Pero si precisamente lo bonito es que haya variedad, que no todos hablemos igual como robots. En vez de imponer batuas, esperantos y otros esperpentos, fomentemos más la intercomunicación entre todos y todos nos entenderemos aunque cada uno hable como le salga más natural. En Portugal ven teleseries brasileñas sin que tengan que doblárselas, y en España y el resto de Hispanoamérica siempre se divirtió la gente con las películas de Cantinflas aunque se les escapara alguna que otra ocurrencia o juego de palabras aislado, a pesar de que estaban en un mexicano de lo más castizo. Lo mismo que cualquier hispanohablante no voseante, incluso español, entiende perfectamente a un argentino aunque no sea capaz de conjugar los verbos en la forma voseante.
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