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Ejército Real del Perú

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Ejército Real del Perú

Mapa de 1780 de la provincia de Quito, el Bajo y Alto Perú y la provincia de Tucumán, territorios donde operó el Ejército Real del Perú.
Activa 1809-1826
País España (Virreinato del Perú) 1809-1826
Tamaño Bajo y Alto Perú:1 2
En 1809: 5.000 hombres
En 1818: 11.500 hombres
En 1823: 23.000 hombres
Comandantes
Comandantes
notables
José Fernando de Abascal (1809-1816)
Joaquín de la Pezuela (1816-1821)
José de la Serna (1821-1824)
Insignias
Símbolo de
identificación


  • Unidades del Ejército

  • Armada y Fortalezas
Guerras y batallas


Véase también: Ejército Realista en América.
El Ejército Real del Perú, fue la agrupación militar organizada por las autoridades españolas del virreinato del Perú para hacer frente al generalizado proceso de insurrección independentista que a principios del siglo XIX convulsionó las colonias de ultramar.
Denominación


Coronela de infantería. Batallón Talavera


En documentos españoles se le conocía como Ejército del Perú3 haciendo referencia al ejército de esa dependencia territorial (el nombre también era usado por su rival del Río de la Plata, llamado Ejército Auxiliar del Perú, luego conocido como Ejército del Norte). Generalmente los jefes realistas le llamaban Ejército Real del Perú o, abreviadamente, Ejército Real, sin embargo durante el trienio liberal se denominó Ejército Nacional. Es menor, aunque no inexistente, el uso del término Ejército Español, que era principal aunque no exclusivamente, utilizado por los independentistas para antagonizar a su enemigo.4 En las referencias independentistas también se encuentra el sobrenombre de Ejército Godo en relación al antiguo pueblo indoeuropeo que pobló la España peninsular.5
El ejército realista durante el Trienio Liberal y la Restauración Absolutista


Estandarte de Caballería. Regimiento de la Imperial Ciudad del Cuzco.


Durante el Trienio Liberal, que desde 1820 ocasionó en España el abierto enfrentamiento entre Liberales y Absolutistas, el Ejército Real Español paso a denominarse oficialmente como Ejército Nacional, esto se debía a que las Cortes Generales buscaban transformar a las fuerzas armadas, en ese entonces bajo el control directo del monarca, en un ejército que no fuera utilizado para los exclusivos intereses y beneficios del rey sino que se encontrara al servicio de la nación española. Estas ideas se habían gestando ya durante la guerra de independencia frente a la invasión napoleónica pero habían sido desechadas con la restauración absolutista de 1814.6 Por aquel entonces en España se entendía como realista, al defensor del absolutismo mientras que en el teatro de guerra americano tenía una connotación diferente como explicaba el general García Camba:7
Recordamos a nuestros lectores tengan siempre presente que el epíteto realista era en América sinónimo de español, y valía tanto como decir defensor y partidario de los intereses y derechos de la España.
Los jefes españoles en el Perú, aunque de simpatías liberales en su mayoría, se definían a si mismos como realistas y trataban de no tomar un abierto partido en el conflicto que sacudía a la metrópoli, esperando pacientemente el envió de refuerzos. Tras tener noticias de las victorias obtenidas por el ejército real del Perú en 1823 el periódico español "El Restaurador" de marcada posición absolutista publicaba lo siguiente:8
¡Ejército Real del Perú y Ejército Nacional de la España Europea! ¡Que asombroso contraste! Aquel conserva inmarchitable su título de realista y a la sombra de sus banderas victoriosas se guarnecen miles de europeos desgraciados por su fidelidad y millones de americanos, cuya lealtad raya en el heroísmo y cuyos sacrificios no tienen precio(...) Y ¿El ejército nacional entre tanto? (...) Desde que el cobarde y traidor Quiroga (...) dijo que en su primera proclama en la isla, "la conquista de América es ya imposible" parece que se conjuraron todos los elementos constitucionales para imposibilitarla.
En 1824, apoyado por 100.000 soldados franceses, el monarca Fernando VII logró recuperar sus antiguos poderes y a la vez abolir todas las leyes y disposiciones decretadas por las Cortes, sin embargo entre estas figuraba también el reconocimiento de La Serna como virrey del Perú lo que sería aprovechado por el general Olañeta para rebelarse contra su autoridad y minar el potencial realista para continuar la lucha.
Composición y organización


Uniformes de la infantería de línea — Alto Perú.


