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Tema: Trump y la orfandad de la derecha.

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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    La verdad existe de por sí independientemente de quien le dé crédito

    Mons. Carlo Maria Viganò

    09/11/2020


    El mundo en el que vivimos está, por decirlo con una expresión evangélica, «dividido contra sí mismo» (Mt.12,25). A mi juicio, esta división se compone de realidad y de ficción: por un lado la realidad objetiva, y por otra la ficción mediática. Esto se aplica también a la pandemia, la cual el filósofo Giorgio Agamben ha analizado en la compilación de intervenciones titulada A che punto stiamo, recientemente publicada por la editorial Quodlibet, pero se aplica mejor todavía a la surrealista situación política de los EE.UU., en la cual las pruebas de un un enorme fraude electoral han sido impunemente censuradas en los medios informativos dando por hecho la victoria de Joe Biden.

    La realidad del Covid contrasta claramente con lo que nos quieren hacer creer los medios que siguen la línea oficial, pero ello no es suficiente para desmontar el gigantesco montaje de falsedades que ha sido aceptado con resignación por la mayor parte de la población. La realidad de los fraudes electorales, de las evidentes violaciones del reglamento y la falsificación sistemática de los resultados contrasta a su vez con el discurso de los gigantes de la información, para los cuales Joe Biden es el nuevo presidente de los Estados Unidos, y punto. Y así tiene que ser: no hay alternativas a la presunta furia devastadora de una gripe estacional que ha causado el mismo número de víctimas mortales que el año pasado, ni a la irremediabilidad de la elección de un candidato corrupto y sometido al estado profundo. Tanto es así que Biden ya ha prometido restablecer el confinamiento en los EE.UU.

    No se tiene en cuenta la realidad, se prescinde totalmente de ella, dado que se interpone entre el plan y su realización. El Covid y Biden son dos hologramas, dos creaciones artificiales listas en todo momento para ajustarse a las exigencias del momento y ser sustituidas respectivamente por el Covid 21 y por Kamala Harris. Se lanzan acusaciones de irresponsabilidad por la celebración de mítines de partidarios de Trump, pero no pasa nada si en la vía pública se concentran los de Biden, como ya sucedió en EE.UU. con las manifestaciones del movimiento Black Lives Matter y en Italia con las celebraciones partidistas del 25 de abril. Lo que para algunos es delito, a otros se les consiente sin dar explicaciones, sin lógica y sin criterios racionales. Porque el mero hecho de votar por Biden, de ponerse la mascarilla, es un salvoconducto absoluto; en cambio, si se es de derecha, se vota por Trump o se pone en duda la eficacia de las pruebas PCR es un motivo de condena que no requiere pruebas ni proceso. Automáticamente te tildan de fascista, soberanista, populista y negacionista, estigma social ante el que deben retirarse en silencio cuantos son objeto de él.

    Volvamos a la división entre buenos y malos que es objeto de ridiculización cuando es afirmada por una parte –la nuestra– y erigida en postulado incontestable cuando la emplean nuestros adversarios. Ya lo vimos con los comentarios desdeñosos a mis palabras sobre los hijos de la Luz y los hijos de las tinieblas, como si mi tono apocalíptico fuera fruto de una mente delirante en lugar de la simple constatación de la realidad. Pero al rechazar con desdén esta división bíblica de la humanidad la han confirmado, limitándose a arrogarse el derecho de conceder patentes de legitimidad social, política y religiosa.

    Los buenos son ellos, aunque propugnen el asesinato de inocentes, y nosotros tendremos que darles la razón. Los demócratas son ellos, aunque para ganar las elecciones tengan que recurrir siempre a fraudes que saltan a la vista. Los paladines de la libertad son ellos, aunque nos la vayan cercenando día a día. Los honrados y objetivos son ellos, aunque su corrupción y sus delitos los ven ya hasta los ciegos. La actitud dogmática que desprecian y ridiculizan en otros es algo indiscutible e incontrovertible cuando son ellos quienes la promueven.

    Pero como ya tuve oportunidad de decir, olvidan un pequeño detalle que no alcanzan a comprender: la verdad existe de por sí independientemente de quien le dé crédito, porque por sí misma, ontológicamente, tiene su propia razón de validez. La verdad no se puede negar, porque es un atributo de Dios, es Dios mismo. Y todo lo que es verdadero participa de esa primacía sobre la mentira. Por tanto, teológica y filosóficamente podemos tener la certeza de que esos engaños tienen las horas contadas, porque bastará arrojar luz sobre ellos para que se desmoronen. Luz y tinieblas, ni más ni menos. Dejemos ahora que se arroje luz sobre las imposturas de Biden y los demócratas sin dar un paso atrás. El fraude que han tramado contra Trump y contra Estados Unidos no podrá sostenerse por mucho tiempo, como tampoco se sostendrán los fraudes mundiales del Covid, la culpa de la dictadura china, la complicidad de los corruptos y los traidores y el sometimiento de la iglesia profunda.

    En medio de este panorama de mentiras erigidas en sistema y propagadas por los medios con un descaro desconcertante, la elección de Joe Biden no es sólo algo que desean, sino que se considera inevitable, y por tanto verdadera y definitiva. Aunque no haya terminado el escrutinio; aunque el control de votos y las denuncias de fraude no hayan hecho más que comenzar; Biden tiene que ser presidente, porque así lo han decidido ellos: el voto de los estadounidenses sólo es válido si lo ratifica este discurso; de lo contrario se convierte en deriva plebiscitaria, en populismo, en fascismo.

