Consecuencias de las independencias hispanoamericanas
Consecuencias sociales, políticas y económica de la independencia de Hispanoamérica
https://www.youtube.com/watch?v=tcWPNrcJ010
Consecuencias de las independencias hispanoamericanas
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Maduro convierte a los carlistas en soldados bolivarianos
23/04/2018 por Redaccion
Uno de los ejes ideológicos del socialismo bolivariano que instauró Hugo Chávez en Venezuela es el antiimperialismo, y la frecuente reivindicación de los héroes militares que protagonizaron a principios del siglo XIX las guerras de la independencia en América Latina contra el dominio español.
El actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, sigue también esta línea. De ahí que, según pudo comprobar El Chivato, hace unos días recordara en su cuenta en Twitter una efeméride de estas campañas militares contra los españoles.
“201 años han transcurrido desde el día que el General Manuel Carlos Piar tomó el Cerro el Gallo y lideró la legendaria Batalla de San Félix que liberó a la Provincia de Guayana y la dejó en manos patriotas”, escribió Maduro. El líder acompañó el mensaje con la imagen de un cuadro de tipo bélico, de una carga de caballería, que estaba identificado como “1817 Batalla de San Félix, Provincia de Guayana”.
La paradoja es que el cuadro en cuestión no se corresponde con esa batallarecordada por Maduro. De hecho, la pintura ni siquiera representa otro hecho de armas de las guerras de independencia de América, sino un suceso que tuvo lugar precisamente en España.
El cuadro es en realidad “La carga de Zumalacárregui”, obra del pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau.
Recrea una acción de la Primera Guerra Carlista, protagonizada por las tropas del general Tomás de Zumalacárregui que, en nombre del pretendiente Carlos María Isidro de Borbón, luchaban contra el régimen liberal de la reina Isabel II y la regente María Cristina.
Maduro convierte a los carlistas en soldados bolivarianos | Tradicion Viva
«¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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EL FALSO INDEPENDENTISMO EN LA AMÉRICA ESPAÑOLA con Patricio Lons
El argentino Patricio Lons despliega las verdaderas causas de la independencia de las naciones americanas que formaban una unidad cultural y espiritual bajo la Corona Española. Intereses económicos y políticos de Inglaterra dirigiendo insurrecciones presentadas como una lucha por la libertad por parte de la Historia oficial, que remiten a la intención actual de disgregación y dominio del independentismo catalán.
PATRICIO LONS
Patricio Lons es periodista e historiador argentino, productor permanente de contenidos de material de erudición histórica mediante artículos, conferencias y participación en diferentes medios.
Facebook: Historia con Patricio Lons.
Blog: patriciolons.blogspot.com
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CARLOS G. SENRA
Buenos Aires, 1972. Creador de EDUCACIÓN HUMANA COACHING INTEGRAL. Filósofo, investigador, escritor, compositor, editor de música, editor literario y emprendedor. Experiencia con sistemas y terapias de crecimiento personal desde 1989. Formación en
Música Académica, Portugués, Comercio Exterior y Life-Coaching.
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TEMAS CLAVES: historia, historiador, periodismo, periodismo de información, América, España, economía, política, independencia, independentismo, libertad, ocultación, unidad cultural , Historia oficial, sistema, deuda pública, países, poder financiero internacional, esclavización Estados, ciudadanos, la usura, poder mundial, bancos, la política, Carlos G. Senra, La Caja de Pandora, Patricio Lons
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https://www.youtube.com/watch?v=gm7X84AwAb4
Con la ruptura de la Monarquía Hispánica, los americanos dejaron de mandar en Europa. Hasta poco antes de la ruptura, el peruano duque de San Carlos, ministro plenipotenciario de Fernando VII, el también peruano Blas de Ostolaza, confesor de la familia real, o Joaquín Mosquera Figueroa, agente legal quien firma en nombre del rey en las Cortes de Cádiz y natural de Popayán. Incluso después, el novohispano Lardizábal firmando el Manifiesto de los Persas contra los liberales, y ...todavía después, en la I Guerra Carlista, el peruano Leandro Castilla, último gobernador del fortín de Morella comandado por el general Cabrera hasta 1840. "España" no nació en 1812 ni se circunscribe al malhadado estado nacional de nuestro tiempo. España fue mucho más, y más allá, de intentar recomponer el Reino Visigodo de Toledo a los más remotos confines, y no sólo Europa en América sino también América en Europa. Como bien ha dicho el historiador quiteño Francisco Núñez de Arco, una cosmovisión. Yo añadiría que una koiné. Y sin embargo, todo eso se fue al carajo, y tanto se independizó América de España como España de América, y hasta hoy seguimos pagando las consecuencias del rompecabezas desparramado. Todos perdimos, y algunos siguen entercados en sus mundos, hablando un lenguaje que a nadie le interesa, haciendo el ridículo... Y al final es lo que convenimos: El que no sabe de Historia, no sabe de nada. Pero algún día llegará algún Taita Boves para exorcizar los demonios bolivarianos...
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Fuente:
https://www.facebook.com/escritorant...72937496238052
Por qué la América española se dividió en muchos países mientras que Brasil quedó en un solo país
Luís Barrucho BBC News Brasil
7 septiembre 2018
Derechos de autor de la imagen BBC/Kako Abraham Image caption La América española se dividió en 19 Estados mientras que la portuguesa solo en uno, Brasil.
