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Tema: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

  1. #61
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Españoles, Apaches y Comanches.

    Publicado el 20 jul. 2016

    Mariano Alonso Baquer (Militar General) en un profundo estudio sobre las tribus indias de los Estados Unidos de América. "Cuatro Ermitas" tras las verdades, aquí encontramos un trabajo muy bien realizado.





    https://www.youtube.com/watch?v=Qatn...be&app=desktop
    Leolfredo dio el Víctor.

  2. #62
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Tristán de Luna y Arellano. Colonizador de la Florida, fundó su primer asentamiento

    El asentamiento de Tristán de Luna estuvo habitado en Pensacola (Florida) desde 1559 hasta 1561, lo que supone que aventaja en seis años al asentamiento de San Agustín, en 1565, por Pedro Menéndez de Avilés ¡Y al asentamiento inglés de Jamestown (Virginia) en 48 años y a Plymouth (Massachusetts) en 61!


    Pensacola* es el asentamiento más antiguo de los Estados Unidos, fundado no por los puritanos del Myflower, desembarcados sesenta años después, sino que se debe a otros pioneros, españoles, y a un personaje maltratado por la Historia, completamente olvidado en su país, pero no así en los Estados Unidos. Si no hubiese sido destruido por un huracán, la historia hubiera sido, probablemente, muy distinta y los dominios españoles en Norteamérica mucho más extensos.


    Estatua de Tristán de Luna en Luna Park, Pensacola


    Tristán de Luna y Arellano, nacido en. Borobia (Soria) en 1510, también conocido como Tristán de Arellano, fue un explorador y conquistador español de la familia de Luna. Descendiente de una familia castellana establecida en las localidades de Ciria y Borobia, y primo de Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva España, y de Juana de Zuñiga, esposa de Hernán Cortés, poco se sabe de él hasta que llegó, alrededor de 1530, a la Nueva España. En 1545 contrajo matrimonio con Isabel de Rojas, viuda de Juan Velázquez y Francisco Maldonado y heredera de sus fortunas, con la que tendría dos hijos, y tres años después, en 1548, fue enviado a Oaxaca para sofocar un levantamiento de nativos. Fue padre de Carlos de Luna y Arellano, capitán general y gobernador de Yucatán en 1604.


    Acompañó a Francisco Vázquez de Coronado en la expedición que éste emprendió, en 1540, al norte de México en busca de Cíbola y las siete ciudades de oro. Al inicio del viaje tuvo el grado de capitán de caballería (maestre de campo) y al final de la expedición fue ascendido a Teniente General. La expedición partió de la población de Compostela (Nayarit) y en la población de Culiacán (Sinaloa) fue dividida en dos, la más lenta viajaba con indios a pie, ganado y abastecimientos, en tanto la otra, más ligera, viajaba a caballo. Tristán de Luna fue nombrado segundo al mando de la avanzada, que dirigía Vázquez de Coronado. La expedición terminó en fracaso.


    Virrey de Nueva España Don Luis de Velasco

    En 1557 el segundo virrey de Nueva España, Luis de Velasco, le encarga una expedición a Santa Elena, en la actualidad Tybee (Georgia), en la costa atlántica de los actuales Estados Unidos para establecer un puesto avanzado. Partió hacia el destino con el título de gobernador de la Florida, al mando de 500 soldados y 1.000 colonos. En agosto de 1559 llegó a la bahía de Pensacola, donde fundó la ciudad de Santa María, que fue al poco tiempo destruida por un huracán. Relevado del cargo, se le ordenó volver a España a dar cuenta de sus actos. Regresó a América y murió en Ciudad de México el 16 de septiembre de 1573.




    El poblado fundado por Tristán de Luna se inscribe en una página fundamental de la colonización de Norteamérica por los españoles. Al descubrimiento de Florida por Juan Ponce de León en 1513 y su segundo viaje en 1521, le siguió una serie de trágicas expediciones, como la de Lucas Vázquez de Ayllón en 1526, que llegó a establecer un precario asentamiento en lo que ahora es Georgia, o las de Pánfilo de Narváez en 1528, y Hernando de Soto, entre en 1539 y 1540. Pero ninguna logró fijar un núcleo de población que permaneciera más allá de unos meses.




    En cambio, el de Tristán de Luna sobrevivió entre 1559 y 1561 pese a las dificultades. Su expedición había partido de Veracruz (México) con once naves y 1.500 personas a bordo, entre soldados, colonos, esclavos e indios. Bautizado como Santa María, el nuevo poblamiento suponía el primer intento serio por España de adueñarse de la costa norte del Golfo de México. Pero al mes de llegar, un devastador huracán hundió parte de la flota y acabó con los víveres. Dos años después, aquel incipiente poblado se acabó desmantelando.

    *Pensacola es un lugar relevante para la historia española en Norteamérica por otro motivo. Aquí se libró de marzo a mayo de 1781 una batalla decisiva para que España recuperase la Florida de manos inglesas, pero también para la independencia de Estados Unidos, ya que fortaleció a los rebeldes, quienes a través del rió Misisippí y del puerto de Nueva Orleans pudieron abastecerse. El autor de esa victoria fue Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana española,



    La expedición de Tristán de Luna y Arellano


    La expedición de Tristán de Luna y Arellano parte, el 11 de junio de 1559, desde San Juan de Ulúa (Veracruz) para llegar a las costas de Florida un mes más tarde, el 12 de julio de 1559, cerca de la isla de Santa Rosa. A finales de ese mes, al pasar por la bahía de Pensacola, la flota llega a la bahía Filipina, en la que descargan los caballos que sobrevivieron a la travesía para viajar por tierra de vuelta a Pensacola, a la que llegan el 14 de agosto de 1559 y se reencuentran con la flota. Una vez allí, seleccionan un lugar para construir el asentamiento (Santa María de Ochuse) y descargaron el contenido de los barcos, proceso que les llevó cinco semanas.



    En septiembre de 1559, un destacamento de exploración de 200 hombres enviados tierra adentro descubre una gran ciudad indígena llamada Nanipacana siguiendo el curso del río Alabama unas cuarenta leguas tierra adentro. Permanecieron allí y enviaron la noticia a Santa María de Ochuse.

    En diciembre de 1559, llegó la primera flota de suministros desde San Juan de Ulúa. A mediados de febrero de 1560, Luna y la mayor parte de los colonos restantes de mueven tierra adentro por rutas terrestres y fluviales hacia Nanipacana, dejando cerca de un centenar de hombres en Santa María de Ochuse.

    A principios de abril de 1560, de Luna envió una flotilla de cuatro barcos, desde Nanipacana, río Alabama arriba, que regresó a los 22 días tras haber viajado entre 60 y 70 leguas. La siguiente misión se asignó al sargento mayor Mateo del Sauz el 15 de abril de 1560: con 200 hombres bajo su mando abandonó Nanipacana y se dirigió hasta llegar a la provincia de Coosa (Georgia) en busca de suministros. La falta de éstos llevó a los colonos a abandonar Nanipacana y regresar al abrigo de la bahía el 24 de junio de 1560. A finales de julio de 1560, los colonos regresan a Santa María de Ochuse. Una segunda flota de suministros llega ocho días más tarde, ocasión que algunos colonos aprovechan para regresar a San Juan de Ulua.

    Pero estos reveses no desalentaron a Tristán de Luna, que envió a 50 hombres el 10 de agosto de 1560 en dos fragatas hacia La Habana, con objeto de establecer un asentamiento temporal en la Punta de Santa Elena (Isla de Parris, Carolina del Sur).

    A finales de agosto de 1560, el destacamento de Sauz acompaña a un grupo de guerreros Coosa en una incursión contra una provincia rebelde, la de Napochin (cerca de Chatanooga, Tennessee). El destacamento del sargento mayor regresa a Santa María de Ochuse desde el territorio de los Coosa en noviembre de 1560.




    En diciembre de 1560 llega una tercera flota desde San Juan de Ulua, así como una cuarta a principios de abril de 1561. En ambos casos, muchos colonos optaron por abandonar Santa María de Ochuse, a lo que se suma la llegada en esa cuarta flota del capitán Ángel de Villafañe con orden de reemplazar a Tristán de Luna como gobernador de la colonia. De Luna recibe su licencia y permiso para regresar a España junto a la mayor parte de los colonos restantes llevados por la flota de Villafañe a La Habana, y sólo quedaron unos 50 o 60 hombres en Ochuse, bajo el mando del capitán Biedma.