    No sorprende, pues, el entusiasmo grosero y violento con que exultan los demócratas por su candidato in pectore, ni la incontenible satisfacción de los medios informativos y los comentaristas oficiales, como tampoco la constatación de sometimiento cómplice y adulador al estado profundo por parte de los dirigentes políticos de medio mundo. Asistimos a una competición a ver quién llega primero, abriéndose paso a codazos para hacer alarde, para hacer ver que siempre se creyó en la victoria aplastante del títere demócrata.

    Pero si la actitud lisonjera de los jefes de estado y secretarios de partido es parte del trillado guión de la izquierda internacional, desconciertan sobremanera las declaraciones de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, las cuales se apresuró a reproducir la agencia Vatican News, que con inquietante cortedad de miras se atribuyen el mérito de haber apoyado al segundo presidente católico en la historia de los EE.UU., olvidando el importante detalle de que Biden es un abortista empedernido y apoya la ideología LGTB y el mundialismo anticatólico. José H. Gómez, arzobispo de Los Ángeles, profanando la memoria de los mártires cristeros de su país natal, sentencia lapidario: «El pueblo estadounidense ha hablado». Qué más dan los fraudes electorales denunciados y sobradamente probados; el fastidioso formalismo del voto popular, si bien adulterado de mil maneras, se considera concluido en favor del abanderado del pensamiento único. Hemos leído, y nos ha causado náuseas, los mensaes de James Martin SJ y de toda la caterva de aduladores impacientes por subirse al carro de la victoria para compartir con Biden el efímero triunfo. A quien disiente, a quien pide claridad, a quien recurre a las autoridades judiciales para hacer valer sus derechos no se le reconoce legitimidad, y se ve obligado a callar, resignarse y desaparecer. Peor aún: tiene que sumarse al coro exultante, aplaudir y sonreír. Quien no acepta, atenta contra la democracia y es condenado al ostracismo. Como se ve, sigue habiendo dos bandos, pero esta vez es algo legítimo e indiscutibles porque son ellos los que lo imponen.

    Resulta significativo que la Conferencia Episcopal de EE.UU. y la organización abortista Planned Parenthood expresen satisfacción por la presunta victoria electoral de la misma persona. Tal unanimidad recuerda el apoyo entusiasta de las logias masónicas a la elección de Jorge Mario Bergoglio, que tampoco estuvo exenta de sospechas de fraude en el cónclave y era igualmente deseada por el estado profundo, como es sabido por los correos de John Podesta y los vínculos de McCarrick y sus compinches con los demócratas y con el propio Biden. Dios los cría y ellos se juntan.

    Con estas palabras se confirma y sella la impía alianza entre el estado profundo y la iglesia profunda, el sometimiento de la cúpula de la jerarquía católica al Nuevo Orden Mundial renegando de las enseñanzas de Cristo y de la doctrina de la Iglesia. El primer e ineludible paso para entender la complejidad de lo que actualmente sucede y verlo desde una perspectiva sobrenatural y escatológica es darse cuenta de ello. Sabemos y creemos firmemente que Cristo, única Luz verdadera del mundo, ya ha vencido a las tinieblas que lo ocultan.

    +Carlo Maria Viganò, arzobispo

    8 de noviembre de 2020, domingo XXIII después de Pentecostés


    https://adelantelafe.com/la-verdad-e...le-de-credito/
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  2. #2
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    EL DERRUMBE DE EUA





    Pertenezco a una generación privilegiada; pude ver en 1989 cómo se derrumbaba el Imperio Ruso/Soviético; no por una guerra ni vencido por su gran rival norteamericano, sino por sus propias debilidades internas, arrastradas desde el siglo XVIII y agravadas por el estatismo comunista; las consecuencias fueron terribles: perdieron no solamente su zona de influencia en Europa Oriental, gran parte de su peso en el mundo y hasta vio reducido su territorio nacional con la pérdida de las otras 14 repúblicas soviéticas, regresando a las ya de por sí inmensas extensiones dominadas por Moscú en la época de la entronización de Pedro el Grande.

    Y, desde el 2001, he visto el proceso de declive y decadencia irreversible de Estados Unidos, y con él, de la Civilización Occidental. Hoy, estamos viendo la verdadera debacle del coloso del norte, víctima, igualmente, de sus debilidades internas, que viene arrastrando desde el momento mismo de su Independencia, debilidades que, igualmente, se presentan en todo nuestro hemisferio, EUA viene a ser un reflejo de toda nuestra civilización, conformada por Europa, América, y partes de Oceanía como Australia y Nueva Zelanda.

    ¿Qué está pasando? Todo indica que se está dando una especie de golpe de Estado que están propinando los Demócratas, y más bien, detrás de ellos, la oligarquía que se ha apoderado de Estados Unidos, y que ha llevado finalmente, al desplazamiento del Sistema Democrático hasta ahora vigente en nuestro vecino norteño. Primero que nada, he de decir que realmente esto no me sorprende; era cuestión de tiempo, estamos viendo cómo las teorías de Platón, Aristóteles y Polibio sobre las formas puras e impuras de Gobierno y los cambios cíclicos entre ellas, estos filósofos clásicos siempre consideraron que la Democracia era una forma de Gobierno impura y que, a la larga, lleva a su sustitución por una Oligarquía, que busca el poder político a fin de proteger sus intereses y beneficiarse de la manipulación de las masas, misma que se logra con la Democracia a través de demagogos, que posteriormente pueden convertirse en Tiranos, siendo la Tiranía, la peor forma posible de Gobierno, más cuando el tirano ejerce el poder única y exclusivamente en beneficio propio y no ejerciendo un poder autoritario en defensa del orden y evitando el caos desatado por las masas incontroladas.