Cuando Cristóbal Colón tocó tierra tras su travesía del Atlántico, en 1492, no imaginaba todavía que cambiaría el curso de la historia para siempre.
Tampoco pensaría que de allí a pocos años desencadenaría una lucha entre las dos mayores potencias económicas y militares de la época, España y Portugal, por hacerse con las riquezas de ese territorio aún desconocido para los europeos.
Dos años después, los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, y el de Portugal, Juan II, llegaron a un compromiso y firmaron en Tordesillas (entonces Reino de Castilla) un pacto para repartirse las tierras "descubiertas y por descubrir" fuera de Europa.
Derechos de autor de la imagen BBC/Cecilia Tombesi Image caption El Tratado de Tordesillas estableció en 1494 el reparto de las zonas de navegación y conquista del océano Atlántico y del Nuevo Mundo entre las coronas españolas y portuguesas.
Más de 500 años después, el mapa latinoamericano sigue exhibiendo la herencia cultural de esa lucha: desde los cañones del río Bravo hasta las frías laderas de la Tierra del Fuego, los idiomas más hablados son el español y el portugués.
Pero, mientras el castellano se habla en 19 Estados distintos, el portugués sigue siendo la lengua oficial de uno solo, Brasil.
¿Por qué la América española se fracturó en tantos países mientras que la América portuguesa quedó sustancialmente igual que en la época de la colonización?
Hay varias razones que explican este acontecimiento y los historiadores no siempre coinciden.
Derechos de autor de la imagen Biblioteca Nacional de Portugal Image caption El Tratado de Tordesillas fue el resultado de un proceso de un año repleto de incertidumbre.
Diferencia en la administración de las colonias
Una de las causas tiene que ver con la distancia geográfica entre las ciudades de las antiguas colonias y la forma en que eran administradas por sus respectivas metrópolis.
Según el historiador mexicano Alfredo Ávila Rueda de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aunque la América portuguesa - el actual Brasil- tenía unas dimensiones continentales, la mayor parte de la población se concentraba en las ciudades costeras y la distancia entre ellas eran menores que las que había en la América española.
Ésta estaba formada por cuatro grandes virreinatos: Nueva España, Perú, Río de la Plata y Nueva Granada. Cada uno de ellos respondía a la Monarquía Hispánica, era administrado localmente y tenía pocos vínculos con los otros.
Además se crearon varias capitanías, como las de Venezuela, Guatemala, Chile y Quito, que tenían gobiernos independientes de los virreinatos.
"La administración española se estableció alrededor de dos centros principales: México y Lima. Eso no sucedió en Brasil, donde la administración era mucho más centralizada", explica el historiador mexicano.
Derechos de autor de la imagen Colección del Banco Central de Venezuela Image caption Militar liberal y líder político venezolano, Simón Bolívar fue uno de los primeros en luchar por la descolonización de la América española.
Españoles nacidos en España vs. españoles nacidos en las colonias
Otra diferencia, según el historiador brasileño José Murilo de Carvalho, está relacionada con la formación de las elites en los dos imperios coloniales.
"En Brasil, la élite era mucho más homogénea ideológicamente que la española", explica Carvalho, y esto se debió a que el país luso nunca permitió la creación de universidades en su colonia. Hasta los colegios de enseñanza superior se crearon sólo después de la llegada de la corte en Brasil, en 1808.
Por lo tanto, los brasileños que querían tener educación universitaria tenían que viajar a Portugal.
"Ante la petición de crear una escuela de Medicina en Minas Gerais, en el siglo XVIII, la respuesta de la Corte fue: 'ahora piden una facultad de Medicina, en poco tiempo van a pedir una facultad de Derecho y luego van a querer la independencia'", ejemplifica el historiador brasileño.
Derechos de autor de la imagen BBC/Cecilia Tombesi Image caption El reparto de poder en las élites en los imperios era bastante distinta.
Una vez formados - 1.242 estudiantes brasileños pasaron por la Universidad portuguesa de Coimbra entre 1772 y 1872- esos ex alumnos volvían a Brasil y ocupaban cargos importantes en la administración de la colonia, lo que, en opinión de Carvalho, favoreció un sentimiento de unidad en la colonia, garantizó la obediencia a la corte real y generó confianza en las virtudes del poder centralizado.
Por el contrario, durante el mismo período, 150 mil estudiantes se formaron en las academias de la América española. En las colonias había al menos 23 universidades, tres de ellas sólo en México.
Por esta razón, argumenta el historiador, los movimientos de independencia en la América española comenzaron a ganar fuerza, en el siglo XIX, sobre todo en los lugares donde había universidades y prácticamente todos los lugares donde había una universidad acabaron dando origen a un país diferente.
El historiador Ávila Rueda, sin embargo, rechaza esta última hipótesis. "Estas universidades eran en su mayoría reaccionarias, aliadas de la Corona española", asevera.
"La Universidad de México, por ejemplo, era reaccionaria a tal punto que, en 1830 -tras la independencia- el gobierno mexicano decidió cerrarla porque creía que no sería posible reformarla", añade.
Derechos de autor de la imagen Museo Histórico Nacional de Argentina Image caption El argentino José de San Martín es también conocido como El Libertador de Argentina, Chile y Perú.
