B) Labor de las sectas
Estas eran las primeras ideas, la primera siembra. Era verdad lo que diría más tarde el conde Pellegrino Rossi, que la facción nacionalista hasta 1815 sólo se reducía a un puñado de filósofos entre literatos y abogados.
El espíritu nacionalista desde entonces comenzó a agitarse.Mons. Consalvi propuso ciertas innovaciones, necesarias a los tiempos, en la administración de los Estados Pontificios; pero sólo en parte se aceptaron en el edicto de 15 de julio de 1815 y en el motu proprio de 6 de junio de 1816. Para entonces la labor de las sectas iba minando el terreno.
Los carbonarios, sucesores de los jacobinos franceses, nacen en Nápoles, según parece, de la masonería. Su nombre aparece por primera vez hacia 1806; su fin era derribar los tronos y traer la república. Para 1817 trabajaban ya en las Marcas y en el Piceno. No hay que identificar plenamente el carbonarismo, de finalidad principalmente política, con la masonería.
Pío VIII, al condenar el carbonarismo en 1821, lo llamó “quizá descendencia y ciertamente imitación de la masonería”. Muchos partidarios de Napoleón y otros liberales, que odiaban el absolutismo restaurado en Viena y veían a Italia de nuevo parcelada, tras haberla visto una, afluyeron en masa hacia los carbonarios. Pero los mismos carbonarios, en un principio, fervientes republicanos, desde 1820 propenden a la monarquía constitucional liberal del tipo de la contemporánea española. Sin embargo, en su misma entraña llevan la revolución y la violencia; se multiplican los atentados, se organizan en secreto con los símbolos de sus oficios, con sus "ventas" madres y filiales.
A su lado pululaban otras sociedades secretas, como las de los güelfos, los filadelfios, etc. cuyo fin era derribar las monarquías absolutas. Para eso promovían tumultos y después esparcían por Europa en sus periódicos y hojas volantes el estado inseguro de los Estados Pontificios y la impotencia del gobierno papal para restablecer la paz.
¡¡Estas sectas irreligiosas e impías eran las que tendían a crear la Italia una!!
En estas circunstancias se imponía el reprimir los tumultos; pero toda represión se pintaba con negros colores y se deformaba en los periódicos de Inglaterra, Alemania, Francia, Bélgica. En este medio ambiente de hostilidad estudiada, no aprovechaban reformas ni concesiones. León XII siguió más bien el régimen de represión... y el clamoreo fue aun más aparatoso. Durante el breve reinado de Pío VIII prosiguen en auge las perturbaciones...
El 2 de febrero de 1831, sube Gregorio XVI al trono pontificio. La revolución, que estalló en Francia en julio de 1830 recorrió las ciudades de Italia en 1831. La insurrección se extendió por casi todos los Estados del Papa: se declaró el gobierno provisional de las Provincias Unidas de Italia: pero les faltaba un ejército, por lo que las tropas austríacas impusieron pronto el orden.
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