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Tema: Centenares de sacrificios humanos

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    Re: Respuesta: Centenares de sacrificios humanos



    CANIBALISMO EN AMÉRICA

    11 octubre, 2022 Fran de La Nao


    «Después de poblada la tierra de españoles, por la abundancia que hay en la mayor parte de ella de carnes de nuestros ganados, las naciones más bárbaras y carniceras, que aún todavía están en su gentilidad, se han ido a la mano grandemente, porque matando su hambre con las vacas y otros animales, que de los españoles alcanzan o roban, se abstienen de tal manera de su antiguo uso de comer carne humana que ya no se les nota este vicio, como vemos hoy en los indios chiriguanas que confinan con la diócesis de los Charcas, los cuales solían ser tan carniceros y voraces, que agotaron del todo algunas naciones de indios que sujetaron por las armas, manteniéndose de ellos, y ahora aunque no están pacificados, ni hechos cristianos, han dejado su cruel fiereza y no comen carne humana».Bernabé Cobo de Peralta, La Historia del Nuevo Mundo

    El hecho del canibalismo es indudable en la mayoría de las tribus indígenas de América, desde los pieles rojas de Canadá hasta los fueguinos o patagones. Sacrificios humanos, seguidos de banquetes rituales, se celebraban en México ante las grotescas figuras de Huitzilopochtli, el dios de la guerra, cuyo templo de Tenochtitlan fue testigo de horrendas carnicerías. Igualmente, a Quetzalcohatl, dios del viento y al dios del sol, llamado Tetzcatlipoca, se les aplacaba con espantosas matanzas, seguidas generalmente de banquetes en los que se devoraban los cuerpos de las víctimas sacrificadas. No menos cruel era el culto al dios menor Chalchiuhtlicue, y, en general, en toda la América Central, donde influenció la poderosa civilización azteca, se seguían estos ritos sangrientos. Por ejemplo: en los Güetares de la península de Nicoya. Del reprochable vicio de antropofagia ritual no se salvó tampoco la importante cultura Maya ni los pueblos Chibchas. Quizá los que puedan librarse de esta imputación en el momento de la conquista sean los Incas, que, aunque ante las figuras de sus dioses Pachacamac y Huiracocha se sacrificaban personas, no hay constancia de que luego fueran devoradas.

    Ya durante el primer viaje en 1492, Cristóbal Colón afirmó en sus crónicas que los pacíficos taínos, un pueblo “gentil y de gran sencillez”, según sus descripciones, vivían aterrorizados por unos “invasores”, a los que el almirante define como hombres feroces, excelentes arqueros y que gustaban de comer carne humana. Según detallaba Colón, estas gentes conservaban huesos humanos en cestas, y de las vigas de sus casas colgaban cabezas y extremidades. El navegante describió erróneamente a esta tribu como “caniba” (como se llamaba entonces a los súbditos asiáticos del Gran Kan). Posteriormente, otros exploradores españoles cambiaron el nombre a “caribe”.

    El diario de navegación de Cristóbal Colón es claro y conciso. El 15 de enero de 1493, durante su primer viaje a América, el navegante escribió:

    “Dize también que oy a sabido que la fuerça del oro estava en la comarca de la villa de La Navidad de Sus Altezas, y que en la isla de Carib avía mucho alambre en el Matinino, puesto que será dificultoso en Carib porque aquella gente diz que come carne humana”.


    En La Española había muchas tribus caníbales. Fueron precisamente las no caníbales las que se aliaron con los españoles

    Los sacrificios humanos están documentados en la cultura maya, en cuanto a las prácticas de antropofagia se tienen pocos registros. Uno de ellos es el relato de Jerónimo de Aguilar quién junto a Gonzalo Guerrero, sobrevivió el naufragio del golfo de Darién. En agosto de 1511 sucedió un naufragio de expedicionarios que viajaban de la actual provincia de Darién hacia la isla de La Española, fueron sorprendidos por una tormenta, solo una veintena de expedicionarios sobrevivió en un batel, fueron arrastrados hacia el norte por la corriente del canal de Yucatán , finalmente tocaron tierra en la zona norte de la península de Yucatán donde fueron capturados por la tribu maya de los cocomes, de acuerdo con Aguilar cuatro de los compañeros, entre ellos el capitán fueron comidos por los nativos.

