republicano, y no se corresponde con ninguna realidad histórica. El imperio español tuvo un fuerte componente negociador y de consenso; por eso duró tres siglos. Las deudas históricas no existen. La historia no se cambia con leyes. Lo que procede es estudiarla para entender su complejidad e iluminar las opciones de libertad.


    2 - A los americanos no les permitieron ejercer cargos públicos en el imperio español.

    Es falso que no sirvieran oficios de relevancia. El más importante virrey de México en el siglo XVIII, conde de Revillagigedo, era cubano, y el neogranadino nacido en Medellín Francisco Antonio Zea dirigió el Real Jardín Botánico madrileño desde 1805. Burocracia, ejército y Real Armada contaban con naturales del Nuevo Mundo en posiciones y jerarquías diversas, en igualdad con los peninsulares, entre los cuales vascos y catalanes también eran muy abundantes.


    3 - Existían grandes ejércitos que tuvieron oprimidos a los americanos hasta 1810, cuando al fin se pudieron liberar.

    No es cierto. El imperio español fue un imperio de ciudades, muy burocrático y con un fuerte sentido de la justicia y la ley. Hasta 1763 sólo en áreas de ataques piráticos o estratégicas (Cartagena, Chile, Veracruz, La Habana) había militares profesionales, artilleros e ingenieros. Después de la grave derrota ante los británicos en la Guerra de los Siete Años se produjo un incremento de la planta militar, que no sobrepasó nunca unos veinte mil hombres, complementados por milicianos americanos, entre los que destacaron por su lealtad y capacidad mulatos y negros libres (no esclavos).


    4- En la América española mandaba la Inquisición y no había educación, ilustración e imprentas.

    El mito del oscurantismo colonial es otra falsedad. El Santo Oficio, que no tuvo jurisdicción sobre indígenas, era residual en 1800 y las ciudades se habían llenado de bibliotecas públicas, teatros, alamedas y jardines. México era la ciudad más rica del hemisferio occidental y una de las grandes urbes del mundo. Existía censura, pero el empeño por leer y escribir apenas se veía afectado. Entonces, como ahora, prohibir un libro era la manera de consagrarlo.


    5 - La invasión francesa no afectó a los americanos, sólo a España.

    En absoluto, pues allí se consideraba a Napoleón un dictador ateo y un aventurero peligroso. Existía una nación española «de ambos hemisferios», como proclamó en 1812 la Constitución de Cádiz. Tras el 2 de mayo madrileño llegaron desde América grandes cantidades de dinero en metálico y donativos que sirvieron para resistir al invasor. En el ejército español sirvieron oficiales y soldados americanos tan importantes como el argentino San Martín, que tuvo una importante actuación en Bailén, o los chilenos hermanos Carreras.


    6 - ¿Por qué se establecieron juntas autonomistas en 1810?

    En abril de aquel año terrible se esperaba como irremediable la caída de Cádiz en manos de Napoleón, que al cabo nunca se produjo. Para protegerse de esa eventualidad los españoles americanos establecieron sus propias juntas de gobierno. No estaban dispuestos a ser parte de Francia y que los subyugara Napoleón, ni a que hubiera una revolución de negros y mulatos como la de Haití. Por eso organizaron juntas «en nombre de los derechos de Fernando VII, cautivo en Bayona».


    7- La Constitución de Cádiz representó una oportunidad perdida.

    De manera muy relativa. La elección de diputados americanos puso en marcha grandes procesos electorales y democráticos, en los que participaron por primera vez en la historia del mundo todos los grupos sociales y étnicos, de derecho y de hecho. En su estela el imperio español se transformó en naciones de ciudadanos.


    8 - ¿Fueron los indígenas partidarios de la emancipación?

    No. Se mantuvieron casi en su totalidad fieles a la Corona española, que protegía por las Leyes de Indias sus tierras comunales. Los araucanos de Chile habían llegado a proponer en 1813 «formar para la defensa del Rey una muralla de guerreros en cuyos fuertes pechos se embotarían las armas de los revolucionarios». A partir de 1820, las tropas de Bolívar encontraron la mayor resistencia entre los nativos del sur de Colombia y Ecuador.


