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Tema: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la República

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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    No fuimos vencidos


    Revista FUERZANUEVA, nº 500, 7-Ago-1976

    No fuimos vencidos

    Se intenta, en ciertos sectores, dado el desconocimiento de los hechos históricos, hacer creer a las gentes que no vivieron los avatares de nuestra guerra civil, que Cataluña como región y sobre todo que los catalanes como pueblo perdimos una guerra o fuimos vencidos (pues así se escribe) entre enero y febrero de 1939.

    Faltan a la verdad los que esto afirman, pues los llamados “conquistadores” fueron recibidos con abrazos y lágrimas de alegría por los catalanes que nos quedamos en nuestros pueblos y ciudades, aguantando las inclemencias y calamidades de una lucha cerrada y llena de peligros. Fueron muchos los catalanes honrados, honestos, cristianos y amantes de su tierra que en enero del 39 se sintieron también vencedores, pues el vencido, el derrotado, no fue el pueblo catalán, sino los enemigos de la Cataluña cristiana amparados en las siglas del comunismo.

    Si Cataluña perdió su autonomía, antes la habían echado por la borda en las fechas trascendentes del 6 de octubre de 1934, del mayo de 1937 y del abril de 1938, los que ahora reivindican la Generalidad y el Estatuto de 1932 entregándose, según las fechas, a manos de los anarquistas, del Gobierno de Negrín, o de los comunistas del PSUC que hicieron arriar la bandera de las cuatro barras del Palacio de la Generalidad, bastantes meses antes que las tropas de Solchaga liberaran Barcelona del comunismo y del hambre.

    ¿Cuántos militantes o simpatizantes de l’Estat Catalá, Acció Catalana, Unió Democrática, Fejocistas, Lliga Catalana, etc. de toda Cataluña perdieron su guerra y su vida mucho antes de 1939 al caer asesinados en las cunetas de las carreteras en el largo verano de 1936? Y eran catalanistas que habían votado ilusionados el Estatuto, unos años atrás.

    No se puede engañar a las nuevas generaciones como se intenta. Catalanes en ambos bandos hubo en Teruel, en Belchite y en el Ebro, ¿o es que los requetés del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat no habían nacido en el Solsonés, el Bagés, la Segarra, la Cerdaña, el Ripollés, la Terra Alta… o en la misma Barcelona?

    Lo que Cataluña perdió, lo perdió en 1936 cuando las hordas arramblaron con todo lo noble, religioso, patriótico y cultural del pueblo catalán.

    Desde 1936 a 1939, el “Virolai” sólo lo pudieron cantar a todo pulmón los catalanes que estaban en las filas nacionales. Los que por la edad u otras circunstancias tuvimos que aguantar cerca de tres años de terror, hambre y persecución, rezábamos nuestro “Virolai” particular en el silencio de la más escondida de las habitaciones de la casa.

    El único “Virolai” cantado a viva voz en la Cataluña de aquellos años fue el de los monjes de Montserrat caminando hacia el martirio…

    José María TREPAT
    “La Mañana”, de Lérida (18-7-76)

    Última edición por ALACRAN; 15/03/2021 a las 15:08
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    “Escuela catalana de Verano”: pretexto "cultural" para la acampada de la extrema izquierda y el separatismo radical

    Revista FUERZA NUEVA, nº 503, 28-Ago-1976

    “ESCUELA CATALANA DE VERANO”

    Ernesto Milá

    (…) La Escuela Catalana de Verano tiene su sede en la nueva Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Barcelona (…) se trataba de abrir unos nuevos horizontes a la educación, valorar la marcha de la vida escolar en Cataluña, realizar abundantes conferencias, debates, tribunas libres, etc. (…)

    Los propósitos, son excelentes y quizá el desarrollo de los trabajos también lo hubiera sido si la “Escola d’Estiu” no fuera un monopolio de las organizaciones marxistas, más concretamente de las organizaciones de extrema izquierda (…) Lo que realmente atraía a los varios centenares de estudiantes que diariamente visitaban la Escuela eran las presentaciones de los distintos partidos y los abundantes puestos de publicaciones en donde se podía conseguir a un buen precio cualquier revista “clandestina” de cualquier organización izquierdista.

    Algunos “stands”

    Allí estaban desde los alegres muchachos del PSUC hasta los no menos alegres del Partido del Trabajo, vendiendo hojas de filiación, insignias de solapa, cajas de fósforos con sus siglas y consignas, pañuelos rojos, pósters etc. (…) a continuación del “stand” del PCE, un grupo feminista repartía una revista ciclostilada en la que se recomendaban una serie de lugares para abortar, incluyendo precios que variaban de las 11.000 a las 16.000 pesetas.

    Un poco más allá, la Federación Catalana del PSOE disponía de otro “stand”, sin embargo, mala suerte, estaba desierto y sólo existía el cartel anunciador.

    La inefable CNT se encontraba justamente enfrente. Por cierto, ¿quién paga la abundante y costosa propaganda de la CNT? Cualquiera, menos los menguados militantes confederales, que, carentes de estructura, no pueden recoger sino lo justo para ciclostilar un panfleto. ¿Quién entonces? ¿Qué significan las veladas alusiones de la CNT de Toulouse a los manejos de grupos en el interior manipulados? Repartían, entre otros, folletos que en su tiempo editara el M.I.L. con dinero obtenido en decenas de atracos de los que un cajero resultó cegado para toda si vida.

    Sigamos, ¡hombre!, un puesto del Consell Catalá de l’Ensenyament, curioso, nadie le hace ni pastelero caso.

    Algo más de caso hacen al “stand” del Partido Socialista Gallego, al de las organizaciones trotskistas, al de Bandera Roja, al de ETA VI Asamblea, que distribuye “Zutik”, mientras la ORT vendía sus manuales militantes;

    Junto a todos estos no podía faltar el “stand” de un viejo conocido: en efecto, ahí estaba el FRAP con un grupo de militantes –si bien es cierto que con aspecto de neuróticos- que vendían el “Vanguardia Obrera”, el “Joven Guardia” y el órgano central del FRAP, “Acción”, en cuya primera página se veía un puño que aplastaba una corona –evidentemente, no se referían a Don Juan ni a Carlos Hugo- con el trasfondo de una bandera republicana ondeando al viento y la consigna: España, mañana, será republicana”. Y todo así…

    Pues sí, el FRAP, la organización terrorista que causó la muerte de una decena de policías armados que en nada se habían significado, que provocó una reacción antiespañola, cuyos militantes eran, hasta hace unos dos meses, encarcelados, ahora venden tranquilamente su bazofia sin ser molestados por nadie y sin que las organizaciones de izquierda moderada o de centro izquierda tengan el pudor de rogarles que los repartan en otro sitio para no comprometerlos.

    No, evidentemente, la Universidad, un recinto universitario, se ha desvinculado de su auténtica misión: el estudio, la enseñanza y la investigación, y se ha convertido -¡una vez más!- en una pocilga marxista. Las organizaciones de izquierda “civilizada” una vez más se muestran como los cómplices objetivos de las organizaciones terroristas, sus ayudas de cámara y a las que no están dispuestas en modo alguno a enfrentarse. Cada vez se muestra más válido el manifiesto de aquellos catedráticos de Filosofía y Letras que denunciaban la equívoca utilización de los locales universitarios para el desarrollo de tareas que nada tenían que ver con los intereses estudiantiles.

    Una vez más es preciso denunciar el estado policíaco creado en el interior de las aulas por las minorías operantes izquierdistas, traducido en un terrorismo intelectual y psicológico, cuando no físico.

    Esta era la Escuela Catalana de Verano. Y para esto servía el local de la nueva Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Barcelona, lo cual no debe extrañarnos en exceso si tenemos en cuenta que fue en el antiguo edificio de la Universidad Central, en Plaza Universidad, en donde se celebraron las Jornadas catalanas de la Mujer
    http://hispanismo.org/catalunya/2712...tml#post172523

    (…)

    Ernesto MILÁ
    Última edición por ALACRAN; 27/04/2021 a las 13:06
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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    Ante la primera Diada "democrática"

    Revista FUERZA NUEVA, nº 505, 11-Sept-1976

    UN PERSONAJE LLAMADO CASANOVAS

    El separatismo catalán está preparando al detalle, y en complicidad con clérigos, prensa e intelectualillos, lo que ha de ser el próximo 11 de septiembre el “DIA NACIONAL DE CATALUNYA”.

    De unas luchas dinásticas españolas de hace más de 250 años, en donde un personaje llamado Casanovas luchó en favor de la Casa de Austria, se quiere ahora inventar un personaje y una fecha, para así poder hacer un acto de altanería y de antiespañolismo.

    Todo ello está movido por cierta prensa, que no representa a nada ni a nadie, y con dinero del capitalismo burgués y ahora separatista. Y digo que a nadie representa cierta prensa, pues está demostrado que tras las siglas de tanto partido y partidito político no se mueven en muchos de los casos más de cien personas. Pero el cuarto poder está ahí, y también el de desinformar, amañar, silenciar, atacar vilmente o desfigurar. Depende del montante de dinero que los separatistas con medios económicos quieran poner (...)

    EJEMPLO: el estar hablando constantemente de la “MARXA DE LA LLIBERTAT”, ya que esa pretendida “Marxa” no es más que la algarada de unos separatistas melenudos, con mochila al hombro, que van de un lado a otro de la geografía catalana profiriendo gritos e insultando a la Guardia Civil y corriendo tras ella, que de eso se trata, de correr y pasear sus banderas separatistas con estrella de cinco puntas. Y los diarios, dale que dale con un tema que ni es tema ni lo fue nunca; pero el caso es hinchar el globo y hablar por hablar.

    Ahora que para el 11 de septiembre se nos quiere dar el salvaje espectáculo de unos cientos de seres insultando a España y tratando de separar a Cataluña del resto de la nación, sería la hora de cortar de raíz esos excesos, por la vía democrática, claro, a la inglesa (Ulster) o a la francesa, o a lo alemán, pero con el mismo palo democrático que ellos, para que no digan...

    Tras la amnistía, ahora ya se quiere otra más amplia: la salida de los asesinos y terroristas y luego la República (...) Todo se andará si nuestras autoridades siguen con su proceso democratizador y contemplando la batuta de lo que nos señala Europa. Menos contemplaciones y más justicia social, a ver si de una vez nos entendemos.

    Antón Aragall Mas
    Barcelona


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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    El antiguo chekista Tarradellas, flamante portavoz "democrático" de Cataluña ante “Madrid”

    Revista FUERZA NUEVA, nº 505, 11-Sept-1976

    LA GRAN MOMIA

    (La “voz de Cataluña” frente al Gobierno de Madrid)

    “Alguna prensa provinciana que nada tiene que ver con la de provincias...”, así inicia Luis Permañer un respetuoso artículo contra los que no piensan como él en “La Vanguardia” del 21 de agosto, de este primer año que pretende ser triunfal del separatismo catalán. Después ataca a quienes ignoran el papel que desempeña en la actualidad un tal Tarradellas, representante, jefe, líder, presidente o lo que sea de una cosa que había hace muchos años y que se llamaba la Generalidad, poco más o menos. Esa cosa parece que existió por los felices 30 en una tierra española llamada Cataluña y que paso a paso, a trancas y barrancas, iba consiguiendo la separación de Cataluña del resto de la España republicana, ya que de otra España hubiera sido imposible. Ni siquiera de una España comunista.

    Ese mirlo blanco llamado Tarradellas, detrás de otros mirlos de mayor plumaje y delante de otros especímenes de menor pelaje, decían que gobernaban (¡infelices ellos!) los destinos de Cataluña. Habría que preguntarles qué rayos pintaban en Cataluña, allá por los años de la guerra, esta serie de siglas que formaban una buena sopa de letras: POUM, FAI, CNT, UGT, PSUC, PCE... URSS. ¿Será acaso ese Tarradellas uno de los responsables de las checas de Barcelona, de los asesinatos de los curas de Montserrat o de los hermanos de la Doctrina Cristiana de Tarragona, de los quinientos y pico de Lérida, de los infiernos de los barcos prisión, de los paseos, robos, sacrilegios, exterminios? Porque si fue responsable, que se quede donde está y que no se mueva mucho, y si no fue responsable, ¿qué diablos pinta de jefecillo de algo que no servía para nada?