    En mayo de 1561, las fuertes tormentas destruyen el asentamiento y hunden dos fragatas, forzando a Ángel de Villafañe a evacuar y abandonar el asentamiento. A finales de agosto del mismo año, tras desembarcar a los evacuados en La Española y Cuba, regresa a Santa María de Ochuse a recoger a los últimos soldados restantes para llevarlos de vuelta a San Juan de Ulua.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://hidalgosenlahistoria.blogspo....html?spref=fb

  3. #63
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Los caminos españoles que forjaron el Oeste Americano

    Los exploradores recorrieron unas rutas que sirvieron a la nación estadounidense para la invasión de su vecino del sur



    Germán R. Páez

    Madrid 11 SEP 2017 - 08:10 CDT




    Los cinco Senderos Históricos Nacionales españoles, trazados por Alexander von Humboldt en 1811. Luis Laorden



    El Paso del Norte, hoy conocido como Ciudad Juárez (México), marcaba la frontera con lo salvaje. Ese fue el horizonte de los colonos de la Nueva España que, desde finales del siglo XVI -mucho antes de la fundación de los Estados Unidos-, comenzaron a abrir, a través de ríos y desiertos plagados de tribus indias, los primeros grandes caminos del Oeste americano. “Los españoles tenían siempre el ansia de ir en todas direcciones, no se podían estar quietos…era el espíritu plus ultra”, asegura el ingeniero y exprofesor de la Universidad de California Luis Laorden, que resume las tres cosas que buscaron aquellos exploradores: “Oro, gloria y Dios”. Soldados, colonos, comerciantes y misioneros recorrieron unas rutas que, tras la independencia de México y la retirada española en 1821, sirvieron a la nueva nación estadounidense para la invasión de su vecino del sur y su expansión hacia el Oeste. Hoy, cinco de ellas se cuentan entre sus 19 Senderos Históricos Nacionales (National Historic Trails). Desde el 15 de septiembre, el mes de la Herencia Hispana celebra en EE UU este y otros legados.


    Camino Real de Tierra Adentro

    El más antiguo de los caminos reales españoles en América del Norte –denominado National Historic Trail en 2000- discurre, a lo largo de 2.560 kilómetros, entre Ciudad de México y Santa Fe (en el actual estado de Nuevo México). Su tramo norteamericano no se trazó hasta 1598, cuando el virrey autorizó a Juan de Oñate para liderar una expedición compuesta por 83 carretas y cientos de colonos que atravesó el Río Grande y el Paso del Norte hacia territorio inexplorado. “En las condiciones se decía que todos los que fuesen recibirían el título de hidalgos”, cuenta Laorden, quien relata la dureza de una ruta que enseguida ofrecía el primer peligro: la Jornada del muerto, un árido tramo de 100 kilómetros en el que muchos perecieron de sed. “El primer pueblo que hay después se llama hoy Socorro”, apunta el investigador, autor del artículo Los caminos españoles en el oeste americano que son «National Historic Trails» (2012). Otras localidades de nombre español -Escondida, Magdalena, San Acacia, Alamillo, Contreras, Las Nutrias- dibujan un trayecto sobre el que pendía otra gran amenaza: los indios. “El peligro apache hacía que nadie se atreviese a recorrer este camino en solitario”.

    La ciudad de Santa Fe, fundada por Oñate al término de la expedición, se convirtió en destino soñado y nudo de casi todos los caminos españoles posteriores. “Fue el polo de atracción de las personas inquietas de los territorios contiguos. La Plaza Mayor de Santa Fe, delante del Palacio del Gobernador, era el sitio deseado de todos los viajeros, el kilómetro cero para nuestros días. Se podría decir que Santa Fe era en el Oeste lo que París era en Europa”.




    Plaza de Santa Fe en 1866. U.S. National Archives



    Camino Real de los Tejas

    El explorador Alonso de León abrió este camino -declarado National Historic Trail en 2004-, “en varias expediciones a partir de 1686, tras la orden del virrey de investigar una supuesta presencia francesa en la costa de la actual Texas”, explica Laorden. De León no encontró más que las ruinas de un fuerte abandonado que había construido el explorador galo René Robert Cavelier de La Salle. Sus viajes sirvieron, sin embargo, para trazar un camino de 4.150 kilómetros de longitud que dio pie a la fundación de San Antonio –hoy la séptima ciudad más poblada de EE UU-, levantada en 1718 alrededor de la misión franciscana de San Antonio de Valero. El sendero, que cuenta con un ramal interior y otro que recorre la costa, termina en Los Adaes, la primera capital de Texas, levantada por los españoles en 1716 en el límite con la Luisiana francesa. “La fundaron justo en la frontera, queriendo demostrar con ello la voluntad española de parar a los franceses”, subraya el exprofesor. La ciudad fue abandonada en 1762, cuando Francia entregó la Luisiana occidental a España en el Tratado de Fontainebleau.




    Guía vestido de época recorre los vestigios del Camino Real de los Tejas, en Los Adaes. George Avery (Texas Beyond History)



    Camino de Anza

    Entre 1774 y 1776, el criollo Juan Bautista de Anza, capitán del presidio de Tubac (en la actual Arizona), realizó dos expediciones al norte que marcarían el futuro de California. “La primera a caballo, para abrir el camino. En la segunda llevó a 240 colonos que llegaron a la región y se instalaron allí”, cuenta Laorden, que asegura que el origen del viaje fue la necesidad de enviar suministros por tierra, ante las corrientes y vientos que dificultaban la ruta marítima, a las misiones españolas fundadas por Gaspar de Portolá y Junípero Serra.




    Estatua del capitán Juan Bautista de Anza en el Lago Merced, San Francisco. Peter Kaminski (Flickr)



    El final del trayecto de 2.000 kilómetros, designado National Historic Trail en 1990, es la actual ciudad de San Francisco, cuyo origen está en un fuerte y una misión del mismo nombre fundados en 1776. “San Francisco era un sitio del que todos hablaban, pero que no habían encontrado. Cuando iban por mar, el paso es tan estrecho que no se distinguía, y por tierra no habían llegado. Anza envió al teniente José Joaquín Moraga, que fue quien pisó tierra en la península”, explica el ingeniero de caminos. Los colonos, en cambio, se quedaron en la misión de San Gabriel, que fue vital para la fundación de Los Ángeles en 1781. Cada septiembre, la ciudad celebra una romería para conmemorar sus orígenes en la que se recorre parte del Camino de Anza.


    Camino de Santa Fe

    Una ruta de 1.937 kilómetros discurre entre Santa Fe y San Luis (en el actual estado de Misuri) por la meseta de las Grandes Llanuras, durante siglos tierra de nadie entre el Imperio español y distintas potencias: Francia, Inglaterra y, por último, Estados Unidos. Designado National Historic Trail en 1987, el Camino de Santa Fe se remonta al viaje que en 1792 realizó el explorador Pedro Vial, un habitante de la Luisiana francesa que decidió pasarse a territorio español para servir a la Corona.

    EE UU siguió después este camino y otros mencionados durante la invasión de México, entre 1846 y 1848. “Aunque España las utilizó solo hasta el fin del Imperio, siglos después estas rutas seguían siendo muy útiles. Fueron, por decirlo de alguna manera, el primer paso en infraestructuras, las primeras autopistas seguras que hubo en el territorio”, explica el catedrático de Estudios Norteamericanos José Antonio Gurpegui.




    Fuerte de adobe de 1840 reconstruido en Santa Fe. Education Images/UIG



    Viejo Camino Español

    La historia de este sendero, que abarca 4.345 kilómetros entre las ciudades de Santa Fe y Los Ángeles, es a la vez española y mexicana. Comenzaron a trazarlo los recorridos parciales de frailes como Domínguez y Escalante y de comerciantes como Mauricio Arze, Lagos García y otros que no dejaron documentos escritos, dado el carácter ilegal de su actividad: el negocio clandestino de pieles y esclavos. No fue hasta 1829, cuando el Oeste americano ya no era español sino mexicano, que alguien lo recorrió de ida y vuelta. “Antonio Armijo fue el primero que lo hizo completo, aunque quizá tengan más mérito quienes lo hicieron poco a poco”, opina Laorden, que describe a un mexicano que salió de Santa Fe con 60 hombres y 100 mulas cargadas de mercaderías y se plantó en la misión de San Gabriel, en Los Ángeles, en 86 días.

    Por el camino, Armijo descubrió el valle de Las Vegas, donde hoy se levanta la excéntrica ciudad, e hizo el negocio de su vida, convirtiéndose, quizá, en el primer gran emprendedor de California: “Cambió las mantas y textiles que llevaba de Nuevo México por varios miles de caballos, que en California sobraban y eran baratos, y con ellos regresó a Santa Fe, ganando abundante dinero en la operación”.




    Los Ángeles recupera su memoria paso a paso

    ROCÍO AYUSO

    Los Ángeles es la ciudad de las estrellas pero memoria tiene poca. Para eso están los Pobladores 200, para recordarle sus 236 años de historia. Lo hacen paso a paso, caminando cada año desde San Gabriel a la misión de Los Ángeles, en la Placita Olvera, donde se guardan los primeros vestigios de esta ciudad que un 4 de septiembre de 1781 fundaron los colonos siguiendo ese mismo camino.

