SOBRE LA ESPAÑA AMERICANA: EL MESTIZAJE
Merece la pena detenerse un momento para hablar del mestizaje, formidable mecanismo social de integración al que no hicieron ascos ni los indios ni los blancos, y muy a menudo favorecido por la Corona. No podemos obviar la recomendación hecha en 1503 por Nicolás de Ovando, gobernador de La Española, a los españoles habitantes de la isla: “que algunos cristianos se casen con algunas mujeres indias, e las mujeres cristianas con algunos indios, para que los unos e los otros se comuniquen e enseñen”. La recomendación fue efectiva, porque sabemos que en 1514 ya había en la isla cerca de sesenta matrimonios mixtos. En cuanto a los hijos habidos fuera de matrimonio, que en esas primeras décadas fueron muchos, no eran necesariamente repudiados. Hubo buen número de casos en que los vástagos fueron bien acogidos por sus padres biológicos. Paradigma de ello es precisamente el primer niño mestizo nacido en La Española, a quien su padre, un tal Miguel Díaz, no solo lo reconoció sino que le legó -según testamento protocolizado en Sevilla en 1504- un montante de 200.000 maravedíes “para lo criar y para que aprenda letras”, más otros 400.000 maravedíes destinados a su formación superior. Por citar solo otro ejemplo: hacia 1610, Feliciano Rodríguez, hijo ilegítimo del alcalde de Cuzco Francisco Rodríguez, fue enviado por este a España a estudiar en Salamanca. La prueba de que estos casos no fueron pocos es la Real Cédula de Felipe II de 1559 en la que se prescribe que “los mestizos que vinieren a estos reinos a estudiar, o a otras cosas de su aprovechamiento (…) no necesiten de otra licencia para regresar”. La cédula es importante, porque no se hacen leyes para casos particulares.
Es lógico que tengamos pocas referencias a matrimonios mixtos entre personas de clase media o baja. La historia oficial no suele hacer hueco a ese tipo de protagonista. Sí las tenemos, en cambio, de los capitanes e hidalgos que encabezaron la aventura americana. Hernando de Soto, por ejemplo, casó con Tocto Chimbu, hija del inca Huayna Cápac, con quien tuvo una hija, Leonor Soto, que acabó heredando la encomienda de su padre. Más casos: el de Alonso de Mesa, que casó con Catalina Huaco, hija de indios principales de Cuzco. Y el de Juan Cano de Saavedra, casado con Isabel Moctezuma, llamada Tecuichpo, hija del propio emperador azteca Moctezuma. Y el de Juan de Paz, casado con otra hija de Moctezuma, Leonor. Y el de Juan de Torres, que casó con la india Catalina Moyacoche, sobrina del cacique de Turmequé. También conocemos algunos matrimonios entre caciques indios y españolas de alcurnia, caso de Luisa de Medina, casada con Martín de Poechos, un sobrino del curaca atahualpista Maizavilca. O el de Isabel de Cáceres, casada hacia 1530 con Hernando de Tapia, hijo del cacique azteca Andrés Motelchiuhtzin.
FUENTE:
https://www.facebook.com/permalink.p...58&pnref=story
Marcadores