    9 - ¿Fueron negros, pardos y esclavos partidarios de la independencia?

    Excelentes oficiales y soldados, fue la oferta de libertad a los esclavos y el reconocimiento de méritos y pensiones lo que motivó que estuvieran del lado de la Corona española o de los patriotas americanos, según los casos.


    10 - ¿Participaron en las guerras de emancipación las mujeres?

    Por supuesto. Coronelas patriotas como la boliviana Juana Azurduy, la prócer colombiana Policarpa Salavarrieta o la hermana mayor de Bolívar y partidaria del Rey de España hasta el final de sus días María Antonia estuvieron presentes en sitios, guerrillas y combates políticos.


    11- ¿Fueron los próceres inventores del nefasto caudillismo?

    Algunos, en efecto, sucumbieron a las tentaciones del poder personal (Bolívar fue acusado de ello al final de su vida); otros, como San Martín, se exiliaron para que no se ejerciera violencia alguna en su nombre. Pero el caudillismo no es un mal hispánico: la historia europea está llena de dictadores.


    12 - ¿Qué perdura de aquellos tres siglos de vida común?

    De los imperios quedan idioma, religión, gastronomía y ciertos estilos de vida en común. Lo que permanece es una nación cultural española y americana, de cuya transformación en sociedades de conocimiento, más democráticas y justas, depende nuestro futuro. Este comienza, a no dudarlo, por una nueva Historia de América y de España.



    Por Manuel Lucena Giraldo,
    historiador e investigador científico del CSIC




    Fuente:

    https://es-es.facebook.com/SomosHijosDeEspana
    Última edición por Mexispano; 15/11/2013 a las 04:55
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  9. #9
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    Re: Hay “otro” bicentenario


    Banderas Olvidadas, Julio Albi de la Cuesta


    3 de Diciembre de 2012 | Autor: Tasos




    EL EJÉRCITO REALISTA EN AMÉRICA

    “Cuando empezaron los movimientos emancipadores, si el dominio español hubiese dependido exclusivamente de las tropas peninsulares, se habría derrumbado en unos pocos meses, debido al retraso con que estas empezaron a llegar y su relativa escasez, para la extensión del teatro de operaciones. No fue así porque miles de americanos, de tambor a general, por muy diversas razones, combatieron bajo las banderas realistas contra sus propios compatriotas para defender la causa de Fernando VII.” (pág. 388)

    No sé si será una exageración, puesto que no se cumplen ciertas condiciones, pero casi me atrevería a calificar de “clásica” la obra que hoy traemos a colación: Banderas olvidadas. Han transcurrido veintidós años desde que vio la luz allá por 1990 y, por aquel entonces, se trataba de un mirlo blanco pues poco o nada se había escrito de manera tan objetiva sobre los ejércitos realistas, sin contaminaciones del caduco nacionalismo romántico del siglo XIX que impregnó hasta los años sesenta de la vigésima centuria las investigaciones históricas de ambas orillas atlánticas.

    Por lo tanto esta obra fue fruto de las nuevas corrientes historiográficas y de los enriquecedores enfoques que sobre el asunto emancipador comenzaron a surgir en el mundo hispano a partir de los años setenta del siglo XX. Que no quepa duda de que en Banderas olvidadas se estudia, se expone y se describe “el esfuerzo militar realista para hacer frente a los movimientos emancipadores de la América española a principios del siglo XIX”, y no otras cuestiones de tipo político, económico o social, como se nos muestra de una manera bastante exhaustiva y nada erudita a lo largo de más de 400 páginas. Y esto a pesar de que en la Introducción el señor Albi sostiene que sólo se propone “hacer una modesta obra de divulgación”.