El catedrático mexicano asegura que la circulación de periódicos, libros y folletos en la América española - que, en cambio, no estaba permitida en la América portuguesa (la prohibición se levantó solo en 1808, con la llegada de la corte portuguesa a Brasil)- tuvo un papel mucho más relevante en la construcción de las identidades regionales que las universidades.
Al mismo tiempo, en la América española las elites locales nacidas en las colonias, los así llamados "criollos" (grandes propietarios de tierras, arrendatarios de minas, comerciantes y ganaderos) eran despreciados por los nacidos en España, los Peninsulares.
Sin embargo, hasta 1700, cuando España era gobernada por la dinastía de los Habsburgo, las colonias tuvieron bastante autonomía. Pero todo cambió con las reformas borbónicas llevadas a cabo por el rey Carlos III.
En aquel momento España necesitaba aumentar la extracción de riqueza de sus colonias para financiar sus guerras y mantener su imperio.
Para lograrlo, la Corona decidió expandir los privilegios de los Peninsulares, que pasaron a ocupar los cargos administrativos anteriormente destinados a los criollos.
Paralelamente, las reformas realizadas por la Iglesia Católica redujeron los papeles y los privilegios del clero más bajo, que también estaba formado en su mayoría por criollos.
Napoleón invade Portugal y la familia real portuguesa huye a Brasil
Derechos de autor de la imagen Ayuntamiento de Lisboa Image caption La familia real portuguesa huyó hacia Brasil después de la invasión de las tropas de Napoleón Bonaparte.
Según los historiadores, tal vez la razón más importante para explicar el mantenimiento de la unidad de Brasil fue la huida de la familia real portuguesa.
En 1808, después de que el ejército de Napoleón Bonaparte invadiera Portugal, el príncipe regente João huyó a Río de Janeiro y trasladó consigo toda la corte y el aparato gubernamental: archivos, bibliotecas reales, la tesorería y hasta 15 mil personas.
Río de Janeiro se convirtió entonces en la sede político-administrativa del imperio luso y la presencia del rey en territorio brasileño sirvió como fuente de legitimidad para que la colonia se mantuviera unida.
"Si João no hubiera huido a Brasil, el país se habría dividido en cinco o seis estados distintos y las zonas económicamente más próspera, como Pernambuco y Río de Janeiro, habrían logrado su independencia", señala Carvalho.
Vacío de poder en España
Derechos de autor de la imagen Museo del Prado Image caption El levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, duramente reprimido por las tropas napoleónicas, dio el pistoletazo de salida para la guerra de independencia española.
En España, la invasión del general francés obligó al rey Carlos IV y a su hijo, Fernando VII, a abdicar en favor del hermano de Napoleón, José, que más tarde se convertiría en José I de España.
Esto generó un vacío de poder.
Varias juntas administrativas de las colonias se negaron a recibir órdenes de Napoleón y se mostraron fieles a su autonomía y a Fernando VII.
Sin embargo, cuando el monarca español recobró su trono, intentó usar la fuerza para restablecer la sumisión de las colonias.
Pero la mayor experiencia de autogobierno madurada por los criollos, la política discriminatoria hacia ellos por parte de la Corona Española y los ideales iluministas popularizados por las revoluciones americana y francesa atizaron las rebeliones y, entre 1809 a 1826, se libraron a lo largo del continente las sangrientas guerras de independencia.
Derechos de autor de la imagen Museo de Historia de Francia Image caption El cambio de monarca en el trono español fomentó los movimientos de independencia en las colonias.
Por otro lado, cuando Napoleón fue derrotado, João VI creó el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve y mantuvo la capital en Río de Janeiro hasta que la corte exigió su regreso a Lisboa, en 1820, y la aceptación de una constitución liberal.
João VI dejó la administración de Brasil en manos de su hijo Pedro. Éste declaró la independencia del país en 1822 y estableció una monarquía constitucional con él como monarca.
¿Temor a una revuelta de esclavos?
Las preocupaciones económicas y sociales también contribuyeron fuertemente a asegurar la unidad de Brasil.
Según el historiador estadounidense Richard Graham, profesor emérito de la Universidad de Texas y considerado uno de los mayores expertos en historia de América Latina en Estados Unidos, los terratenientes y los hombres más ricos de las ciudades acabaron aceptando la autoridad central por dos razones: la amenaza de desorden social y la legitimidad del poder monárquico.
Aunque Brasil logró su independencia sin tener que recurrir a la fuerza militar, los líderes de la región buscaban una mayor libertad de la capital, Río de Janeiro, dice Graham.
Pero, con el tiempo, percibieron que el autogobierno regional o la independencia podrían debilitar su autoridad tanto sobre los esclavos como sobre las clases inferiores en general. Es decir, temían el desorden social.
Según datos de The Trans-Atlantic Slave Trade Database -un proyecto internacional de catalogación de datos sobre el tráfico de esclavos al que participa, entre otros, la Universidad de Harvard- entre 1500 y 1875, la América española recibió 1,3 millones de esclavos traídos de África.
En el mismo período, solo en Brasil desembarcaron casi 5 millones. Ningún otro lugar del mundo recibió tantos esclavos.