Las tropas reales en el Perú se componían principalmente de peruanos, entiéndase por tales a los habitantes del virreinato del Perú,9 organizados en batallones y milicias según su lugar de procedencia o casta, siendo así que existían unidades de negros y mulatos, como el batallón de Pardos de Arica y de mestizos e indígenas organizados según sus pueblos de origen como el escuadrón de caballería miliciana Dragones de Tinta. Sin embargo la necesidad de cubrir las bajas y refundir en una sola distintas unidades hacían que la evolución de muchos de los cuerpos realistas de línea terminasen como una amalgama de castas, clara expresión de la realidad social peruana.
Etnicamente la masa de las tropas reales la formaban la Casta (colonial) de indígenas mestizos10 los cuales eran reclutados con preferencia sobre los indígenas tributarios, los negros esclavos o los criollos, y en general del resto de tejido económico productivo del país. En el contexto socio-cultural de la época la masa mestiza se componía en su mayoría de quechuahablantes los cuales no dominaban el español, lo que ha llevado a algunos autores a afirmar que el ejército realista estaba compuesto casi en su totalidad por indígenas.11
El ejército real estaba formado inicialmente por unidades veteranas (permanentes) y de milicias (movilizadas), los primeros eran soldados a tiempo completo, generalmente de dotación (Fortificaciones) como el Real de Lima, mientras que los segundos se levantaban en caso de necesidad militar. Las milicias podían ser de dos tipos: urbanas o provinciales. Las milicias urbanas, estaban limitadas mas bien a la defensa de una localidad concreta y tenían componentes más irregulares. Las milicias provinciales en cambio, eran capaces de desplazarse a distancia, y tuvieron un papel protagónico y un destacado desempeño, de tal manera que sentaron las bases para la consolidación de una fuerza regular propia (como los regimientos de Línea del Cuzco o de Arequipa) y que dieron lugar a una sucesión de victorias militares, como la obtenida por el brigadier José Manuel Goyeneche en la batalla de Guaqui o las de Mariano Osorio en las campañas de reconquista de Chile.
En cuanto a la organización militar esta era:

Uniforme para granaderos y cazadores aprobado por las Cortes en 1821, las disposiciones no siempre podían ser cumplidas a cabalidad en el Perú quedando muchas unidades con uniformes adoptados de acuerdo a las circunstancias.



  • Infantería: La infantería se dividía en batallones los que eventualmente podían agruparse con uno o dos adicionales para constituir un regimiento, cada batallón contaba con 6 u 8 compañías en las que a su vez formaban 100 soldados en promedio aunque esta cifra nominal solía variar. De las compañías que formaban un batallón al menos una debía ser de granaderos y otra de cazadores siendo las restantes de fusileros. Las características de estos soldados eran las siguientes:

-Los Granaderos eran escogidos entre los hombres de mejor conducta y constitución física, generalmente los más altos y fornidos del batallón, constituían una fuerza de choque y recibían su nombre de las granadas de mano que originalmente usaban en los combates aunque su uso en la época era ya casi anecdótico. Su distintivo original eran las birretinas o gorros de piel de oso negro aunque lo costoso y escaso de este material hacía que fuera reemplazado también por pieles negras de perro, mono o cabra.
En un punto del campo de batalla yacían más de 30 granaderos realistas, y por la posición que tenían sus cadáveres se conocía que habían hecho una valerosa resistencia, y perecido casi al mismo tiempo en la formación que tenían á la cabeza de una columna.

Memorias del general Miller, La batalla de Ayacucho.12
-Los Cazadores eran soldados de infantería ligera, ágiles y de menor talla, adiestrados en tácticas de orden disperso o "guerrilla", en batalla eran usados como escaramuzadores o avanzadas. Se les entrenada como tiradores de preferencia y en algunos casos solían portar fusiles más livianos y de mayor precisión. Su distintivo era el cuerno de caza que llevaban en el chakó o bordado en la casaca.
-Los Fusileros constituían el núcleo de la infantería, la poca precisión de las fusiles de la época hacía que la infantería utilizara formaciones cerradas (codo a codo) disparando por salvas sobre la formación enemiga para maximizar el daño producido por sus descargas. En caso de ser atacados por la caballería formaban un cuadro, donde la primera fila esgrimía sus bayonetas y la segunda disparaba sobre los jinetes enemigos. Esta formación fue muy utilizada en el Alto Perú para repeler los repentinos ataques de los gauchos.