    «Y de esta manera anduvimos catorce días, al cabo de los cuales nos echó la corriente, que es allí muy grande y va siempre tras del sol, a esta tierra, a una provincia que se dice Maya. En el camino murieron de hambre siete de los nuestros, y viniendo los demás en poder de un cruel señor, sacrificó a Valdivia y a otros cuatro; y ofreciéndolos a sus ídolos, después se los comió, haciendo fiesta, según el uso de la tierra, e yo con otros seis quedamos en caponera, para que, estando más gordos, para otra fiesta que venía, solemnizásemos con nuestras carnes su banquete.”Crónica de la Nueva España, Francisco Cervantes de Salazar

    En la región del río Pánuco una expedición comandada personalmente por Garay acabó devorada:

    ” Y desde que aquello vieron los indios de aquella provincia se concretaron todos a uno de matarlos, y en pocos días sacrificaron y comieron más de quinientos españoles, y todos eran de los de Garay; y en un pueblo hubo que sacrificaran sobre cien españoles juntos, y por todos los más pueblos no hacían sino a los que andaban desmandados matarlos y comer y sacrificar”Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Bernal Díaz del Castillo

    Después de este suceso, Cortés emprendió una fuerte campaña militar en la zona, en esta ocasión más por el deseo de acabar con el canibalismo que por ambición o conquista, pues la zona no era rica en piedras preciosas ni había grandes ciudades.

    Los cronistas de la conquista de México que presenciaron las estrategias de combate de los mexicas se percataron que el objetivo principal era la captura de guerreros enemigos y no necesariamente darles muerte en las batallas:

    ”No se usaba, como las leyes humanas permiten, que el vencedor, pudiendo matar al vencido, usando de misericordia, le hiciese su esclavo o lo diese por rescate, sino que, no, solamente vencedores mataban a los vencidos y los sacrificaban cuando los traían vivos, pero después de muertos los desollaban y se vestían de sus cueros y comían, cocidas, sus carnes; los señores, las manos y muslos, y los demás, lo restante del cuerpo”Crónica de la Nueva España, Francisco Cervantes de Salazar

    Los sacrificios humanos que se realizaban cotidianamente y dedicados a los dioses Xipe Tótec y Tláloc, las ceremonias incluían la práctica de antropofagia:

    ”Después de haberles sacado el corazón, y después de haber echado la sangre en una jícara, la cual recibía el señor del mismo muerto, echaban el cuerpo a rodar por las gradas abajo Iba a parar a una placeta abajo; de allí la tomaban unos viejos que llamaban quaquauacuiltin y le llevaban a su calpul, donde le despedazaban y le repartían para comer”Historia general de las cosas de la Nueva España, Bernardino de Sahagún

    Particularmente para la ceremonia de Xipe Tótec, a las víctimas que regularmente eran comidas eran cautivos de guerras a los que se les mantenía prisioneros y con vida para ser sacrificados en el mes de Tlacaxipehuliztili:

    ”Después de desollados, los viejos, llamados quaquauacuiltin, llevaban los cuerpos al calpulco, adonde el dueño del cautivo había hecho su voto o prometimiento; allí le dividían y enviaban a Moctezuma un muslo para que comiese, y lo demás lo repartían por los otros principales o parientes; íbanlo a comer a la casa del que cautivó al muerto. Cocían aquella carne con maíz, y daban a cada uno un pedazo de aquella carne en una escudilla o cajete, con su caldo y su maíz cocida. Y llamaban aquella comida tlacatlaolli; después de haber comido andaba la borrachería”Historia general de las cosas de la Nueva España, Bernardino de Sahagún

    Los mexicas solían cocinar el cuerpo de la persona sacrificada para preparar el platillo llamado tlacatlaolli y se repartía en un banquete. En otras, se mataba a esclavos ofrecidos por comerciantes o artesanos con motivo de su propia fiesta religiosa. El cuerpo de la víctima era entregado al sacrificador, quien ofrecía una parte a las autoridades. Los muslos podían ser enviados al palacio real; las vísceras podían servir para alimentar a los animales del emperador: pumas, jaguares, serpientes. Con el resto del cuerpo el sacrificador organizaba un banquete.

