Recuerdo que una vez tocaron el timbre de mi casa unos Testigos de Jehová, como vi que eran ancianos, los atendí por una cuestión de respeto. La cuestión es que vinieron continuamente y me vi envuelto en continuas discusiones teólogicas, hasta que se cansaron y no vinieron más.
Ahora cuando aparece algún Testigo de Jehová lo atiendo por el portero eléctrico y le digo que estoy ocupado.
Pero lo peor me sucedió con un conocido que era un fanatico evangelista, me llamo inumerable cantidad de veces invitandome para asistir a las reuniones a las que él asistía, le dije un montón de veces que no y me siguió llamando por teléfono. Así que le dije claramente que no me llamara más y y no lo volví a ver.
Saludos
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