    Lo que estamos viendo en EUA y en Occidente en general, es la llegada al poder de una serie de gobiernos autoritarios, que pueden ser ya sea de una vertiente nacional-populista (donde indudablemente, hay que decirlo, se inscribiría Trump de obtener el reconocimiento de su victoria electoral) o bien, la instauración de un autoritarismo de vertiente globalista, con la imposición de una forma de pensar única: lo "políticamente correcto", la ideología de género, la inclusión y el multiculturalismo, y el ejercicio de la censura más grosera y el ostracismo hacia todos aquellos que no comulguen con la ideología permitida y promovida como revolucionaria y antisistema, cuando la misma es postulada y promovida por grandes corporaciones e intereses que son quienes realmente manejan el sistema.

    Esta oligarquía ya la describía el sociólogo norteamericano Cecil Wright Mills en la década de los años cincuenta, como lo recordábamos en la entrada anterior, se conformó por las élites financiera, del espectáculo, del complejo militar-industrial, el crimen organizado y recientemente por las tecnológicas, y por supuesto que interviene en la toma de decisiones de los Gobiernos. Es un hecho natural, podríamos decirlo, ya que desde la Independencia misma de Estados Unidos y de la Revolución Francesa, en Occidente se pretendió desligar al poder económico, al ideológico y al político.

    Me explico: en el Antiguo Régimen, todavía, en el siglo XVIII, se mantenían vigentes muchas instituciones del Feudalismo medieval, esto hacía que la clase política de aquel entonces, la Nobleza, fuese además de la depositaria del poder, la propietaria de la tierra, el principal factor de producción en las sociedades agrícolas; del mismo modo, y aunque la misma Iglesia había impulsado su separación respecto del Estado desde los tiempos de los Papas Gregorio VII y Bonifacio VIII, tenía una alianza con el Poder, lo que en los países protestantes, después de la Reforma Luterana, fue a más, con la constitución de Iglesias Nacionales, como en Inglaterra o los países escandinavos y por supuesto, los principados alemanes que apoyaron al heresiarca Wurtemburgués. Sin embargo, la Ilustración y estas Revoluciones impusieron el camino hacia la Democracia Representativa, en la cual, en teoría, cualquier persona podría ser electa para el ejercicio de un cargo de autoridad en ejercicio de la representación popular, además de mantenerse como un Estado Laico, separado de cualquier doctrina religiosa.

    Sin embargo, es claro que estas Revoluciones, tanto la Norteamericana, como la Francesa, y las posteriores independencias hispanoamericanas, desde una óptica un tanto marxista, fueron impulsadas por una nueva clase social que se había adueñado del poder económico gracias a la incipiente Revolución Industrial: la Burguesía, dueña de los nuevos factores de producción: las máquinas, y sobre todo, del capital. Basta ver que en el fondo, a Jefferson, a Robespierre, a Bolívar y a Hidalgo los movía el principal motivo: los regímenes monárquicos inglés, francés o español les afectaban sus bolsillos con impuestos que mantenían a clases nobiliarias cada vez menos productivas y más parasitarias.

    Esta Burguesía, fue la que creó el Estado Liberal, y con él, la Democracia representativa, sin embargo, no podía, por los mismos principios doctrinarios del nuevo régimen, aparecer abiertamente como detentadora del poder político, sino que éste era supremo y por el contrario, subordinaba a los poderes económicos mediante el orden jurídico, a sus dictados y a cumplir ciertas reglas para el mantenimiento de las libertades y derechos ciudadanos que garantizaban más o menos el acceso a las oportunidades de ascender en la riqueza... pero eso, ha cambiado. Aunque también sería torpe negar que los grandes industriales y comerciantes no ejercieron influencia en la toma de decisiones políticas a fin de sostener sus intereses ya en el pasado, incluso este fenómeno es mucho más antiguo: quizá la Cuarta Cruzada, en el año 1204, pueda ser considerada como la primer guerra que se movió por intereses puramente financieros, Venecia era ya, a fines del siglo XII, una potencia económica que destacaba de entre el mundo feudal que le rodeaba y controlaba el comercio en el Mediterráneo a la vez que amasaba grandes cantidades de riqueza consistente en oro y plata, que luego prestaba, por ejemplo, a la Corte del Imperio Romano de Oriente, y en específico, a las facciones de la atribulada familia Comneno, poseedora del trono y de las intrigas de los Césares tan vivas entonces como en los tiempos de Livia, Mesalina y Agripina. Precisamente por asegurar el cobro de una deuda de un pretendiente al trono imperial con la Serenísima República de San Marcos de Venecia, fue que la Cruzada se desvió por deseos del Dux Enrico Dandolo (especie de Presidente de dicha república) de su objetivo de atacar al Islam en Palestina y terminó tomando Constantinopla, hiriendo ya, fatalmente, de esa manera, al verdadero Imperio Romano, que hasta entonces todavía era la mayor potencia europea.

    Los venecianos y cruzados impusieron, al más puro estilo de lo que hemos visto en Irak o Libia en los últimos años, un cambio de régimen, fundando un Imperio Latino de Constantinopla, como un Estado cliente al que sostenían como un títere para sus intereses comerciales y sometido por la deuda eterna con la ciudad de los canales, y las familias patricias romano-orientales tuvieron que exiliarse, los Comneno trataron de crear un gobierno imperial alterno en Trebizonda, pero la Iglesia Ortodoxa no los reconoció y los Láscaris se proclamaron nuevos sucesores de Augusto en Nicea, siendo quienes finalmente, tendrían éxito en organizar una resistencia que luego usufructuaría Miguel VIII, ya de la familia Paleólogo, quien retomaría la capital, pero sería un imperio moribundo, debilitado y esquilmado por las especulaciones venecianas y que para oponerse a ellas, el nuevo César debió permitir la entrada de sus competidores de Génova, lo que le permitió sobrevivir al Imperio por doscientos años, siendo fagocitado por los Otomanos que le terminarían por destruir, tras haber sido desechado por los banqueros y mercaderes italianos.