    Todavía hoy en México existen varios platos típicos que originalmente incluían carne humana, uno de ellos es un plato llamado pozole. El pozole es mencionado en los Códices Florentino y el Magliabechiano (siglo XVI). Tras los sacrificios en los que se ofrecían los corazones de la víctima a las deidades, el resto del cuerpo se cocía con maíz y era repartido entre todos los participantes o sólo entre determinados sacerdotes. En la investigación se han recabado recetas de cocina de carne humana que recogieron los frailes españoles durante su labor evangelizadora tras la conquista, que señalan que nunca se tomaba asada. Tras ser prohibido su consumo durante la cristianización de los indígenas, la carne humana fue sustituida por la de cerdo.

    Canibalismo en el Códice Magliabechiano


    Los chichimecas también fueron registrados realizando prácticas de antropofagia:

    ”También sacrificaban más allá de Jalisco hombres a un ídolo como culebra enroscada, y quemándolos vivos, que es lo más cruel de todo, y se los comían medio asados..”Historia de la conquista de México, Francisco López de Gómara.

    Casi todas las tribus caribes, incluidas las que habitaban en el continente, en los actuales países de Venezuela y Colombia, principalmente los paeces, panches y yalcones, eran antropófagas. Hasta el extremo de que su único alimento consistía en la carne humana, y para procurársela vivían en constante guerra las unas con las otras, sin que las alianzas ni la consanguinidad de tribu fueran bastante para retraerlos de esta costumbre, que ya era vicio tan feroz como sanguinario. Basta un ejemplo: en el año 1540, los paeces confederados con los yalcones, dieron, a órdenes del cacique Pioanza, varios asaltos a la naciente población de Timaná; en el último de ellos, el combate se libró sólo con los escuadrones yalcones, que fueron rechazados con notables pérdidas. Los paeces presenciaron la derrota desde una altura, y una vez que estuvo consumada, no se preocuparon sino de hacer la cacería a sus aliados derrotados; capturaron un gran número, y con ellos tuvieron abundante provisión de carne por mucho tiempo. Al pueblo de Carnicerías, en vecindario de los paeces, le dieron los españoles este nombre porque allí encontraron mataderos y mercado público de carne humana.

    En estas feroces tribus se hizo célebre la terrible indígena llamada la Gaetana, que tan espantosa venganza tomó de la muerte que a su hijo dieron los españoles. El blanco de esta horrenda represalia fue el desgraciado capitán Añasco. Fray Pedro Simón nos da cuenta de este suplicio en sus Noticias Historiales, con las siguientes palabras:

    «Dejando correr con la furia que quisieron los extremos de su encono y venganza, esta vieja, lo primero en que los ejecutó fue, como a otro Mario Romano, en sacarle los ojos, para con esto acrecentarle los deseos de la muerte. Horádale luego ella por su propia mano, por debajo de la lengua y metiéndole por ella una soga y dándole un grueso nudo, lo llevaba tirando de ella de pueblo en pueblo y de mercado en mercado, haciendo grandes fiestas con el miserable preso, desde el muchacho hasta el más anciano, celebrando todos la victoria, hasta que habiéndosele hinchado el rostro con monstruosidad y desencajadas las quijadas con la fuerza de los tirones, viendo que se iba acercando a la muerte, le comenzaron a cortar, con intervalos de tiempo, las manos y brazos, pies y piernas, por sus coyunturas, hasta que le llegó la muerte.»Noticias Historiales de Fray pedro Simón

    También en Colombia, en la región del Caquetá-Putumayo es conocida la existencia de guerreros que se comían unos a otros. Al parecer, quienes se enfrentaban en esa región eran unos pueblos de origen Caribe contra los Uitotos. Resulta de interés revisar aquello que los Uitotos actuales recuerdan sobre esas prácticas de canibalismo ritual. Los Uitoto habitan en grandes casas plurifamiliares denominadas malocas. El jefe de una maloca es un abuelo que guarda los saberes ancestrales del grupo, dando a entender así el principal papel político que en esta sociedad cumplen sus maestros visionarios. Los Uitotos mantienen dos tipos de malocas, una llamada murui (a la que se le otorgan características masculinas) y la otra denominada muinane (esencialmente femenina). Según sostienen algunos Uitotos actuales, en el pasado existía al menos un tercer tipo de maloca, dedicada al culto, en la que se realizaban rituales antropofágicos, ya sea para sacrificar a los enemigos o para castigar a aquellos individuos que hubiesen cometido actos graves o criminales.