Derechos de autor de la imagen BBC/Cecilia Tombesi Image caption Las posibles revueltas de esclavos fue una de las razones por mantener la unidad territorial de Brasil.
"La clase dominante temía que los esclavos pudieran aprovecharse de sus divisiones internas para rebelarse" como ya había pasado en Haití, añade.
En la América española, por otro lado, "las élites aprendieron que podían gobernar muy bien con una población inquieta", explica el historiador estadounidense.
"Todos los países hispanoamericanos tomaron medidas que pretendían acabar con la esclavitud. Muchos mestizos (y en algunos casos, como el de Venezuela, los mulatos) tenían el mando de las fuerzas militares y eran a menudo recompensados con posesión de tierras tomadas de los leales a la corona", afirma Graham.
El fin de los virreinatos y el surgimiento de países
Pero ¿por qué las fronteras de los países recién independizados en la América española no se mantuvieron iguales a las de los cuatro virreinatos?
Es decir, ¿por qué hubo tanta fragmentación?
"En la época colonial, el concepto de frontera era distinto al de los Estados modernos", explica el historiador Ávila Rueda. "Por aquel entonces regía un sistema de jurisdicciones que a veces se sobreponían unas a otras".
Para entenderlo mejor, Ávila Rueda cita el caso del virreinato de Nueva España, un territorio que comprendía parte de Estados Unidos, México y Centroamérica.
Derechos de autor de la imagen BBC/Cecilia Tombesi Image caption El primer país de Latinoamérica en conseguir la independencia fue Colombia, mientras que él último fue Cuba.
"Creemos que el virreinato de Nueva España se mantuvo como un país unido, que corresponde al México actual. Pero nos olvidamos que después de la independencia surgió el imperio mexicano, que incluía la actual América Central. Posteriormente, con la disolución del imperio mexicano, se establecieron la federación mexicana y la federación centroamericana, que más tarde se desintegraría en otros países", relata Ávila Rueda.
De la misma manera "hubo un proceso de fragmentación en toda la América española", añade. "Algunas de estas provincias formaron confederaciones para tener mayor fuerza militar y defenderse de otros enemigos, y otras fueron unidas a la fuerza, como hizo Simón Bolívar".
Graham coincide con la tesis de Ávila Rueda. "Si te independizas de España, ¿por qué querrás quedar sometido a los mandos y desmanes de, por ejemplo, Buenos Aires? Las fronteras actuales de los países de América Latina tardaron en consolidarse y fueron en muchos casos el resultado de disputas internas que acontecieron después de la independencia", explica.
Derechos de autor de la imagen Museu do Ipiranga Image caption Pedro I declaró la Independencia de Brasil en las orillas del río Ipiranga.
El sueño bolivariano
Pero es importante recordar que también en la América española hubo planes de unificación que no prosperaron.
En 1822 Simón Bolívar y José de San Martín, dos de las figuras más importantes de la descolonización, se reunieron en la ciudad de Guayaquil, en Ecuador, para discutir el futuro de la América Española.
Bolívar era partidario de la unidad de las ex colonias (él fue quien forzó la unificación de Colombia y Venezuela) y la formación de una federación de repúblicas.
San Martín, en cambio, defendía la restauración de la monarquía bajo la forma de gobiernos liderados por príncipes europeos.
La idea de Bolívar volvió a ser discutida en el Congreso de Panamá, en 1826, pero acabó rechazada.
¿Y si España hubiera transferido la corte a las Américas como hizo Portugal?
El historiador estadounidense William Spence Robertson cita en uno de sus artículos la frase pronunciada en 1821 por un observador español: "México no aceptaría las leyes sancionadas en Lima, ni Lima aceptaría las leyes sancionadas en México".
"La pregunta principal es dónde habría elegido establecerse el monarca. No creo que México habría permanecido leal a un rey establecido en Lima y no en Madrid", afirma Graham.
"Pero es cierto que si Fernando VII se hubiera trasladado la corte a las Américas, hoy habría menos divisiones de las que en realidad ocurrieron", añade.
Porque, según Graham, los reyes garantizan la legitimidad del poder.
Derechos de autor de la imagen casaimperial.org Image caption Agustín de Iturbide fue declarado emperador de México con el nombre de Agustín I, después de la independencia de España.
Rebeliones en Brasil
Pero el proceso de unificación territorial en Brasil tampoco fue totalmente pacífico.
Hubo movimientos de carácter independentistas en Minas Gerais (1789), en Bahía (1798) y en Pernambuco (1817), aunque esas revueltas fueron fomentadas más por un sentimiento de autonomía que por el deseo de ruptura entre la colonia y la metrópoli.
Según Ávila Rueda, "considerado que en la América portuguesa no hubo una guerra de independencia, sino una continuidad con el traslado de la corte, el gobierno de Río de Janeiro tenía más fuerza para reprimir estas rebeliones."
"En cambio, el gobierno de México no tenía fuerza suficiente para evitar el desmembramiento de Centroamérica, así como tampoco el gobierno de Buenos Aires en relación a Uruguay o Paraguay", concluye.