    La Globalización, desde la década de los 90, o si se quiere, desde fines de los años 80, ha impulsado como nunca el enriquecimiento de ciertos sectores de la actividad económica y que los mismos ya no se encuentren constreñidos por las reglas nacionales o las fronteras de los países. Estos sectores precisamente han sido el Financiero, el Tecnológico y el del Entretenimiento, todos ellos basados originalmente en EUA, principalmente en Nueva York y en California, estados identificados tradicionalmente con el Partido Demócrata. De ahí las grandes riquezas de personajes como el tan trillado George Soros, Bill Gates o el poderío de una corporación como Disney, y también la capacidad para influir e imponer ideologías y cambios sociales que la gente adopte como posturas antisistema, cuando en realidad se vienen ofertadas dentro del propio sistema político-económico hipertrofiado en su degeneración hacia la imposición del poder de estos entes privados por encima de los Estados, que por supuesto, desean hacer cambios sociales pero para beneficiarse ellos y sobre todo, anquilosar las sociedades y fosilizar, en realidad, toda posibilidad de ascenso social de nuevos actores, eliminando la creatividad, la independencia y la imaginación, y hasta la fertilidad de los mortales, desde una posición soberbia en que se ven a sí mismos claramente como una casta superior que lo merece todo y que es capaz de someter al resto, --bola de pobres inútiles-- a su voluntad.

    Por ello, es que ejerce en esas élites un gran atractivo el régimen chino y lo que ha logrado en poco tiempo: construir una "jaula de oro" para su pueblo, en el que éste cuenta con la plena libertad de consumo y de enriquecerse, sin que esto lleve a que la élite gobernante, encarnada en el Partido Comunista, se vea amenazada de perder el poder por una masa de personas que se mantienen contentos, besando el yugo y lamiendo los barrotes sabor a caramelo que les han puesto al rededor; lo que las élites nos ofrecen ahora, es un mundo con plena libertad de consumo y libertad de entretenimiento y un libertinaje sexual carente de responsabilidad, a cambio, solamente, nos están arrebatando nuestra libertad de pensamiento, de conciencia, de creencia, de creatividad y de expresión. Muchos, sin embargo, así estarán felices porque habrán aprendido a conformarse en creer que la Libertad únicamente consiste en creerse ser mujer, perro o cualquier cosa sin serlo realmente y follar hasta con piedras...

    No en balde, es lo que propone el Foro Económico Mundial de Davós...

    Más tarde volveremos a este tema de las oligarquías que manejan todo, y esto no lo hacen porque sean parte de un culto secreto o sean extraterrestres, es simple y sencillamente la peligrosa combinación de soberbia con codicia y la estupidez que deriva de ellas, sí, porque lo más probable que pase es que China, que se mueve por el resentimiento contra Occidente y sus élites por el infernal periodo que medió entre las Guerras del Opio en 1840 y la llegada al poder de Mao y los Comunistas en 1949, terminen por quitarles todo, arruinarlas y someterlas, y de paso a todo nuestro hemisferio, en un golpe de mano tras haberlas usado.

    La idea de que el sistema electoral estadounidense es perfecto y se encuentra garantizada su limpieza, es en realidad, un mito; es cierto que, en general, desde la elección de George Washington, las elecciones se han celebrado por lo general con seguridad y transparencia, y los contendientes que no se han visto favorecidos por el voto, han terminado por aceptar los resultados, aunque, en realidad, sí se han presentado y recordado prácticas electorales irregulares; en su formidable estudio biográfico sobre la Familia Kennedy, Peter Collier y David Horowitz señalan cómo el fundador de la familia: Patrick Kennedy, recién llegado de Irlanda a mediados del siglo XIX, se vinculó con el Partido Demócrata en la participación de operaciones de coacción y compra de votos; algunos plantean también que la muerte por aparente congestión alcohólica del gran escritor Edgar Alan Poe se debió a las borracheras que promovían los políticos en las personas para hacerlas votar una y otra vez, sin que hubiese en aquella época, controles sobre la identidad y la adscripción electoral de los votantes.

    De igual manera, la victoria de John F. Kennedy hasta el día de hoy gravita sobre la sospecha de haber sido obtenida gracias a las alianzas de su padre Joseph Kennedy con el crimen organizado y el sindicalismo, con la coacción a los agremiados, fraude y compra de votos. Sin embargo, Richard Nixon, apostando por la gobernabilidad y la estabilidad del país, reconoció el triunfo del joven Demócrata, cuyo hermano se lanzaría en una guerra contra aquellos poderes que le habían impulsado a la Casa Blanca.

    En tiempos mucho más recientes, en la elección del año 2000, el candidato republicano George Bush Jr. se impuso al demócrata Al Gore gracias a un sospechoso recuento en el estado de Florida, gobernado entonces por el hermano del nominado del elefante: Jeb Bush; y abundaron las acusaciones, por ejemplo, de manipulaciones en urnas electrónicas y boletas electorales trucadas o impresas de forma ambigua entre ambos institutos políticos.

