H) El despojo
Y con esto se pasó a la vía de hecho. En 1860, so pretexto de revueltas, el Piamonte ocupó Toscana, Parma y las Legaciones, mientras Garibaldi, desde Génova pasó a Palermo con sus mil y por medio de sobornos y enredos se apoderó de Nápoles. El Piamonte, con pretexto de reprimir la rebelión garibaldina intentó ir hacia el sur, pasando por los Estados Pontificios.
Resistió el ejército del Papa, compuesto de voluntarios austríacos, belgas, irlandeses y franceses a las órdenes de Lamoricière, pero este puñado de valientes fue vencido en Castelfidardo (18 de septiembre de 1860). Los piamonteses invadieron Nápoles y el dictador Garibaldi, contra Mazzini y Crespi, entregó todo el reino al Piamonte. Era un juego convenido. No podía faltar un amañado plebiscito para anexionar al Piamonte Nápoles, las Legaciones, las Marcas y Parma.
El robo no pudo pasar sin las consabidas protestas de las potencias europeas; pero, como decía el duque de Gramont, embajador de Francia ante la Santa Sede “todos están persuadidos de nuestra complicidad con el Piamonte”.
Ya solo le quedaba al Papa el ducado de Roma, y a los austríacos Venecia. En marzo de 1861, Víctor Manuel se proclamó rey de Italia y empezaron las negociaciones con la Santa Sede para que reconociera lo ya hecho. Entre tanto, para demostrar que el Piamonte podía garantizar la paz de los Estados Pontificios, cuando en 1862 Garibaldi atacó a éstos, tropas piamontesas le contuvieron en la batalla de Aspromonte.
Víctor Manuel ya era rey de Italia pero le faltaba la capital, Roma. En las negociaciones con Pío IX se le hacían mil promesas en el terreno espiritual... con tal que cediera el reino temporal. Para ello, el ex jesuita Passaglia llegó a publicar en 1861 un libro Pro causa itálica ad episcopos, en que se esforzaba en probar que el dominiotemporal del Papa era “contra el sentir de los Santos Padres” (¡¡)
Habiendo fracasado las negociaciones diplomáticas se echó por otro camino. El ducado de Roma estaba bajo la tutela del ejército francés; se consiguió de Napoleón III que esa ocupación cesase. En 1864, se convino que Napoleón III retiraría su ejército en el espacio de dos años y que el rey de Italia se encargaría “de velar por el Papa”. Para mejor cumplir ese cometido el rey italiano fijó su sede en Florencia.
En la primavera de 1867, Garibaldi con sus tropas atacaba Roma, abandonada ya por los franceses; pero indeciso ante el silencio del Piamonte perdió la ocasión y dio tiempo a que Napoleón III, obligado por los clamores de los católicos enviase socorros a Roma, que fue ocupada por los franceses.
La "cuestión romana" permaneció estacionaria hasta la guerra franco-prusiana de 1870. Entonces Francia tuvo que sacar la guarnición de Roma, pidiendo garantías al Piamonte. El ministro Visconti Venosta prometió proceder conforme a la convención de 1864; poco después proponía dejar al Papa solo la ciudad leonina con plena soberanía.
Después de la victoria de Prusia con la batalla de Sedán, Alemania dejó entrever su idea de “dejar hacer”. El 20 de septiembre de 1870, el ejército del Piamonte entraba en Roma por la Puerta Pía casi sin resistencia. El Papa Pío IX había mandado hacer solo lo necesario para hacer ver que la ocupación era violenta...
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