  • Caballería

Originalmente la caballería realista era toda de milicias y estaba formada por dragones, estos soldados eran una especie de infantería montada, armada de fusil y sable, que combatía tanto a pie como a caballo. La caballería de línea armada de carabinas y sables aparecería por primera vez en 1813 en el Alto Perú. Las unidades expedicionarias fueron utilizadas de base la creación de cuerpos de húsares, granaderos a caballo y lanceros.

  • Artillería

Esta arma se dividía en artillería de plaza y de campaña, la primera utilizaba piezas fijas y de mayor calibre, como las ubicadas en la fortaleza del Real Felipe en el Callao, la artillería de campaña se componía de piezas de montaña, obuses y morteros. Se trataba de armas más livianas y fáciles de transportar.
Expediciones españolas a ultramar


Oficial y fusilero del batallón Cantabria (1823-1824).13


Las refuerzos europeos no fueron abundantes ya que España simultáneamente combatía contra la invasión napoleónica y luego quedó convulsionada por conflictos civiles entre absolutistas y constitucionales. A decir del historiador militar Robert L. Scheina a lo largo de toda la revolución hispanoamericana fueron 6.000 hombres los que partieron de puertos de España con destino al Perú,14 según el historiador español Julio Luqui-Lagleyze los expedicionarios embarcados contabilizaron un total de 6.511;15 sin embargo no todos ellos llegaron a su destino pues aparte de las bajas naturales durante la travesía, se debe tener en cuenta que: 1) la expedición del batallón Infante Don Carlos quedó totalmente diezmada por enfermedad en Portobelo, siendo sus restos refundidos con el Real de Lima; 2) que la expedición del segundo batallón del Burgos y el segundo escuadrón de Lanceros quedaron retenidos por el pacificador Pablo Morillo en Costa Firme, siendo sustituido el primero por el batallón americano Numancia; y 3) que, finalmente, la gran parte de la expedición del Regimiento Cantabria se sublevó o fue capturada en alta mar llegando tan solo algunos restos al Callao y al sur de Chile. En 1824, último año de sus campañas, el general Andrés García Camba dice que el componente europeo alcanzaba los 1.500 hombres para cubrir todos los frentes del virreinato ( diezmado en la mitad con los años, como también ocurrió de forma parecida con el ejército expedicionario de Costa Firme de Pablo Morillo), y de ellos dice que 500 hombres combatieron en la decisiva batalla de Ayacucho.
Los refuerzos expedicionarios generalmente ostentaban el nombre de sus unidades europeas de origen, nombre que permanecía pese a que inmediatamente en campaña estas compañías eran duplicadas con americanos y luego reemplazados por ellos casi completamente (excepto en sus compañías de Granaderos -llamadas de Preferencia- donde se reunía a los europeos). Entre los más famosos estuvieron los batallones Talavera, Burgos, Cantabria y Gerona y los escuadrones de caballería Húsares de Fernando VII y Lanceros del Rey. La mayoría de refuerzos europeos llegaron al Perú vía Panamá y eran parte de la expedición que Pablo Morillo había dirigido contra los patriotas de Venezuela en 1815. El último intento por parte de la metrópoli de reforzar a los realistas peruanos se dio en mayo de 1818 vía Cabo de Hornos, la flota expedicionaria se componía de la fragata de guerra María Isabel y 11 transportes contando con 2.800 individuos formados por dos batallones del regimiento de Cantabria, un escuadrón de Dragones y una batería de artillería, esta tardía medida arribaba cuando ya los patriotas chilenos y argentinos dirigidos por el general José de San Martín habían obtenido una decisiva victoria en la batalla de Maipú sepultando definitivamente la esperanza de reconquistar la Capitanía general de Chile, siendo que el Archipiélago de Chiloé decididamente leal a la corona y punto estratégico en la travesía por el Pacífico sur, era un punto de resistencia aislado, aunque para empeorar las cosas la expedición despachada de Cádiz se encontraba en pésimas condiciones de preparación, salubridad y disciplina. Nada más partir un inutilizado transporte hubo de ser dejado en Tenerife, la tripulación de otro de ellos (el Trinidad) se amotinó en plena travesía y tras asesinar a sus oficiales se entregó en Buenos Aires poniendo en manos de los independientes los planes de derrota de la escuadra, de forma que, ya en aguas chilenas, continuando la travesía la solitaria María Isabel fue capturada por dos buques corsarios chilenos, que enarbolaron la bandera española para engañar y apresar uno a uno a cinco transportes en Talcahuano, únicamente cuatro que habían adelantándose al Callao lograron llegar a su destino con parte de la tropa.16 Según el general inglés Guillermo Miller los transportes españoles estaban sumamente sucios y grasientas las cubiertas, una cuarta parte de la expedición había fallecido por enfermedad en la travesía y al menos la mitad de los restantes se encontraban de baja por escorbuto siendo que al ser capturados algunos individuos agonizaban tendidos en los portalones de las naves. Miller concluiría señalando que el poco estado limpieza en que estaba la flota, era impropio áun del servicio de la marina española.17
Lugar Año Número de embarcados Unidades y Descripción(entreparentesis los cambios de nombre de unidades)
Expedicionarios enviados al alto y bajo Perú y a Chile 1813 - 181818 19 20