    Los “enemigos internos”, aquellos condenados por homicidios, adulterio o incestos, se les daba muerte y luego eran consumidos en pedazos crudos; los cuerpos de los enemigos externos eran hervidos y también ingeridos en trocitos. Aquella carne de gente que pertenecía al mismo grupo no necesitaba ser procesada por el fuego; en cambio, aquella que venía de afuera, necesitaba pasar por un proceso de transformación que la haga susceptible a ingresar a los cuerpos de la comunidad. Es de interés marcar que en ambos casos la carne era posteriormente vomitada con la ayuda de una pluma de garza blanca. Queda claro, entonces, que los ritos antropófagos de los Uitoto no estaban destinados a la adquisición de proteínas mediante el consumo de carne humana, pues esta era vomitada antes de que el cuerpo caníbal pudiera apropiarse de los nutrientes de esa carne; la digestión invertida comprobaría que los motivos de las prácticas eran religiosos y simbólicos.

    Estos rituales antropófagos son recordados como el “baile de comer gente”. De acuerdo con un testimonio oral uitoto, al baile de comer gente se invitaba a miembros de otras malocas por medio del ambil. Los anfitriones preparaban grandes cantidades de Maguana (bebida elaborada con el almidón de la yuca brava) y también se hacían buenas provisiones de coca y tabaco. Los invitados traían, como regalo, algunas frutas. Cuando llegaban a la casa del baile, los invitados procedían a entonar diversas canciones que hacían alusión al mito primordial del acto caníbal en la casa de Jutziñamui. Mientras bailaban, con la víctima a la espera de la muerte, se tocaban con fuerza los tambores de menguaré, generando posiblemente un clima de trance, en el que los participantes se transformaban en verdaderos jaguares: es decir, percibían a su víctima como una presa.

    Algo similar sucedía entre los jíbaros, en el Amazonas peruano. Algunos ancianos Awajún han contado que, después de haber asesinado a un enemigo y apoderarse de su cabeza, durante las celebraciones para producir las cabezas reducidas, se cortaba y se consumía ceremonialmente pequeñísimos fragmentos de la piel del guerrero derrotado. Durante estas celebraciones las mujeres entonaban cantos que hablan de la antropofagia de manera indirecta:

    “¡La linda bisha de Dekentai!
    Recién perfuma, recién perfuma…
    Le saco la piel, le saco la piel….
    ¡Pelé la cabeza del Tsemanchuk!
    Recién traen a los enemigos,
    Traen a los enemigos que atraparon…”

    Indígena cargando en su cesta restos humanos para ser ingeridos

    Otro de los grupos históricamente más conocidos por sus prácticas caníbales son los Tupinamba, habitantes de casi toda la costa brasileña. Cuando un enemigo era capturado, era llevado al pueblo de los vencedores. Las mujeres recibían al prisionero con insultos y amenazas; pero pronto estos tratos intimidatorios cesaban. las mujeres cuidaban de ellos en todo, como a mascotas. A los cautivos no se les negaba ni alimento ni nada en lo absoluto. Su periodo de cautiverio podía durar muchos años, pero se sabía que sería asesinado y comido tarde o temprano. Un día señalado, tras un enfrentamiento y posterior diálogo ritual con su verdugo, la víctima encontraba finalmente muerte. Una vez asesinado, la comunidad entera participa en el banquete caníbal; todos los guerreros, mujeres y niños ingerían la carne, excepto el mismo asesino, quien se retiraba a ayunar.
    En el Amazonas, las expediciones guerreras de los Wari culminaban en rituales colectivos en los que las carnes de los enemigos muertos eran consumidas. El cuerpo de la víctima era transportado al poblado, se le quitaba todo rasgo de sangre, era cocido y luego se le ingería con tamales de maíz. En estos banquetes funerarios sólo participaban quienes no habían estado en combate.