    ¿Pintaba algo este Tarradellas en los sucesos de Barcelona cuando Stalin decidió terminar con los del POUM o con los trotskistas? ¿Cuáles son sus responsabilidades en aquel ajuste de cuentas? ¿Qué pintaba él en el arresto, prisión, tortura y muerte de Nin y de otros compañeros?

    Antonio Ramos Oliveira, escritor socialista, nos habla de los manejos de aquella triste Generalidad para hacerse con todo el poder en Cataluña aprovechándose de la guerra civil (“La Generalidad de ha alzado con todo...”, escribía Azaña, fastidiado por las puñaladas por la espalda que esta Generalidad daba a la República en sus peores momentos). En el intento de separatismo total, que, por supuesto, no consiguieron, porque ni ellos ni los de Madrid mandaban en Cataluña en aquellas fechas, figura un tal José Tarradellas, consejero de finanzas y jefe del Gobierno Autónomo. Casi nada. Este Tarradellas se arrancó por decretos (58) que desgajaban Cataluña del resto de España.

    Es decir, que este señor, jefazo en tiempos de crímenes y sangre, desbordado por quienes tenían la sartén por el mango, separatista total, inútil absoluto desde que estalló la guerra hasta nuestros días, es quien ha de llevar la “voz de Cataluña” frente al Gobierno de Madrid.

    Dice Permañer: “Una de las claves por las que pasa el restablecimiento de la democracia en Cataluña es precisamente el señor Tarradellas”. Y después nos da las razones, entre otras, de que fue elegido democráticamente (también Hitler) presidente de aquello en el exilio..., con quórum y todo..., en territorio español, pese a estar en Méjico... “Esa es la parte legal...”, garrapatea Permañer sin ningún rubor.

    Bien, ya basta de pataletas periodísticas. (...) Que una serie de bancas y orondos burgueses catalanes millonarios agiten el tapete catalán para llevar agua al molino de su Generalidad separatista es algo que no me gusta, pero allá cada cual con sus vicios menores. Que pretendan convencernos a nosotros, masa ignorante y tontorrona, provinciana y tal de las excelencias de una Cataluña idílica, separada de España, en donde los “charnegos” ya no lo serán y en donde Barcelona dejará de beberse el agua de otras tierras sedientas de Cataluña y no Cataluña pase. Pero que nos endilguen unas historietas de legalidades de hace cuarenta y pico de años, de quórums y de zarandajas para justificar otras cosas, no, gracias. (...)

    J. F. T.


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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    El separatismo, ¿tampoco es contrafuero?



    Revista FUERZA NUEVA, nº 511, 23-Oct-1976

    EL SEPARATISMO, ¿TAMPOCO ES CONTRAFUERO?

    Desde el 20 de noviembre de 1975, fecha del fallecimiento de Franco, con el desbordamiento tolerado de todas las herejías y enemigos nacionales, han tenido carta de naturaleza, admitida y dialogante, con sonrisas y tertulias, los capitostes separatistas con los responsables del reformismo contra las leyes Fundamentales y Principios del Movimiento Nacional. Un “test” que demuestra lo que venimos afirmando ha sido la actuación gubernamental en torno de la fecha del 11 de septiembre, en Cataluña.

    Prescindiendo de que la lucha de Cataluña, en 1714, tenía un carácter eminentemente hispánico, tradicional y antieuropeo, dentro del más riguroso pensamiento contrarrevolucionario, no deja de ser ya una parodia estúpida tolerar que se utilice tal falsificación para galvanizar lo más contrario a lo que representaron Rafael de Casanova y el general Antonio de Villarroel, con cuantos se oponían a Felipe V. Lo que no dicen los manipuladores de la historia es que, más allá del Decreto de “Nueva planta”, Cataluña perdió en las Cortes de Cádiz -democráticas, parlamentarias, liberales, como lo de ahora- su Derecho Civil y Penal, sus colegios notariales, su admirable legislación del “Consulado del Mar”. Pero esto no interesa a los farsantes de donde sea, a los farsantes de Cataluña y a los farsantes del resto de España, unidos por el cordón umbilical de la misma matriz: las sectas que los dirigen.

    De ahí que es incorrecto, incomprensible, intolerable, que un Estado surgido del 18 de julio de 1936 admita la más mínima confabulación con aquellas fuerzas que representan estas tres amenazas: el ateísmo, la atomización de España en “nacionalidades” y, finalmente, la entrega al marxismo. No hablamos por hablar. Ni siquiera nos entretenemos en demostrar que esta “oposición” quiere dinamitar la Monarquía, que a ello se puede hacer acreedora si no responde a sus imperativos jurados. Dios tiene su justicia histórica y los pueblos pagan caros los errores de sus gobiernos. Y esto no se evita ni siquiera con algunos actos públicos de piedad, cuando en la labor específica del gobernante se quiebra su misión más sagrada: conservar la unidad de la nación. “Dios se ríe de las oraciones que se le elevan para evitarlas calamidades públicas, cuando falta la debida contraposición a cuanto se realiza para atraerlas”, decía Bossuet. Y en España, desde el 20 de noviembre de 1975, el separatismo no solamente no está rechazado, sino que tiene unas facilidades suicidas para la subsistencia de España como tal.

    Una película de suspense

    La vergüenza vivida y sufrida en Cataluña el 11 de septiembre de este año (1976) tiene varias etapas. Las enumeraremos documentalmente.

    Desde varios meses se venía preparando lo que se llamaba “Diada Nacional de Catalunya”. La pretensión no estaba disimulada. Se proyectaba una jornada de odio contra España, contra Franco, contra la unidad nacional. Miguel Sellarés, en “El Correo Catalán”, de 29 de agosto pasado, anunciaba: “Cabe entender que hasta la ruptura negociada, pactada, elecciones libres, etc., es necesaria la unidad de todas las fuerzas políticas, sindicales y sociales de Cataluña, y más en nuestro país, que tiene un problema de opresión nacional”. Más claramente, Jorge Pujol, el banquero, sin engañar a nadie ha repetido que “en España hay algunas entidades nacionales indiscutibles, que son Cataluña, Euzkadi y Galicia. Estas nacionalidades necesitan un reconocimiento distinto que el de las regiones. Necesitan un poder colectivo que sea la expresión política de su realidad nacional”. Si esto no es el fin de España como nación, y el cantonalismo, ya nos dirán a dónde hemos de llegar.

    Los comprometidos en el 11 de septiembre de este año no han disimulado, ni siquiera con un nacionalismo adaptable dentro del Estado español, lo que buscan. Uno de los hombres más significativos del actual separatismo catalán, en todas estas facciones agrupadas en el “Consell de Forces Politiques de Catalunya” y en la “Assemblea de Catalunya”, es Juan Cornudella. En el “Correo Catalán”, de 22 del pasado agosto, mientras la claudicación boyante del reformismo, se arrodilla y arrastra ante el separatismo, con la mentira del “Régimen especial”, que ya se sabe que se aprovechará para otras metas, Juan Cornudella, con todo descaro, ha declarado: “El derecho de los Països Catalans a la independencia política es lo que sí me preocupa. Los Països Catalans están montados sobre unas características que los definen como una nación, como un proceso histórico, que es un proceso contingente (…) Es un proceso abierto, como digo, en que tienen derecho a expresarse como una nación con los instrumentos políticos que definen la soberanía (…) Puede conocer la fase del Estatuto de autonomía, la fase federativa, la confederativa y una última fase independiente”. Y todo esto ilustrado, en “El Correo Catalán”, con la bendera catalana con la estrella solitaria.

    Esta “coordinadora”, que abarca desde los comunistas hasta la Lliga Liberal Catalana, pasando por Justicia y Paz, con un programa de subversión totalmente contrario a las Leyes Fundamentales y Principios del Movimiento Nacional, es lo que se constituyó en promotores de la “Diada Nacional de Catalunya”, cerca del señor Salvador Sánchez Terán, gobernador civil de Barcelona. Todo recuerda aquellos tristes días abrileños en que el Gobierno de la Monarquía constitucional y parlamentaria de Alfonso XIII enviaba a sus emisarios a la cárcel para inclinar devotamente la cabeza ante la República, cuya erradicación costó a España millares y millares de muertos, porque “aquello” –“aquello” que nos regaló la Monarquía liberal- nos había entregado al comunismo, como ya era previsible. Parece que se quiere repetir la experiencia.

    El entreguismo, al rojo vivo

    Durante varios días, en la prensa de Barcelona, como si la inflación, el paro obrero, los problemas escolares, y otros de auténtica entidad socioeconómica, no tuvieran ninguna importancia, se cruzaron los partes sobre las conversaciones entre los enemigos de la unidad de España y de la oposición a la Monarquía, sobre las zigzagueantes condiciones entre la autoridad y los facciosos. Si el acto estaba proyectado para celebrarse en el parque de la Ciudadela, el gobernador civil indicó que no se podía celebrar en aquel lugar. Se decía que no se admitiría ninguna correspondencia o alocución de este fantasma de risa que es José Tarradellas, y que el acto tendría un número limitado de asistentes o que se debía celebrar en local cerrado.

    Nada más lastimoso que un poder débil. El forcejeo machacón de los que conocen la flaqueza del reformismo logró que el acto se realizara en San Baudilio de Llobregat, en la plaza pública, y con una publicidad de muchos millones de pesetas. Miguel Sellarés anunciaba en “El Correo Catalán”, del 22 de agosto pasado, que deseaba que el 11 de septiembre de este año obtuviera “la presencia de centenares de miles de manifestantes”, la verdad es que se hizo una propaganda mentirosa, abusiva, obsesionante, enfermiza, para que en toda Cataluña se adornaran los balcones con banderas catalanas. Y en toda Cataluña esto fue un fracaso. La cifra más optimista no concede más del cinco por ciento de balcones adornados en Barcelona. Y los asistentes al acto de San Baudilio, a lo más no sobrepasan los cincuenta mil. Allí se insultó trágicamente a España. Jorge Carbonell habló de “un pueblo que fue vencido, pero no doblegado”. Suponemos que el Ejército, liberador de Cataluña, tendrá algo que decir ante este lenguaje. El acto fue presidido por la plana mayor del comunismo y del separatismo. Allí no faltaban Gregorio López Raimundo, Pedro Ardiaca, Jorge Solé Tura, y otros con ellos. No faltaron García Trevijano, Eurico de la Peña, Javier Ortiz, del Movimiento Comunista, y Ramón Tamames, del Partido Comunista de España.

    En “El Correo Catalán” del día 12 de septiembre, se lee: “Eran visibles las banderas blanquiverdes de Andalucía, las “ikurriñas” de Euzkadi con crespones negros, una bandera andorrana, varias ácratas de color negro”. Entre los gritos que se dieron, según “El Correo Catalán”, figuran estos: “Se siente, se siente, Allende está presente”, y “Visca l’Assemblea de Catalunya”. O sea, el comunismo de Chile y el de casa en la misma paella. Todo esto autorizado, con todas las bulas de la legalidad. Las prohibiciones solamente rezan para cuando se quiere honrar la memoria de Franco, por lo visto. Y en aquel acto también estaba “prohibida” la bandera nacional.