    Batallón de Inf. Ligera “Partidarios”, Ejército Nacional del Alto Perú (1816), soldado.
    Fuente: Los Realistas (1810-1826) de Luqui Lagleyze y como dibujante Manzano Lahoz, en Quirón Ediciones, 1998.





    Regimiento de Inf. “de Fernando VII” (antiguo “Fijo de Buenos Aires”) 1813, fusilero.
    Fuente: Los Realistas (1810-1826) de Luqui Lagleyze y como dibujante Manzano Lahoz, en Quirón Ediciones, 1998.



    Tres afirmaciones se pueden extraer de la lectura atenta del libro:

    a) La Emancipación Americana no se desarrolló como una mera guerra de descolonización, tuvo mucho de guerra civil.

    b) Los Ejércitos Realistas se compusieron aproximadamente de un 80% de americanos en el Ejército regular y de casi un 100% de americanos en las Milicias.

    c) La lucha en la América hispana no era siempre a la europea, tenía mucho de irregular y guerrillera; en algunos frentes era guerra sin cuartel como en la Península contra el francés.

    Este contundente libro consta de dieciséis capítulos. En los dos primeros se nos describe y distingue El Ejército de España de El Ejército de América (o de Ultramar); luego vienen Los primeros embates (1809-1811), donde a amén de los primeros choques armados se explica la génesis del improvisado Ejército Realista cuyos principales pilares son los Regimientos y Batallones Fijos (que son regulares y veteranos) del Ejército de América.

    El IV capítulo se titula La reacción española (1812-1813): en la Guerra de Independencia Española se comienzan a volver las tornas y ya se pueden mandar algunas unidades de refuerzo. Los dos epígrafes que siguen, 1814. Triunfos realistas y 1815. Grandes esperanzas (llega la Expedición Nº 17, la de Pablo Morillo con más de 12.000 hombres) nos trazan el fracaso de las Patrias Bobas o Viejas (las primeras Repúblicas).

    En 1816. La guerra interminable se ve que los éxitos realistas no acaban de fraguar. Y en 1817. La pérdida de la iniciativa realista: Chacabuco se apunta como empiezan a torcerse las cosas para los fernandinos. En el Capítulo IX, 1818. Maipú, San Martín rubrica “el cambio de signo de la Guerras de Emancipación“, comenzado el año anterior. Luego llega 1819. Boyacá, o la consolidación bolivariana.

    Que los títulos no lleven a engaño, no son monográficos que se ciñan a esos encabezamientos. Albi de la Cuesta recorre en cada capítulo el continente hispanoamericano año a año y de Norte a Sur, pasando por los principales teatros de operaciones (Nueva España, Venezuela, Nueva Granada y Quito, Perú y Alto Perú, Chile y, por último, Virreinato del Río del Plata o Provincias Unidas del Río de la Plata) e incidiendo en todas las casuísticas y circunstancias militares dignas de mención.

    El subtítulo 1820. Solos revela el efímero triunfo liberal de Rafael del Riego en España y el corte definitivo en el envío de tropas metropolitanas al Nuevo Mundo. En el Capítulo XII, El Ejército realista, se hace una pausa para presentar “el estado militar” del mismo y explicar los méritos y los deméritos, los vicios y las virtudes de las diversas fuerzas realistas, a saber: la infantería respondía por lo general bastante bien, la caballería era más bien floja; las unidades inicialmente “europeas” daban solidez al conjunto pero las americanas eran imprescindibles y óptimas en sus regiones de origen. Sin embargo, por esas fechas las tropas realistas manifestaban evidentes signos de agotamiento físico y moral ya que llevaban muchos años de guerra sin pausa y encima “las tesis independentistas” cada vez calaban más.

    Con 1921. Carabobo, el principio del fin se percibe a las claras, entre otros hechos, como la tenacidad de Bolívar acarrea sus frutos. A continuación viene otro sonoro fracaso realista gracias a la destreza de Sucre: 1822. Pichincha. El año siguiente está lleno de luces y sombras bélicas, pues pese a “la cascada” de derrotas se da una increíble recuperación en el bastión realista del Perú: 1823. Reveses y triunfos realistas. No obstante se trata de un espejismo puesto que enseguida se recibe la puntilla, gracias, entre otras razones, a la traición del general absolutista Olañeta, como leeremos en el Capítulo XVI: 1824. Junín y Ayacucho. Paso de vencedores.