    Los Wari también practicaban canibalismo endogámico; Comían la carne de los miembros de la comunidad muertos. Sus restos eran asados y los afines del muerto – no sus parientes directos, sino los parientes políticos; cuñados, cuñadas, suegros, suegras, yernos y nueras – eran los únicos que ingerían su carne. El canibalismo funerario de los afines era concebido como un acto de piedad: dejar que un cadáver sea consumido por buitres y gusanos les resultaba doloroso, una muestra de desamor frente al cadáver y sus parientes consanguíneos. Comer la carne de los muertos era el último favor y acto deamor que realizaban hacia ellos sus afines.



    Más al sur del continente el canibalismo no dejaba de existir. Cuando Juan Díaz de Solís alcanzó la desembocadura del Río de la Plata en 1516 y decidió descender a tierra con algunos de sus hombres para reconocer la costa. Pero, al llegar a la orilla, habrían sido asesinados y devorados por indios antropófagos. Quienes no habían bajado de los barcos y observaron la escena, resolvieron dar por terminada la expedición y volver a España. De los exploradores que habían desembarcado con Solís, solamente se salvó el grumete Francisco del Puerto, quien quedaría cautivo de los indios y, diez años más tarde, sería encontrado por la armada de Sebastián Caboto.

    Estos, cual astutas zorras, parecía que les hacían señas de paz, pero en su interior se lisonjeaban de un buen convite; y cuando vieron de lejos a los huéspedes, comenzaron a relamerse cual rufianes. Desembarcó el desdichado Solís con tantos compañeros cuantos cabían en el bote de la nave mayor. Saltó entonces de su emboscada gran multitud de indígenas, y a palos les mataron a todos a la vista de sus compañeros; y apoderándose del bote, en un momento le hicieron pedazos: no escapó ninguno. Una vez muertos y cortados en trozos, en la misma playa, viendo sus compañeros el horrendo espectáculo desde el mar, los aderezaron para el festín.Pedro Mártir de Anglería.“Cuando van a la guerra toman alguno de sus contrarios, tráenlo por esclavo y átanlo muy bien y engórdanlo y danle una hija suya para que se sirva y aproveche de ella, y de que está muy gordo y se les antoja que está muy bueno para comer, llaman sus parientes y amigos, aunque esten la tierra adentro. Empluman al dicho esclavo muy bien de muchos colores de plumas de papagayos y tráenlo con sus cuerdas atado en medio de la plaza, y en todo aquel día y noche no hacen sino bailar y cantar, ansi hombres como mujeres, con muchas danzas que ellos usan. Y después de esto hecho levántase y le dice la causa por qué le quiere matar, diciendo que también sus parientes hicieron otro tanto a los suyos, y álzase otro por detrás con una maza que tienen ellos de madera muy aguda y dánle en la cabeza hasta que lo matan. Y en matándole le hacen piezas e se lo comen. A los niños que cogen, los castran como nosotros a los pollos o cerdillos que queremos criar más gordos y tiernos para comerlos; cuando se han hecho grandes y gordos, se los comen”Luis Ramírez, integrante de la tripulación de Caboto, en su Carta de 1528

    Hasta aquí hemos tratado los ejemplos más conocidos del canibalismo y solo en la América Hispana, pero como dijimos al principio, había canibalismo en todo el continente americano, aunque eso no quiere decir que todas las tribus fueran caníbales, pero lo cierto es que la antropofagia era bastante común, como lo demuestran las constantes evidencias arqueológicas.


    https://xn--laviejaespaa-khb.es/canibalismo-en-america


  2. #62
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    Re: Respuesta: Centenares de sacrificios humanos



    12 OCTUBRE, 2022 - 13:00 ASHLEY COWIE

    Víctimas de sacrificios mayas encontradas con misterioso hilo azul en sus dientes

    Los arqueólogos que estudian la "Cueva del terror de medianoche" de Belice han descubierto misteriosas fibras azules en la placa dental de los adolescentes sacrificados, lo que sugiere que las jóvenes víctimas del sacrificio habían sido amordazadas.