    Histrionismos abundantes

    La parroquia de San Baudilio de Llobregat, en la que se guardan los restos de Rafael de Casanova, fue destruida por las huestes de la Generalidad, del PSUC, de la CNT y de la FAI, en julio de 1936. Sus retablos fueron incendiados con más de treinta imágenes, así como sus libros de archivo y su gran órgano. Aquella iglesia se convirtió durante el periodo rojo en un lugar profanado, entre los camiones, las blasfemias y las basuras que se volcaban sobre la tumba de Rafael de Casanova. Sus continuadores -el PSUC, los comunistas y separatistas, los ácratas y todos los rojos-, ahora, con permiso de la autoridad civil, se permiten la monstruosa hipocresía de presentarse en el templo de San Baudilio de Llobregat para honrar la tumba de Rafael de Casanova, que sus huestes, en julio de 1936, pisoteaban y escupían sacrílegamente. Y esta parodia macabra, estúpida y antinacional es lo que se deja circular. (…)

    Y Tarradellas

    Si las condiciones pactadas obligaban a que la misma sombra de José Tarradellas no se mentara, escandalosamente fue burlado el gobernador civil. Es verdad que posteriormente, en “ABC”, el señor Sánchez Terán se quejó de que “la Comisión no ha cumplido los acuerdos en dos puntos importantes” y que “esto lo considero grave porque implica pérdida de credibilidad”. De no tratarse de una personalidad como el señor Sánchez Terán, diríamos que ostenta el Gobierno Civil de Barcelona un marciano vivo y coleante. Basarse en la “credibilidad” de los comunistas y de los separatistas es como creer en la castidad de aquellas “tiorras desgreñadas, desdentadas, desaseadas, brujas jubiladas” de que nos habló Unamuno, en los días del Frente Popular.

    Es peligroso para España que los resortes del poder estén en manos de personas tan ingenuas. Por este camino España se encontrará cuarteada, deshecha en su unidad. Después vendrá el ataque contra el Ejército, pues las “nacionalidades” no admitirán un Ejército unido y patriota, responsable de sus compromisos, señalados en La Ley Orgánica. En fin, que España no tiene remedio si se prosigue por la vía reformista. Un articulista tan significado como Jorge Trias Sagnier, en “La Vanguardia” del 10 de septiembre, confuso ya, escribe: “¿Qué unidad puede existir con los comunistas como no sea la que ellos nos quieran imponer? Cada vez entiendo menos. las posturas socialistas, democristianas, socialdemócratas o liberales cuando propugnan el pacto con ellos. Porque pacto con ellos ¿para qué?: Pera que seamos los compañeros de viaje, los tontos útiles de un partido comunista que boicoteará la economía a través de piquetes y coacciones en las empresas con objeto de que descienda la productividad del país, siendo claro que al descender ésta desciende su bienestar y, por consiguiente, aumenta el descontento contra la estructura económica”.

    Pues esto significa lo que bochornosamente ha pasado en Cataluña el 11 de septiembre, con sus secuelas. Porque ahora incluso se aprovecha un partido del “Barça” con el Real Madrid para pedir el Estatuto de 1932.

    Franco tenía razón

    Sí, nosotros estamos con la Ley de Derogación del Estatuto de Cataluña, del 6 de abril de 1938, firmada por Francisco Franco. El Caudillo decía: “El Alzamiento Nacional significó en el orden político, la ruptura con todas las instituciones que implicasen negación de los valores que se intentaba restaurar. Y es claro que, cualquiera que sea la concepción de la vida local que inspire normas futuras, el Estatuto de Cataluña en mala hora concedido por la República, dejó de tener validez en el orden jurídico español, desde el día 17 de julio de 1936. No sería preciso, pues, hacer ninguna declaración en este sentido. Pero la entrada de nuestras gloriosas armas en territorio catalán plantea el problema, estrictamente administrativo, de deducir las consecuencias prácticas de aquella abrogación. Importa, por consiguiente, restablecer un régimen de derecho público que, de acuerdo con el principio de unidad de la Patria, devuelva a aquellas provincias el honor de ser gobernadas en pie de igualdad con sus hermanas del resto de España”.

    Aquella medida nos liberaba del Estatuto de la miseria, de la rapiña, de las checas, del odio, de la entrega al comunismo. Gracias a que España, resurgida por Franco, luchó contra el comunismo, Cataluña ha recuperado y ha superado su prestancia económica en la vida española. Y sin cohonestar nuestra aversión al Estatuto con todas las medidas que se han seguido respecto de Cataluña, ya que sentimos un genuino regionalismo, decimos muy alto que no vamos a un enriquecimiento de la unidad nacional fortaleciendo sus regiones, sino que, al vértigo en que nos hundimos, bajo lo sucedido el 11 de septiembre pasado en Cataluña, España se encontrará cada día más cerca de la demagogia separatista y del hundimiento económico.

    Porque los actuales gobernantes son muy parecidos a aquellos gobernantes de la Segunda República, flojos y derrotados de antemano. Ya entonces José Ortega y Gasset, en un artículo clarividente, lo reprochó a aquellos politicastros, con estas palabras que se pueden repetir ahora: “Ahora no se trata, como en 1848, de conquistar o reconquistar los derechos individuales, sino de organizar en nueva anatomía el cuerpo inmenso de la sociedad, de reformar sus tejidos celulares más profundos, por ejemplo, el económico. La operación antigua se reducía a soltar los individuos; faena dramática, pero nada difícil, para lo cual bastó con las barricadas. La nueva empresa, en cambio, exige una dirección y una disciplina de alto tecnicismo. No hay escape, amigos, hemos llegado al álgebra superior de la democracia”.

    Y el “álgebra superior de la democracia” no está en los partidos políticos, en los mandiles de la masonería, en los apretones de manos con los comunistas, en el sufragio universal. El “álgebra superior de la democracia” estriba en la representación orgánica, en la España una y con su descentralización administrativa, en la unidad católica y en la salvaguardia de la moral familiar, en la soberanía nacional bien entendida y en la justicia social. Por ahí caminó Franco. Pero no agotó el programa.

    Lo que no se puede es desandar un siglo y volver a reencarnarse en las momias de las Cortes de Cádiz y dar patente de ciudadanía a Maciá, a Companys y al Estatuto de Cataluña, permitiendo días de oprobio como el 11 de septiembre de este año, en que literalmente se ha obrado contra las Leyes Fundamentales y Principios del Movimiento Nacional. Y por unas horas han gobernado a Cataluña sus enemigos a muerte. Y si esto no hay quien lo arregle, es que la cobardía y algo peor ya son normales. Porque el separatismo, además de ser contrafuero, es antirracional, antinacional y como la bomba de relojería de la anti-España.

    Jaime TARRAGÓ




    Última edición por ALACRAN; 25/08/2021 a las 18:12
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    Notas documentales para los que cantan “Els segadors”


    Revista FUERZA NUEVA, nº 513, 6-Nov-1976

    PARA LOS QUE CANTAN “ELS SEGADORS”


    Un libro de portada bien explícita: "Cataluña quiere despeñarse y España se lo impide"


    VÉASE «Historia de la Iglesia Católica», vol. IV (Editorial B.A.C., pág. 41: «
    El catolicismo pierde la hegemonía de Europa», pág. 14 (capítulo I); «... se habla de la paz de Westfalia, el Tratado de Paz de 1648, sobre las ruinas de las mártires Austria y España, exhaustas en su lucha macabeica contra el protestantismo, protegido por Francia —la de Richelieu y Mazarino—, con el fin de convertirse en la dueña de Europa (...) Y no se diga que en Westfalia se puso al frente de Europa una nación católica, la Francia de Luis XIV, porque su política nada tenía de aquel sentido cristiano del antiguo Imperio germánico y de los Austrias españoles, en cuya conciencia pesaba siempre el deber de la defensa de la Iglesia. Francia, en cambio —y es el historiador francés Lavisse quien cínicamente lo proclama— fue "Estado católico y monárquico, aliado de herejes y de los turcos, de rebeldes flamencos, alemanes, húngaros y napolitanos, la primera en practicar brillantemente la política del egoísmo nacional"».

    ROSELLON Y PAÍS VASCO, OBJETIVOS DE LA «GRANDEUR» DE FRANCIA

    Por ello, mientras el «cristianísimo» Luis XIII y su aún más «cristianísimo» ministro cardenal Richelieu ayudaban a los turcos a asolar a Europa para atacar a Austria por el flanco, mandaban sus agentes a España para agitarla. Objetivo principal: hacerse con el Rosellón, tierra catalana y española, y con el norte del País Vasco, para asentar bien su expansión e imperialismo.

    No podemos dejar de reconocer lo nefasto de la política del conde-duque de Olivares, que Richelieu supo aprovechar maquiavélicamente.

    El caso es que, como reacción a la misma —y alentados por turbios intereses—, estallaba en Barcelona la conspiración que luego la romántica leyenda ha personificado más o menos en la reunión anual de los «segadores» propia de junio, cuyo estallido fue el «Corpus de Sangre» (que glorifica la canción-himno catalán), y en el cual se incendiaron no pocos palacios, se atropellaron no pocos conventos con el pretexto de la búsqueda de enemigos escondidos y se arrastraban por las calles los cuerpos del virrey (catalán por cierto) conde de Santa Coloma y de no pocos linchados. Era en 1640. Proclamóse rey y entregóse Cataluña a Luis XIII de Francia en 1641 .

    Pero Francia ya tenía lo que quería: el bollo. Bien asegurada del Rosellón, su objetivo, importábale un bledo todo lo demás, y mientras sus tropas invasoras trataban con el desdén con que siempre los franceses han tenido por los catalanes y se portaban con atropellos peores que los que habían cometido las tropas llamadas «castellanas», se apresuraba a dejar a la Generalitat, que se le había entregado, en la estacada. Y si pudo restablecerse con todos los honores el tradicional Gobierno autónomo de Cataluña fue gracias al perdón y olvido que se apresuró a otorgar Felipe IV (ya desaparecido su desgraciado valido), reintegrándole la integridad de toda su autonomía, fueros y privilegios. Y tanto fue así que los demás virreyes, de notable buena política, como el que puede llamarse Juan II de Austria (hijo natural de Felipe IV), y, en el siguiente reinado, el príncipe de Darmstadt, eran —sobre todo el ultimo- ídolos de los catalanes. No era raro esto, pues Austria fue siempre modelo de respeto a sus distintos Estados, quienes poseían, todos, sus dietas y parlamentos, dentro de la fidelidad al emperador y a la Patria común. Hasta el punto de que Cataluña se convirtió en baluarte del contra-afracesamiento, sobre todo cuando podía ver la labor de descatalanización llevada a cabo por Francia en el Rosellón, que había de consumar definitivamente, como lo vemos aun hoy en día (no es el Rosellón, es el Departement des Pyrenées Orientales) al hacer perder a los perpiñaneses toda conciencia de catalanidad. Ya sabemos que para el incurable orgullo de París, las maravillosas lenguas de Verdaguer y de Mistral son «patois».

    «CATALUÑA, DESENGAÑADA»

    Tal es el título de un libro cuya portada, significativa en alto grado, reproducimos: “Discursos de Alejandro de Ros, deán de la iglesia de Tortosa y protonotario apostólico”, impresos en 1646 en Nápoles huyendo de la tiranía francesa.

    En él se ve a España deteniendo a Cataluña cuando ésta, suicida, intenta despeñarse por el precipicio.

    Y LA HISTORIA VIENE REPITIÉNDOSE...

    Cataluña, implorando el auxilio de España para liberarse del yugo francés... Y es que había perdido el «seny», entregándose a los agitadores. Para recurrir luego a las «odiadas» espadas, a fin de verse libre de los forajidos, a quienes, insensatamente, había criado: siempre la política catalana ha sido la de criar cuervos para que «les saquen los ojos»... y para tener que pedir, más tarde, auxilio.

    Tal sucedió cuando las turbas, en la mitad de la década de los 30, arrasaron tantas obras de arte y conventos en Barcelona, asesinando a centenares de frailes, destrozando Poblet y arrastrando la momia de Jaime I el Conquistador (de quien quieren olvidar que su sepulcro, ahora tan venerado, quedó vacío).