    Este sólido ensayo concluye con un Epílogo y una Conclusión. Y de remate dos prácticos Apéndices: uno enumera Los Cuerpos realistas, otro presenta Las Unidades peninsulares y sus bajas. Y como guinda una densa Bibliografía de siete páginas. Falla la obra en que carece de una cartografía general aunque se ilustran con insuficiencia algunas batallas significativas con mapas en b/n.

    Y del autor con sólo indicar esto será suficiente: Julio Albi de la Cuesta, Diplomático y respetado Historiador.
    El libro: brillante e imprescindible para el tema, pero descatalogado; bien merecería una reedición.


    DATOS DEL LIBRO


    • Nº de páginas: 416 págs.
    • Encuadernación: Tapa blanda
    • Editoral: EDICIONES CULTURA HISPANICA
    • ISBN: 9788472325470







    Llanero e indio flechero de las fuerzas de Boves
    . Fuente: La División Infernal de José Semprún y como dibujante J. E. Aron, en Ediciones Falcata Ibérica, 2002.






    Fuente:

    Banderas Olvidadas, Julio Albi de la Cuesta
    Última edición por Mexispano; 15/11/2013 a las 05:10 Razón: Reacomodo de texto

  10. #10
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Genial documentación amigo Mexispano. Mil gracias.
    Mexispano dio el Víctor.

  11. #11
    Avatar de Mexispano
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Cita Iniciado por Ordóñez Ver mensaje
    Genial documentación amigo Mexispano. Mil gracias.
    De nada señor, aquí estamos para aportar y aprender.

    Todavía tengo algunos datos por ahí (sobre todo en lo referente a México) que nos ayudarán a entender muchas cosas.

    Saludos
    Ordóñez dio el Víctor.

  12. #12
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    C. L. A. M. O. R.: San Martín, el liberal


    Durante la primera visita que hice a San Martín, muchas personas provenientes de Lima subieron a su buque para discutir en privado el estado de sus asuntos, cambiando completamente luego sus ideas y sentimientos; y no vi nada luego en su conducta que pudiese echar un manto de duda sobre la sinceridad con la que había hablado antes. El conflicto en Perú, nos dijo, no podía ser calificado ordinariamente como una guerra de conquista y gloria, sino enteramente como una guerra de opinión; era la guerra de los principios novedosos y liberales contra el prejuicio, el fanatismo y la tiranía.

    Parte del capitán Basil Hall de la Armada Real Británica, recopilado y publicado posteriormente como Extracts from a journal written on the coasts of Chili, Peru, and Mexico, in the years 1820, 1821, 1822 (Londres: Hurst, Robinson, and Co., 1826).


    El autor de estas notas, Basil Hall (1788-1844), era el segundo hijo de James Hall, 4ºbaronet Hall de Dunglass (entonces Haddingtonshire, hoy East Lothian, Escocia). Sirvió como oficial de la Armada Real Británica durante las Guerras Napoleónicas, con epicentro en la Península Ibérica, y, posteriormente, fue enviado en viajes de exploración e inteligencia a América, África y Asia. En 1823, a su regreso a Gran Bretaña, se retiró de la Armada. Publicó extractos de sus partes en forma de libros de exploración, colaboró con la Enciclopedia Británica y, por todo ello, la Real Sociedad lo aceptó como miembro.


    "San Martín proclama la Independencia del Perú en 1821" (1904),
    óleo fruto de la imaginación del pintor Juan Osvaldo Lepiani (1864-1933),
    que se encuentra en el Museo Nacional de Arqueología,
    Antropología e Historia del Perú (Pueblo Libre, Lima).


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  1. 25/07/2013, 00:23
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