    Se llaman Pobladores 200 porque se organizaron durante la celebración del bicentenario de Los Ángeles, en 1981. Y para muchos esas tres horas andando son una reunión familiar dado el número de descendientes de esos primeros 44 colonos (y cuatro soldados) que se dan cita. Un interesante prologo de lo que desde el 15 de septiembre se conoce en Estados Unidos como el mes de la Herencia Hispana. La celebración de un país que con 50 millones de hispanohablantes es el segundo en el que se usa más el español, por encima incluso de la tierra de Cervantes.





    Nancy DuPont, directora de la Fundación de Patrimonio de Trenes, en Los Robles. Alan Hagman Los Angeles Times




    _______________________________________

    Fuente:

    https://elpais.com/cultura/2017/09/0...83_198145.HTML

  4. #64
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    artes, 9 de octubre de 2012

    CANARIOS EN LOUISIANA. HISTORIA DE JOSÉ ROMERO HIDALGO E ISABEL ZAMBRANA

    CRISTINA LÓPEZ-TREJO DÍAZ

    orcid.org/0000-0003-4409-9260


    El 29 de octubre de 1778 partía del Puerto de Santa Cruz (Tenerife) la fragata San Ignacio de Loyola con 423 pasajeros rumbo a la Louisiana. Era el segundo batallón de Louisiana. Los colonos recién llegados se establecieron en lo que hoy se conoce como la parroquia de San Bernardo, en la Terre Aux Boeufs, enclavada al sur de Nueva Orleans en la popularmente conocida como isla de Delacroix y a orillas del río Mississippi.


    Villa de Agüimes (antiguo Señorío Episcopal). Gran Canaria


    Uno de los pasajeros de dicha fragata era José Romero Hidalgo de 32 años nacido en Agüimes (Gran Canaria). Con él iban su esposa, Isabel Zambrana Morales de 33 años y con ellos, sus tres hijos: Gregorio de 10 años, Francisco de 9 y Juan Ignacio de meses. A la familia se les dio 45 reales y herramientas con la promesa de que cuando llegaran al nuevo mundo se les entregaría un terreno, una vivienda y otros 45 reales.

    Tanto José R. Hidalgo como su esposa dejaron su vida y a su familia en Agüimes y con su llegada a Louisiana contribuyeron a sembrar la herencia canaria en los actuales Estados Unidos.


    JOSÉ ROMERO HIDALGO

    Era hijo de Francico Hidalgo Pérez (nacido en 1705 en Agüimes) y de Gregoria Rodríguez Falcón (nacida en 1709, hija de Juan Rodríguez Ortiz y de María Falcón). Casaron el 16 de octubre de 1730.
    Francisco Hidalgo Pérez era hijo de Antonio Mendoza Romero (nacido en 1670) y Juana Pérez Caballero. Casaron el 2 de noviembre de 1695.





    Antonio Mendoza Romero era hijo de Juan Mendoza Romero y Francisca Rodríguez Martín; y nieto de Luis Mendoza Romero, nacido el 1 de mayo de 1616 y fallecido el 1680; y de Agueda Pérez Caballero, nacida en 1621 y fallecida en 1650. Ambos se casaron el 6 de octubre de 1642.

    A su vez, Luis Mendoza Romero era hijo de Juan Alonso Romero nacido en Las Palmas en 1584 y de Sebastiana González Sánchez. Ambos contraen matrimonio el 24 de enero de 1611.

    Agueda Pérez Caballero era hija de Juan Caballero Pérez e Inés Pérez Alvarez casados el 27 de agosto de 1612

    En cuanto a Juana Pérez Caballero, era hija de Francisco Hidalgo y María Espino.

    Francisco Hidalgo era hijo de Juan Hidalgo que caso el 28 de septiembre de 1637 con Ufrasia González nacida en 1614 (hija de Juan González Castellano y de María Ojeda López, casados el 12 de noviembre de 1612).

    María Espino era hija del Alférez Juan López-Trejo, nacido en 1612 y casado el 29 de octubre de 1645 con Juana Pérez Caballero (hija de Francisco Pérez Caballero e Isabel Ortega Alvarez y casados el 10 de agosto de 1621)

    El Alférez Juan López Trejo procedía de Agüimes y tenía dos hermanos, María y el Capitán Francisco López-Trejo (ascendencia de la que escribe el presente artículo). Todos ellos hijos del Capitán Pedro López-Trejo que casó en Aguimes el 29 de mayo de 1606 con María Espino López. A su vez el capitán Pedro López-Trejo era hijo de Juan López de Burgos nacido en Telde en 1530 y casado con Juana de Trejo en segundas nupcias el 9 de noviembre de 1569 en Agüimes. Juan López de Burgos era hijo de Pedro de Burgos,conquistador de Gran Canaria que casó con María López , ámbos vecinos de Telde.


    ISABEL ZAMBRANA MORALES

    Era hija de Gregorio Morales Viera, nacido en 1710 y de Antonia Macías Déniz, nacida en 1715. Ambos se casaron el 16 de enero de 1741.

    Gregorio Morales Viera era hijo de Melchor Morales Melián (nacido en 1670) y de Felipa de Santiago Viera (nacida en 1672 e hija de Juan Viera e Isabel Rodríguez). Ambos se casaron el 21 de octubre de 1696.

    Los padres de Melchor Morales Melián fueron Bartolomé Morales e Isabel Melián (1681) que casaron el 3 de mayo de 1654.

    Bartolomé Morales era hijo de Melchor Morales (hijo de Francisco Alvarez y Florencia Morales) y Agueda Martín , casados en 1619."

    Isabel Melián era hija de Juan González Artiles (1606) y Margarita Bethencourt (1615).






    En cuanto a Antonia Macías Déniz

    Era hija de Miguel Déniz Romero (1678) e Isabel Zambrana Macias (1685), casados el 18 de septiembre de 1713

    -Miguel era hijo de Andrés Romero (hijo de Juan Suárez De La Peña y María Romero Díaz) y de Leonor De La Cruz (1652). Casaron el 28 de octubre de 1675.

    Leonor De La Cruz era hija de Miguel Déniz (hijo de Martin Rodríguez y Juana Gutiérrez Espino) y Melchora De Los Reyes (nacida en 1621 e hija de Juan Macías Ramírez y de Francisca Pérez y casados el 22 de septiembre de 1616) casados el 19 de abril de 1645.

    -Isabel Zambrana Macías era hija de Juan Caballero (1718) y Mariana Rodríguez, casados el 30 de julio de 1679

    Juan Caballero era hijo de Francisco De La Cruz (hijo de Domingo Pérez Macías y Mª Nieves Alvarez) y de Catalina Matías , casados el 22 de agosto de 1655.

    Mariana Rodríguez era hija de Sebastián Macías Pérez (nacido en 1603 e hijo de Juan Macías y María Ramírez) y Francisca Rodríguez ( nacida en 1622 e hija de Pedro Espino Estévez e Isabel Zambrana, casados el 10 de junio de 1607)



    Danzas de Décimas de los "Isleños"


    José Romero Hidalgo y María Zambrana Morales
    llegaron a Louisiana con sus tres hijos y se dedicaron a la caza y la pesca en especial de un cangrejo de río que los isleños llamaban “jaiba”. Se reunían con los demás isleños contando historias de su tierra y cantando tonadillas típicas de Canarias. Ellos vivieron aislados conservando las costumbres de las Islas.

    Seis años más tarde de su llegada, en 1784 tuvieron un hijo al cual bautizaron con el nombre José Antonio Hidalgo.

    Los hijos de José Hidalgo e Isabel Zambrana casaron con hijos e hijas de canarios que también embarcaron en el segundo batallón de Louisiana. El 18 de mayo de 1800 a la edad de 55 años fallecía Isabel Zambrana. Dos meses más tarde, el 28 de julio sonaban campanas de boda para dos de sus hijos, Gregorio con Luisa Constancia y Juan Ignacio con Mª de la Concepción Hernández. Un año más tarde, el 28 de septiembre de 1801 ,el segundo de los hijos, Francisco, se unía en matrimonio con María Díaz. Juan Ignacio, que llegó de meses al Nuevo Mundo, no logró sobrevivir a su padre y falleció a la edad de 33 años.

    En cuanto a José Antonio que había nacido en Louisiana casaría con Felipa Rosalía Rodríguez el 6 de enero de 1784. De su unión nació Fernando Manuel Hidalgo el cual tuvo un hijo llamado Enmanuel Paulino Hidalgo que trasmitió su amor por Canarias a su hijo Ulysses Stevens Hidalgo y éste a su vez a su hijo Ulysses Paul cuyo hijo John Ulysses Hidalgo se trasladó un día a Canarias en busca de sus raíces.

    Nuestro protagonista, José Hidalgo Romero, fallecía un 18 de marzo de 1815 a los 69 años siendo enterrado con los recuerdos de sus islas Canarias que un día dejó atrás, con el olor y los colores de su Agüimes natal donde jugaba de pequeño y donde un día decidió compartir una aventura con Isabel Zambrana Morales.

