Re: España se desangra por sus jóvenes emigrantes.
Desde luego, Sr. Martin Ant, dar una respuesta con usted es prácticamente imposible ante la mezcla de ideas que hace. Sinceramente me gustaría replicar punto a punto cada afirmación suya, pero ni tengo ganas, ni tengo tiempo. Sin embargo, si voy a hacer algunas precisiones:
1.- Cuando abrí este hilo fue para comentar los contenidos de un libro que com-pa-ra la situación de España en 1975 con la de hoy. No para que se convierta en un debate para ensalzar o derribar la figura de Franco más todavía que Zapatero. Al respecto, usted abusa de la referencia continua a miembros de la Comunión Tradicionalista, como si eso fuera prueba o garantía de algo con lo que afirma sobre Franco, cuando lo cierto es que en ella hay gente que lo menciona como "dictador", o "El Caudillo" o simplemente "El General Franco", indistintamente, y otra cosa no me puede decir a mi pues yo suelo ser de los asistentes a las cenas y otros actos de la C.T. cuando mis circunstancias personales me lo permiten.
2.- La acusación continua de "revolucionario" que hace usted tampoco es prueba de nada. Y es que todo lo que suponga un cambio drástico en cualquier sociedad es revolucionario. Así pues, para los judíos el propio Cristo fue un revolucionario que atentaba contra su tradición. Como también lo fue en Roma cuando a los hombres nos habló de que todos somos hijos de Dios, así que ya dirá usted lo que debieron pensar los más conspicuos defensores de las sociedades esclavistas de la época.
Y ya antes de que me lo recuerde, diré que ciertamente hay una revolución mala o nefasta... ¿sólo una? que es la francesa de la que ya se ha hablado hasta la saciedad, pero es curioso que nadie se acuerde de la americana y su Bill of Rights" masónico donde los haya. Pero claro es que esa revolución se hizo contra Inglaterra y entonces todo vale ¿no?
3.- Sorprende en alguien como usted que llegue a la idea tan propia de gente que no sabe ni por donde se anda, y que tiene una imagen mental de que en aquellos años de dictadura en España había una especie de clan "franquista" por un lado, con un Franco a la cabeza que lo hacía todo, y el resto de los españoles acoquinados por esa banda de "nazi-fascistas", entre los que se encontraba el General Varela. Veamos, Franco no estaba imbuido de atributos divinos, y el noventa por ciento del pueblo español era más franquista que él. No sé si usted vivió parte de aquella época, lo digo por el ambiente social que había, pero yo si.
4.- También me sorprende su afán de quererlo juzgar, vamos como un Garzón cualquiera. Yo, en cambio, llevo muchos años intentando convencer a la gente de que el marxismo en todas sus versiones todavía no ha tenido su Nüremberg.
5.- Es verdad que el régimen fue revolucionario, al menos en sus comienzos, a causa de la situación internacional: "revolucionario" nada más finalizar la Guerra; "autárquico" o sea un desastre; "desarrollista" o incorporarse al concierto internacional o morir para, finalmente, hacerlo de modo irremediable. Por cierto, añado un pequeño inciso, en Fuerza Nueva hubo mucho más "Piñarismo" que "Franquismo".
6.- Luego, la idea obsesiva de la "ingeniería social", que a mi en particular es una expresión que no me gusta nada, vamos que nunca me ha gustado, pero que ahí está: en el punto número 12 sobretodo de los Principios del 18 de Julio, que usted tanto reclama:
LOS DOCE PRINCIPIOS DEL MOVIMIENTO NACIONAL
“El espíritu del 18 de Julio es resuelta y definitivamente unitario.” Festejamos la exaltación de ese espíritu nacional, especialmente proyectado en el día de hoy hacía lo que llamamos Unidad Social. Pues hoy es el Fiesta española del Trabajo, del trabajo como “origen de jerarquía, deber y honor de los españoles”. Y es, por lo tanto, ocasión de recordar los postulados que forman la Ley Fundamental de la Nación.