    A pesar de ello, ha imperado un espítritu de buena fe, así como la tradicional resistencia de los anglosajones a las modificaciones legales que no sean hechas por la judicatura mediante la interpretación legal, han llevado a mantener un sistema electoral primitivo, basado en un sistema de elección indirecta, como todas las constituciones de primera generación (basta ver las constituciones de la Revolución Francesa o la carta gaditana de 1812) en los que se tenía que lidiar con un electorado que en un gran número era analfabeta, y en que además, tras haber constituido una Federación, se buscaba, por la llamada "transacción de Connecticut" equilibrar el balance de poder, o el peso de los diferentes estados; sin embargo, la incorporación tanto de Florida tras su compra a España, y la adición de Texas como California tras la Guerra con México, rompió los equilibrios, a la larga, serían estos, entidades a las que se les concedería un número mucho mayor de votos electorales, a grado tal que California, por ejemplo, cuenta con 55 votos electorales, supuestamente debido a que se han convertido en los estados más poblados, pero también, una evidente compensación por el peso económico que tienen estas entidades para la Federación; piénsese que simplemente, el Golden State sería por sí mismo, la quinta economía mundial.

    De este modo, en realidad existe una enorme disparidad e inequidad, quizá no para los estados como entes en sí mismos, sino para los habitantes como ciudadanos todos ellos del mismo ente federado. Ya en 1986, el famoso internacionalista George F. Kennan, el llamado Padre de la Guerra Fría, en un artículo llamado En el Espejo Estadounidense, escrito como comentario al libro Los Ciclos de la Historia Americana del historiador Arthur Schlesinger, hacía eco de las observaciones de ese autor, en torno a la necesidad de reformar la Carta de Filadelfia, o de plano, emitir, una nueva Constitución en la que se adoptara el principio del sufragio universal directo para la elección del titular de la Primera Magistratura de la Nación. Es curioso, en el proceso electoral pasado de 2016, ante la derrota en el voto electoral de Hillary Clinton, pero la obtención de la mayoría del voto popular, los Demócratas clamaban por esa reforma, hoy, por el contrario, manifiestan su apego y defensa al sistema electoral vigente.

    De esta forma, en el sistema electoral norteamericano no encontramos todo aquello que, en México, se ha venido implementando desde hace treinta años para asegurar procesos electorales limpios, transparentes y confiables, y aún en otros países: un órgano electoral autónomo que organiza los procesos, emite la papelería electoral, implementa un software para el cómputo de sufragios y se cuenta con una credencial de elector que identifica al votante al momento de presentarse ante las urnas, se organiza un sorteo entre los ciudadanos para designar a los representantes de casillas, se permite la entrada de observadores electorales independientes que pueden ser nacionales o extranjeros para dar fe de la limpieza del proceso, y se identifica al votante que ejerció su derecho no con una calcomanía que se cae que dice "voté", sino con una mancha de tinta indeleble en el dedo pulgar, para evitar que la misma persona se presente a sufragar de nuevo.

    Por el contrario, en EUA, la organización de los comicios, aún los federales, es competencia de los gobiernos estatales, siendo las Secretarías de Estado (equivalentes a las Secretarías Generales de Gobierno de los estados de nuestra fake federación mexicana) de cada una de las entidades federativas las que hacen toda la labor de organización, preparación y vigilancia de los comicios... a nivel municipal, en cada Condado se organiza una comisión electoral, dependiente de cada Ayuntamiento. Esta situación, entonces, hace que en nuestro vecino del norte se presente la situación que generaba en México la situación previa a la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), en que era el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Gobernación (equivalente a la Secretaría de Estado en EUA) organizaba el proceso, fiscalizaba los gastos electorales de los partidos, los registraba, así como a sus candidatos, formaba el padrón electoral, imprimía las boletas y contaba los votos, lo cual tuvo su punto culminante en la elección de 1988, y las acusaciones de fraude electoral con el que Carlos Salinas de Gortari llegó a la Presidencia de la Nación, siendo protagonista de ello Manuel Bartlett, entonces Secretario de Gobernación del gabinete de Miguel de la Madrid y actual colaborador de AMLO, y su famosa "caída del sistema".

    En cierta forma, creo que EUA está viviendo su 1988; es claro que no hay garantías de imparcialidad en la celebración de los comicios cuando los gobiernos estatales organizan las elecciones, aún las federales, en cada uno de sus estados; pensemos en Pensilvania, donde el gobernador, Tom Wolf, es del Partido Demócrata y su gobierno, estuvo a cargo de organizar el proceso y... contar los votos.

    Pero esta elección, como ya lo apuntaba en el post anterior, ha mostrado al mundo, de manera descarada, la colisión de intereses que están en juego actualmente por el control de EUA; no nos vayamos con lo que dicen mucho youtuber en la línea de las conspiraciones de Q-Anon o el Pizzagate, simplemente veamos claro que Donald Trump se confrontó a los intereses de las oligarquías de las que hablaba párrafos arriba, como dice el excelente experto en Geopolítica, el Coronel español Pedro Baños, son los que pretenden continuar con la Globalización y convertirnos en una masa sin identidades individuales ni nacionales, ni familiares, sólo consumidores y productores para el logro de su utopía ultraliberal; pero que en realidad, le están poniendo a China, el "Celeste Imperio", el mundo en charola de plata.

    Trump lo que quiso hacer, en pocas palabras, fue restaurar al Estado en su supremacía sobre los entes privados más poderosos, que han impulsado la Globalizacióny someterlos al imperio de la Ley, mientras restauraba el poder nacional de EUA frente a China y el Islam ; estos poderes por supuesto, no se la iban a poner fácil, y por el contrario, se han mostrado totalmente detrás del pucherazo electoral, como dicen los españoles, que hemos presenciado en todos los medios; es clarísmo cómo estos han divulgado una imagen distorsionada y negativa del personaje, quien hasta antes de manifestar su deseo de contender por la primera magistratura del país en 2015 era venerado por la TV, por Hollywood y el mundo empresarial, lo mismo que su ahora jefe del equipo jurídico de su campaña, Rudolph Giuliani, ex-alcalde de Nueva York y quien devolvió la prosperidad y seguridad a la Gran Manzana durante su mandato, y que además enfrentó con decisión y seguridad la crisis del 11 de septiembre de 2001, llegando igualmente a tener cameos en producciones cinematográficas y televisivas y admirado por todos, para ser ahora objeto de burla de Sasha Baron Cohen en Borat 2.