    Este artículo es un homenaje a todas aquellas familias que arriesgaron su vida para encontrar un lugar mejor para sus hijos. A José Hidalgo Romero que perteneció a mi familia, los Hidalgo, y que dejó nuestro legado y el apellido de mi abuelo paterno en tierras lejanas haciendo que América y Canarias estén unidas por un estrecho vínculo de historia y de sangre.





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    Fuente:

    GENEALOGIAS CANARIAS: CANARIOS EN LOUISIANA. HISTORIA DE JOSÉ ROMERO HIDALGO E ISABEL ZAMBRANA

  5. #65
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    300 años de la llegada de España a Texas con canarios

    San Antonio de Texas conmemora su fundación en un emocionante homenaje a los isleños que la crearon para defender la influencia de España en América del Norte

    R.L.P.

    @ABC_CanariasLas Palmas de Gran CanariaActualizado:11/03/2018 11:36h

    15


    Enviar noticia por correo electrónicoTu nombre *Tu correo electrónico *Su correo electrónico *

    La ciudad estadounidense de San Antonio ha vivido este fin de semana un emocionante acto de reconocimiento al papel que España jugó hace 300 años con la presencia de familias prodedentes de Canarias y que fundadon el primer espacio urbano de Texas.

    El nombre de Texas se debe a que las tribus americanas originales, los Caddos, llamaba a los españoles «tayshas», que en su idioma significaba aliados frente a los Apaches. Los canarios pronunciaban eso como Tejas. Después se adaptó como Texas.

    En Texas han odeado banderas de España, Francia y México. Tras indendizarse de México se hizo república y en 1845 optó por sumarse a Estados Unidos. En 1850 Texas ingresó dinero en el traspaso de Colorado, Kansas, Nuevo México, Oklahoma y Wyoming al gobierno norteamericano.

    Texas tiene alrededor de 400 años de historia. Sus últimos 300 años escritas en español. El 9 de marzo de 1731, un grupo de inmigrantes de las islas Canarias fundaron San Antonio de Bexar.


    Desde Canarias a Texas por Cuba


    El Gobierno de Canarias ha desplegado por el 300 aniversairo a una comitiva que lidera el consejero de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento del Gobierno de Canarias, Pedro Manuel Ortega, junto a alcaldes de las dos capitales canarias de provincia y el presidente de Lanzarote, isla de la que era el primer español que llegó a San Antonio en 1718.

    En la Plaza Principal de San Antonio se ha hecho un homenaje titulado «El Nacimiento» con música de las islas interpretado porl Quinteto Victor Estárico. San Antonio de Texas celebra de esta forma y por todo lo alto la presencia de los pioneros canarios. Además de música hay encuentros culturales como una exposición y reuniones entre empresarios.

    Los isleños salieron de Canarias el 27 de marzo de 1730 en un viaje que les llevaría de Santa Cruz de Tenerife a La Habana, Cuba, y, finalmente, A Veracruz, México. Tras un largo viaje el 9 de marzo de 1731 llegaron a San Fernando. Por eso se cumplen 300 años.
    De Lanzarote

    Los canarios organizaron el primer asentamiento de manera que, en la década de 1730, encontraron una forma de vivir juntos, respetar la memoria y las tradiciones. Uno de los primeros en llegar fue Juan Leal Goras, hijo de Antonio Goras y María Pérez, natural de la isla de Lanzarote, con 54 años «alto cara larga, espesa barba, tez oscura, nariz afilada, ciego del ojo izquierdo, barba y el pelo negro, ojos color café», dice el acta de aquella época.

    Han pasado 300 años pero sus descendientes mantienen viva la historia. Mientras que el año 1718 se reconoce como la fundación de San Antonio, no fue hasta 1731 que 16 familias de las islas Canarias llegaron y se establecieron gobierno civil de la ciudad, la primera en Texas.





    Desciendientas de canarios este fin de semana en San Antonio - COSAIROTres siglos



    300 años después han cosechado una convivencia ejemplar en una de las ciudades más importantes de Estados Unidos. Los primeros hombres sin familia en esa ciudad Phelipe Pérez, José Antonio Pérez, Martín Lorenzo de Armas e Ignacio Lorenzo de Armas, todos de Tenerife, desde donde salió el navío que les llevó a San Antonio.

    Además de establecer el primer gobierno civil en la ciudad y en Texas, los isleños también construyeron la catedral de San Fernando. Cada año, nuevos descendientes de esas 16 familias procedentes de Canarias se suman a esta respetada comunidad. Era gente de la década de 1730 que encontró una manera de vivir fuera de su tierra, pero siempre con España en el corazón.


    _______________________________________

    Fuente:

    300 años de la llegada de España a Texas con canarios

  6. #66
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    La olvidada historia de los españoles en Estados Unidos, en diez hitos

    Nuestro país dominó durante tres siglos amplios territorios norteamericanos desde el Atlántico hasta el Pacífico

    MANUEL TRILLO


    Nuestro país dominó durante tres siglos amplios territorios norteamericanos desde el Atlántico hasta el Pacífico

    Más de 300 años bajo dominio español


    Estatua de Pedro Menéndez de Avilés en San Agustín (Florida), que los Reyes visitan este viernes - M. TRILLO

    España dominó vastísimos territorios de lo que hoy son los Estados Unidos de América durante más de tres siglos. Desde que Ponce de León puso sus pies en la península de Florida en 1513 hasta que en 1821 se arrió la última bandera rojigualda, fueron 308 años de dominio hispano que se extendió desde el Atlántico hasta el Pacífico. Hay incluso quien sitúa el inicio de esa historia unos años antes, en 1508, con la llegada a la isla de Puerto Rico, hoy considerado suelo estadounidense.

    La presencia española se extendió por la mitad de lo que ahora es EE.UU. e incluyó una amplia franja en el sur norteamericano, en los actuales estados de Texas, Luisiana, Arizona o Nuevo México, pero también mucho más al norte, hasta la propia Alaska.


    Sin embargo, la posterior hegemonía anglosajona, primero en las colonias británicas de la costa este y luego en los Estados Unidos nacidos tras la Guerra de la Independencia (1775-1783), eclipsó esa importante parte de la historia norteamericana. Tampoco en los españoles, más volcados en su legado en Iberoamérica, han prestado mucha atención a su pasado al norte de México y hoy son desconocidos para muchos de ellos grandes figuras de aquellos siglos como Pedro Menéndez de Avilés o Bernardo de Gálvez.


    En los últimos años, sin embargo, distintas publicaciones y acciones divulgativas a ambas orillas del Atlántico están reivindicando esa parte de la historia. La visita de los Reyes a Estados Unidos este viernes a San Agustín -la ciudad más antigua del país, fundada por los españoles hace 450 años- tiene también, entre otros objetivos, rescatar del olvido aquella etapa fundamental.


    1513. Descubrimiento de La Florida por Ponce de León


    Recreación en Florida del desembarco de Ponce de León en 1513 - M. TRILLO

    Tras su papel en el control de la isla de La Española y después de haber ejercido como gobernador de Puerto Rico,Juan Ponce de León se lanzó en 1513 a la exploración de una misteriosa tierra, entonces conocida como Bímini, situada al norte de Cuba. En la Semana Santa de aquel año llegó a lo que bautizó La Florida, bien por haberla descubierto en el tiempo de la Pascua Florida o bien por su exuberante aspecto.

    Aquella expedición supuso el comienzo de la historia de los europeos en el territorio continental de lo que en la actualidad son los Estados Unidos de América.


    Ponce de León circunnavegó la península hasta llegar a la costa oeste, en el Golfo de México, aunque durante años pensó que se trataba de una isla, y no de parte del enorme continente americano. En ese mismo viaje, además, hizo otro gran descubrimiento, la corriente del Golfo, que los galeones españoles aprovecharían después para regresar a España cargados con las riquezas del Nuevo Mundo.


    Ponce de León hizo un segundo viaje en 1521, pero en él recibió un flechazo de los indios calusa que acabó poco después con su vida en La Habana. Murió así sin ver completada su tarea de colonizar la Florida. La historia de los españoles en lo que llegarían a ser los Estados Unidos no había hecho más que empezar.


    1526. El efímero asentamiento de Vázquez de Ayllón


    Mapa de 1707 de Pieter van der Aa sobre la expedición de Vázquez de Ayllón - WIKIPEDIA

    El primer asentamiento europeo en lo que hoy es Estados Unidos, aunque de efímera vida, fue San Miguel de Gualdape, fundado en 1526 por el toledano Lucas Vázquez de Ayllón.

    En una expedición de reconocimiento por la costa atlántica a cargo de Francisco Gordillo, un nativo bautizado como Francisco Chicora había despertado la fantasía de los españoles al hablar de una fabulosa región en la actual Carolina del Sur que supuestamente era como una nueva Andalucía. En pos de aquel soñado vergel, al que se llamó la Tierra de Chicora, Lucas de Ayllón zarpó desde Santo Domingo, donde ejercía como juez real.