    Frutos de su liberalismo ya fueron, para la pobre Barcelona, los tristes espectáculos de los primeros años de la década de los 40, en el siglo XIX. No en vano ha quedado en sus anales ver a tan ilustre ciudad, un momento, en manos de una junta revolucionaria (auténtica precursora de la FAI), la de Carsy (compuesta de chocolateros, vendedores de fósforos, etc.), cuyo hombre fuerte era el carpintero Bernardo Xinxola. No en vano quedó, como para eterno memorial, la llamada burlescamente «Auca d'en Bernat Xinxola»...

    Y como, en 1906, se forma un triste y monstruoso engendro (absurdo intento de mancomunar desde los más extremados liberales hasta los carlistas) cual fue la “Solidaritat” de Cataluña..., tres años después de la Semana Trágica (por cierto, ahora -1976- glorificada en el cine con «La ciutat cremada» —«La ciudad en llamas»—), ve arder todos sus conventos hasta ser liberada por la siempre criticada «tropa» militar.

    Y como, en 1917, se organiza aquel sainete cómico-lírico, pero que más tarde tendría consecuencias dramáticas, de “l'Assemblea de Parlamentaris”, inicio de seis años de desórdenes y atentados diarios (cumpliéndose la profecía de Maragall: ¡El fang deis teus carrers, oh Barcelona, es pastat en sang! «¡El fango de sus calles, oh Barcelona, es pastado en sangre!»), hasta aclamar, harta de tanta pesadilla, en un profundo respiro, al general Primo de Rivera, que, en 1923, le abrió siete años de paz y prosperidad.

    Y desde 1936 a 1939, Cataluña pudo ver cómo el triste Gobierno de la Generalitat se convierte en la marioneta trágica de la FAI primero (asesinatos en la Rabassada mayores que los de Paracuellos; vandálica destrucción, a sangre fría, de casi el 75 por 100 de su maravilloso patrimonio religioso-artístico), UGT y otras turbas después, y, en fin, más tarde de los rusos, que montarían las «checas» con sus celdas de tortura que todos recordamos... y olvidamos.

    ¡Qué suspiro de alivio para tanto pacífico ciudadano —aquello sí era una mayoría silenciosa y azotada— cuando las bravas tropas navarras se descolgaron por Vallvidrera, liberándola de la más espantosa tiranía que quizá haya registrado la Historia sobre un pueblo civilizado!

    Bien es verdad que ahora la «prensa de carril» y la intelectualidad podrida nos descubre que aquello fue la conquista e inicio de la opresión de Franco, con sus alemanes y sus moros.

    HAGA LA PROVIDENCIA...

    Que no veamos realizarse, una vez más, la alegoría de los «Discursos de Alejandro de Ros», tan significativa, y que ilustra estas líneas.

    Y que en España haya hombres (que es lo que hace falta) que puedan detener una vez más a Cataluña, tradicionalmente falta de seny (sensatez) político, en su marcha suicida a despeñarse en un nuevo precipicio.

    FIRMAT


    Última edición por ALACRAN; 28/09/2021 a las 14:18
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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    Crítica de Fuerza Nueva a la irrupción de un paternalismo de capitostes nacionalistas, que ofrecían "protección e integración" al emigrante “español”: eufemismos para la ya prevista catalanización, por las buenas pero forzosa, de TODOS los "charnegos". No se trataba ya solo de que mandasen solo los nacionalistas, sino de erradicar "por las buenas" al "españolismo" disidente:


    Revista FUERZA NUEVA, nº 529, 26-Feb-1977

    Mensaje de FUERZA NUEVA

    A TODOS CUENTOS VIVEN EN CATALUÑA PROCEDENTES DE OTRAS REGIONES

    Mucha es la confusión malintencionada que sobre vuestra presencia aquí se observa en estos momentos difíciles de la historia de España.

    Personalidades, o individuos que se creen tales, se permiten opinar sobre vosotros con tanto atrevimiento como poco sentido. En sus declaraciones asoma el más trasnochado paternalismo con ofrecimientos de una protección que nadie solicita. Tal sucede al señor Roca Junyent, que os dice “pueden considerarse como en su patria”, cuando lo cierto es que estáis en ella, al igual que él, por ser ésta una parte de España. A veces, bajo las formas zalameras de una entrevista, se escapa la no muy velada amenaza. Así, Jordi Pujol, en una entrevista en “Solidaridad Nacional” (25-XII-76), dice que si no se aceptase el planteamiento que ofrece, “entonces la emigración pasaría a ser un quiste”. Y suponemos que sabéis qué es lo que se hace con los quistes: extirparlos.

    Se ha generalizado nombrar como “emigrantes” a los llegados de otras regiones. Para FUERZA NUEVA nunca serán tales, pues, que sepamos, no pasaron frontera alguna. Sólo ejercitaron un derecho que les reconoce el artículo 14 del Fuero de los españoles: “Los españoles tienen derecho a fijar libremente su residencia en cualquier punto del territorio nacional”.

    Tampoco consideramos afortunada la expresión “els altres catalans”, aunque parece formulada sin mala intención. “Los otros catalanes” huele a jerarquización. Primero, “los buenos catalanes”, es decir, los separatistas; luego, “los catalanes” a secas, que seríamos los del montón, y por fin, “los otros catalanes”, la adherencia extraña. ¿Qué pensarían los primeros si en el resto de España se les nombrase “los otros españoles”? Ser español es un don de Dios; quizá por ello es a veces difícil serlo; regalo y prueba a la vez.

    Es incomprensible cómo personas que se dicen democráticas, llevadas por su pasión partidista, se cierran a las leyes de la mayoría cuanto ésta no les favorece. ¡Pero si poblaciones en que los llegados de fuera y sus descendientes constituyen el setenta por ciento! ¿Quién ha de representar sus intereses? ¿Concejales y diputados no salidos de sus filas?

    La prosperidad de Cataluña es fruto ciertamente de la pericia y agresividad comercial de nuestros industriales y empresarios. Pero hay que pensar qué habría sido de ellas sin el esfuerzo sacrificado, continuo y muchas veces mal pagado de las legiones de forasteros que les prestaron sus brazos. Y no olvidemos la ayuda estatal, generosamente vertida en la región. Si tantos millones aquí empleados se hubiesen desviado hacia otros lugares, muy distinta sería la situación actual de estos últimos, y también de Cataluña.

    Muchos llegados de fuera han conseguido aquí abrirse camino. Hoy ocupan puestos de dirección o responsabilidad en empresas, ejercen profesiones liberales, regentan comercios, poseen viviendas de alto nivel, etc. ¿Han por ello de renegar de sus orígenes? ¿No pueden rezarle a la Patrona de su localidad? ¿No deben usar la forma de expresarse que les es propia? ¿Tendrán que renunciar a sentirse muy apegados a su lejano terruño?

    Y no hagamos un problema de la lengua. Porque somos amantes de la verdadera libertad no creemos que las diferencias idiomáticas importen. ¡Que cada uno hable como quiera! Pero, ¡si no existiese el castellano habría que inventarlo para podernos entender todos! ¡Que a aquel desafortunado “Hable usted del idioma del Imperio” no sucede ahora un desgraciado “Es obligatori parlar en catalá”!

    Quizá sea FUERZA NUEVA la única entidad en la que se desconocen en forma absoluta las diferencias de origen o procedencia. Nuestro lema “Al servicio de España”, al no ser una frase propagandística, nos hermana en un “todos para todos”, total, sincero y llevado a las últimas consecuencias.

    En el presente desgobierno, en esa vergonzosa carrera de claudicaciones, es posible que se pacte la entrega de los más en manos de los que, siendo menos, hacen más ruido. Entonces, como ahora, como siempre, FUERZA NUEVA estará al servicio de todos los españoles y con ellos defenderá sus derechos, su dignidad, su libertad, sus bienes y sus particularismos.

    FUERZA NUEVA quiere ser el bastión de la España unida. ¡Una patria fraccionada es inconcebible para nosotros!

    Barcelona. Febrero, 1977

    Última edición por ALACRAN; 21/03/2022 a las 14:05
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    … “(…) ¿Preparan ya las sectas una falsilla constitucional que pueda comenzar así: “El Estado español es un mosaico de nacionalidades”? La batuta de Prat de la Riba, y los partidos nacionalistas, con sus interlocutores cerca de los hombres del Gobierno actual, a esto aspiran y buscan (…)

    Revista FUERZA NUEVA, nº 532, 19-Mar-1977

    DE CÓMO SE FOMENTA EL SEPARATISMO

    (Evocaciones que pueden ser trágicas para España)

    Son muchos los que no salen de su asombro, estupefactos ante la afirmación de Adolfo Suárez en la Diputación Provincial de Barcelona, el 20 del pasado mes de diciembre, cuando afirmó y se apoyó en “el recuerdo histórico de la gran labor que realizó la Mancomunidad, presidida inicialmente por Prat de la Riba”. Y la sorpresa, agria y amenazadora, estriba en que la invocación a Prat de la Riba es nada menos que todo un programa de disolución nacional, reduciendo España a un nombre geográfico y vaciándola de su nacionalidad. Que esto lo pueda decir el jefe de Gobierno de la Monarquía, sin atenuantes, es grave. Precisamente el general Gutiérrez Mellado, en su discurso con motivo de la recepción de la Pascua militar, asentó ante don Juan Carlos I:

    “La unidad de España, respetando la variedad de sus regiones, dentro de la mejor tradición de nuestra historia, de lo que sois albacea de su legado, estamos seguros, señor, que os obsesiona como una de vuestras más grandes. Responsabilidades”.

    ¿Cómo refleja Adolfo Suárez esta meta y obligación primordial de la Monarquía, de velar por unidad nacional, si uno de los santones de Adolfo Suárez, para Cataluña, es el manzanillo de los escritos y de la trayectoria de Enrique Prat de la Riba?

    No hablamos porque sí. Lo característico de Prat de la Riba es la sofística que elucubró sobre Cataluña. De él proceden todos los males de nuestra Cataluña, desde el odio al Ejército hasta Prats de Molló, desde el Pacto de San Sebastián hasta el 6 de octubre de 1934, desde el 19 de julio de 1936, con esclavitud soviética más feroz, hasta la actual subversión del catalanismo, el servicio del PSUC. Comprobaremos cómo todo el programa del actual nacionalismo catalán está calcado sobre las aberraciones de Prat de la Riba. Para ello nos serviremos de su libro “La nacionalidad catalana”.