    En 2016, Ancient Origins Español publicó una historia sobre “La cueva del terror de medianoche”, ubicada al sur de la ciudad de Belmopán en el distrito de Cayo de Belice, en América Central. Descubierta por primera vez en 2006, la cueva del terror ha arrojado más de 10,000 piezas de hueso fragmentado y casi 30,000 fragmentos de vasijas de arcilla.

    Durante los últimos 15 años, los investigadores han establecido que alrededor de 120 "sub-adultos" fueron sacrificados en la cueva a Chac, el dios maya de la lluvia, hace más de 1000 años. Ahora, la cueva está revelando más secretos sobre su pasado ritual, ya que los arqueólogos descubrieron misteriosos hilos azules en algunos de los dientes de las víctimas. Este descubrimiento fascinante sugiere que las víctimas fueron amordazadas antes de ser sacrificadas, todo en un intento desesperado por que lloviera.


    El interior de la Cueva del Terror de Medianoche en Belice, con una persona en azul a escala. (Universidad Estatal de California, Los Ángeles)

    Saqueo de la cueva del terror de medianoche


    La dramáticamente titulada "Cueva del terror de medianoche" fue nombrada por los lugareños en 2006 después de que un saqueador herido fuera rescatado del sitio. El Dr. Jaime Awe, director del Instituto de Arqueología de Belice, ofreció la excavación a arqueólogos de laUniversidad Estatal de California, EE. UU. Sin embargo, lo que iba a ser una excavación estándar de una temporada se intensificó rápidamente cuando se identificaron modificaciones a gran escala en la cueva.
    Todos los días, los equipos de investigadores tenían que descender sesenta juegos de escaleras de madera para acceder a lo que llamaron "una de las cuevas más complejas reportadas hasta ahora en el área maya". Antes de que se completara la excavación, la serie Bone Detective de Discovery Channel presentó la cueva, un error que inspiró a bandas de saqueadores de un pueblo cercano a asaltar la cueva en busca de un tesoro.


    L
    os arqueólogos descendieron diariamente sesenta conjuntos de escaleras de madera para llevar a cabo su investigación en la cueva Maya Midnight Terror (
    Universidad Estatal de California, Los Ángeles)

    Tela azul brillante alrededor de los dientes

    Durante los últimos 15 años, los arqueólogos han reunido muchos de los más de 10.000 fragmentos de huesos, revelando la brutalidad que se desarrolló en las distintas cámaras de la cueva. Mientras estudiaban muestras de placa calcificada del cálculo dental de las víctimas, las "fibras azules curiosas" despertaron la curiosidad de los arqueólogos.
    Un nuevo estudio, publicado por la profesora Amy Chan en elInternational Journal of Osteoarchaeology, dijo que se "interesó en determinar qué alimentos consumían las víctimas". Scott Cummings, quien descubrió fibras azules brillantes en los dientes de "al menos dos de las víctimas".


    Posible fibra de algodón teñida de azul y atada en un nudo de la Muestra 1, Midnight Terror Cave, Belice. (Linda Scott Cummings, Instituto de PaleoResearch Institute)

    Bocas rellenas de paños azules

    El Dr. Chan escribió que se ha identificado “un pigmento azul mayaúnico” en otros sitios de la Mesoamérica maya, donde se usaba para pintar los cuerpos de las víctimas de los sacrificios inminentes. Además, según LiveScience en Teotihuacan (actual Ciudad de México), se identificaron fibras azules similares en "bebidas alcohólicas a base de agave en los entierros".

    En conclusión, la Dra. Chan y su equipo creen que las fibras de color azul brillante sugieren que las víctimas tenían paños de algodón metidos en la boca. Lo más probable es que las telas sirvieran como mordazas para mantener a las víctimas tranquilas mientras se acercaban al momento del sacrificio. Con respecto a la datación, los investigadores señalan que la placa se forma y se endurece a diferentes velocidades, según la dieta y la fisiología, por lo que el equipo no puede estar seguro de cuándo quedaron atrapadas las fibras alrededor de los dientes de las víctimas.


