Re: Desenterrando a Franco

Iniciado por
DOBLE AGUILA
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Hay silencios que valen más que mil palabras. Creo interpretar la razón de tu editado, como pienso que estas palabras son poco afortunadas en este caso concreto:
"El carlismo nunca secundó el régimen presidido por el General Franco, que procuró desmantelar la Comunión Tradicionalista y dio paso al régimen político que hoy padecemos"
Estos asuntos ya han sido discutidos en otros hilos, no habiendo acuerdo entre quienes los han debatido. La última oración tampoco es correcta, Franco no dio paso a este régimen, éste vino de la mano de su sucesor que perjuró por dos veces de sus compromisos ante Las Cortes. Y del error en el que incurrió, lo sé bien por habérselo escuchado a Dña Carmen Polo de su propia boca cuando afirmó en una audiencia privada que: "Paco se dio cuenta de que se había equivocado, pero ya era tarde." Su equivocación fue elegir a Juan Carlos.
Por lo demás, yo defiendo su memoria por la razón de que defiendo la de mi propio padre. Y defiendo su memoria porque es defender a España frente a toda la morralla que la ahoga en estos momentos. Es decir, es hora de hacer piña, no de andar cada cual por su lado. Si bien es verdad que las simpatías de Franco por el Carlismo fueron nulas, ni él, ni los otros, hicieron ascos a combatir juntos contra la masonería y el marxismo en todas sus variantes que se habían apoderado del alma de España entre 1931 y 1936. Hoy, de nuevo, parte de esa historia se repite, pues de nuevo habrá que repetir todo. "Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla."
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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