Pues personalmente prefiero seguir el Magisterio de la Iglesia y oponerme a esa fiesta pagana y sádica, que si en mi mano estuviese quedaría absolutamente prohibida por muy hispana que sea... tampoco es cuestión de ser hispánicamente correctos.
La opinión de la Iglesia sobre los toros (de la Iglesia que cree en Cristo, no del párroco panzudo y pancista de cualquier poblacho, adulador del alcalde y de los caciques de turno):
http://www.geocities.com/gazapon/pages/iglesia.htm
Cada vez tengo más claro que el españolismo es una especie de sentimentalismo desenfrenadamente telúrico y deletéreo, narcisista, chulesco, indigno y patriotero.
El Juli me parece un chulo impresentable.
Admítaseme el humor, que en España las más de las veces conviene tener en cuenta aquello del reirse por no llorar...
¡Ay vaya torito! ¡Ay torito guapo!
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