Estimado Irmão de Cá: Me temo que estemos apartando demasiado este hilo de su asunto inicial, pero le contestaré brevemente.
Los asuntos dinásticos tan dificultosos como éste requieren tiempo y delicadeza. Don Sixto Enrique ha mostrado una delicadeza exquisita hacia sus sobrinos; muestra pública de ella son las cartas de 2009 a que usted se refiere. Y ha habido muchas muestras privadas.
Ahora bien: a los legitimistas les compete, ante todo, saber quién es el Abanderado al que toca obedecer, que es sin duda (y con exclusión de cualquier otra opción) el Regente Don Sixto Enrique. A quien competen los asuntos dinásticos.
Pero le competen con una cierta limitación. Él no puede cambiar las leyes tradicionales, con arreglo a las cuales Carlos Javier ya ha incurrido plenamente en exclusión. Si mañana Don Sixto Enrique proclamara a Carlos Javier (lo cual no va a producirse, claro está), a los carlistas les tocaría ignorar tal proclamación, porque es legal y legítimamente imposible.
No obstante, para quienes no quieren negarse a ver la realidad, las cosas están más que claras, también en cuanto a la postura oficial:
- La Secretaría Política de Don Sixto Enrique de Borbón no emite documentos oficiales sin su aprobación, como es obvio. El 22 de noviembre de 2010 se refirió a la boda de Carlos Javier y a sus consecuencias en términos inequívocos: Sobre la boda de Carlos Javier de Borbón Parma « Comunión Tradicionalista
- El Jefe de dicha Secretaría, profesor José Miguel Gambra, publicó en junio de 2012 un artículo que pone a Carlos Javier en su sitio: Del carlismo tardosocialista al neocarlismo parroquial « Comunión Tradicionalista. Alguno ha intentado restarle importancia, diciendo que se trata de un artículo de opinión particular. Es evidente que si así fuese, quien ostenta la principal representación de Don Sixto Enrique no lo habría firmado con su nombre y publicado en la web oficial de la Comunión. Y así lo hizo.
- Después de la autoproclamación de Carlos Javier como "rey de los carlistas" (que no como rey legítimo de España, puesto que él reserva a Juan Carlos, en la misma línea de fraudulenta esquizofrenia política de su difunto padre), Don Sixto Enrique ha seguido ejerciendo la Regencia y haciendo gestos de soberanía neta, como crear y ascender caballeros de la Orden de la Legitimidad Proscrita, la última vez en marzo de este mismo año.
Lo que los carlistas con prisa deben hacer es cerrar filas en torno al Abanderado, Don Sixto Enrique, y dejar de llenar Internet de especulaciones sin fundamento. Una Comunión fuerte, unida y leal es la mejor garantía de continuidad dinástica. Porque ¿a qué príncipe va a apetecerle lanzarse a una vida de sacrificios, si ni siquiera puede fiarse de sus supuestos partidarios?
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