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Fuente:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-a...lflow_facebook
PARA QUE DEJEN DE REPETIR EL CUENTO PATRIOTERO DE LOS COLORES DE LA BANDERA
A propósito del día de la bandera, a la cual, por cierto, no juré en el colegio por tenerla clara desde entonces. Se ha dicho pendejada y media sobre el significado de sus colores. En el colegio un profesor dijo: Las doradas praderas de América, separadas de la sangrienta España, por el Azul del Océano. Otros hablan de oro americano, el Azul del cielo y la sangre de los «patriotas»; entre algunos desvaríos más.
La verdad es mucho más simple y ni siquiera tiene que ver con ideal alguno. En una carta escrita al Conde Semión Vorontsov en 1792, Miranda dice que los colores se deben a la teoría de los colores primarios que le presentó el poeta y filósofo Johann Wolfgang von Goethe. En ella refiere la conversación que mantuvo con el escritor luego de una fiesta en Weimardurante el invierno de 1785. Al parecer, a Goethe le llamó la atención las ideas de Miranda sobre lo que el llamaba libertad y por sus viajes por América y Europa, y le aseguró que su destino era crear, en su tierra, «una bandera que no falsee los colores primarios». Colores que han sido obsesión de la masonería por siglos, valga anotarlo.
«Primero me explicó la forma cómo el iris convierte la luz en los tres colores primarios, después me comprobó por qué el amarillo es el color más cálido, noble y próximo a la luz, por qué el azul es esa mezcla de excitación y serenidad, una lejanía que evoca las sombras, y por qué el rojo es la exaltación del amarillo y el azul, la síntesis, el desvanecimiento de la luz en la sombra.
No es que el mundo esté hecho de amarillos, azules y rojos. Es que así, como una combinación al infinito de aquellos tres colores, lo vemos todos los seres humanos.
[…]
Un país parte de un nombre y de una bandera y se convierte en ellos, como un hombre que cumple un destino.» ~Francisco de Miranda
Varios documentos de Miranda, entre ellos su diario militar y su obra Colombia, declaran que planeaba utilizar para Colombia (nombre que le daba a Hispanoamérica) una bandera cuyos tintes fueran rojo, amarillo y azul, en ese orden, que son los colores predominantes del arco iris. La idea de esta bandera está documentada también en su plan elaborado en 1801 para armar un ejército destinado a independizar a América, el cual presentó al gobierno británico, y en el que solicitaba diez banderas, cuyos colores sean rojo, amarillo y azul, en tres zonas. No obstante, el ordenamiento de los colores fue cambiado posteriormente por el propio Miranda a la que se conoce hoy día: primero amarillo, luego azul y por último el rojo.
(Agradezco la fuente a Andrés Joaquín Guarnizo)
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Fuente:
https://www.facebook.com/francisco.n...31065160476932
TODOS LOS COLAPSOS SON IMPOSIBLES, HASTA QUE SE VUELVEN INEVITABLES
El triunfo de Bolívar, de su «independencia» y de sus republiquetas, posibilitó que la cultura oficial, incluyendo la historiografía, se limitara a encomiar durante siglos las hazañas del «Libertador», si se las puede llamar así. Olvidando y ocultando intencionalmente los desastres permanentes, crímenes y víctimas que dejó. No ha sido posible por este totalitarismo de las ideas una desbolivarianización, hasta ahora.
La gente de un medio tan básico como el nuestro se ha contentado con la ausencia de la necesidad de pensar, evitando el problema de comparar y de analizar. Con certeza muchos de los bolivarianos de hoy, nacidos en generaciones posteriores, serán los más convencidos enemigos del régimen republicano bolivariano una vez tengan acceso al disenso que ellos mismos no son capaces de generar por sus connaturales deficiencias.
Hoy, tras dos siglos de totalitarismo republicano, presenciamos como la grieta que está atravesando el edificio del sistema poshispánico se está convirtiendo, sino lo es ya, en una falla estructural que pronto ocasionará el colapso de las repúblicas sudamericanas para dar paso a un nuevo orden.
El pensamiento y la revisión históricos que antes no han tenido lugar, ahora lo están teniendo. Hace apenas un par de décadas ni siquiera se podía considerar la posibilidad de que se dieran, pues el sistema republicano bolivariano ha considerado como enemigo a los pensadores históricos que no comulgan con su doctrina parareligiosa. Estos son los primeros síntomas visibles del inicio del fin del paradigma socio-político-cultural vigente en nuestro continente desde el segundo cuarto del siglo XIX.
Es imposible renunciar a la existencia propia, sólo de ella resulta una toma de partido directa y concreta en la realidad de las cosas externas. Mi propia existencia indidivual, el esfuerzo consciente de mi parte por realizar esta tarea revisionista, así como el alcance y la influencia que está teniendo, es prueba del proceso del fin de las repúblicas latinoamericanas en el cual ya nos encontramos.
La desbolivarianización está empezando a suceder y de la forma más orgánica posible, desde las conciencias particulares de las personas.
Cuando las poderosas emociones básicas que se están gestando ahora por esta causa empiecen a aflorar, veremos y participaremos de la acción que éstas determinarán en extensos grupos de personas más allá de los contados pensadores. Son las emociones básicas, y no los intereses, los que disponen a sacrificar sus vidas a los seres humanos por una gran causa. Todos los colapsos son imposibles, hasta que se vuelven inevitables.