    ¿Qué pasará? Todos ya dan a Biden por ganador, Trump va a impugnar la elección, y parece que tiene bases para ello, sobre todo por las denuncias de los votantes muertos y el manejo de los sufragios por correo... La moneda está en el aire, y la tensión, al interior de EUA, está al límite. Como sea, Estados Unidos ha perdido; se valide el triunfo de Biden, o se anule el proceso electoral, se anulen votos y el triunfo legal corresponda a Trump, ya no es la Democracia que era, ha quedado desvelado --con el descaro de censurar al primer mandatario, los propios medios de comunicación y las redes sociales-- los intereses poderosos que están detrás de los procesos políticos, y reducido a ser una especie de Honduras gigante. La posible violencia política permanece como una posibilidad. Señoras y señores, estamos viendo la caída de EUA como superpotencia y en el umbral, al parecer, de una era dominada por China y su séquito de potencias asiáticas: Rusia, Irán, la India, Arabia Saudita, Turquía, Japón, las dos Coreas, que infundirán en el mundo sus distintos modelos de despotismo.

    Preparémonos, la noche ha caído y será larga.
    Valmadian y ALACRAN dieron el Víctor.

  3. #3
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    La madre de todas las batallas: la situación mundial y los últimos escándalos de Francisco

    César Félix Sánchez

    03/11/2020

    La extraña guerra mundial que el mundo vive desde hace varios meses se aproxima a un enfrentamiento probablemente decisivo: una suerte de Stalingrado, Waterloo o Châlons-sur-Mer. Dependiendo del resultado, el destino de la humanidad estará en manos de una peculiar alianza entre la República Popular China –una tiranía que sintetiza el totalitarismo ateo y antihumano de los viejos marxismos-leninismos con el poder corruptor de las oligarquías financieras más desatadas y explotadoras – y el globalismo masónico de la ONU, de la UE y de figuras siniestras como Soros, los Clinton, el Vaticano bergogliano, la izquierda posmoderna ecologista y «diversa» sexual y casi todo el establishment político mundial.

    Esta alianza, confesada ya hace algún tiempo por siervos menores de los designios mundialistas, se ha hecho más clara durante los últimos meses. Más allá de la diversidad de posturas de esta coalición multicolor, lo que parece unir a todos sus miembros es, en primer lugar, un deseo de fortalecer a los “organismos multilaterales” (es decir, la república universal) para evitar “tragedias” como el COVID 19 –que casualmente les prestó un gran servicio– o el surgimiento de los populismos; en segundo, comparten una gran repugnancia hacia el cristianismo en sus formas todavía cristianas y, en tercero, manifiestan un entusiasmo desatado por “estatizar” la misma fábrica de lo humano, a través de una biopolítica osada que otorgue a los políticos la capacidad de negar la dignidad humana a la persona naciente o enferma terminal, a la vez que los constituya en creadores casi divinos de realidades familiares donde solo hay un contubernio sexual entre atribulados psíquicos y morales y, más aún, les dé casi el poder demiúrgico de reconocer e imponer oficialmente que lo blanco puede ser negro si las bajas pasiones o delirios de algún otro pobre enfermo así lo indican y sancionar a quien se oponga.

    En el otro lado, no se encuentra más que la reacción casi biológica de un pueblo que se resiste a morir. Que se resiste a ser arrastrado a las megalópolis de las costas para ser despojado de su identidad e iniciativa –de su espíritu, en última cuenta- y acabar alimentado por welfare checks y pornografía y libertinaje autodestructivo auspiciado por un aparato mediático poderosísimo y corrompidísimo, con las consecuencias ruinosas –cuidadosamente calculadas– que ya empiezan a observarse.

    Quien los encabeza no es un dechado de virtudes. Es, más bien, un fruto de las décadas de destrucción de la cultura tradicional que precedieron a este momento. Pero que, igual que el Buen Ladrón, viendo a un Crucificado vilipendiado y traicionado por todos, hasta por quienes se dicen sus discípulos, lo reconoció como Dios. Inmensa diferencia entre él y sus enemigos.

    Otra diferencia no menor se vio en las convenciones nacionales de los partidos enfrentados. El lado demócrata se ufanó del apoyo de figuras representativas de la cultura basura contemporánea como Cardy B, Billie Eilish, el R. P. James Martin S. J. y otros. Mientras que la convención republicana finalizó con un Ave María operístico.

    Las cosas no pueden estar más claras. Por un lado la fealdad grotesca y agresiva de quienes piensan que todo deseo es un derecho y que no hay más dios que el poder material (sea del dinero, del estado o de la carne) y, por otro, un compendio precioso y sintético de lo que significa la tradición cristiana universal. Benedictus fructus ventris tui!

    Incluso, el último escándalo del gran patriarca de la cultura basura actual, el papa Francisco, obedece a la dinámica de esta batalla fundamental. Pocos se han percatado de la verdadera índole de Evgeny Afineevsky, el director de cine judío y homosexual ante el que el Papa eligió “descontextualizarse” a sí mismo, como sostienen algunos ¿ingenuos?

