Me llena de tristeza esta gran pérdida. Tuve el honor de poder charlar con él por teléfono años ha. Sufrió las críticas de las mismas ratas de siempre, las pretenciosas vacas sagradas que creen que la historia es su cortijo. En fin, ellos quedarán como los ridículos de siempre, mientras él quedará como pionero de una verdadera memoria histórica hispanoamérica.
Descanse en paz, doctor.
Ha muerto Luis Corsi Otálora | Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II
Ha muerto Luis Corsi Otálora
El ingeniero,
economista, historiador yescritorLuis Corsi Otálora ha fallecido en laciudadboyacense deSantiagode Tunja, que le vio nacer en 1931, el pasado 16 de diciembre. Trascompletarlosestudiosde ingeniería,Corsise trasladó a París, donde en 1964 se doctoró en Economía con una tesis que años después sería publicada con el títuloAutarquía y desarrollo. El rechazo de la expropiación alas nacionesproletarias (1966).
El rechazo del liberalismo, en su versión económica esta vez, aparece –pues– desde el inicio como una de sus preocupaciones centrales, que dará lugar a otros libros tales como Losgrandes problemasdel mundoa la luz de la doctrina social de la Iglesia Católica (1977) y Capitalismo y democracia: las dos dimensiones de un mismo engaño (1981), si bien en éstos se hacepatenteun cuadro más amplio en el que las doctrinas económicas se insertan en coordinadas sociales y políticas que también rechaza. Ya en sede estrictamente política, se le deben también obras como De la democracia al partido único (1969), así como de su vivencia de las secuelaslocalesdel «mayo francés» (de 1968) nacieron también un puñado de textos,sobre todosufamosoCrisisuniversitaria ypoder político(1971), pero también algunas novelas como Los estandartes rotos (1972) y La batalla olvidada (1974). En momentos en que la justa batalla anticomunista llevó a muchos a ceder equivocadamente en el frente contra el liberalismo y la democracia, Corsi no cejó en denunciar con pasión ese doble error. La única concesión a la modernidad, muy de su generación, y en particular en la América hispana, fue la sentimental y superficial al fascismo, que veía –románticamente– como una encarnación histórica contemporánea de la secular resistencia antiliberal. Se equivocaba. Porque la insanable raíz de aquél, no sólo moderna sino aun izquierdista, separa la tradición católica del estatismo modernista eidealista.
Capítuloaparte merece su obra de caracterización histórica, presente ya desde su primer libro, Ensayo sobre el desarrollo histórico deColombia(1960), y en el que se insertan, además de Bolívar, el impacto del desarraigo (1983), Al rescate de la ciudad sumergida: una historia de Colombia a través de Santiago de Tunxa (1994), Los realistas criollos(1994), ¿Autoabastecimiento oapertura? Las tres aperturas económicas en la historia de Colombia (1996), ¿Genocidio o integración cultural en las Indias hispánicas? (2004), ¡Viva el rei! Los negros en la independencia(2006) e Independencia hispano-americana: ¿espejismo trágico? (2009). En la misma –lostítulosapenas transcritos lo proclaman bien a lasclaras– se somete a revisión el proceso de secesión producido en Hispanoamérica hace ahora dos siglos, con los resultados de destrucción y colonialismo (ahora sí, a diferencia del período hispánico) que nos ha sido dado conocer. A ese tema dedicó lo más granado de sus esfuerzos en los últimos veinte años. En particular, tras haber trabado amistad con el profesor Miguel Ayuso, quien conoció su obra por medio delhistoriadorrioplatense ya fallecido José Manuel González, publicó a partir de 2005 ediciones ampliadas de sus libros sobre Bolívar o los realistas criollos, así como el también citado de los negros en la independencia. Los acogió la casa Nueva Hispanidad, de nuestro amigo Félix Della Costa, con el patrocinio de la Fundación Elías de Tejada y del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II. Durante esos años algunas de sus publicaciones más netas vieron laluztambién en los Anales de la Fundación Elías de Tejada,Verbo o la recientemente creada Fuego y Raya. Algunos errores de detalle, que –terco en su timidez delicada– Corsi se negaba a reconocer, no empecen el valor de ese filón, que ha cultivado como nadie y que había de exasperar, claro está, al nacionalismo (y singularmente al argentino), que –según su costumbre– pretendió sepultarlo con chistes gruesos y bravuconadas. Ante los que don Luis Corsi se limitaba a sonreír.
Finalmente, otras de sus publicaciones ingresan derechamente en la apologética, principalmente en la que toca a las relaciones entre la fe y la ciencia. Así, podemos mencionar, entre otros, sus ¿Se equivocó Galileo?(1988) o La fábula del evolucionismo transformista de Darwin (2011).
En el año 2005, con motivo de la visita de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón a Colombia, le recibió en su casa de Tunja, organizando un almuerzo en su honor en el simpatiquísimo Club Boyacá, del que era miembro activo. Inmediatamente se abrió entre ellos una corriente de simpatía. Lo que, junto con los innumerables méritos de Luis Corsi en defensa de la tradición hispánica, le llevó al Duque de Aranjuez a hacerle miembro ordinario o de número del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II y a crearle caballero de la Orden de la Legitimidad Proscrita. En ese orden de cosas redactó Corsi, para el Congreso internacional celebrado en 2008 con motivo de los 175 años del Carlismo, un interesante capítulo titulado «El Carlismo desde América», donde claramente se incluye en la línea tradicionalista hispánica. Católico a machamartillo, defensor de la misa tradicional, no temió implicarse en causas públicas contra espectáculos blasfemos.
Profesor jubilado de la Universidad Nacional de Colombia y de la Universidad Pedagógica y Politécnica de Tunja, era miembro de la Academia Boyacense de la Historia, a cuyo Anuario seguía contribuyendo regularmente. Requiescat in pace. Y reciban nuestras condolencias sus familiares, en particular sus hermanos, entre los que se hallan el senador Carlos y la historiadora del arte Lucía.
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