    Depósito de pigmento azul maya, cueva del terror de medianoche (Melanie Saldaña / IJO)

    Chac tenía sed de niños

    Cuando las sequías golpeaban a las antiguas sociedades mesoamericanas, los niños eran las víctimas de sacrificio preferidas para apaciguar a Chac, el señor de la lluvia. Un artículo de 2014, titulado “Sacrificios humanos de subadultos en la cueva del terror de medianoche”, explicaba que los niños eran sacrificados en las cuevas porque estaban asociados con Chac y la lluvia. Los mayas creían que humanos, serpientes, lagartijas y ranas emergían de las cuevas más profundas. Convertir los sacrificios de niños en cenotes fue quizás un esfuerzo por completar el ciclo de la vida, por alentar la caída de las aguas de la vida.


    Una urna efigie o porta incienso de Chac, el dios maya de la lluvia (Dominio público)

    Conclusión

    En 2019, escribí un artículo para Ancient Origins Español titulado Las víctimas de los sacrificios mayas probablemente eran jóvenes, extranjeras y desolladas vivas. Un estudio publicado en la revista American Journal of Physical Anthropology, por el Dr. T. Douglas Price y su equipo de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, presentó un análisis isotópico sobre el esmalte dental. Ese equipo de investigadores determinó que las víctimas del sacrificio habían venido de “todo México y mucho más allá”. Entonces, si bien la lluvia era importante, no muchos padres mayas entregaron voluntariamente a sus propios hijos a los sacerdotes que los asesinaron en masa en nombre de Chac.



    https://www.ancient-origins.es/notic...or-maya-007790





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    Re: Respuesta: Centenares de sacrificios humanos

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    EL SACRIFICIO DE NEGROS AL INICIO DE LA CONQUISTA DE MÉXICO

    ENRIQUE MARTÍNEZ VARGAS, ANA MARÍA JARQUÍN PACHECO


    La captura en 1520 de los miembros de una caravana proveniente de la Villa Rica de la Vera Cruz en la región de Calpulalpan, Tlaxcala –entre los cuales había negros y mestizos–, su sacrificio y la ingestión de su carne, además de la colocación de sus restos óseos en contextos ceremoniales, han permitido conocer aspectos hasta ahora desconocidos sobre la manera en que fueron integrados al mundo mítico-religioso prehispánico considerando el color de su piel y rasgos físicos.


    Zultépec, “cerro de las codornices” en lengua náhuatl, fue el nombre de un antiguo asentamiento localizado en la actual región occidental del estado de Tlaxcala, habitado en su último momento ocupacional por indígenas de filiación acolhua y por consiguiente integrante del señorío de Texcoco. El nombre original del antiguo asentamiento fue cambiado en 1520 por los habitantes de la región a Tecoaque, con el cual es conocido actualmente el sitio, que podría significar en la misma lengua “lugar en donde se comieron a los señores o dioses”, ello a partir de ciertos acontecimientos históricos acaecidos en el lugar. Las investigaciones arqueológicas efectuadas en los últimos años han permitido conocer aspectos desconocidos sobre el contacto de indígenas del Altiplano Central de México con los europeos, y sobre el inicio del proceso de la conquista de México.

    El hallazgo de evidencias de la captura y sacrificio ritual de los miembros de una caravana proveniente de la Villa Rica de la Vera Cruz (1519-1520), entre las cuales fueron inmoladas algunas personas de raza negra, mulatos y mestizos, amplía la visión que algunos tenían sobre la exclusiva presencia de europeos de raza blanca en la conquista de México. A lo anterior se suma el impacto del color oscuro de la piel de algunos de los capturados en el pensamiento de los indígenas mesoamericanos. De acuerdo con sus rasgos físicos, fueron sacrificados en diferentes festividades del calendario ritual nahua, en ceremonias que tuvieron como finalidad trasmutar la energía de los sacrificados a los ofrendantes, además de buscar la benevolencia y apoyo de los dioses en la empresa de resistencia a la conquista y defensa de su tradición cultural ancestral.