    Entre las anteriores obras de Afineevsky, si descontamos sus múltiples incursiones en filmes inmorales, han destacado dos documentales exhibidos con pompa y premios en plataformas como Netflix: Winter on Fire (2015) y Cries from Syria (2017). Ambos fueron oportunísimos para los designios globalistas, de ahí su éxito rotundo: el primero, siguiendo la consigna europeísta y obamiana pintó a los protestantes de Maidan, en Ucrania, como seres de pura luz que buscaban la armonía universal contra el “corrupto” gobierno prorruso; el segundo, siguiendo las mismas consignas, pintaba de forma semejante a los muchísimo más ariscos miembros de la antinatural coalición yihadisto-terroristo-liberal-obamiana contra el gobierno patriótico del doctor Bashar El Assad durante la guerra civil siria, a través del muy tendencioso recurso de presentar a opositores seculares simpáticos a los ojos occidentales, para nada representativos.

    Ahora, en el quid pro quo que representó este documental, Francisco le daría a Afineevsky lo que quería: una descalificación de Trump como “no cristiano” y Afineevsky se prestaría tanto a soltar la bomba del aggiornamento pro-homosexualista, bajo el viejo recurso francisquista de la polisemia y del lanzar la piedra y esconder la mano (como con las entrevistas con Scalfari), así como a recibir las críticas ulteriores y asumir “responsabilidades” por eso. Porque parece que, en la más pura tradición chanta bergogliana, el fragmento de marras pertenecería a Televisa y habría sido facilitada a Afineevsky sin permiso. A lo mejor ni siquiera pagaron los derechos. Pero no solo eso. En plena polémica, el Papa lo recibió, festejándolo con una tortita de cumpleaños. Y sin mascarillas, dicho sea de paso.

    Lo cierto es que en los fragmentos que se conocen del documental, el Papa condena que se excluya a los homosexuales de la familia, pero no siente empacho en excluir de la familia de Cristo a Trump y a quienes lo apoyan (cfr. min. 1:43 del tráiler), fulminados también como no cristianos en la encíclica Fratelli Tutti (cfr: punto 39).

    Porque, como ya anunció el inefable Vincenzo Paglia cuando empezaron las violentas revueltas marxistas globalistas en Estados Unidos, antes de las elecciones de noviembre saldría una encíclica a favor de la fraternidad. Es decir, un ataque directo desde la Santa Sede a Trump, para evitar que se repita el “vergonzoso” resultado de 2016 en que la mayoría de católicos estadounidenses optaron por el “no cristiano”. Como Francisco vive en un mundo imaginario y “autorreferencial”, se debe haber sorprendido por la general indiferencia a tan magno escrito. Así que intentó alborotar el cotarro con algo más a la altura de las circunstancias: una declaración sensacional sobre un tema de moda en el degenerado mundo actual: la homosexualidad. De esta manera y al más puro estilo de obediencia ignaciana, persuadiría, al menos a algunos desvirilizados obispos todavía dudosos, de que el pro-homosexualista Biden, que amenaza la libertad de la religión con su homofilia, no es tan malo, porque se pueden encontrar puntos de encuentro con la posición de la iglesia.

    La alternativa está clara, entonces.

    El 3 de noviembre la Iglesia recuerda a Martín de Porras, el santo mulato de Lima. Quiera interceder él, patrono de la auténtica justicia racial que no es otra que la santidad, para que con la derrota de Biden nos sea dado un poco más de tiempo antes de la Tribulación y, ¿quién sabe?, para que, en medio de las grandes sorpresas que suele depararnos la historia, se inicie alguna restauración temporal, vislumbrada por tantos santos bajo distintos nombres. Adveniat Regnum Mariae!


    https://adelantelafe.com/la-madre-de...-de-francisco/
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    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  4. #4
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    Lo que va de 2016...


    El archivillano Trump.

    Por Juan Manuel de Prada

    6 agosto 2016


    ALLÁ en la adolescencia, para guiar mis lecturas, tenía fichados a tres o cuatro críticos pelmazos, de contumaz querencia por el bodrio, que me servían de prescriptores a la inversa; y así, cada vez que denostaban una novela, yo me apresuraba a leerla, en la seguridad de que no me disgustaría. Este criterio de prescripción a la inversa lo sigo empleando todavía, y no sólo para guiar mis lecturas; así, por ejemplo, basta que un personaje sea vituperado por los archipámpanos del mundialismo, o por sus corifeos y mamporreros, para que lo mire con cierta benevolencia e interés.

    Así me ha ocurrido con Donald Trump, vituperado por Obama, Hollande y Bergoglio. Un tipo que ha sido denigrado por este trío no puede ser enteramente malo; y considerando, además, que los vituperios de estos archipámpanos son luego jaleados por toda la prensa sistémica, y comulgados con unción por las masas cretinizadas, hay que empezar a considerar seriamente que tal vez Trump sea un escollo para los designios del mundialismo. Resulta, además, muy aleccionador comprobar cómo la intoxicación mediática contra Trump propala chuminadas sin enjundia, en la seguridad de que las masas, de tan cretinizadas, se conformarán con cualquier piltrafilla para apartar su atención de las bestialidades perpetradas por la adversaria de Trump, la bruja Hilaria, hija predilecta del mundialismo. Así, por ejemplo, en los últimos días hemos sabido que las primarias del partido demócrata fueron amañadas para garantizar que Sanders resultase derrotado; y también que la bruja Hilaria formó parte de la dirección de una corporación industrial que ha hecho negocios en las guerras de Irak y Libia y todavía en la actualidad vende armas a las alimañas de Estado Islámico. Pero las masas cretinizadas no han prestado atención a estas pequeñeces, ocupadas en escandalizarse ante los desmanes del archivillano Trump propalados por la prensa sistémica.