    Para Prat de la Riba, las diferencias regionales son absolutas:

    Son grandes, totales, irreducibles las diferencias que separan a Castilla y Cataluña, Cataluña y Galicia, Andalucía y Vasconia… Las separa, por no buscar nada más (lo que más separa, lo que hace a los hombres extranjeros, unos de otros; lo que, según decía San Agustín en los tiempos de la gran unidad romana, nos hace preferir a la compañía de un extranjero la de nuestro perro, que al fin y al cabo más o menos nos entiende), las separa la lengua”. (Capítulo II)

    Para para Prat de la Riba, los catalanes sólo son catalanes:

    Había que acabar de una vez con esa monstruosa bifurcación de nuestra alma, había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes, sentir lo que no éramos, para saber claramente, honradamente, lo que éramos, lo que era Cataluña. Esta alma, esta sagrada fase del proceso de nacionalidad catalana, no la hizo el amor, como la primera, sino el odio… “Esta es la filiación de nuestra doctrina. No son los equilibrios más o menos ingeniosos de federalismo; no son vagas descentralizaciones que tanto se nos da; no son la bondad y la belleza de nuestras costumbres, ni las ventajas de nuestro derecho, ni las virtudes y el valor de nuestra lengua; no son los anhelos de buen gobierno y de administración civilizada: es Cataluña, es el sentimiento de Patria catalana. Ser nosotros, ésta era la cuestión. Ser catalanes". (Capítulo III)

    Para Prat de la Riba, Cataluña tiene derecho a un Estado propio:

    Un concurso abierto por el Centro Catalán de Sabadell con el objeto de premiar un catecismo semejante al catecismo foral de Navarra, nos daba la ocasión ansiada de hacer aceptar nuevas ideas, y las aprovechamos. Con Muntanyola, que entonces estaba publicando una “Doctrina nacionalista”, exponiendo con lógica crudeza el nacionalismo, escribimos el “Compendio de doctrina catalanista”... Todo está allí, lo más granado: que nada más hay patrias de una sola clase; que España no es nuestra Patria, sino una agrupación de varias patrias; que el Estado español es el estado que gobierna la nuestra como las otras patrias españolas; que el Estado es una entidad artificial, que se hace y se deshace por la voluntad de los hombres, mientras la Patria es una comunidad natural, necesaria, anterior y superior a la voluntad de los hombres, que no pueden deshacerla ni mudarla. Y definida la Patria con sus caracteres fundamentales, se define Cataluña demostrando que tiene todos los atributos que constituyen la Patria o Nación. Nuestras campañas fueron de un espíritu intensamente nacionalista; evitábamos todavía usa abiertamente la nomenclatura propia, pero íbamos destruyendo las preocupaciones, los prejuicios y, con calculado oportunismo, insinuábamos, en sueltos y artículos, las nuevas doctrinas, barajando a intento, región, nacionalidad y Patria, para acostumbrar poco a poco a los lectores”. (Capítulo IV)

    Para Prat de la Riba, a Cataluña le corresponde el Estado catalán:

    A cada nación, un Estado: ésta es la fórmula sintética del nacionalismo político, este es el hecho jurídico que ha de corresponder al hecho social de la nacionalidad… Consecuencia de toda la doctrina aquí expuesta es la reivindicación de un Estado catalán en unión federativa con los Estados de otras nacionalidades de España. Hecho de la nacionalidad catalana nace el derecho a la constitución de su Estado propio, de un “Estado catalán”. Del hecho de la actual unidad política de España, del hecho de la convivencia secular de varios pueblos, nace un elemento de unidad, de comunidad, que los pueblos Unidos han de mantener y consolidar: de aquí el “Estado compuesto”. (Capítulo VIII).

    Para Prat de la Riba, la historia es un instrumento de propaganda política:

    Los Reyes de Aragón, Castilla y Navarra, y sus ejércitos reunidos bajo la dirección de un caudillo catalán, Dalmau de Crexell, deshicieron el poder de los invasores… Con la toma de Valencia y su reino, Cataluña había completado su reconquista”. (“Historia de Cataluña”, de Enrique Prat de la Riba).

    Para dibujarnos la personalidad del Rey Martín I, Prat de la Riba manifiesta lo siguiente: “Además de Conde de Barcelona, era rey de Aragón, de Valencia, Mallorca, Sicilia, Córcega y Cerdeña”.

    Acerca del Compromiso de Caspe, Prat de la Riba, comenta:

    El pueblo no se engañó: esa nación extraña que venía con la nueva dinastía, era una nación que en todo tiempo ha tenido y tiene, naturalmente, odio a nuestra nación catalana: era el pueblo castellano”.

    Y así, lógicamente, condena la hora feliz en que gobiernan los Reyes Católicos y culminan la Reconquista, con este aserto:

    De esa manera, el trozo de cadena con que desde el Parlamento de Caspe había ido aferrando a Cataluña, quedaba en manos de la gente que la había forjado para dominarlos”. (“Historia de Cataluña”, de Enrique Prat de la Riba).

    ¿A qué hado se encomendó Adolfo Suárez para propiciar tal evocación? Y no digamos lo que representa desde un punto de vista nacional, que brotara de la boca del presidente del Gobierno español. Porque, si prosperan las teorías de Tarradellas, Jorge Pujol, Trías Fargas y todos los movimientos nacionalistas que actualmente tienen audiencia oficial, España, como nación está terminada. Y todo esto en virtud de la dialéctica de Prat de la Riba. Gravísima claudicación la de Adolfo Suárez, con esta cita nefasta. En la Constitución de 1812 se estampaba en su preámbulo: “Las Cortes generales y extraordinarias de la nación española...” En la de 1837, se iniciaba así: “Siendo la voluntad de la nación española revisar, en uso de su soberanía...” En la Constitución de 1869, se asentaba: “La nación española, y en su nombre las Cortes constituyentes…” En la Constitución de la II República, en su artículo 23, se decía: “Son españoles: 1º) Los nacidos dentro o fuera de España...” No digamos cómo en los Principios del Movimiento y nuestras Leyes Fundamentales se rubrica el dogma indestructible de nuestro organismo nacional...

    Con Adolfo Suárez, devoto -al parecer- de Prat de la Riba, ¿iniciamos la liquidación de España con la tribalización de las “nacionalidades”? ¿Preparan ya las sectas una falsilla constitucional que pueda comenzar así: “El Estado español es un mosaico de nacionalidades”? La batuta de Prat de la Riba, y los partidos nacionalistas, con sus interlocutores cerca de los hombres del Gobierno actual, a esto aspiran y buscan.

    El reto de José Tarradellas

    Jurídica y emocionalmente, José Tarradellas es un espectro macbethiano de una Cataluña acribillada por el dominio soviético (1936-39) y deshonrada en sus hombres y en su realidad. Pues bien, a estas horas Tarradellas tiende a situarse en un plano de igualdad con el Gobierno, con la Monarquía, además de insultar la memoria de Franco. En sus declaraciones del 6 de enero, en París, Tarradellas dijo lo siguiente, tan adaptado a lo expuesto por Prat de la Riba:

    Cataluña es una nación que posee una Constitución representada por un Estatuto de 1932 que nuestro pueblo aceptó y la dictadura abrogó. Y no podemos creer que la Monarquía mantenga la misma actitud… He creído siempre, y creo, que la Generalidad, de acuerdo con las organizaciones políticas del país, debe pactar directamente con el Gobierno de España incluso si no es de nuestro agrado. Me obligan a ello deberes hacia el país y la confianza que éste me ha otorgado”.

    ¿Qué significan los contactos del presidente Suárez con los que niegan la unidad de España?

    Y con Tarradellas ha habido conversaciones, oficiales u oficiosas, condenando lo que tan explícitamente viene exigiendo.

    Por otra parte, Ramón Trías Fargas acaba de decir:

    Los partidos nacionalistas tenemos que ganar las elecciones: porque o se demuestra que Cataluña es nacionalista, aquí y ahora, o perderemos cincuenta años de nuestra historia” (“La Vanguardia”, 25 de enero de 1977).

    Y exactamente lo repiten los otros jefecillos de la oposición. Y es una táctica definitivamente fulminante que la voracidad separatista nunca se sacia. Ya lo había observado Antonio Royo Villanova, que, aunque no comulguemos con todas sus opiniones, tenía intuición sobre este problema. Estas son las palabras de Royo Villanova:

    El Estatuto, por mucho que les dé, no les basta; será una trinchera para pedir más. Si les damos una gran autonomía, no nos la agradecerán; reconocerán que todavía les dejamos a deber, y además no lo consideran como el reconocimiento de una cosa fraternal y efusiva, sino como algo medroso, que no hemos tenido más remedio que otorgarles, y crearán que se merecen mucho más.

    Y esto ya lo comprueba la actual situación reformista, que después del decreto -prescindiendo de las Cortes- sobre los objetores de conciencia, ya por doquier proclaman que es insuficiente y que hay que ampliar mucho más el procedimiento para desmoralizar el servicio militar a la Patria. (…)

    ¿Se prepara el fin de España?

    En “La Vanguardia” del pasado 10 de diciembre de 1976, el ya difunto José Pallach manifestaba que “a las pocas horas de ser recibido por el Presidente Suárez, voló a París para entrevistarse en Saint Martín-le Beau con el señor Tarradellas… Prácticamente, a mí me parece que esta negociación ha empezado ya… Afirmó (Tarradellas) que considera al presidente Suárez lo suficientemente político como para conocer perfectamente la importancia de Tarradellas en la vida política catalana y española. Según Pallach, cuando él mismo informó a Tarradellas acerca de su entrevista con Suárez, insistió muchísimo en el hecho de la necesaria negociación con el presidente de la Generalidad y no únicamente -aun siendo muy importantes- con los partidos políticos catalanes. Le comenté a Tarradellas, también, cómo la conversación con Suárez se prolongó durante bastante tiempo sobre este particular y que, por lo que me pareció, el presidente Suárez no consideró extemporánea esta solicitud mía de una negociación con el presidente de la Generalidad como interlocutor. En esta misma línea informativa de sus contactos con el señor Suárez se hallarían Jordi Pujol, de Convergencia Democrática de Cataluña, y Ramón Trías Fargas, quien a través del señor Maciá Alavedra se había puesto en comunicación con el señor Tarradellas para exponer detalladamente los términos de sus respectivas conversaciones con el presidente Suárez”. Y, mientras tanto, huelgas, secuestros, terrorismo...

    Aceptar cualquier clase de dialogo con Tarradellas y con los partidos nacionalistas es renegar de España, de su unidad nacional. Se viene repitiendo que unidad no es uniformidad. Esto está claro, pero tampoco la diversidad regional puede barrenar la unidad nacional, la conciencia histórica y unitaria de siglos de epopeyas, de comunidad y de destino. Entrar en el juego de las nacionalidades es dejar golear el mismo ser de España. (…)

    Franco galvanizó a España en un ideal de progreso, de convivencia y de unidad. Rehizo lo que había perdido la Monarquía liberal, con sus partidos políticos, los enfrentamientos sindicales y la más triste de decadencia. Y, también, el demencial balance de la República masónica y soviética. Esta, para hundir a España no encontró métodos más rápidos que los Estatutos de Cataluña y Vasconia. (…) Hay que cargar sobre ellos, manipulados por el comunismo, la clave de la destrucción de España como realidad histórica y civilizada. En esta desintegración nacional, ocupa un primer lugar, en su inspiración devastadora Enrique Prat de la Riba.

    En el Congreso, el 18 de diciembre de 1918, un diputado aragonés, José Gascón Marín, oponía a Prat de la Riba la actitud de Pi y Margall. Hemos bajado mucho, cuando el 20 de diciembre de 1976, el presidente Suárez recurre a Prat de la Riba y a su acción en la Mancomunidad, que solamente potenció el separatismo en todas sus evoluciones, desbarajustes económicos e ineficacia social. Pi y Margall, con todas sus lacras, no era iconoclasta de España. Porque ¡esto es el colmo!

    El reformismo político nos amenaza con una tragedia para España. Joaquín Calvo Sotelo, en ABC” del 23 de enero, ha escrito:

    Marchamos hacia un horizonte en el que la palabra España se halla expuesta a ser como la cáscara de un huevo desportillado de la clara y la yema… Quién sabe, en cambio, si nuestros hijos o los hijos de nuestros hijos se avendrán un día a sustituir esa palabra mágica, España, por esas otras dos burocráticas, asépticas y administrativas: Estado español”. (…)

    Jaime TARRAGÓ

    Última edición por ALACRAN; 23/05/2022 a las 14:24
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    Jorge Pujol y su concepto de Cataluña

    Revista FUERZA NUEVA, nº 536, 16-Abr-1977

    JORGE PUJOL Y SU CONCEPTO DE CATALUÑA

    (Acerca de un libro polémico)

    Jorge Pujol, galeno y banquero, ha publicado un opúsculo titulado “La inmigració, problema y esperança de Catalunya”.

    El profesor José Acosta, de la Universidad Central, en “La Vanguardia” del pasado 22 de febrero, publicó un artículo detectando algunas de las vulgaridades de las que está lleno el librito. Según Jorge Pujol, los españoles que vienen a Cataluña son “los burócratas, son los militares, son muchos hombres de profesión liberal, son todos los que responden a una mentalidad castellana pura, castellana central”. Los otros son los que demuestran “su estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual… Constituye la muestra de menos valor social y espiritual de España”. A los andaluces lo sitúa así. “El andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico, es un hombre destruido”.