    Zultépec-Tecoaque

    Las investigaciones arqueológicas han permitido establecer que la ocupación del sitio comenzó hacia el Clásico, durante el cual era un lugar importante para Teotihuacan y se encargaba de controlar el comercio, el ingreso y resguardo a la ciudad por el este. Después del colapso de Teotihuacan, el sitio quedó abandonado durante cientos de años. A la llegada de las primeras migraciones chichimecas a la Cuenca de México, sobre los derruidos edificios de Zultépec se estableció un grupo acolhua que utilizó la traza original y algunos elementos arquitectónicos para levantar un nuevo asentamiento.

    El sitio aparece mencionado en textos indígenas (Códice Xólotl, lám. 9, e Historia general de la Nueva España de Alva Ixtlilxóchil, 1821, entre otros) y en documentos coloniales como la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, la Historia general de las Indias de Francisco López de Gómara y las Cartas de Relación enviadas por Hernán Cortés a Carlos V de España. En la segunda y tercera cartas refiere el conquistador la captura de una caravana, en un asentamiento acolhua de la región de Texcoco, formada por europeos y sus sirvientes e indígenas aliados, proveniente de la Villa Rica de la Vera Cruz.


    Evidencias arqueológicas del sacrificio de personas de raza negra

    En la Plaza Superior Sur del antiguo asentamiento se detectaron entre los vestigios de una hoguera, bajo una capa de tierra e inmersos en una cantidad considerable de ceniza fina y carbón, varios grupos de entierros, cuyos restos óseos fueron estudiados por el Dr. Carlos Serrano Sánchez del IIA, UNAM. El estudio de muestras de ceniza de la hoguera (Xelhuatzi, 2002) permitió establecer que se quemó una cantidad considerable de encino y además se localizaron fragmentos de huesos humanos quemados, de obsidiana verde y gris, así como de mica y microfauna, restos de semillas de leguminosas, insectos, papel amate y plumas de aves.
    Entre los vestigios de la hoguera se encontraron varios objetos metálicos de manufactura europea: un anillo, clavos, un silbato con el rostro de un negro y ganchos. Los restos óseos fueron dispuestos en varios grupos, formados por indígenas, mediterráneos y negros, los cuales fueron identificados a partir del estudio realizado por el Dr. Carlos Serrano Sánchez.

    Martínez Vargas, Enrique, Ana María Jarquín Pacheco, “El sacrificio de negros al inicio de la conquista de México”, Arqueología Mexicana núm. 119, pp. 28-35.

    • Enrique Martínez Vargas. Arqueólogo por la ENAH, con maestría y doctorado en estudios mesoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha realizado investigaciones en diversas regiones de Mesoamérica. Dirige el Proyecto Especial Tecoaque, Tlaxcala.
    • Ana María Jarquín Pacheco. Arqueóloga por la ENAH, con maestría y doctorado en estudios mesoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Dirige el Proyecto La Campana, Colima, y colabora en el Proyecto Especial Tecoaque.






    Entre 1519 y 1520 los habitantes prehispánicos de Zultépec capturaron y sacrificaron ritualmente a los miembros de una caravana proveniente de la Villa Rica de la Vera Cruz. Las evidencias de la inmolación de negros, mulatos y mestizos amplía la visión acerca de que sólo europeos de raza blanca participaron en la conquista de México. Foto: Oliver Santana / Raíces






    En la Plaza Superior Sur de Zultépec se localizaron, bajo una capa de tierra e inmersos en una cantidad considerable de ceniza fina y carbón, varios grupos de entierros de indígenas, mestizos y negros. Calcinados y entre la ceniza, se localizaron huesos humanos, obsidiana verde y gris, mica, microfauna, semillas de leguminosas, insectos, papel amate, plumas de aves, un anillo, clavos, ganchos metálicos y un silbato de cerámica con el rostro de un negro. a) Entierros localizados en la Plaza Superior Sur. b) Entierro múltiple 30. c) Gancho metálico. d) Anillo metálico. e) Silbato de cerámica. f) Botón metálico. Fotos: Enrique Martínez Vargas, Oliver Santana / Raíces




    _______________________________________

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    https://arqueologiamexicana.mx/mexic...PX3tZ8ncyV6FNs

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