año 1813
  • 374-1.000 plazas y 200 artilleros
Unidad Descripción
Batallón Talavera (renombrado Victoria en 1819) Jefe Rafael Maroto. José María Casariego forma en la unidad.
Artilleria
año 1814
  • en total 112-118 hombres
Unidad Descripción
Oficiales y cuadros
año 1815
  • en total 1.470-1.479 hombres
Unidad Descripción
Batallón Gerona Jefe Alejandro González Villalobos, Mateo Ramírez forma en la unidad.
Batallón segundo del regimiento Extremadura (renombrado Imperial Alejandro en 1818) Formaba parte de la expedición de Pablo Morillo a Costa Firme y este lo manda como auxilio al Perú al mando de Miguel Tacón y Rosique. Mariano Ricafort, José Carratala y Baldomero Espartero forman parte de la unidad.
Dragones de la Unión Jefe Vicente Sardina, son 162 plazas del cuarto escuadrón de dicho regimiento del ejército expedicionario de Morillo.
Husares de Fernando VII Jefe Joaquín Germán, son 162 plazas del cuarto escuadrón de dicho regimiento del ejército expedicionario de Morillo. En la unidad forma Andrés García Camba.
Escuadrón Expedicionario del Perú Jefe Ignacio Landazuri, son 80 hombres llegados con el ejército expedicionario de Morillo, sirven de base para la creación del regimiento Dragones del Perú.
año 1816
  • en total 723 hombres
Unidad Descripción
Batallón segundo del regimiento Infante Don Carlos Diezmados en la travesía por epidemia en la ruta de Portobelo sólo entre 250 y 300 hombres arriban al Callao. Se refunde con el Regimiento Real de Lima y renombra Real Infante Don Carlos. Jefe Juan Antonio Monet. José Ramón Rodil e Isidro Alaix forman parte de la unidad.
Cazadores del Rey (piquete) Jefe Valentín Ferraz, son 50 hombres que forman la escolta del general José de la Serna, llegados con él al Perú. Sirven de base para la creación del regimiento Granaderos de la Guardia.
año 1817
  • en total 2.241 hombres
Unidad Descripción
Batallón primero Burgos Jefe José María Baeza, llegan al Perú vía cabo de Hornos.
Primer escuadrón Lanceros del Rey Jefe José Rodrigez, desaparecido en la batalla de Maipú, sus restos retornan al Perú.
Batallón segundo Burgos Jefe José de Canterac llegados a América vía Panamá. Pablo Morillo lo retiene en Costa Firme para la lucha contra Bolivar, en su lugar envia al batallón Numancia. Canterac pasa al Perú a informar esto al virrey.
Segundo escuadrón Lanceros del Rey Jefe Victor Sierra, parte de la expedición anterior, retenidos por Morillo para la lucha contra Bolivar.
año 1818
  • en total 1.950 hombres
Unidad Descripción
Regimiento de Cantabria Diezmados en la travesía porque parte se subleva en alta mar y otros son capturados en Talcahuano, sólo 210 hombres del segundo batallón al mando de Rafael de Ceballos-Escalera arriban al Callao, otros 100 del primero desembarcan al sur de Chile al mando de Fausto del Hoyo y Juan Loriga. Ambos batallones se completan con americanos.
Escuadrón Cazadores-Dragones Jefe Gaspar Fernández de Bobadilla, desembarca en Talcahuano 27 oficiales y 429 hombres, parte es enviado al Perú en 1820.
Sublevación de Riego