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Fuente:
https://www.facebook.com/francisco.n...95898947326887
Si estudiar documentadamente la historia del Ecuador y de las demás repúblicas sudamericanas es seguir el hilo conductor de una decepción tras otra, un ejercicio realmente triste, estudiar la historia de sus relaciones internacionales es desalentador por completo: Una retahíla de cobardía, entreguismo, servilismo, indignidad, rastrerismo, bajeza, intenciones fracasadas y consencuencias nulas. Si el Ecuador fuera una persona, escribir su historia en el contexto global sería relatar el acontecer de un esclavo de buen grado ante sus amos extranjeros, incapaz de, por lo menos, salvar su propia dignidad con un suicidio que lo libere del oprobio, de hecho, sería innecesario contar su vida por su irrelevancia, pues, ni siquiera le cupo la misión de guardar el rango de sus opresores, como los antiguos esclavos romanos, para recordarles a sus dueños que algún día morirán. En el futuro gustoso borraría su existencia y la de todas la repúblicas iberoamericanas de los libros de historia para no avergonzar a quienes hereden la Tierra.
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Fuente:
https://www.facebook.com/francisco.n...26460777604037
《María África, mientras daba lazadas sobre el mantón de doña Carmen, preguntó:
—¿Quiénes son los que mandan en este país?
—¡Ay, bonita! Acá los poderosos son los descendientes de los héroes de la Independencia; son dueños de las haciendas, de las casas más lujosas en el centro de la ciudad, mandan en la política y sólo se casan entre ellos "para mantener la fortuna y agrandar las haciendas".》
~Águeda Pallares, El Conde de Cumbres Altas
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Fuente:
https://www.facebook.com/francisco.n...16171455299636
Última edición por Mexispano; 02/10/2018 a las 04:11
Un mito que creó naciones - Tomás Pérez Vejo | #HechosYRelatosDeNación
Publicado el 16 ago. 2018
#HechosYRelatosDeNación #TBT2010
Para la historiografía latinoamericana, las confrontaciones que se presentaron en el continente durante las primeras décadas del siglo XIX, dieron la libertad y permitieron la creación de los Estados que hoy conocemos, rompiendo de manera definitiva con los lazos coloniales. Sin embargo, ciertas revisiones de la historia latinoamericana que se han venido presentando, afirman que los movimientos que dieron origen a estos países no fueron autenticas luchas independentistas, sino disputas civiles que se desarrollaron en procura del poder, aprovechando la debilidad de la corona española.
Para entender mejor los fundamentos de estas ideas, en Hechos y Relatos de Nación se ha invitado al profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, Tomás Pérez Vejo.
Universidad Nacional de Colombia - Unal © Universidad Nacional de Colombia: Universidad Nacional de Colombia
https://www.youtube.com/watch?v=Afamx0OlvXk
La infame Leyenda Negra de España
https://www.youtube.com/watch?v=H5xZKsZxEAU
Destruccion de la economia y la identidad hispanoamericana tras las independencias (auto-odio,...)
Excelente conferencia del ecuatoriano Francisco Núñez del Arco.
"Nos independizaron por la fuerza. La separación del Reino de Quito respecto del resto de las Españas y de las Indias fue una imposición foránea manu militari. Los quiteños en el momento se sintieron conquistados, así lo atestiguan las actas del Cabildo, las quejas de las autoridades locales, los historiadores de su tiempo,... veían a los venezolanos y las tropas extranjera que vino con Bolívar como verdaderos conquistadores. Jamás se tomó en consideración ni la voluntad ni el criterio de los propios habitantes de Quito" (Francisco Núñez del Arco)
Desastre economico e identitario en Hispanoamérica tras las independencias (auto-odio, desigualdad, subdesarrollo,...).
Puede leerse gratis el libro QUITO FUE ESPAÑA (escrito por Francisco Núñez de Arco) aquí: https://coterraneus.files.wordpress.c...
