Yo vivía cerca de La Cabaña, en La Habana. Cuando Fidel llegó al poder tenía 7 años. Pues bien, fui testigo de como trasladaban a La Cabaña a los presos. Iban hacinados en camiones y unos encima de otros. Mia padres me decían que eran vacas porque estaba horrorizada, pero sé muy bien que no fueron alucinaciones mias. Era el Ché y Raúl también colaboraba. Las despedidas de los presos condenados a muerte, si es que la tenían, era a través de unos ventanucos altos, pequeños y con barrotes. Se me quedó grabada una foto de un periódico, cuando iban a fusilar a un tal Sosa Blanco. Nunca olvidé el nombre, a pesar de que mi familia me ocultaba todo. Siempre he dicho que aunque el Che esté muerto, no lo perdonaría. Yo no merecía haber vivido sobresaltada por sus excesos.
Se pasaban el día entero fusilando, a cada poco se oían los disparos, que según mi madre eran tubos de escape de los coches y motos. Como sería la cosa, que después de un tiempo en Miami, cada vez que oía un tubo de escape, todavía saltaba.
Otra cosa, que poca gente sabe. Durante esos meses, hubo un asesinato de una persona en La Habana. Como habían sido ellos los asesinos, tenían que buscar a culpable. Llamaron a declara a un chico, que estaba por allí, pero no era el asesino.
En su casa le decían que no fuera, iban a salir del país en esos días. Él dijo que no importaba, que era un trámite. Este trámite le costó 21 años de cárcel a un inocente. Se su nombre, pero esa es parte de su vida y yo no soy nadie para sacarlo a la luz.
Estuvo en La Cabaña. Esa cárcel era llamda de un amanera, que no recuerdo. El problema era, que todos sus presos sólo podían tener uncalzoncillo puesto y andaban descalzos. En invierno lo mismo.
Cuando cambiaron la moneda, mi tía tenía una colección de países del mundo. No cambió el dolar de USA. Algún vecino debió darse cuenta y aparecieron unos milicianos, se llevaron las monedas y estuvo presa 3 meses, sin motivo alguno. La familia se movió para que la soltaran, pero a base de recomendaciones.
Lo peor es que yo no perdono a ninguno. Eso no es negociable. Resulta que ahora vienen rusos y rusas para aquí y yo a esos cuadriculados no quiero verlos delante. No les doy ni un vaso de agua. Bueno, mis hijo ya sabe que si me trae una rusa a casa, lo saco a él y a ella a patadas, literalmente. No lo hará porque han vivido lo de Cuba desde la cuna conmigo. Mi marido me desvía el tema porque sabe que me pone muy mal.
Saludos.
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