    La realidad no respondió a las expectativas, pero Vázquez de Ayllón no cejó en su empeño de establecerse en Norteamérica y navegó hacia el sur, hasta lo que hoy es el estado de Georgia, y allí fundó San Miguel de Gualdape.

    Sin embargo, no tardaron en surgir las dificultades: falta de alimentos, disidencias entre los españoles, muertes por enfermedades y una revuelta de los nativos acabaron con las esperanzas de sacar adelante el incipiente poblado. Vázquez de Ayllón se encontraba entre quienes perecieron en el intento.

    Con el trágico final de San Miguel de Gualdape, el control efectivo del territorio de los futuros Estados Unidos aún tendría que esperar, pero al menos le cupo el honor de ser el primer poblamiento establecido en él.


    1528. Las dramáticas exploraciones de Pánfilo de Narváez, Cabeza de Vaca y Hernando de Soto


    Un enorme mojón marca el comienzo de la ruta de Hernando de Soto en 1539 en la bahía de Tampa - M. TRILLO

    Florida y el resto del sureste norteamericano se resistían, pero fueron varios los valerosos intentos de los españoles por colonizar aquellos territorios que se presentaban de lo más hostiles.

    Una de esas expediciones fue la de Pánfilo de Narváez, que en 1528 se adentró en la península de Florida desde su costa oeste, a partir de la bahía de Tampa. Mientras Narváez exploraba a pie el interior, varios barcos con suministros debían esperarlos más al norte para poder abastecerlos. Sin embargo, nunca se llegaron a encontrar y la mayor parte de los hombres que acompañaron a Narváez en su aventura no sobrevivieron.


    Entre los pocos que sí lo hizo se encontraba Álvar Cabeza de Vaca, que emprendió junto a otros tres españoles una dramática odisea de seis años, en los que vagaron por los infinitos y desolados parajes del sur de lo que ahora es Estados Unidos. Convivieron buena parte de ese tiempo con los nativos, que les atribuían poderes milagrosos al curarles de distintas dolencias. Finalmente, Cabeza de Vaca logró alcanzar Nueva España (México) y contar su increíble periplo.


    Más ambiciosa aún que la de Pánfilo de Narváez fue la expedición liderada por Hernando de Soto, una figura que hoy día es recordada con múltiples espacios públicos en Florida que reciben su nombre. Incluso un condado entero se llama De Soto. Partiendo en 1539 de un punto cercano al escogido por Narváez, emprendió con centenares de personas un recorrido de miles de kilómetros no sólo por Florida, sino por lo que en la actualidad son en total diez estados norteamericanos. Pero no lograron hallar las ansiadas riquezas que buscaban ni tampoco establecer asentamiento estable alguno. El propio De Soto, como muchos de sus hombres, falleció en el camino.


    1540. Descubrimiento del Gran Cañón del Colorado


    El Gran Cañón del Colorado, descubierto por López de Cárdenas en 1540 - AP

    Los primeros ojos europeos que se maravillaron con el impresionante Cañón del Colorado fueron españoles. En concreto, fue el extremeño García López de Cárdenas quien, en una expedición por lo que ahora es el suroeste estadounidense, descubrió en 1540 este desfiladero de más de 400 kilómetros de largo que llega a superar los 1.800 metros de profundidad y los 29 kilómetros de ancho.

    Los relatos sobre unas fabulosas ciudades llenas de riqueza, las llamadas siete ciudades de Cíbola, habían llevado al virrey de Nueva España a enviar una ambiciosa expedición bajo el mando del gobernador de Nueva Galicia, el salmantino Vázquez de Coronado para explorar lo que ahora se conoce por Arizona, integrada por más de mil miembros, entre españoles y nativos.


    Las idílicas ciudades eran pura fantasía y los españoles, en cambio, tuvieron que enfrentarse a la hostilidad de losindios zuñi y hopi, y a las adversidades de un territorio vasto y árido.


    Pero en el transcurso de la expedición, llegó a oídos de Coronado la existencia de un gran río y envió a López de Cárdenas al frente de un destacamento para tratar de localizarlo. Así fue como alcanzó la ancha y profunda garganta que hoy es admirada por más de cuatro millones de turistas cada año.


    Los españoles permanecieron en Arizona durante casi tres siglos. Una vez que México logró su independencia, pasó a formar parte del nuevo país. Posteriormente, cuando EE.UU. ganó la guerra contra sus vecinos del sur (1846-1848), se incorporó a su territorio.


    1565. San Agustín, la ciudad más antigua de Estados Unidos


    La bandera con el aspa de Borgoña ondea sobre el castillo de San Marcos en San Agustín (Florida) - M. TRILLO

    Los denodados esfuerzos de los españoles por asentarse en el territorio de lo que se convertiría en los Estados Unidos no darían fruto hasta 1565. Ese año, el 8 de septiembre, el navegante asturiano Pedro Menéndez de Avilés fundó en Florida la que hoy sigue siendo la ciudad más antigua del país norteamericano, San Agustín. Es precisamente allí, donde se celebra este año el 450 aniversario, donde los Reyes de España cierran su visita oficial a EE.UU.

    El motivo que llevó a los españoles a superar las dificultades y tomar el control efectivo de la tierra descubierta por Ponce de León fue el intento de un grupo de franceses hugonotes de establecerse en ella. Felipe II no podía consentir que los galos, y además «herejes», se instalaran en sus dominios en Norteamérica.


    El rey encomendó a su mejor marino, Menéndez de Avilés, la trascendental misión de desalojar a los franceses del fuerte que habían creado al norte de Florida, fundar una nueva población y emprender la cristianización de los nativos de la zona.


    El bravo asturiano cumplió con su tarea. Fundó San Agustín y no sólo se hizo con el fuerte francés, sino que pasó a cuchillo a buena parte de los invasores, por lo cual hoy el río que pasa por el lugar se conoce como Matanzas.


    La ciudad que puso en marcha Menéndez de Avilés ha permanecido ininterrumpidamente habitada desde entonces y fue española hasta 1821, salvo un periodo de veinte años en que pasó a manos británicas. En su castillo de San Marcos sigue ondeando hoy la vieja bandera con el aspa de Borgoña que enarbolaron en su día las huestes españolas.


    1598. Juan de Oñate y la colonización de Nuevo México y Texas


    La misión de El Álamo, en San Antonio (Texas), tiene origen español - REUTERS

    La búsqueda de riquezas al norte del río Grande llevó a encomendar a Juan de Oñate, un minero y aventurero nacido en Zacatecas, la exploración y colonización de Nuevo México «con toda paz, amistad y cristiandad». Oñate, nombrado adelantado, capitán general y gobernador de aquel territorio, partió de Nueva España el 26 de enero de 1598, no sin antes tener que superar tediosos enredos burócráticos que retardaron la marcha durante años.

    La expedición, que incluía mujeres y niños y miles de cabezas de ganado con las que garantizar un futuro a los nuevos colonos, se adentró en los nuevos territorios por lo que hoy es la población texana de El Paso y, haciendo frente a los fieros apaches y a la precariedad de una región remota y desoladora, fundó la ciudad de San Gabriel y extendió la presencia española por lo que ahora son los estados de Nuevo México y Texas.


    Fue la expedición de Oñate la que introdujo los caballos que tanto influirían en la iconografía de las grandes llanuras norteamericanas y la que abrió el llamado Camino Real de Tierra Adentro, entre Nueva España y Santa Fe (que sustituiría a San Gabriel como capital de Nuevo México). Por esta ruta afluiría durante siglos la cultura española hasta el corazón de los actuales Estados Unidos.


    1763. La enorme Luisiana, en manos españolas


    Nueva Orleáns pasó en 1763 a manos de los españoles con el resto de la Luisiana francesa - AFP

    La tardía entrada de España en la Guerra de los Siete Años (1756-1763) se saldó con la pérdida de la Florida, que pasó a manos británicas, pero en cambio nuestro país recibió, de acuerdo con el Tratado de Fontainebleau (1762) los amplios territorios de la Luisiana francesa.

    Se trataba de una extensión mucho mayor de lo que luego quedó reducido la actual Luisiana estadounidense. De la noche a la mañana, España se hacía con regiones que abarcaban de norte a sur, desde Canadá hasta el Golfo de México, incluyendo la importante ciudad de Nueva Orleáns.


    La Luisiana permaneció en manos españolas hasta comienzos del siglo XIX, bastante más allá del año en que las colonias británicas en Norteamérica lograron su independencia. Fue en el año 1800 cuando se acordó con Napoleón su devolución tres años después a Francia, que acto seguido se la vendió a los Estados Unidos por cincuenta millones de francos.