En la reunión de las Cortes del Reino celebrada el 17 de mayo de este año, S. E. el Jefe del Estado promulgó solemnemente como Principios del Movimiento Nacional, comunión de los españoles en los ideales que dieron vida a la Cruzada, los doce que a continuación reproducimos. Ellos sintetizan las leyes que el pueblo refrendó el 27 de julio de 1947 y constituyen Ley Fundamental del Reino.
1.- España es una unidad de destino en lo universal. El servicio a la unidad, grandeza y libertad de la Patria es deber sagrado y tarea colectiva de todos los españoles.
2.- La nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación.
3.- España, raíz de una gran familia de pueblos, con los que se siente indisolublemente hermanada, aspira a la instauración de la justicia y de la paz entre las naciones.
4.- La unidad entre los hombres y las tierras de España es intangible. La integridad de la Patria y su independencia son exigencias supremas de la comunidad nacional. Los Ejércitos de España, garantía de su seguridad y expresión de las virtudes heroicas de nuestro pueblo, deberán poseer la fortaleza necesaria para el mejor servicio de la Patria.
5.- La comunidad nacional se funda en el hombre, como portador de valores eternos, y en la familia, como base de la vida social; pero los intereses individuales y colectivos han de estar subordinados siempre al bien común de la Nación, constituida por las generaciones pasadas, presentes y futuras. La ley ampara por igual el derecho de todos los españoles.
6.- Las entidades naturales de la vida social, familia, Municipio y Sindicato, son estructuras básicas de la comunidad nacional. Las instituciones y corporaciones de otro carácter que satisfagan exigencias sociales de interés general deberán ser amparados para que puedan participar eficazmente en el perfeccionamiento de los fines de la comunidad nacional.
7.- El pueblo español, unido en un orden de Derecho, informado por los postulados de autoridad, libertad y servicio, constituye el Estado Nacional. Su forma política es, dentro de los principios inmutables del Movimiento Nacional y de cuanto determinan la Ley de Sucesión y demás Leyes fundamentales, la Monarquía tradicional, católica, social y representativa.
8.- El carácter representativo del orden político es principio básico de nuestras instituciones públicas. La participación del pueblo en las tareas legislativas y en las demás funciones de interés general se llevará a cabo a través general se llevará a cabo a través de la familia, el Municipio, el Sindicato y demás entidades con representación orgánica que a este fin reconozcan las leyes. Toda organización política de cualquier índole, al margen de este sistema representativo, será considerada ilegal.
Todos los españoles tendrán acceso a los cargos y funciones públicas según su mérito y capacidad.
9.- Todos los españoles tienen derecho: a una justicia independiente, que será gratuita para aquellos que carezcan de medios económicos; a una educación general y profesional, que nunca podrá dejar de recibirse por falta de medios materiales; a los beneficios de la asistencia y seguridad sociales, y a una equitativa distribución de la renta nacional y de las cargas fiscales. El ideal cristiano de la justicia social, reflejado en el Fuero del Trabajo, inspirará la política y las leyes.
10.- Se reconoce el trabajo como origen de jerarquía, deber y honor de los españoles y a la propiedad privada en todas sus formas, como derecho condicionado a su función social. La iniciativa privada, fundamento de la actividad económica, deberá ser estimulada, encauzada y, en su caso, suplida por la acción del Estado.
11.- La empresa, asociación de hombres y medios ordenados a la producción, constituye una comunidad de intereses y una unidad de propósitos. Las relaciones entre los elementos de aquella deben basarse en la justicia y en la recíproca lealtad y los valores económicos estarán subordinados a los de orden humano y social.
12.- El Estado procurará por todos los medios a su alcance perfeccionar la salud física y moral de los Españoles y asegurarles las más dignas condiciones de trabajo; impulsar el progreso económico de la Nación, con la mejora de la agricultura, la multiplicación de las obras de regadío y la reforma social del campo; orientar el más justo empleo y distribución del crédito público; salvaguardar y fomentar la prospección y explotación de las riquezas mineras; intensificar el proceso de industrialización, patrocinar la investigación científica y favorecer las actividades marítimas, respondiendo a la extensión de nuestra población marinera y a nuestra ejecutoria naval.
ABC. 18 de Julio de 1958.-
No tengo inconveniente en comentar todos y cada uno de ellos, al igual que todas sus afirmaciones personales, pero con orden y a su debido tiempo.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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