    Tal lenguaje ha suscitado protestas tanto de las casas regionales -de las que FUERZA NUEVA ya se hizo eco- como de muchos catalanes que no participan de esta mentalidad vejatoria. Pero las críticas hechas sobre Pujol y su libro resultan anodinas ante la gravedad de lo que significa tal postura. Intentaremos ahondar en los puntos que nos parecen cruciales, ante los cuales el Estado no puede permanecer indiferente.

    Sin marginar la realidad estadística de que la economía catalana ha sido la gran beneficiaria de la inmigración, autores catalanistas como Jorge Nadal, confiesan:

    Sin los murcianos, Cataluña habría corrido el riesgo de extinguirse; su tasa de reproducción neta estaba ya muy por debajo de la unidad, o sea, del mínimo, en 1928”.

    Esto es de sentido común y de dominio público. Profundizando más, diremos que España, económicamente ha sido víctima del liberalismo económico. Y que es un fenómeno conocido que existe un desequilibrio en favor de algunas concretas provincias, en detrimento del resto de España. Los ingresos totales se acumulan en territorios geográficos determinados, incluso con saturación, mientras hay déficit de inversiones y de infraestructura en muchas otras provincias. La misma presión fiscal afecta relativamente más a las provincias pobres que a las provincias industrializadas, sin contar que el ahorro de muchos inmigrantes se acumula en Madrid, Barcelona y Bilbao.

    Pero aparte de este aspecto, que nos llevaría muy lejos, lo que late en las afirmaciones de Jorge Pujol son tres ataques a la misma existencia de España, como nación, que intentaremos analizar y documentar.

    I. España, realidad suprema nacional

    Si Jorge Pujol plantea la integración de los inmigrantes, según su diccionario, es porque se proclama nacionalista, repudiando el separatismo y el regionalismo. Ya esta simple enunciación demuestra la inhibición filosófica de la que hace gala. Como para Jorge Pujol Cataluña es una nación, los inmigrantes son extranjeros. Entonces, su preocupación está en “integrarlos”. Para Jorge Pujol, los catalanes no somos españoles, sino pertenecientes al Estado español. De aquí que, ante los inmigrantes, lo más urgente es procurar que “se incorporen al país”. Dice Pujol:

    Se han incorporado más o menos a la civilización de consumo y en buena parte de sus ambientes de trabajo, pero aún no -porque no les ha sido posible- a la sociedad catalana”.

    ¿Se entiende bien que, para Pujol, los aragoneses, los andaluces, los vascos, los gallegos, los valencianos, en Cataluña, son extranjeros que hay que incorporar “al país”?

    No se trata, pues, de algo pintoresco ni estrafalario. Lo que propugna Jorge Pujol es nada menos que ignorar España como nación. Y esto porque Jorge Pujol hace parco uso de sus conocimientos sobre historia y sus lecciones. Julián Marías ha tratado certeramente lo que es la región. Y nos dice:

    La región es algo bien distinto del Estado medieval, aunque sus límites coincidan. La región es una sociedad insuficiente; quiero decir que está definida por un repertorio de vigencias comunes, pero parciales y débiles; es decir, que dejan fuera zonas decisivas y que además ejercen presión comparativamente ligera”. (…)

    Para Jorge Pujol, su órbita está en otro planeta. El, sin conocimiento exacto de la auténtica Cataluña, ya que, según Valls y Taberner y Fernando Soldevila, “la moderna historia catalana está representada casi exclusivamente por monografías” y por especialistas de las “ciencias históricas auxiliares, como la arqueología, la numismática y la sigilografía”, participa de las heterodoxias de Prat de la Riba y del doctor Robert (quien sostenía la superioridad de los cráneos de los catalanes sobre los del resto de España). Así se puede llegar a la consideración de que si no se logra la integración -o sea, la total desnaturalización de los españoles de otras regiones que trabajan en Cataluña-, para Jorge Pujol, “entonces la emigración pasará a ser un quiste”.

    Nosotros no tenemos la culpa de que Jorge Pujol no conozca a Cataluña y su realidad. Jorge Pujol es un producto del nacionalismo de la Revolución francesa, de Rousseau. Pero con Elías de Tejada, repetimos:

    Cataluña no es una raza, que raza catalana no existe, como no existe raza pura de ninguno de los pueblos de Occidente, andadores de la larga trayectoria milenaria; ni es una geografía, porque el Rosellón constituye irrenunciable parte del Principado, sirviendo a los Pirineos orientales de espina dorsal y no de barrera cortadora. Ni es tampoco la estrecha decisión de los catalanes de hoy, porque los catalanes de hoy son los continuadores con afán de perfeccionamiento de esa suma de valores culturales en que está cifrada Cataluña; jamás sus dilapidadores. Ni Cataluña ha nacido con nosotros ni morirá con nosotros. Es una de las magnas creaciones del genio hispánico, heredada y no fabricada artificialmente ahora. Es la parcela romanizada de la Reconquista. Por lo cual, el verdadero catalán no tolera la reducción de Cataluña a la nomenclatura humildemente geográfica del país catalán (...) Quien ame a Cataluña es incapaz de inferirle la ofensa con que los nacionalistas la hieren rebajándola a la condición de un país”.

    Cuanto dice Jorge Pujol es antinacional, antitradicional, antihistórico. Quiere poner en práctica una entelequia nacionalista, que responde a los intereses capitalistas de la burguesía catalana, laicizada, vendida al a europeísmo apátrida, y con ánimo de hegemonía sobre el “mercado español”. Para esto, les interesa el “Estado español”… Si se permite la propaganda nacionalista de Jorge Pujol, sépase que se ponen las premisas de la desaparición de España como unidad nacional o de una futura guerra entre las distintas regiones. Para Jorge Pujol, participante de la dialéctica de la contradicción, no cabe conjugación ni interacción entre la cultura catalana y el resto y plenitud de toda la cultura española. Para él, sólo cabe la integración. Ya veríamos lo que diría si a los catalanes que residen en Madrid, en Galicia, en cualquier otra provincia española se les prohibieran sus sardanas, sus fiestas, su lengua, su vida de relación. Esta forma esquinada de entender el hecho catalán es producto del romanticismo liberal, servido por un banquero millonario con audiencia en el Palacio de la Moncloa.

    II. Marxismo a todo gas

    Jorge Pujol define el catalán de esta manera. “Es catalán todo hombre que vive y trabaja en Cataluña, y que con su trabajo, con su esfuerzo, ayuda a hacer Cataluña”. De ahí al stajanovismo va un paso. Si lo que valoriza en su jerarquía máxima alumbre es su trabajo, Jorge Pujol utiliza una tesis marxista. Para él, lo único que se cotiza es el “homo faber”, el “homo oeconomicus”. Y no debe sorprendernos que un capitalista puro como Jorge Pujol. Enlace con el marxismo. (…)

    En esta línea, Jorge Pujol escribe grandes elogios del PSUC, o sea, de la sucursal soviética de Carrillo y de Moscú en Cataluña. ¿Por qué Pujol elogia al PSUC? Porque el PSUC ha colaborado, según él, a hacer “una política catalana de signo netamente positivo y que concretamente en este campo de la inmigración juega la carta de la integración”. Es desconocer lo más elemental del marxismo olvidar su carácter arrasador de todos los grupos naturales. (…)

    Que se entere Jorge Pujol de lo sucedido con los húngaros, con los ucranianos, y sabrá cómo las gastan los amos del PSUC en cuestión de nacionalidades, ellos, los imperialistas, desde Moscú, de tantas patrias sojuzgadas.

    Y aunque Jorge Pujol aclara que discrepa del marxismo y que incluso se ha enfrentado a veces con el PSUC, ya indica una incapacidad radical para toda acción política que confíe en algo constructivo que venga de los comunistas. Fidel Castro, Tito, Sekú Turé, han sabido adormecer a los no comunistas hasta la implantación de su tiranía. El PSUC, en Cataluña, tiene vía libre también gracias a Jorge Pujol, aunque él subjetivamente se crea no comunista. Ya en su tiempo, Blanc de Saint-Bonnet decía que “nuestra ignorancia es tan grande, que creemos combatir a la Revolución… con la Revolución misma”.

    Porque es catalán el que ha nacido en Cataluña y vive de la gran tradición que ha forjado nuestro pueblo durante la historia, en la gran epopeya de toda España. Y los hermanos de otras regiones que vienen a vivir y a trabajar en Cataluña no pierden su naturaleza, y entienden y aman nuestra cultura como parte del depósito de toda la tradición nacional, sin contradicciones, con la efusión de un Menéndez y Pelayo y un Elías de Tejada, y el amor a España de Jacinto Verdaguer, Valls Taberner, los voluntarios catalanes que se incorporaron a la España nacional para rescatar a Cataluña de la Generalidad, en manos del cónsul soviético, y todos los catalanes que somos fieles a nuestra realidad. La reducción del catalán a una mera magnitud de trabajo estaba para ser descubierta por este materialista de la Banca que responde a Jorge Pujol.

    III. Y llegamos al racismo

    Jorge Pujol afirma:

    Jamás un pueblo ha reaccionado demográficamente y con rapidez por puros motivos religiosos (en Cataluña se da el caso, además, difícil de comprender, que la Iglesia no parece muy preocupada por la baja natalidad del país). Son precisos otros estímulos, uno de ellos -importante- el comunitario o patriótico. Este factor en Cataluña tampoco se puede jugar. Pero hay un último elemento, sin el cual no se puede esperar una reanimación de la natalidad, que es el económico. Algunos se estremecen con esta afirmación y hablan de procedimientos propios más bien para el fomento de la cría de conejos. Pero esto es desconocer al hombre. Y es desconocer las ventajas de todo orden -desde el económico hasta el religioso- que, para un pueblo, representa ser un pueblo joven, aunque esta juventud se haya obtenido, en parte, a base de subsidios”.

    El materialismo económico no puede expresarse con menos delicadeza. Para Jorge Pujol, los catalanes han de procrear con el fin de convertirse en un pueblo joven. Y para él, el resorte clave es el económico. Y cuando uno conoce que Jorge Pujol se calló y quizá colaboró eficazmente en las Jornadas Catalanas de la Mujer, con su provocativa propaganda del aborto y del divorcio, deduce que se encuentra ante un auténtico demagogo. Si él quiere una Cataluña con familia recia, numerosa, sana y limpia, ¿por qué Jorge Pujol no levanta la bandera de la moral social y se enfrenta con la oleada de pornografía y de inmoralismo que devasta Cataluña? (…)

    Pues Jorge Pujol opina que “jamás un pueblo ha reaccionado demográficamente y con rapidez por puros motivos religiosos”. Para él, lo más importante es lo económico. Suecia y Dinamarca a la vista… Y todo esto no son divagaciones inútiles. Sobre Cataluña, del brazo de Jorge Pujol y otros iguales, se ciernen desgracias tremendas. Se arranca la noción de España en sus programas políticos, que oficialmente están aprobados. Y se toleran conllevancias con el marxismo, que, más ducho en su táctica, engullirá a estos burgueses inconscientes y fatales.

    Si a estas horas la Monarquía no capitanea su misión católica, social, hispánica, los días de España están contados. A no ser que Dios, aunque no nos lo merezcamos, suscite y haga sonar otra hora de salvación. Es trágico siempre para España cuando la clase política se entrega a la democracia inorgánica, a la soberanía popular entendida como origen del poder, a los partidos políticos indiscriminadamente tolerados. Ya dijo Benjamin Constant:

    No conozco ningún sistema de servidumbre que haya consagrado errores más funestos que la eterna metafísica del Contrato Social”.