    1769. La conquista de California y la costa del Pacífico


    Pintura en Los Ángeles de fray Junípero Serra, figura clave en la historia de California - REUTERS

    Siglos antes de que la fiebre del oro desatara la llegada a California de miles de estadounidenses ávidos de riquezas, los españoles ya habían explorado y colonizado la costa del Pacífico. Tras las tempranas expediciones de Francisco de Ulloa, Juan Rodríguez Cabrillo, Lope Martín y Cermeño, todas ellas en el siglo XVI, el virrey de Nueva España encargó un reconocimiento a fondo a Sebastián Vizcaíno, para que hallase un puerto en condiciones para el llamado galeón de Manila. Vizcaíno partió de Acapulco en 1602 y en su recorrido dio a algunos puntos de la costa californiana, como
    Monterrey o San Diego, los nombres que aún conservan.


    La lejanía, las corrientes marítimas adversas, la falta de recursos y las escasas perspectivas que había entonces de hallar riquezas retrasaron durante décadas el control efectivo de aquellas tierras.


    Si en el caso de Florida la amenaza francesa llevó a los españoles a colonizarla, en California fue el peligro de que los rusos se inmiscuyeran en las costas norteamericanas del Pacífico. En 1769 se puso en marcha la ocupación efectiva del territorio con una doble operación marítimo-terrestre en la que una pequeña flota desplazada por desde la Baja California, en el actual México, se unió en San Diego a la expedición de los Dragones de Cuera capitaneada por el leridano Gaspar de Portolá a través de un desolador paisaje desértico.


    Pero la historia de California no se entendería sin labor evangelizadora del franciscano mallorquín Junípero Serra, fundador de numerosas misiones en aquellas tierras. Precisamente la canonización de este fraile español es uno de los objetivos del viaje del Papa a los Estados Unidos este mes de septiembre.


    1781. La toma de Pensacola por Bernardo de Gálvez


    Augusto Ferrer-Dalmau da las últimas pinceladas a la figura de Bernardo de Gálvez en un cuadro - ABC

    Aunque Francia siempre se ha llevado los laureles como gran aliada de los colonos norteamericanos frente a Gran Bretaña, sobre todo por su participación en la batalla de Yorktown (1781), España tuvo un papel clave para que lograran su independencia.

    El apoyo español nunca fue explícito, entre otros motivos porque temía que el fervor revolucionario y emancipador se contagiase a sus propias colonias en América, pero sí contribuyó con dinero, armas y mantas, así como permitiendo a los insurgentes navegar por el Misisipí y utilizar puertos españoles. Pero el episodio más destacado es, sin duda, la toma de Pensacola por el malagueño Bernardo de Gálvez.


    España había perdido la Florida en 1763 en favor de Gran Bretaña, pero en Gálvez, gobernador de la Luisiana y nombrado mariscal de campo, se empeñó en recuperar al menos su parte occidental, de la que Pensacola era su principal bastión.


    Tras barrer a los británicos del Misisipí y de Mobila (hoy Mobile, Alabama), desembarcó en 1781 en la isla de Santa Rosa, a la entrada del puerto de Pensacola. A pesar de que el capitán de navío José Calvo de Irazábal, que estaba al frente de la armada que iba con Gálvez, se negaba a entrar en la bahía por temor a los bancos de arena de la entrada y a los cañones británicos que la protegían, el malagueño decidió internares en ella, aunque fuera solo. «El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy delante con el Galveztown para quitarle el miedo», dijo desafiante.


    Gálvez penetró triunfante en el puerto y, tras dos meses de duras batallas, recuperó Pensacola para España el 9 de mayo de 1781. Ello le hizo ganarse el lema de «Yo solo», que incorporó a su escudo y con el que ha pasado a la historia.

    La gesta de Gálvez debilitó notablemente a los británicos en la guerra contra los colonos y supuso una gran ayuda para la causa de la independencia.


    1790. La bandera española ondea en Alaska


    La ciudad Cordova, en Alaska, lleva en su nombre una inequívoca impronta española - AP

    La presencia española en los actuales Estados Unidos no se limitó ni mucho menos a la franja sur del país, sino que alcanzó latitudes tan remotas como Alaska. Cuando ya habían pasado varios años desde que el nuevo país norteamericano había nacido, los españoles plantaron su bandera en aquellos fríos parajes.

    Las ambiciones de los rusos sobre la costa norteamericana del Pacífico, a la que se sumaba la competencia de británicos, estadounidenses y portugueses, hicieron que los españoles se decidieran a reafirmarse en la zona. En 1790 un leridano de La Seo d'Urgell llamado Salvador Hidalgo bautizó dos lugares como Valdés (hoy Valdez) y Córdova.

    Cerca de esta última, en lo que es ahora Orca Inlet, y ante un grupo de voluntarios catalanes, izó la bandera de España y tomó posesión de Alaska en nombre de Carlos IV.


    Entre tanto, los españoles se habían establecido también en Nootka, la actual isla canadiense de Vancouver, pero los roces con los británicos acabarían finalmente con la presencia en aquella zona.



    La olvidada historia de los españoles en Estados Unidos, en diez hitos

  7. #67
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    BATALLA DE TAOS 1761

    «En diciembre de 1761 el Gobernador español de Nuevo México, Manuel Del Portillo Urrusolo planeó y ejecutó una contundente represalia que los Comanches nunca olvidarían.

    Todo empezó en agosto de 1760 cuando un ejército de 3000 comanches arrasó la ciudad de Taos en Nuevo México, quemando 15 grandes ranchos y matando y secuestrando a casi 100 colonos hispanos.

    Un año más tarde Del Portillo fingió querer negociar el rescate de los cautivos españoles y atrajo hasta las proximidades de Taos a una delegación de jefes Comanches que vinieron acompañados, dada su naturaleza nómada, de 800 indios, incluyendo mujeres y niños. Los jefes comanches fueron recibidos con solemnidad, pero de pronto fueron capturados por los soldados.

    A continuación “tras encomendarse a Santiago y a la Reina de los Ángeles” un ejército español de milicianos y soldados de Cuera se abalanzó sobre los 60 grandes “tipis” donde estaban los indios. 300 mujeres y niños consiguieron escapar, pero el resto de los comanches se vieron cercados. Los indios fueron diezmados por el fuego de cañón y de los mosquetes españoles. Intentaron resistir al arma blanca, pero los españoles eran muy superiores en el combate cuerpo a cuerpo. A pesar de ello los guerreros comanches lucharon hasta el final sin rendirse. Murieron 400 comanches, incluyendo mujeres y niños. Fue el mayor desastre militar de la historia de la nación comanche hasta aquel momento.

    Los comanches pagaron aquel día los muchos años de asaltos y ataques contra los ranchos y pueblos hispanos. Escarmentados en 1762 los comanches firmaron la paz, que duró unos años, pero en 1768 reemprendieron sus ataques. En los siguientes años el Gobernador Juan Bautista de Anza se encargaría de someterlos con duras campañas periódicas».

    _Rafael María Molina Sanchez. Editor de Los Soldados del Rey: Ejercitos de España.






    _______________________

    Fuente:

    https://www.facebook.com/15980661837...type=3&theater
    Última edición por Mexispano; 01/07/2018 a las 04:44

  8. #68
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Marcos de Niza, el fraile cuya fantasía de las 7 Ciudades de Cíbola llevó a descubrir el Gran Cañón del Colorado

    “Los españoles sufrimos una enfermedad del corazón que sólo se cura con oro” dijo una vez Hernán Cortés a Moctezuma en una de esas dudosas frases que han pasado a la Historia.
    Pero aunque no se deba interpretar literalmente, lo cierto es que el metal precioso fue la zanahoria al final del palo que movía a todos los conquistadores que viajaban al Nuevo Mundo con la intención de hacer fortuna. Así se entiende que, uno tras otro, brotara una sucesión de mitos y leyendas sobre ciudades riquísimas perdidas que sólo esperaban a ser descubiertas y que, por improbable que fuera su existencia real, la mera posibilidad calase hondo en todos y cada uno de los expedicionarios que hollaron aquellas tierras.

    El Dorado, Paititi, Trapalanda, Quivira, La Ciudad Blanca y otros muchos nombres formaron parte de aquel imaginario, pero seguramente una de las quimeras que más dieron que hablar fue la de las Siete Ciudades de Cíbola, que también resultó de las más trascendentes porque las expediciones que se organizaron para buscarla permitieron recorrer la mayor parte del actual territorio central de Estados Unidos, dando lugar a importantes descubrimientos geográficos.

    Y todo por seguir el relato fantasioso de un fraile franciscano llamado Marcos de Niza, que en su obra Relación del descubrimiento de las Siete Ciudades afirmaba la veracidad de la existencia de tales urbes, confirmando aquellas primeras noticias reseñadas por Cabeza de Vaca en su obra Naufragios, tras su peregrinaje de ocho años, sobre lo que había oído contar a los indios acerca de una serie de ciudades en la parte norte de Nueva España. La leyenda, curiosamente, tenía origen en la Península Ibérica, en Portugal para más señas, y aludía a las urbes fundadas por siete obispos allende los mares tras escapar de la invasión musulmana. La palabra cíbolo sería posterior, procedente del término con que se designaba a los bisontes que, de aquella, abundaban sobremanera.