Libro: QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO. Autor: FRANCISCO NÚÑEZ DEL ARCO. ISBN de origen: 9942144331. Formato: Versión Kindle. SINOPSIS: Palabras como conquista, colonia, explotación, dominación, independencia, libertad, democracia o soberanía, están preñadas de una carga emotiva e ideológica que lejos de hacerlas asépticas trasplanta al imaginario colectivo del ciudadano actual de los actuales Ecuador y América un acervo mental a modo de inconsciente colectivo capaz de conceder veracidad a ciertos hechos, prejuzgando ideas y dando por sentadas meras suposiciones. Dado que la historiografía oficial, afecta al régimen republicano, ha tomado siempre especial consideración en llevar al extremo de la propaganda el período histórico estudiado a fin de apropiarse de la legitimidad moral que fundamenta su pirámide de poder, este libro está constituido de hechos. Es decir, el autor se ha remontado a las fuentes documentales y bibliográficas citadas al final de la obra; y se ha informado del resto mediante los historiadores ampliamente reconocidos y testimonios cuya prueba está fuera de toda duda. Así pues y sin ánimo de exclusión hago mío el conocido: «Magna est veritas, et praevalebit.» Pero precisamente porque este libro está constituido de hechos y no de mero discurso patriotero-ideológico, no está dirigido a todos los lectores. Cabe en primera instancia hacer examen de conciencia, ser sincero con uno mismo. Todo aquel que de forma consciente o inconsciente haga prevalecer la fabulación mitológica a la ciencia histórica, que prefiera un conocimiento viciado de leyendas negras y claroscuros dentro de un relato elaborado fundamentalmente por hombres preñados de virtudes pero también de abundantes defectos, es invitado a dejar de lado el presente texto. Entiéndase que lo afirmo sin acritud y con total naturalidad. Los ángeles y demonios abundan en Hollywood pero brillan por su ausencia en la vida real. El devenir de la especie humana no es comprensible en modo alguno bajo la luz de fórmulas jacobinas, maximalistas o maniqueas. Es por ello que aquellos de entre Uds. que hayan santificado en el altar de sus fueros internos los cimientos mismos de la «identidad nacional de la República» y sean, por ende, incapaces de sincerarse alcanzando un mínimo espacio de neutralidad, son invitados a abandonar la lectura. Jamás podrían tolerarlo y comprenderlo, así como no pueden tolerar y comprender la mayor parte de acontecimientos que componen su trama existencial. Es preferible para tales criaturas durmientes, el peregrinar una existencia salpicada de traumas y mitos, incapaces, como son, de vertebrar un relato integrador capaz de dar respuesta satisfactoria al por qué de sus miserias. El despertar a la edad adulta, el ser consciente de nuestras capacidades y límites tomando en la mano las riendas de nuestras vidas, implica un precio que no todo el mundo está dispuesto a pagar. Ciertamente resulta mucho más cómodo vivir el sueño de una eterna niñez dejando a otros la toma de decisiones. Enfrentarse a sí mismo, colocarse frente al espejo, conlleva el riesgo de descubrir algo desagradable.
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Desastre económico y de identidad en Hispanoamérica tras las independencias (auto-odio,...)
https://www.youtube.com/watch?v=gDvElvIsnyI
¿Qué nos Ocultan los Libros de Historia? | Patricio Lons
Publicado el 14 jun. 2019
https://www.youtube.com/watch?v=h3zagcZ3-jQ
Julio Albi: «Los independentistas americanos creyeron tocar un sueño y, de repente, se volvió contra ellos»
Tropas chilenas y argentinas rumbo a la Batalla de Chacabuco (12 de febrero de 1817), lideradas por el general José de San Martín.
En su clásico libro «Banderas olvidadas», reeditado ahora por Desperta Ferro, el diplomático e historiador Julio Albi de la Cuesta recuerda lo leve que es la memoria de los españoles con las gestas militares
César Cervera
@C_Cervera_M
Actualizado:03/07/2019 11:57 h
Durante quince años, las tropas realistas cumplieron con su parte en las selvas de Bolivia, en los desiertos de Chile y en las calles de la ciudad de México. Ganaron batallas de todo pelaje a los independentistas, resistieron cercos y marcharon distancias kilométricas. Hasta Simón Bolívar reconoció el valor y resistencia de aquellos «Corteses y Pizarros». España, en cambio, respondió a este esfuerzo hercúleo con olvido, miseria e ingratitud en cuanto los veteranos retornaron. Ni siquiera se mandaron más refuerzos desde la fallida Gran Expedición, que malogró Rafael de Riego en el peor momento. Solos fueron, solos volverían.
Un olvido histórico
En su clásico libro «Banderas olvidadas», reeditado ahora por Desperta Ferro, el diplomático e historiador Julio Albi de la Cuesta recuerda lo leve que es la memoria de los españoles con las gestas militares. «En España es un tema muy poco tratado, lo cual es sorprendente ante la entidad de lo que se perdió: un imperio entero. Aparte de que la actuación de las tropas españolas es comparable a la de los famosos Tercios de España», asegura en una entrevista con ABC este miembro de la Real Academia de Historia sobre «lo que hizo esa pobre gente olvidada y perdida».
Las victorias tienen muchos padres y héroes, mientras que las derrotas solo tienen muertos o culpables. Porque ese es el quid de la cuestión para Albi: «Su gran pecado fue la derrota, lo que refleja una visión muy injusta por parte de España. Sin refuerzos y con un conflicto que se extendió tantos años, ningún ejército hubiera aguantado simplemente acumulando derrotas».
–¿Por qué hay un vacío historiográfico en España sobre este episodio?
–En algunos pasajes de nuestra historia hay huecos extraños. Pienso que la Historia Militar ha estado, en general, muy devaluada, pero resulta deprimentemente ver que a la España del momento tampoco le interesó analizar lo que estaba ocurriendo. Había miles de padres, hijos y hermanos jugándose allí la vida. Y, desde luego, la magnitud de la pérdida mereció algo más de atención. ¡Se extravió medio continente!
–¿Cuándo y por qué se empezaron a perder las posesiones americanas?
–Una fecha clave es la invasión napoleónica. Napoleón creó un fuego que impidió atender otros frentes, de modo que se produjo un desplome del Estado en América. Es más, todas las primeras juntas que se organizaron en América lo hicieron para defender los derechos de Fernando VII frente a Napoleón, no por buscar la independencia. Querían tomar el control para que las Indias no pasaran a manos francesas e incluso muchos virreyes fueron acusados de afrancesados. No obstante, los criollos vieron una oportunidad para ocupar el puesto de los peninsulares cuando en España se recuperaban de una guerra con un nivel inédito de destrucción desatado por los franceses y por nuestros aliados los ingleses. La economía y la sociedad tardarían decenios en recuperarse de aquel desastre. Fue un punto de inflexión clarísimo en nuestra historia.