    ¿Y cuáles son los desmanes perpetrados por el archivillano Trump? Pues, por ejemplo, afear a un matrimonio mahometano que utilice la muerte de un hijo militar para hacer proselitismo político; y recordar algo tan obvio como que las mujeres mahometanas están sometidas tiránicamente al marido. Además, el archivillano Trump ha solicitado con notoria irritación que desalojasen a un niño que con sus lloriqueos lo interrumpía constantemente. Y, en fin, nos han mostrado unas fotos de intención erótica que la señora del archivillano Trump se hizo, allá en la juventud; lo que, sobre todo, nos ha servido para comprobar que la señora Trump está cañón. Yo siempre he profesado mucha admiración a los tipos que se llevan al huerto a las señoras cañón (incluso cuando son más cañón que señoras), aunque sean millonarios. Pues también hay millonarios como Bill Clinton que se llevan al huerto unas brujas horrendas de las que nunca nos mostrarán fotos juveniles de intención erótica (puesto que su exhibición tendría efectos eméticos); y que luego, para resarcirse de las brujas, tienen que consolarse con becarias jamonas.

    Resumiendo: durante la última semana hemos sabido que el archivillano Trump no necesita consolarse con becarias jamonas, porque tiene en casa jabugo; que considera que la religión mahometana oprime a las mujeres; y que se enfada cuando los niños llorones no le dejan hablar. Entretanto, la bruja Hilaria amaña las primarias de su partido y aliña guerras para que sus amiguetes abastezcan a las alimañas yihadistas. Con razón el archivillano Trump ha declarado, para escándalo de panolis, que las elecciones presidenciales de noviembre estarán tan amañadas como las primarias demócratas. El mundialismo no puede permitir que un tipo tan malvado entorpezca sus designios.


    ...a 2020, coherencia en estado puro.



    Fuente: ABC, 7 de Noviembre de 2020.


    EL TRUMPAZO

    Juan Manuel de Prada



    Aunque estén mareando la perdiz con un escrutinio caótico que mantiene entretenidos a ilusos, el resultado de las elecciones americanas ya quedó proclamado urbi et orbi cuando Twitter decidió censurar un tuit de Donald Trump.

    Si, como piensan los ilusos, el presidente de los Estados Unidos fuese «el hombre más poderoso del planeta», a los cinco minutos de producirse tal censura Twitter habría dejado de existir y su consejo de administración habría sido convertido en comida para los peces. Pero Twitter está en manos de los verdaderos amos del cotarro; y Trump, como cualquier otro mindundi con cuenta en la cochiquera, es un simple empleado suyo. Un empleado, si se quiere, relevante, pues además de trabajar gratis como todos, contribuye con su inmensa legión de followers y haters a mejorar el tráfico de la cochiquera, llenando de dinero los bolsillos de su consejo de administración. Ningún «hombre más poderoso del planeta» se deja convertir en un histrión vociferante al que el dueño del circo apaga el micrófono si sale contestón. Los «hombres más poderosos del planeta» no salen contestones; los «hombres más poderosos del planeta» las matan callando. Los «hombres más poderosos del planeta» no vociferan sus planes por Twitter; simplemente, los ejecutan. A la postre, Trump muere «por do más pecado había».

    Los ilusos también piensan que en las elecciones americanas se ha perpetrado un fraude, sin entender que el fraude es el sistema, que arroja a las masas cretinizadas la gallofa de las elecciones, como quien arroja una víscera podrida a un perrillo. Decía Bloy que esperar que la salvación de los pueblos venga del sufragio universal no es lograr que triunfe la mayoría, sino que la mayoría así lo crea; para lo cual los amos del cotarro –los auténticos «hombres más poderosos del planeta»– urden determinados trampantojos, que a veces son más refinados y a veces más burdos. Pero, como también señalaba Bloy, «las elecciones constituyen, cada vez más, el testimonio de una aceleración inaudita, fatal, verdaderamente simbólica y profética hacia la pequeñez de espíritu, la bajeza de corazón y la idiotez»; así que los amos del cotarro pueden permitirse trampantojos cada vez más burdos, como por ejemplo hacer que los fiambres también voten, para echar al tipo que sale contestón. De este modo le dan un nuevo y cínico sentido a la «democracia de los muertos».

    Y, mientras tanto, Trump se desgañita en Twitter, hasta que los amos del cotarro deciden que está «desinformando» y le apagan el micrófono. Pero, al menos, mientras gobierne Biden, no nos darán la tabarra con los negros apiolados a manos de la policía, que podrá seguir apiolándolos tranquilamente –como acaba de hacer un yihadista en Niza– sin temor a revueltas. Y sin temor a la «desinformación», que los amos del cotarro perseguirán con ayuda de Twitter. That´s all, folks.
    Reproducido en este mismo hilo, #32


    Ya se comprende que hay que llenar la despensa, pero ir de perdonatodo tiene las bromas de la memoria. Antes de cambiar de opinión hay que reconocer que entonces, o ahora, se estaba, o se está, en el error.
    ALACRAN dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  5. #5
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    ¡¡Muy bueno lo de De Prada!!

    Ya se comprende que hay que llenar la despensa, pero ir de perdonatodo tiene las bromas de la memoria. Antes de cambiar de opinión hay que reconocer que entonces, o ahora, se estaba, o se está, en el error.
    ¿Reconocer el error? Noooo. Los genios nunca se equivocan, es sólo su arte que vibra al compás de la sensibilidad mutante...
    Última edición por ALACRAN; 10/11/2020 a las 23:01
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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