    Probablemente el primer dibujo de un bisonte, hecho por Vicente de Zaldívar en 1598


    Poco se sabe de Marcos de Niza. Se calcula su nacimiento alrededor del año 1495 pero se ignora el lugar, pudiendo ser francés o italiano según las fuentes. Al parecer, el fraile había sido capellán de la tropa con la que Pedro de Alvarado acudió a Perú y luego retornó a Guatemala y Nueva España, donde conoció a Jerónimo de Mendieta, otro religioso que probablemente le influyó. Mendieta, en su Historia eclesiástica indiana, refería cómo en 1538 fray Antonio de Ciudad Rodrigo envió a tres hermanos de la orden en busca del mar del Sur y relataron el descubrimiento de “tierra muy poblada de gente vestida, y que tiene casas de terrado, y no sólo de un alto sino de muchos sobrados (…) Y de aquellos pueblos traían muchas turquesas…”

    El caso es que el virrey Antonio de Mendoza le confió a Niza el mando de una expedición que debía comprobar la veracidad del relato de Cabeza de Vaca. Es más, uno de los guías era Estebanico de Orantes, un esclavo negro que fue uno de los cuatro supervivientes del desastroso viaje junto al propio Cabeza de Vaca. Partieron de San Miguel de Culiacán con dirección noroeste y deambularon durante meses por lo que hoy son los estados de Nuevo México y Sonora. Estebanico, que solía adelantarse como explorador (como era analfabeto iba dejando señales cruciformes a Niza), volvió un día hablando de un lugar llamado Vacapa, donde los indios le hablaron de ciudades llenas de riquezas. No dieron con ellas, aunque sí oyeron hablar de tres reinos llamados Marata, Acús y Totoneac. Estebanico murió en una escaramuza en Hawikuh, terminando devorado por los indígenas según la febril imaginación de Niza. El resto consiguió escapar y se decidió el regreso.




    La ruta de Marcos de Niza


    A pesar de que no había nada concreto, el franciscano identificó aquellas habladurías con las siete ciudades de marras e incluso con Quivira, otra leyenda medieval. Dijo que había visto de lejos Totoneac, una ciudad más grande que Tenochtitlán, con edificios llenos de incrustaciones de piedras preciosas y cuyos habitantes usaban vajillas de oro y plata, a la que había rebautizado San Francisco. El citado libro que publicó exacerbó la imaginación y decidió al virrey a dar el impulso definitivo a otra expedición que llevaba tiempo organizando, mucho más ambiciosa en hombres y medios, con 225 infantes y 72 jinetes al frente de los cuales estaba su amigo Francisco Vázquez de Coronado, gobernador de Nueva Galicia. Marcos de Niza, al que se exigió que jurara que era verdad lo que había contado, haría labores de guía; como era un sacerdote, le creyeron a pies juntillas.

    Partieron en 1540 y atravesaron Sonora llegando, tras varios meses de marcha, hasta Hawikuh. Allí estableció Coronado su base, desde donde enviaba exploradores en diversas direcciones: una de ellas, la mandada por García López de Cárdenas, descubrió el Gran Cañón del Colorado; otra a cargo de Hernando Alvarado, el hermano de Pedro, llegó a las grandes praderas y probablemente fue el primero en ver las inmensas manadas de bisontes. Coronado se puso en marcha otra vez y alcanzaron Acoma y lo que hoy es Santa Fe. Así fueron pasando por Arizona, Texas, Oklahoma, Kansas… Una auténtica odisea geográfica. Pero de las famosas ciudades no había ni rastro, sólo poblados pobres y bastante belicosos, así que empezó a cundir el desánimo.





    A su retorno a Nuevo México al fracaso de Coronado, que encima quedó tullido al caer del caballo, se unió el descrédito de fray Marcos de Niza, que quedó públicamente como un charlatán. El hallazgo de las minas de Zacatecas y Guanajuato suponía una riqueza tangible en vez de quimérica y las ciudades fantásticas fueron relegadas a un segundo plano. Aún habría algunas expediciones más pero pocas, sin contar con él y sin tener en cuenta sus fábulas. Enfermo de una parálisis, se retiró a un monasterio de Xochimilco, donde falleció el 25 de marzo de 1588 asistido únicamente por el obispo Juan de Zumárraga. Sin embargo, hoy se le recuerda en varios sitios de Estados Unidos por los que supuestamente anduvo, con placas, estatuas y su mismo nombre.





    Expedición de Coronado




    _________________________

    Fuente:

    https://www.labrujulaverde.com/2016/...n-del-colorado
    Última edición por Mexispano; 01/07/2018 a las 04:43

  9. #69
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Por Javier López.

    El Boricuazo

    A finales de los 1500 y principio de los 1600, LA FLORIDA era muy distinta a la Florida actual. El territorio español que en América del Norte llamaban LA FLORIDA era un área gigantesca que hoy cubriría varios estados de la unión americana (VER MAPA 1584).

    El militar Español nacido en San Juan de Puerto Rico, ANDRÉS RODRÍGUEZ DE VILLEGAS fue nombrado GOBERNADOR de esta primitiva Florida en 1630; falleció en 1633 en la Ciudad de San Agustín, capital de la Florida española.

    Este sanjuanero fue además GOBERNADOR de la Isla de Margarita (por 6 años) y ALMIRANTE DEL MAR DEL SUR (hoy, Océano Pacífico).
    EL CONOCIMIENTO ES BENEFICIOSO PARA SU SALUD




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  10. #70
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    La herencia novohispana en USA por María Elvira Roca





    https://www.youtube.com/watch?v=VUYlukASxOo

  11. #71
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    El Mío Cid Campeador, en la Audubon Terrace, custodiando la Hispanic Society of America, en Nueva York, Estados Unidos, fundada por Archer Milton Huntington. Nótese los apellidos de los conquistadores en el friso de la sede de la Hispanic Society, comenzando con Cortés. La estatua del Campidoctor, así como las de los cuatro guerreros castellanos que la flanquean, fueron esculpidas en 1908 por la esposa de Huntington, Anna Hyatt. Una copia exacta y posterior de la misma escultora reposa en las calles de Buenos Aires. Notable, el Cid estuvo primero en Nueva York antes que en una capital hispanoamericana. — en Nueva York.





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  12. #72
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    ¿Sabías que las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio están presentes en el Código Civil de Luisiana y que el Estado pagó la traducción de las mismas al inglés para que pudieran ser entendendidas mejor por sus habitantes? Además su retrato está en el Capitolio como figura esencial en la creación de leyes de EEUU

    https://cvc.cervantes.es/literatura/...h_11_3_005.pdf







    https://www.facebook.com/madrid.usem...type=3&theater
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  13. #73
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    San Pedro y Miquelón, un archipiélago de tradición vasca en Norteamérica

    8 febrero, 20167 septiembre, 2018




    San Pedro


    San Pedro y Miquelón es una colectividad territorial francesa situada al sur de la isla de Terranova, a unos 25 kilómetros de su costa. Se compone de dos islas, la de San Pedro y la de Miquelón, que además está unida por un istmo de arena a otra isla, la de Langlade. A su alrededor existen hasta una decena de pequeños islotes.

    Se trata del único territorio francés en Norteamérica, un resto de lo que fue el Virreinato de Nueva Francia y que incluía territorios en la actual Canadá y Estados Unidos, como Quebec y Luisiana.
    Los europeos llegaron a las islas en el siglo XVI atraídos por sus caladeros de pesca, y de hecho todavía hoy su economía se basa en la pesca del bacalao. Fueron principalmente pescadores franceses quienes se aventuraron los primeros a construir bases estacionales, procedentes de La Rochelle, Granville, Saint-Malo y del País Vasco francés. Estos asentamientos se cuentan entre los más antiguos de América, junto con los de españoles y portugueses.

    Precisamente parece que el término Miquelón (Mikeleune) es de origen vasco, pues fueron vascofranceses procedentes de San Juan de Luz los principales colonizadores.

    El archipiélago pasó por muchos y variados avatares a lo largo de la historia, incluyendo cambios de soberanía, invasiones y guerras. En 1815 quedó definitivamente bajo soberanía francesa. Durante los años 20, los años de la prohibición de bebidas alcohólicas en Estados Unidos, era desde estas islas como se introducía ilegalmente, y cuentan que hasta Al Capone llegó a hacer una visita.

    Durante la Segunda Guerra Mundial se mantuvieron leales al régimen de Vichy, hasta que el 24 de diciembre de 1941 una flota de la Francia Libre tomo el control sin apenas resistencia, convirtiéndose así en el primer territorio en unirse a la Francia del general De Gaulle.


    Tradiciones vascas




    Frontón Zazpiak Bat


    A pesar de que la lengua vasca ha desaparecido casi completamente, las tradiciones se mantienen con la presencia de una Casa Vasca (Euskal Etxea). Todos los veranos se celebra el Festival Vasco, la festividad más importante del archipiélago, con deportes tradicionales vascos como el harrijasotzaile (levantamiento de piedras), aizkolari (corta de troncos) y pelota vasca. Lleva celebrándose 35 años y a él acuden todos los años representaciones culturales y deportivas vascas. En 2006 se celebró, además, el centenario de la construcción de su famoso frontón Zazpiak Bat.