–Usted recuerda que las guerras de Emancipación tuvieron un importante componente de guerra civil.
–La nomenclatura oficial en su momento era hablar de españoles americanos y españoles europeos. Para ellos, el Rey de España no era un invasor o un extranjero que se había implantado allí de la noche a la mañana, sino su señor natural. Solo hoy la historiografía americana empieza a reconocer que se trató de una guerra civil y que, desde luego, sin los españoles americanos se hubiera perdido aquello a las primeras de cambio. Cuando se produjeron las primeras insurrecciones, no había un solo batallón peninsular en América.
–¿En qué momento España empezó a perder la guerra?
–El punto sin retorno fue 1820, cuando España preparaba la mayor expedición que hubiera salido jamás del país con destino América. 20.000 hombres hubieran resultado claves para dar un golpe en la mesa, como así reconoció San Martín y Bolívar. Sin embargo, este ejército se diluyó con el levantamiento de Riego, lo que para los independentistas fue un milagro caído del cielo. No solo dejó de existir un ejército de golpe, es que no se volvió a mandar a más soldados. La guerra la mantuvieron durante cuatro años los que seguían allí vivos. Cabe imaginar lo que sintieron, sin espíritu de retorno, abandonados y sabiendo que no iban a venir a reemplazarlos. Debió ser demoledor.
Julio Albi, en una entrevista en su domicilio en Madrid - Alberto Fanego
–¿Hubiera sido posible la victoria independentista sin la ayuda de Inglaterra, entonces aliada de España?
–Es muy cuestionable si la ayuda fue determinante en el conflicto. En Venezuela, por ejemplo, si fueron cruciales los mercenarios ingleses y alemanes, muchos veteranos de las Guerras napoleónicas, aunque causaron unos problemas de disciplina terribles. El propio Bolívar acabó desesperado con su indisciplina. En cualquier caso, la actitud británica de asistir y permitir el alistamiento de compañías enteras es incomprensible desde el punto de vista del Derecho Internacional. España era en ese momento aliada de Inglaterra, hasta el punto de que en la Península aún había miles de hombres bajo el mando de Wellington. Fue desolador que un aliado permitiera eso... Gran Bretaña siempre ha tenido la inteligencia de poner sus intereses por encima de sus aliados. Las Indias eran un mercado prácticamente ilimitado para sus intereses comerciales y no dejaron pasar la ocasión.
–¿La independencia no resultó, al final, el sueño que habían imaginado los líderes criollos?
–Hay un terrible problema de fragmentación tras la salida de los españoles, que los más lúcidos sufrieron como una tragedia personal. Creyeron tocar un sueño y, de repente, se les desvaneció en las manos y se volvió contra ellos. Tantos sacrificios, tanta sangre, tanta destrucción, ¿para eso? La mayoría de libertadores sufrieron finales amargos. Bolívar lo resumió en aquella frase de que era como «arar en el mar».
–¿Para la población indígena las cosas fueron a mejor?
–Uno de los grandes mitos fundacionales de estas repúblicas es que todo se hizo por ellos, lo que es una manipulación atroz del pasado. Tras la salida de los españoles, a los indígenas no les fue nada bien, por lo que sé de mi experiencia en aquellos países. A pesar de casos clarísimos de discriminación, con los españoles estaban más protegidos y se les trataba como comunidades aparte. Algo intuyeron los indios, pues sin su ayuda la causa realista hubiera durado mucho menos. Un capitán catalán estaba tan contento con sus tropas procedentes de una tribu del Orinoco que decía que su único defecto es que no hablaban catalán.
–¿Cree usted que algún día se llegará en Hispanoamérica a una historia menos nacionalista, más histórica, sobre el relato de estas guerras?
–Se nota una evolución clara en estos años. Parafraseando al autor venezolano Pino Iturrieta, «parece que hubiéramos vivido entre estatuas». Resulta comprensible el fenómeno de santificación de los próceres para vertebrar sus naciones y sus mitos fundacionales. La cuestión es que ha durado demasiado ese proceso de leyenda rosa, ahora toca replanteárselo todo, porque en la historia no hay nada blanco o negro. No fue una guerra de heroes contras villanos, sino que hubo de ambas cosas en ambos bandos o directamente inocentes arrastrados al horror.
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Fuente:
https://www.abc.es/cultura/libros/ab...-foto&ns_fee=0
Perdimos nuestras soberanías con las independencias de América
Patricio Lons entrevista al destacado profesor Tomás Pérez Vejo autor de "La elegía criolla", sobre las falsas concepciones que tenemos en América sobre las independencias ...¿o deberíamos llamarlas secesiones?
https://www.youtube.com/watch?v=yKnAXF3Qpf0
"Malditos libertadores" ¡¿Qué les debemos?!
Patricio Lons entrevista al embajador nicaragüense Augusto Zamora, profesor universitario y escritor, autor del libro "Malditos Libertadores", en el cual explica las consecuencias políticas de los actos perpetrados por quienes separaron a la América española de su propia ecúmene geográfica y política.
https://www.youtube.com/watch?v=CUUPupOmCvg
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