    Y este es el error -a nuestro juicio- de Jorge Pujol, el banquero que puede ser capaz de armar “escamots” como ya lo hizo Dencás. Y también de la propia Monarquía si renuncia a las Leyes Fundamentales y Principios del Movimiento Nacional, que eran la base de la unidad y de la variedad, de la justicia social y de la dignidad nacional, de la auténtica libertad y de la paz fecunda. O ¿se prefieren los Jorges Pujol y todos los separatismos y la legión de los socialismos que nos tienen que llevar al marxismo más feroz?

    Jaime TARRAGÓ
    Última edición por ALACRAN; 17/07/2022 a las 11:20
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    Daban ya los separatistas por descontado su triunfo en las elecciones y por tanto, a obligar a "Madrid" a restablecer la "Generalitat", con Tarradellas al frente

    Revista FUERZA NUEVA, nº 541, 21-May-1977

    EL PACTO DE S’AGARÓ

    Hace la friolera de casi cuarenta y siete años (1930), en la bella ciudad de San Sebastián, se reunía un grupo de hombres, para concertar un “Pacto” contra la monarquía de Alfonso XIII, y, vencida ésta, proclamar la segunda República española. Les unía la repulsa contra un régimen gastado hasta lo indecible por las torpezas de todos los que habían puesto -y aún ponían- sus manos pecadoras a -digámoslo con eufemismo- “su servicio”. Pero especialmente les unió el rencor hacia su máximo representante, que los había tratado como a “secretarios de despacho” de las mejores épocas absolutistas. Eran monárquicos de la víspera que, incompatibles con la persona que encarnaba el régimen, se volvían republicanos al no quedarles otra solución si querían seguir su vocación política. Pero como el rencor y el odio son malos consejeros, con tal de consumar -y pronto- su venganza, se aliaron con gentes que iban camino de hacer buena la denominación de unos pocos años después, que les designó como rojos-separatistas.

    El día 17 de agosto de 1930, a las cuatro de la tarde, se reunían en los locales del Casino de la Unión Republicana de San Sebastián, presididos por don Fernando Sasiaín, que lo era del Casino anfitrión, don Niceto Alcalá Zamora y don Miguel Maura, por la Derecha republicana; don Manuel Azaña Díaz, por Acción Republicana; don Santiago Casares Quiroga, por la Agrupación Republicana Gallega Autonomista; don Alejandro Lerroux por el Partido Republicano Radical; don Marcelino Domingo, don Álvaro de Albornoz y don Ángel Galarza por el Partido Radical Socialista; y los señores Carrasco Formiguera, Matías Mayol y Don Jaime Aguadé, por los separatistas de izquierda catalanes. Además, con su propia representación, asistían don Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega y Gasset y don Indalecio Prieto, que actuaba como “observador” en nombre del Partido Socialista Obrero Español. Dio su plena conformidad a todo lo acordado y envió su adhesión a los reunidos el doctor don Gregorio Marañón Posadillo, al cual sus muchas ocupaciones no le permitieron asistir.

    El “Pacto”, no escrito ni firmado, fue una especie de acuerdo base que, una vez proclamada la República, tuvo la virtud de informar y en buena parte condicionar la marcha política del nuevo régimen. Bastaba, cuando se presentaban criterios contrapuestos y divergentes, que se invocase el famoso “Pacto”, para que se restableciese la unidad y retornase la calma. No hay duda que tuvo peso específico en el discurrir y no precisamente en sentido favorable- de un régimen que llegó en unas horas cruciales para España y qué gran número de españoles de todas las tendencias le abrieron un crédito de confianza y de esperanza a la vez, ya que, como bien dijo José Antonio, lo que quedaba atrás era “un régimen gloriosamente fenecido”, y al que nadie -casi nadie- ansiaba volver. Pero “el Pacto” pesó como una losa sobre la República recién nacida y malogró -una vez más- una gran oportunidad para la Patria española.

    ***
    Hemos traído a estas páginas el recuerdo de un hecho de la “pequeña historia” nacional, que acabó pesando decisivamente la “gran historia” de España, ya que en las tierras españolas de Cataluña galopa el rumor de que ha tenido lugar un nuevo pacto, con el fin último de apuñalar -también, una vez más- a la Patria española.

    Dice el rumor que en los primeros días del año (1977) se sucedieron las reuniones en Barcelona -en varias fincas ubicadas en la señorial barriada de Pedralbes- para sentar las premisas para el pacto en cuestión. Al tomar vuelo e importancia las reuniones, éstas se trasladaron los fines de semana al bellísimo entorno de s’Agaró, donde entre manteles bien cuidados se fue perfilando lo que hoy -dicen- ya es una realidad y, para los enterados, es conocido como “Pacto de s’Agaró”. Se trata -otra vez- de un acuerdo básico, no escrito ni firmado, pero aceptado como “compromiso de honor” para “reivindicar” -a ser posible- la autodeterminación para Cataluña, pero haciendo la petición desde la postura de fuerza que significa el hecho consumado.

    Nos explicaremos. Dicen que todos los que son algo o alguien en la política neoseparatista, federalista o catalanista extrema -incluidos varios representantes de los llamados “países catalanes”, a título particular- se han comprometido, al día siguiente de celebradas las elecciones para diputados y senadores, o sea, el día 15 de junio de 1977, a encabezar una marcha pacífica de los ciudadanos que quieran unirse para ocupar la Diputación. Provincial de Barcelona, cuyo Palacio ya ha sido rebautizado como Palau de la Generalitat por su presidente actual y notorio franquista en las horas de triunfo del régimen del Caudillo señor Samaranch, por el Ayuntamiento de Barcelona y los de todas las ciudades y pueblos de la región y, cómo no, por los Gobiernos Civiles, para instalar de nuevo en ellos las “Consejerías de Gobernación” del Estatuto de 1932, cuya vigencia en todo el ámbito de las cuatro provincias sería restablecido desde aquel momento.

    La marcha pacífica sería encabezada por retratos de buen tamaño de los que fueron presidentes de la Generalidad de Cataluña, el antiguo teniente coronel de ingenieros del Ejército español -expulsado del mismo- don Francisco Maciá y del abogado laboralista don Luis Companys y con la presencia en persona de José Tarradellas, que se autotitula, nadie sabe a santo de qué, “presidente de la Generalitat en el exilio”; el cual sería el encargado de tomar simbólicamente el poder en todo el territorio de la región.

    Caso de que el poder central reaccionase e intentase impedir lo que ellos darían como “hecho consumado”, cabría entablar negociaciones “de tú a tú” para acabar consiguiendo el restablecimiento inmediato de la “Generalitat” y de su presidente, aun cuando no fuesen operantes totalmente sus funciones.

    Para ir preparando el ambiente y caldeando a sus seguidores, cabe observar que en los mítines y reuniones que celebran los partidos catalanistas de todas las tendencias, insinúan la posibilidad de que, de resultar vencedores en las urnas por un margen que ellos mismos fijaran como suficiente según sus cálculos y deseos, el poder en la región -ellos dicen en “la nación catalana”- debería ir a sus manos antes de las veinticuatro horas de conseguido el triunfo; triunfo que en tales actos se da como descontado.

    ***
    Creemos saber que todo lo que antecede tiene un fondo de verdad innegable y que, de darse un resultado electoral que las tendencias secesionistas estimen como “confortable”, se intentará la operación descrita
    y, además, creemos saber algunas cosas más que por su gravedad y por incidir en el ámbito internacional no creemos prudente divulgar sin pruebas que las avalen.

    Una vez más, desde estas páginas se da la voz de alerta y sigue en pie la esperanza una vez más, desde estas páginas se da la voz de alerta y sigue en pie la esperanza de que por “quien corresponda” sea recogida, y que con las posibilidades y medios que da el poder se compruebe si todo ello es así, y en caso afirmativo se tomen las medidas que se consideren oportunas en defensa de la sagrada unidad de España.

    Román de SEDRILLACH


    Última edición por ALACRAN; 19/11/2022 a las 21:13
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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    "Del banquero Jorge Pujol al nacionalismo marxista"


    Revista FUERZA NUEVA, nº 546, 25-Jun-1977

    DEL BANQUERO JORGE PUJOL AL NACIONALISMO MARXISTA

    El libro “La inmigració, problema i esperança de Catalunya”, del banquero Jorge Pujol, y del que ya hemos hablado en esta “Carta de Cataluña”, tiene la ventaja de señalar las cartas ya marcadas. No tiene categoría intelectual, ya que Jorge Pujol es un producto de las pasiones políticas del abad Escarré, de la Academia Catalana, de los jesuitas de la calle Rosellón y de las conspiraciones que contra España se han perpetrado durante años en instituciones católicas. El bagaje cultural de Jorge Pujol es anodino. La muestra está en este desgraciado libelo, en que sin ninguna sustancia se preconiza la integración de los “inmigrantes” -o sea, los españoles de otras regiones que son tratados como si fueran procedentes del Congo, en total extranjería-, para asegurar lo que Jorge Pujol ha repetido más de una vez: “España es para nosotros un país plurinacional. Y, consecuentemente, Cataluña es dentro del Estado español, una nacionalidad”.

    Cuando no se precisa lo que significa nación, según la filosofía elaborada en el decurso de la civilización católica, se cae en el nacionalismo rousseauniano, y después en el específicamente marxista. Pujol, embebido de Prat de la Riba, Almirall y el catalanismo histórico, es un típico rousseauniano. Quizá particularmente se siente católico, pero mentalmente su credo político rezuma el “Contrato Social”, con su autodeterminación. Jorge Pujol está ayuno de los principios esenciales de una sociedad basada en la ley natural, vivificada por la fe (…). Jorge Pujol, liberal de la peor escuela y de sus secuelas económicas capitalistas, es un demagogo de los partidos políticos, que son entendidos en forma absoluta como definidores del bien común que, al margen de la ley divina y de la Historia, son incompatibles para un cristiano. En esta misma línea, Jorge Pujol desconoce el principio de subsidiariedad que armoniza la complejidad social sin las dicotomías que él plantea. (…)

    Todo lo contrario

    Jorge Pujol, autodeterminista, demócrata a lo Rousseau, nacionalista napoleónico, con una mentalidad llena de doctrinas políticamente anticatólicas, es la negación de la auténtica Cataluña. Nadie ha profundizado mejor sobre el ser y tradición de Cataluña que el doctor Torras y Bages, diametralmente opuesto las herejías de todo género que escribió y difundió Prat de la Riba. Torras y Bages era esencialmente antiliberal, antisocialista, antiestatista, anticentralista, antimasónico, o sea, que era el pensador tradicionalista de Cataluña.

    El pensamiento de Torras y Bages nuclearmente es válido para hoy, aunque algunos lo consideran fruto de una época, pese a que vistan en rojo, en hábito negro a ratos, o tengan paquetes de acciones de la Banca. Entonces Jorge Pujol y todo el catalanismo de la Lliga, de los partidos nacionalistas, desconocen que la soberanía política reside en el Estado, para tutelar el derecho, regular el ejercicio de la libertad ciudadana, suplir las deficiencias sociales, impulsar las iniciativas particulares. El Estado, en este plan, es todo lo contrario del liberalismo y del totalitarismo. (…)

    Sin una visión completa de la sociedad, otra vez Cataluña tiene que desgarrarse en partidos políticos, y presentarse como uno de sus mantenedores este pobre Jorge Pujol, levantando la bandera de un mesianismo capitalista, obligando a los otros españoles a renunciar a su propia naturaleza y cultura, y augurando una política de natalidad animal para la subsistencia y expansión de la economía catalana. Y España, destruida, despedazada en este esquema fundado en el panteísmo de la democracia rousseauniana y el “ideal” de una Cataluña meramente materialista. Mejor plataforma para el comunismo no se puede presentar. Una vez más se cumple en Jorge Pujol y el catalanismo burgués aquello que Lenin anunciaba:
    Retrasad la operación hasta que la desintegración moral del enemigo haga que el golpe mortal sea posible y fácil; los capitalistas nos van a vender la cuerda con la cual les ahorcaremos”.

