Re: El tigre enjaulado
Luego, los resultados hay que analizarlos. Un aspecto que me ha llamado la atención es que el 70% de la gente menor de 50 años ha votado quedarse en le UE. En cambio, la proporción es completamente distinto en el otro segmento de población. Esto demuestra varias cosas: el abismo generacional, las diferentes cosmovisiones, el futuro frente al pasado ( argumento de Felipe González hoy mismo), pero es una muestra muy clara de que Gran Bretaña es un Estado envejecido, hay mayoría de viejos frente a los jóvenes y a esos viejos parcialmente los estamos manteniendo aquí.
Y, además, hay otros efectos perversos. La posible extensión de los mismos a otros estados de la UE: Países Bajos, Dinamarca, Hungría, Austria, por supuesto Francia... Y no pensemos que aquí estamos a salvo y no por efecto de propuestas de UNIDOS-PODEMOS, con los que muchos "tradicionalistas" parecen coincidir, ¡qué cosa más peculiar! y preocupante, sino por el hecho de que los separadores pueden agitar el pozo de los independentismos catalán y vasco, o incluso algunos otros. Así las cosas, yo veo que la postura inicial, aun dentro de la íntima satisfacción de pensar que GB se puede ir al museo de la Historia, debe ser la de equidistancia y reserva, porque dicho de otro modo, esta no es nuestra guerra. Por el contrario, es el momento de empezar a sugerir, plantear y hablar en favor de una restauración del Antiguo Régimen adaptado, eso si, a los nuevos tiempos, y trabajar en favor de la Cristiandad. Para eso hacen falta líderes con ideas y con ganas. Este es un momento de inflexión.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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