    Bandera no oficial de San Pedro y Miquelón


    Aunque la bandera oficial es la tricolor francesa, existe una bandera que se suele utilizar localmente desde 1982. En ella está representado el barco Grande Hermine en el cual llegó a las islas Jacques Cartier en 1535, así como la ikurriña del País Vasco, y los símbolos heráldicos de Bretaña y Normandía, lugares todos ellos de procedencia de los primeros pobladores europeos.


    La frontera marítima más extraña




    Zona Económica Exclusiva de San Pedro y Miquelón


    En 1992 la disputa entre Canadá y Francia respecto a la Zona Económica Exclusiva que rodea el archipiélago tuvo que ser resuelta por la Corte Internacional de Arbitraje. Francia reclamaba una zona económica exclusiva de 200 millas, debido a las posibles reservas petrolíferas de la zona. Y Canadá pretendía conservar sus derechos de pesca.

    Al final, Francia conservó las 24 millas naúticas (44,4 kilómetros) de mar en torno a las islas que establece la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y se le añadió un corredor de 10,5 millas naúticas (19,4 kilómetros) de ancho y 200 de largo (370 kilómetros) que se extiende hacia el sur. El resultado de esto es la frontera marítima más extraña del mundo, o por lo menos una de las más curiosas.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.labrujulaverde.com/2016/...n-norteamerica

  14. #74
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    La herencia española en las banderas y los escudos de los Estados Unidos

    La influencia de España y la cultura española en los Estados Unidos fue amplia e importante. No tanto como en el Caribe o en América del Sur, y quizá tampoco tan evidente. Pero existen reminiscencias, más o menos visibles o evidentes, que la atestiguan. Ya vimos hace tiempo como el idioma castellano está en el origen del nombre de algunos estados norteamericanos.

    Ahora veremos como las referencias a España se mantienen y perviven en algunos símbolos, tanto escudos como banderas de muchos estados y ciudades.



    Escudos de Estados




    Texas. El escudo de Texas tiene anverso y reverso. En el anverso no hay ninguna referencia a España. Pero en el reverso es perfectamente evidente e identificable: la bandera del Reino de España acompaña a las de todos los países o estados que tuvieron soberanía sobre el territorio: México, el Reino de Francia, los Estados Confederados, los Estados Unidos, y por supuesto la República de Texas.




    Montana. El escudo de Montana contiene la leyenda “Oro y plata” en castellano. También forma parte de la bandera del estado.




    New México. El escudo de Nuevo México mantiene el águila mexicana junto a la americana, de mayor tamaño. Con ello se simboliza que Nuevo México todavía mantiene su tradición españolas, mexicanas y nativas.



    Banderas de Estados




    Arizona. La bandera del Estado de Arizona está formada por 13 rayos rojos y dorados en su mitad superior. Representan a las 13 colonias originales de los Estados Unidos, y los colores son los de la bandera de España, en homenaje a Cabeza de Vaca y la expedición de Coronado en 1540.




    Florida. La bandera del Estado de Florida consiste en su escudo sobre la cruz de San Andrés, heredada de la bandera del imperio español. También llamada Cruz de Borgoña, fue usada por España como emblema de batalla desde 1506 hasta 1843.




    Alabama. La bandera del Estado de Alabama muestra también la Cruz de Borgoña española. El sur de Alabama formó parte de la Florida española y, aunque su bandera precede en 5 años a la de Florida, es posible que se inspirase en la bandera que originalmente aparecía ondeando en el barco mostrado en el escudo de Florida.




    New México. La bandera de Nuevo México, que está considerada como el mejor diseño de todas las norteamericanas por la Asociación Vexilológica del país, consiste en un sol rojo sobre campo amarillo. En algunos sitios se explican esos colores como un homenaje a Castilla, y en otros al Reino de Aragón. Ambas opciones son posibles aunque improbables.



    Banderas de ciudades




    Pensacola. La ciudad de Florida conocida como La Ciudad de las Cinco Banderas, debido a los cinco estados que a lo largo e la historia tuvieron soberanía sobre ella, posee una bandera que mezcla todas ellas, incluyendo el pendón del Reino de Castilla.




    Cupertino. La localidad californiana, famosa por ser la sede central de Apple, muestra un casco o yelmo de los exploradores españoles que llegaron por aquellas tierras, encabezados por Juan Bautista de Anza, el cual llamó así al lugar en honor del santo italiano San José de Cupertino.




    Los Ángeles. La bandera de Los Ángeles, aparte de ser realmente fea en mi opinión, incluye los símbolos de Castilla y León junto a la bandera del estado, el escudo de los Estados Unidos y el escudo de armas de México, todos ellos más o menos fieles a los originales.



    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.labrujulaverde.com/2014/...PJP2t54I7z6qGs

  15. #75
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    CORONEL JUAN DE UGALDE, LUCHADOR CONTRA LOS APACHES. 1782

    24 mayo, 2019





    Uno de los comandantes españoles más valientes de la frontera Apache de Norteamérica a finales del siglo XVIII fue el teniente coronel Juan de Ugalde (natural de Cádiz a pesar de su apellido vasco). Como gobernador de Coahuila, en el norte de México, dirigió campañas muy intensas contra los indios apaches, permanente amenaza para los colonos hispano mejicanos de la zona, cientos de los cuales habían muerto en los ataques apaches , habiendo sido secuestradas muchos, sobretodo mujeres

    Nacido en 1729 Ugalde era un comandante militar experimentado habiendo participado en numerosas campañas en defensa de España y de su imperio en diferentes escenarios. Estuvo en las guerras de Italia contra los austriacos en la década de 1740 y participó en acciones contra los marroquíes en el Norte de África, entre otras campañas.

    Durante el invierno 1781-82 Ugalde lanzó una fuerte ofensiva contra los Apaches Mescaleros en el norte de Coahuila en la que dio muerte a numerosos indios, capturó a 45 y recuperó 500 caballos, liberando a 6 españoles secuestrados. Hasta 1783 dirigió otras 4 campañas, matando o capturando un centenar de apaches y haciendo huir a miles.

    En 1787 fue nombrado Comandante de armas de las provincias de Texas, Coahuila, Nuevo León y Nuevo Santander. Inmediatamente reemprendió su enérgica guerra contra los apaches. El 31 de marzo, al frente de una fuerza de 400 milicianos, atacó el norte de Río Grande a un gran campamento apache causándoles fuertes pérdidas.

    Durante 7 meses, al frente de sus hombres, llevó a cabo una extraordinaria campaña en la sierra de Guadalupe y el oeste de la provincia, recorriendo casi 2000 millas, atacando 31 campamentos, matando 40 indios, capturando casi 300 y recuperando 600 caballos.

    2 años más tarde en marzo de 1789 y tras numerosos combates, capturó otros 70 indios. En enero de 1790 Ugalde, al mando de 500 milicianos, apoyados por 140 comanches aliados, consiguió sorprender a un gran campamento apache en Arroyo de la Soledad al oeste de San Antonio, Texas. Sus tropas capturaron o mataron a casi 100 indios y recuperaron 800 caballos. En honor a esta victoria se bautizó con su nombre aquel lugar, el Cañón de Ugalde, en Texas (que aún se llama así). Las tropas hispanas gastaron 1200 cartuchos. En sus campañas mató o capturó casi 500 indios.

    Ugalde fue un comandante polémico pues causó muchos problemas a su superior, el coronel Jacobo de Ugarte, (este sí, vasco), Comandante de la Provincias Internas y jefe supremo español de la lucha contra los indios en la Norteamérica hispánica, cuya estrategia se basaba en combinar las ofensivas militares con la diplomacia y la negociación con las diferentes tribus de la “nación” apache para dividirlas. Ugalde, por el contrario no confiaba en la negociación sino únicamente en la fuerza militar pues opinaba que los apaches jamás cumplirían lo que pactaran. Además deportó a cientos de prisioneros apaches a Cuba para trabajar como esclavos en plantaciones de azúcar.

    Relevado finalmente (a instancias de Ugarte) por orden del Virrey español de Méjico, conde de Revillavigedo, Juan de Ugalde volvió a España donde continuó su carrera militar con brillantez. En 1815 fue nombrado Mariscal de campo y murió en 1816 en Cádiz, su ciudad natal.



    Rafael María Molina

    Fuente: “Jacobo de Ugarte and the Spanish Indian policy in Northern New Spain(1769-1791). Max Moorhead. University of Oklahoma. 1968

    Storms brewed in other´s men worlds. The confontation of Indians, Spanish and French in the Southwest. 1540-1795. Elizabeth John. Texas University Press. 1975.


    _______________________________________

    Fuente:

    https://somatemps.me/2019/05/24/coro...6CAVQE6QK_W9vY

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