    Tiene la palabra el marxismo

    La fatalidad de Cataluña de estar manipulada por Jorge Pujol y otros como él, así como la carencia de obispos que definen la doctrina católica en su proyección social para nuestro pueblo, nos desliza en la más grave pendiente para englobar todo el virus catalanista dentro de la estrategia marxista. Una respuesta a Jorge Pujol, con sus disparates contra los inmigrantes, ha sido el comentario del comunista Jorge Solé Tura, en “Mundo Diario”, del 9 del pasado marzo (1977). Su lectura recoge el guante desafiante del superficial Pujol, y sitúa dialécticamente el problema en otro terreno. Dice Solé Tura:
    En Cataluña hay clases sociales diversas. Hay patronos y especuladores catalanes, pero también obreros, empleados, campesinos (…) catalanes. Hay catalanes explotadores y catalanes explotados. Lo mismo que en Andalucía, en Galicia, en Murcia (…) o en cualquier parte del país. La línea divisoria verdadera no pasa, pues, sino por la condición social. La oligarquía que obliga a tanta gente a emigrar y que la somete a nuevas formas de explotación en las zonas industriales (…) no conoce fronteras ni distinciones, no se divide por su origen ni por su lengua… Cataluña es el conjunto complejo y contradictorio de los que aquí vivimos y trabajamos, procedamos de donde procedamos, sea cual sea nuestra cultura de origen”.

    Y el canónigo “progre” José María González Ruiz, en “Tierra del Sur”, del 21 de marzo, acompaña a Solé Tura en el mismo requiebro: (…) “Creo que el pueblo andaluz y el pueblo catalán deben entablar un diálogo a nivel de base, sin permitir que los términos de este diálogo les vengan impuestos por ningún vértice ni político, ni económico, ni de derechas ni de izquierdas”.

    Evidentemente, Solé Tura y González Ruiz coinciden, como una castaña se parece a otra castaña. Y todo ello de manos de Jorge Pujol y los catalanistas históricos, desde Prat de la Riba y Almirall, hasta Cambó, Maciá y Companys, que con sus diferentes irisaciones arrancan de un concepto de Cataluña divorciado de la fe, con sus peldaños desde el romanticismo liberal hasta el masoquismo izquierdista.

    Consecuencia lógica

    Jorge Pujol, el que niega la realidad nacional de España, el que programa la procreación con un criterio económico, el que canta panegíricos a la acción catalanizadora del PSUC -la sucursal soviética de Carrillo, La Pasionaria y Moscú, en Cataluña-, con su materialismo bancario justifica el nacionalismo marxista. Este es consecuencia de una concepción meramente económica de lo histórico. Entonces el liberalismo político, el nacionalismo neocapitalista, la autodeterminación rousseauniana y masónica que prepara la Europa de las naciones para ser pasto del gobierno mundial es un antecedente del marxismo. (…)

    De ahí que Jorge Solé Tura y José María González Ruiz, como discípulos aprovechados, aplican al nacionalismo burgués de Jorge Pujol y del catalanismo histórico, con su Estatuto tan apto para organizar el 6 de octubre de 1934, con sus muertos y ruinas, y la entrega de Cataluña al cónsul soviético, en julio de 1936, el esquema de sus maestros. No para fomentar el catalanismo, que no les interesa un comino, sino para utilizarlo para su lucha subversiva. Solé Tura y González Ruiz dialectizan contradictoriamente sobre los obreros andaluces y catalanes en una lucha común contra el resto de la sociedad. Son reflejo de lo que no se cansaba de repetir Lenin:
    Nuestra realidad está enteramente subordinada a los intereses de la lucha de clases... Es necesario estar dispuesto a usar de todas las estratagemas, astucias y legalidades”.

    He ahí cómo Pujol, un capitalista, surgido de los ambientes católicos más corrompidos por el progresismo, en su irracional postura, dispone para Cataluña lo más contrario a su entidad, trayectoria y futuro.

    ¿Se nos muere España?

    Julián Marías acaba de escribir certeramente:

    El Estado nacional moderno que llamamos España no tiene más que cinco siglos de existencia, pero la sociedad España -la nación en el sentido no político sino histórico-social, como cuando Fichte hablaba de la nación alemana sesenta años antes de su unificación- data de muchos siglos antes y es, por supuesto, anterior a los diferentes y cambiantes reinos medievales de los que proceden las actuales regiones. Es sorprendente como en las crónicas de la Edad Media se usa el nombre de España en todos los reinos y en todas las lenguas hispánicas. Todos se sentían pertenecientes a esa unidad previa y envolvente. Los reyes eran reyes de España, es decir, reyes españoles, Reges Hispaniae o Reges Hispanici; y todavía más usaban el caso locativo, y decían que eran Reyes en tales o cuales lugares. Los límites variaban, los reinos se unían por alianzas matrimoniales o se dividían patrimonialmente -no olvidemos esto-, pero cada uno de los reyes lo era de España, en unas u otras partes de España. El proceso de incorporación que terminó en la unión nacional con los Reyes Católicos hace medio milenio fue contrariado una vez y otra por las divisiones de la monarquía patrimonial… Tarde, pero antes que los demás: España fue la primera nación moderna, la más antigua de la primera promoción (con Portugal, Francia e Inglaterra). El ámbito común preexistía a los reinos particulares… Para el Poema de Fernán González, Castilla es la mejor tierra de España; para Jaime el Conquistador es Cataluña el mejor reino de España. Y es España lo que cuenta primariamente para uno y para otro”.

    Esto, que un pensamiento riguroso y un examen histórico desapasionado demuestra palpablemente, será roto locamente si se permite la emergencia de las nacionalidades, negando la suprema unidad de España. O sea, lo que Jorge Pujol echa en el rostro de España entera, disociando a los hijos de España en Cataluña como si fueran ajenos a la misma. Y homogeneizando la catalanidad con la condición brutal del “humanismo del trabajo”. Entonces Jorge Pujol se identifica con Carlos Marx, que dice: “Toda la pretendida historia del mundo no es otra cosa que la producción del hombre mediante el trabajo humano”. Hasta aquí la originalidad de este caballero bizarro del materialismo bancario.

    Lo que perfila de nuevo que el liberalismo, tanto en lo político como en lo económico y lo regional, engendra al comunismo. Si Jorge Pujol fuera capaz de entender la historia de Cataluña con criterio católico, le recordaríamos que las naciones se asientan sobre principios religiosos, sobre la fe. Que la Reforma política protestante interrumpió la marcha de la civilización católica, y que, desde la paz de Westfalia, el nacionalismo es el gran enemigo de las patrias y de la paz mundial. Sólo volviendo a las nociones esenciales de la cristiandad, el problema de Cataluña tiene solución. De otra suerte, Jorge Pujol, con su liberalismo capitalista, con su profanidad nacionalista, con su odio a España en su realidad y unidad, es un peón útil sólo al marxismo, como ya le vaticinó Tierno Galván, que le admitía en “el primer momento de la ruptura democrática”, pero que “va a ser a la larga un factor de contienda”. (“El Correo Catalán”, 8-III-75). Y en la contienda con los marxistas, Pujol tiene todas las de perder.

    España, ¿se nos muere? No nos referimos a la desaparición de una cierta manera de concebir a España. Intencionadamente, planteamos la trascendencia de que las “nacionalidades”, con el módulo que sea, destruyen para siempre a España. Es una factura más que debemos presentar a la apostasía y perjurio de nuestras Leyes Fundamentales y Principios del Movimiento Nacional. La unidad nacional y el regionalismo nacional sólo son posibles con la proyección de la Iglesia en las conciencias y en la sociedad. Y con la monarquía tradicional, católica, social y representativa. Porque con la monarquía constitucional, liberal, permisiva de la ruleta y de la masonería, del marxismo y de la pornografía, España estaría terminada. Lo elevamos a la consideración del propio rey. Y también son actuales unas palabras de Franco al embajador Gregorio Marañón Moya: “No hay que olvidarse de que la unidad de la Patria depende, fundamentalmente, de la unidad de sus Fuerzas Armadas” (“ABC”, 4 de enero de 1976). Por quien lo dijo, vale la pena que se tengan en cuenta. ¿O hay el proyecto decidido de aventurar y destruir a España?

    Jaime TARRAGÓ

    Última edición por ALACRAN; 02/04/2023 a las 12:17
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  12. #12
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    Re: “Transición”... para que volviera a las andadas la mafia catalanista de la Repúbl

    Tarradellas desde su exilio francés se autoproclamaba "presidente de Cataluña", y regresaría como tal triunfalmente a España, antes que el gobierno centrista de Suárez apresurase un decreto ley para reconocerlo de facto, sin elección democrática de ningún tipo. Nadie rechistó.
    Y lo peor, creando una legión de imitadores-vividores por toda la geografía española...

    Ver sobre las anteriores andanzas de Tarradellas http://hispanismo.org/catalunya/2836...rra-civil.html


    Revista FUERZA NUEVA, nº 555, 27-Ago-1977

    Editorial

    El tema de las autonomías puede parecer reiterativo, pero es evidente su rabiosa y permanente actualidad.

    Y hablamos de autonomías por seguir la corriente -una actitud que muchas veces es suicida, sobre todo en la proximidad de cascadas en donde todo se despeña-, aunque estamos tristemente convencidos del gran porcentaje de casos en los que nos hallamos ante un fenómeno que tiene un nombre liso y llano, por muy trasnochada que la palabra pueda parecer: separatismo.

    El separatismo, quizá veladamente, busca bajo capas económicas, bajo capas folklóricas que entran de lleno en aquella imagen magistral que José Antonio trazara de “la gaita y la lira”, la desintegración de la unidad histórica constituida por la nación española.

    Es por ello por lo que toda conversación “a solas”; toda “negociación” que se haga entre asesores y honorables caballeros residentes “en el exterior” (J. Tarradellas) desde que su honorabilidad estuvo sobre el mismo tapete que el crimen, el saqueo, el incendio y toda depredación en la infeliz población sometida al dominio rojo; todo cabildeo (el cabildeo es una intriga en los asuntos de una corporación) basado en el supremo argumento de “ser partidario”, puede conducir, como lo ha denunciado Jesús Aizpún en toda la prensa, a un flagrante contrafuero.

    ¿Se va, a pesar de todo ello, a llevar al Consejo de Ministros un nuevo Real Decreto-Ley? No ha esperado a ello el llamado “honorable presidente” (J. Tarradellas) desde Perpiñán, sino que ya ha lanzado -por supuesto, en catalán-su “Diario Oficial de la Generalitat de Catalunya”, del mismo formato que el del “Estado español”.

    Que nos hallamos ante una regresión en la rueda de la historia es algo que FUERZA NUEVA en Barcelona ya ha hecho público. Pero mientras tanto, en “La Vanguardia” (española) un acaramelado reportaje de Jaime Castell se extasía ante la “residencia presidencial del Palau” (…) En el mismo número, se informaba acerca de “dos presidentes exiliados en busca de la autonomía para Euskadi y Cataluña” y de la situación político social de “una y otra nacionalidad”.

    Demasiados presidentes. El primero de ellos ya ha establecido su oficina, consulado o cabeza de puente en Bilbao. Y otros muchos dispuestos a que haya juego para todos o se rompa la baraja, andan no ya con Andalucía, Galicia, Castilla León… sino con Cantabria (antes La Montaña), la Rioja, Tierra de Campos, etc. (…)

    Espectáculo deplorable
    , en fin, aunque los obispos catalanes, a pesar de declararse independientes ante los hechos políticos, emitan su “juicio moral cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona y de los pueblos o la salvación de las almas”.

    Apañadas están las almas con la que se nos viene encima. Para ir haciendo boca, en Estella, no contentos con quemar naturalmente que con la mayor impunidad, la bandera nacional y tirarla al río Ega, han destruido para “honrar” a su patrono, San Andrés, durante las fiestas, la lápida que rezaba: “Alabado sea Dios” (…)
    Última edición por ALACRAN; 15/09/2023 a las 13:29
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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